Arte y Monumentos de Oviedo
Arte y Monumentos de la ciudad española de Oviedo.
- Arte y Monumentos de Oviedo, Antigüedad y periodo visigodo
- Arte y Monumentos de Oviedo, Monarquía asturiana-Reyes de Oviedo
- Arte y Monumentos de Oviedo, Baja Edad Media
Arte y Monumentos de Oviedo, Edad Moderna
El Convento de Nuestra Señora del Rosario, perteneciente a la Orden de los Dominicos, fue fundado en 1518 por iniciativa de fray Pablo de León; las obras del templo culminaron alrededor de 1566, interviniendo en su edificación Juan de Álava y su discípulo fray Martín de Santiago, Juan de Cerecedo el Viejo y Juan del Ribero. La iglesia está constituida por una nave, con cuatro capillas a cada lado, crucero y coro a los pies, cubierta con bóvedas estrelladas; por su parte las capillas están cubiertas con crucería, las de la izquierda, y cañón las del lado derecho. La fachada, de estilo plateresco, quedó oculta por un pórtico neoclásico realizado por Manuel Reguera sobre un diseño de Ventura Rodríguez. El claustro data de 1550 y se compone de dos pisos con arcos de medio punto sobre columnas de fuste ochavado en el bajo y carpaneles en el superior; el piso bajo se le atribuye a Martín de Santiago y el superior a Juan de Cerecedo el Viejo.
El monasterio de San Vicente constituye en núcleo inicial de la ciudad; se remonta al 781, conservándose de sus primeros siglos unos pocos restos. La mayor parte de su actual edificio fue construido entre los XVI y XVII; el claustro es atribuido a Juan de Badajoz el Mozo, combina las arcadas de medio punto y las estrías y cajeados renacientes con bóvedas nervadas góticas. El piso superior es obra de Cerecedo el Viejo y fue cerrado en 1775 por el arquitecto Manuel Reguera. Alberga desde 1952 el Museo Arqueológico de Asturias, tras ser restaurado por Menéndez Pidal.
El edificio actual del Monasterio de Santa María la Real de la Corte (hoy parroquia) data de la segunda mitad del siglo XVI; es de nave única, recorrida por pilastras jónicas y cubierta con bóveda de cañón y lunetos, más bóveda caída en el crucero; está dotada de capillas laterales, coro a los pie, crucero alineado y profunda cabecera. La fachada es plana a excepción de la parte central donde se ubica un óculo de grandes dimensiones. En las obras de este edificio trabajó inicialmente Cerecedo el Viejo y más tarde Juan del Rivero Rada.
En la iglesia de San Tirso se encuentra la capilla de Santa Ana, un recinto funerario construido en 1574, caracterizado por su decoración plateresca.
El edificio histórico de la Universidad de Oviedo fue diseñado por Rodrigo Gil de Hontañón en 1572, haciéndose cargo de sus obras, tres años después, Juan del Ribero Rada. Se trata de una construcción clasicista, organizado en cuatro crujías alrededor de un patio cuadrado y el edificio con de dos pisos, mostrando el primero en la parte que da al patio siete columnas y arquitrabes el superior; en la fachada principal destaca la portada, enmarcada por columnas toscanas. Del interior del edificio destaca una escalera monumental, de piedra y mármol, situada en el ángulo noroeste. Poseía una biblioteca, realizada por Manuel de Reguera, que fue destruida por un incendio durante la Revolución del 34. Anejado al edificio de la Universidad se encuentra el colegio de Huérfanas Recoletas, fundado por Valdés Salas.
En la calle de la Rúa y en la casa de la Ribera pueden observarse construcciones características de la arquitectura doméstica renacentista.
El palacio obispal fue erigido durante el episcopado de Diego Aponte de Quiñones; hubo de ser reconstruido al quedar afectado por los combates de la Revolución del 34.
Juan de Cerecedo el Joven diseñó un acueducto para Oviedo que fue llevado a cabo por Pedro de la Bárzana entre 1588 y 1601; apenas nos han llegado algunos arcos, al haber sido derribada su mayor parte en 1915.
Se conservan algunas muestras de las artes plásticas del periodo como el Retablo de la Virgen de la Luz, conservado en la Capilla del Rey Casto de la Catedral, realizado en 1552. Asimismo esta capilla contiene un relieve de la Transfixión, que ha sido incluido en un retablo barroco, el Cristo de Velarde, en opinión de Ramallo obra de Alonso Berruguete, y cuatro cetros realizados en el taller de Enrique de Arfe hacia 1527. En el palacio de los marqueses de San Feliz se guarda un Apostolado proveniente de la escuela del Greco.
La obra de la Catedral continúa durante el periodo barroco, realizándose una ampliación entre 1622 y 1633, por parte de Juan de Naveda, que renueva la conformación de la cabecera añadiéndole un deambulatorio. Los retablos son obra en su mayor parte de José Bernardo de la Meana. Juan de Naveda diseña además la sacristía y la Capilla de la Anunciación, también llamada del obispo Vigil, promovida por el obispo de Segovia Juan Vigil de Quiñones como capilla funeraria familiar, que fue realizada entre 1620 y 1640; en esta capilla se sitúan un retablo y una figura en piedra del obispo elaborados por Luis Fernández de la Vega entre 1640 y 1663.
La Capilla de Santa Bárbara, cuya erección fue promovida por el obispo Caballero de Paredes entre 1660 y 1662, como mausoleo para él y su familia y pensando trasladar allí las reliquias de la Cámara Santa, fue construida por Ignacio de Cajigal, debiéndose a Luis Fernández el retablo y la imagen de Santa Bárbara a Antonio Borja.
El Panteón Real y la Iglesia de Santa María se emplazaban en el lado norte del templo gótico hasta el año 1705, fecha en que el obispo Reluz decidió acometer una remodelación para construir en el lugar la Capilla del Rey Casto, correspondiéndole el diseño y la ejecución a Bernabé de Hazas; la capilla se distribuye en tres naves, muy angostas la laterales, y posee un cimborrio sobre el crucero cerrado por una cúpula elipsoidal. En 1717 se trasladaron al panteón los restos de los primeros reyes asturianos. Antonio Borja realizó el retablo de Nuestra Señora del Rey Casto alrededor de 1719.
La Capilla de Santa Eulalia, promovida por el obispo fray Simón García Pedrejón en 1690 y realizada por los hermanos Menéndez de Camina presenta una planta de cruz griega, con cúpula sobre pechinas; bajo la cúpula se encuentra el retablo, obra de Juan García de Ascucha y Domingo Suárez de la Puente, diseñado para acoger las reliquias de la Santa.
Se realizan asimismo toda una seria de retablos barrocos para las capillas góticas, cuya elaboración corrió a cargo de Pedro Sánchez de Agrela, Fernández de la Vega y José Bernardo de la Meana; éste último realizó además las puertas de la entrada principal de la Catedral. En el crucero existen unos retablos de 1739 debidos a Toribio de la Nava, Juan de Villanueva y Manuel Pedredo. En 1733 se construye una sacristía nueva que corrió a cargo de Francisco de la Riba Ladrón de Guevara, a quien correspondió también un recrecido del piso alto del claustro y la fachada de este hacia la Corrada del Obispo.
El Museo de la Iglesia se formó reuniendo piezas de arte religioso provenientes de las capillas y parroquias de la diócesis ovetense y de la propia catedral, que tras un proceso de restauración fueron ubicadas en el claustro alto de la Catedral. El Museo se inauguró en 1990, destacando entre sus piezas las realizadas en marfil provenientes de la Cámara Santa: el Díptico Bizantino, el Díptico de Gundisalvo, el Díptico Gótico y el Cristo de Nicodemus.
La Iglesia de San Matías, que pasó a ser sede de la parroquia de San Isidoro el Real al ser derribado el antiguo colegio de los jesuitas en 1873 para dar paso al mercado del Diecinueve de Octubre, fue construida por Juan de Tolosa y Francisco Menéndez Camina. Posee una amplia nave con diversas capillas entre los contrafuertes, una cúpula sobre pechinas alineada con el crucero y cabecera plana; la torre se le añadió más tarde, en 1725, correspondiéndole la obra a Francisco de la Riba.
El barroco supuso además el acometimiento de reformas en los monasterios más importantes de Oviedo. El Monasterio de San Pelayo, cuya iglesia había sido construida en 1590 por Leonardo de la Cagiga, fue ampliado nuevamente por Bartolomé y Melchor de Velasco en 1654, al serle añadiéndosele la torre del campanario, de planta cuadrangular y cuatro pisos. En 1694 se volvió a intervenir en el edificio, contratándose ahora a Gregorio de la Roza, quien concluyó varias dependencias cuya construcción había iniciado Melchor de Velasco. Merecen destacarse el conjunto del claustro, que consta de tres pisos, y la escalera monumental situada entre éste y la iglesia. Todavía será objeto de una nueva ampliación en 1703 cuando se le añada la Vicaría, realizada según un proyecto de fray Pedro Martínez de Cardeña, y destacando la fachada con tres grandes arcos delimitados por columnas Toscanas exentas.
Pedro Muñiz Somonte se ocupó, a mediados del siglo XVIII, de la construcción del Convento de Santa Clara, conservándose en la actualidad tres crujías de su claustro.
Juan de Naveda levantó el edifico del Ayuntamiento de Oviedo en 1622. El edificio fagocitó una de las puertas de la ciudad, el Arco de Cimadevilla, manteniendo sin embargo el arquitecto la luz del arco y aprovechando éste para erigir sobre él la torre. A los lados de la torre avanzan dos alas de soportales con pilastras planas. Francisco Pruneda llevó a cabo una ampliación del edificio en 1778, consistente en prolongar el ala este. El Ayuntamiento fue destruido durante la Guerra Civil, siendo reconstruido en 1940.
En 1622 se acabó la construcción de otro de los monumentos, de estilo barroco, de la ciudad: la Casa de Campomanes, en la calle de Jovellanos.
En 1660 se construyen las casas conocidas popularmente como Arco de los Zapatos, situadas cerca del Fontán y debidas a Melchor de Velasco, y en 1666 la Casa de Comedias por parte de J. de Estrada y De Hontañón, donde hoy está la Biblioteca de Asturias de cuya fábrica original sólo se conserva la fachada, siendo el resto producto de una obra reciente.
Gregorio de la Roza realiza en 1609 el Palacio de Malleza-Toreno, sede actualmente del Real Instituto de Estudios Asturianos. Su fachada se compone de bajo y dos pisos, la portada se recorta entre dos columnas de fuste estriado y capitel toscano, montadas sobre plintos cajeados.
La familia Bernaldo de Quirós impulsó la construcción del Palacio de Camposagrado. La obra dio comienzo a finales del siglo XVII, reemprendiéndose en 1719, fecha en que se realiza el piso bajo, atribuido a Francisco de la Riba, y culminándose en 1746 con Antonio Menéndez como arquitecto.
El Palacio del Duque del Parque se levanta en 1723, fecha en que el Fontán aún no contaba con su plaza. El interior del palacio se distribuye en cuatro crujías; en la fachada el edifico presenta molduras de orejas que cambian de diseño en el piso superior suavizado y curvilínea, frente al aspecto quebrado del piso bajo.
La familia Heredia se hace en 1768 con el antiguo Palacio del Marqués de Valdecarzana, construido entre 1627 y 1629. Los Heredia reforman el viejo edificio añadiéndole su fachada meridional, obra que se le encomienda a Manuel Reguera, y remarcando el eje central con pilastras, columnas y el escudo de armas de la familia. También son reformados el Palacio de Vistalegre y el Palacio de Quirós Benavides.
La obra más importe que se realiza en Oviedo durante el siglo XVIII es la construcción del Hospicio y Hospital Real de Huérfanos, Expósitos y Desamparados, promovida por el regente de la Audiencia Isidoro Gil de Jaz en 1751. Se les encomienda a los arquitectos Pedro Antonio Menéndez y Manuel Reguera. La fachada principal consta de dos pisos, con un bajo con pórtico de siete arcos, flanqueado el central por columnas de fuste estriado y capitel dórico; por la cornisa discurre una balaustrada interrumpida por el escudo de armas, labrado por José Bernardo de la Meana. El interior se organiza a partir de patios, constituyendo el núcleo central del conjunto una capilla, construida por Manuel Reguera sobre planos de Ventura Rodríguez, cuya cúpula se eleva detrás del patio principal, caracterizada por un espacio octogonal al que se añaden el nartex y la cabecera. Será también Manuel Reguera quien se encargue de la reforma y ampliación del Palacio de Inclán, cuya fachada principal de a la calle del Sol, y unos años más tarde de la construcción del Palacio de Velarde. Éste está dotado de jardín y su patio central, con dos arcos carpaneles a los lados montados sobre columnas toscanas, consta de tres pisos y de una escalera monumental; es un edificio típicamente barroco donde el escudo familiar, alineado con la portada y con el balcón, está rodeada por un grupo de imágenes de sirenas y personajes mitológicos portando banderas y lanzas y balastos. Este palacio, unido a la casa de los Oviedo-Portal, construida en 1660 por Melchor de Velasco Agüero, acoge hoy al Museo de Bellas Artes de Asturias.
Además Reguera intervino en la dirección de los trabajos de la Carretera de Castilla, entre lo que se cuenta el puente de Olloniego sobre el Nalón. De estas obras se conservan en el concejo de Oviedo las fuentes de Olloniego, de 1775, debidas a Francisco Pruneda, de La Corredoria, 1790, y las de La Manzaneda, 1778, realizadas por Benito Álvarez Perea, así como la oficina del portazgo de Olloniego, ya de 1833 y atribuida a Ramón Secades.
Edad Contemporánea
Desde principios del siglo XVI pensaron los regidores de Oviedo en desecar y sanear la zona pantanosa del Fontán para construir sobre ella una plaza en la que pudiera emplazarse el mercado semanal; las labores de desecación se iniciaron finalmente en 1523, concluyendo en 1559; en el siglo siguiente se levantaron el Colegio de los Jesuitas y una Casa de Comedias y ya en 1773 se construye el Palacio del Duque del Parque. Pero no será hasta 1792 cuando el Fontán adquiera su actual fisonomía, correspondiéndole a Francisco Pruneda el diseño de la plaza. Pruneda propuso dotarla de pórticos y erigir treinta y seis tiendas en torna a su perímetro que compondrían los lados de un rectángulo y cuatro más en los ángulos, de mayor altura y con doble soportal. En 1852 se eleva el piso de la plaza correspondiéndole la obra a Andrés Coello. Recientemente se ha intervenido en ella de forma radical, con la consiguiente polémica, derruyendo los edificios más deteriorados y sustituyéndolos por réplicas.
Francisco Pruneda realizó también el monumento a Jovellanos, sobre un diseño de Juan de Villanueva, en 1798.
Ventura Rodríguez diseñó la casa de baños en Las Caldas de Priorio, integrando los baños y la hostería en un mismo edificio, encargándose Reguera de las obras que fueron concluidas en 1776. Las aguas del manantial son recogidas en una fuente neoclásica situada en el centro de un patio alargado al que rodea el bloque central de la planta, con forma de óvalo, situándose los baños en el piso bajo; a ambos lados del edificio discurren dos alas rectas en de dos pisos.
José González Alegre, propietario del balneario, impulsa toda una serie de reformas y recrecimientos en el edificio desde 1860: se aumentó la planta y se establecieron clases de habitaciones en función de la extracción social del huésped, levantándose también una casa-fonda de habitaciones y una cocina colectiva junto al balneario; en el último cuarto del siglo XIX se le añadieron el hotel y el casino.
En las cercanías del balneario de eleva el Castillo de Priorio, fortaleza altomedieval reconstruida a fines del XIX, momento en que se le añaden dos torres historicistas.
En el año 1833 se construye el Salón del Bombé, en homenaje a Isabel II, en la zona oeste del Campo de San Francisco; el campo, antiguo huerto y bosque de los franciscanos, irá viendo reducida su superficie a lo largo del siglo XIX, quedando encajonado por las calles Uría, Toreno, San Susana y Santa Cruz. En el último cuarto del penúltimo siglo se instalan las dos grandes fuentes del Bombé, la Fuentona y la Fuente de las Ranas, y en cerca de éstas la Fuente del Caracol. De la Guardia diseñó el Kiosco de la Música, construido finalmente en 1889 y a principios del siglo XX se abre el Paseo de los Curas, paralelo al del Bombé; en 1926 se reconstruye cerca del estanque una réplica de la portada románica de la antigua Iglesia de San Isidoro. El Campo San Francisco está salpicado por diversos monumentos: el dedicado a José Tartiere Lenegre, realizado en 1933 por Víctor Hevia y Álvarez Laviada; el monumento a Clarín; el conocido como la Silla del Rey, de 1776 y debido a Manuel Reguera, que estuvo hasta 1968 en una luneta del Paseo de Chamberí. La escalinata de la calle Toreno, que disimula un transformador eléctrico, corresponde a un diseño de Joaquín Vaquero Palacios realizado en 1939, mientras que el mosaico del Paseo de los Álamos fue proyectado por Antonio Suárez Cuesta.
El entorno del Campo San Francisco, del convento del mismo nombre y de la calle Uría serán los principales focos de crecimiento de la ciudad. Particularmente el ensanchamiento de la calle Uría, trazada en dirección al ferrocarril, fue muy polémico al comportar el derribo de El Carbayón. Debe destacarse también la plaza de la Escandalera, que constituye el punto de articulación del casco histórico con el Oviedo nuevo.
En el solar de la iglesia de los Franciscanos se levantó en 1904 la Diputación Provincial, hay Palacio Regional, obra dirigida y diseñada por Nicolás García Rivero; edificio característico de estilo francés II Imperio. Las fachadas están realizadas en piedra, dotadas de balcones con frontón y balaustrada pesada, con alguna escultura decorativa y cubierta de mansardas rematada con cresterías metálicas.
En el terreno correspondiente a la huerta del antiguo Convento de Santa Clara se alza el Teatro Campoamor, construido por el arquitecto municipal Juan Miguel de la Guardia y Ceinos sobre planos de López Salaberry y Siro Borrajo, entre 1883 y 1894. Es un edificio bloque dotado de fachada monumental dividida en cuerpo central y dos cuerpos laterales más estrechos. La distribución interior obedece a los modelos canónicos para este tipo de construcciones, organizándose según un eje longitudinal a lo largo del que se disponen el vestíbulo de entrada, la sala de herradura, el escenario y la zona de servicios y camerinos.
El arquitecto diocesano Luis Bellido se encarga de la realización de la Iglesia de San Juan, inaugurada en 1915. Dotada de fachada monumental y un hastial, al que se abre la portada, flanqueado por dos torres cuadradas. En la planta se combinan el diseño centralizado, en los brazos del crucero y en la cabecera, y el basilical al marcar un eje central con la nave a la que se abren las capillas laterales. La cúpula es de estilo bizantino y va montada sobre pechinas y doble tambor calado; su exterior está decorado con cerámica rojiza. Las vistosas vidrieras proceden de los talleres de Maumejean Hermanos.
La construcción del Cementerio de San Salvador fue ejecutada por Juan Miguel de la Guardia, arquitecto municipal, sobre planos de su predecesor Patricio Bolumburu. El pórtico del cementerio civil, que simula un templo griego, es obra de Javier Aguirre. También de Javier Aguirre es el proyecto de la Cárcel Modelo, situada en la falda del Naranco, en la que se utilizó hormigón armado y se dispuso la planta en forma radial, con cuatro naves unidas en un cuerpo central cubierto por una cúpula; fue reformada por García Rivero en 1905.
Inicialmente la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús o de las Salesas, formaba parte del Monasterio de la Visitación de Santa María que fue derribado. Se trata de una obra neogótica de Federico Aparici en la que también trabajaron Juan Miguel de la Guardia y posteriormente Julio Galán Carvajal. En las cercanías de la iglesia se alza la antigua casa de los capellanes, propiedad de la comunidad en su momento, caracterizada por su decoración de estilo renacentista alrededor de los ventanales.
La iglesia neogótica de San Pedro de los Arcos, caracterizada por su única nave junto a una torre a los pies, es obra de Luis Bellido, debiéndosele a Javier Aguirre el convento y la capilla de las siervas de Jesús.
En la segunda mitad del XIX se construyeron en Oviedo dos mercados siguiendo la tendencia de utilizar la armazón del techo como elemento decorativo, se trata del Mercado del 19 de Octubre, construido en 1882 y aún en pie, y el Mercado del Progreso, ya desaparecido. El Mercado del 19 de Octubre se asienta sobre los terrenos del antiguo Colegio de San Matías, perteneciente a la Compañía de Jesús; se presentaron varios proyectos de mercado siendo seleccionado el de Javier Aguirre, que elaboró sobre un zócalo de piedra una liviana estructura de hierro dividida en tramos por columnillas entre las que discurren arcadas en herradura.
El Seminario Diocesano de Oviedo, construido en 1895, es obra de Luis Bellido, a la sazón arquitecto diocesano; se trata de un gran edificio formado por un gran cuerpo longitudinal al que intersecan cinco pabellones perpendiculares, de los cuales el central, más ancho y alargado, es la capilla. Fue utilizado como cuartel del Regimiento del Milán, y en la actualidad acoge la Facultad de Humanidades de la Universidad de Oviedo.
En la zona de la calla Uría y en las calles que la atraviesan en dirección a Llamaquique van construyéndose entre los siglos XIX y XX monumentales hoteles particulares, que enfatizan el carácter exclusivo de la zona, de los que se conservan unos cuantos, entre los que destaca el conocido como Casas del Cuitu, erigidas por Ulpiano Muñoz Zapata en 1913.
En la plaza de la Escandalera se levantan en 1902, bajo la dirección de Juan Miguel de la Guardia, la Casa del Conde. Se caracterizan por esquinas en rotonda cubierta por cúpulas. También a este arquitecto se le deben la casa del marqués de Tremañes, el edificio del Banco Asturiano, la Casa del Deán Payarinos en la Corrada del Obispo, la de la Confitería Camilo de Blas, situada en la calle Jovellanos, y la casa de Rosal 15, destacada por sus adornos de cerámica.
La fachada posterior del antiguo Gran Salón Bazar Masaveu, el establecimiento comercial más importante de la región, inaugurado en 1885, constituye un ejemplo de la arquitectura art nouveau.
La casa de Manuel Busto, situado en la intersección de la calle Principado con la calle Suárez de la Riba y construida en 1908, es uno de los edificios que reflejan influencias del modernismo barcelonés, destacándose por una esquina redondeada que culmina en una torre circular dotada de una cúpula abombada.
Durante el cambio de siglo aparecen multitud de sedes bancarias como los edificios para la Banca Masaveu, de 1882, el Banco Asturiano, de 1900, el Banco de Oviedo, el Banco Herrero, el Banco de España y el Círculo Mercantil. El Círculo Mercantil se debe a Julio Galán Carvajal, situado en la esquina de la calle Santa Cruz con Cabo Noval, se distingue por su cúpula de zinc. La sede del Banco Herrero comenzó a edificarse en 1911 bajo la dirección de Manuel del Busto, por encargo de Policarpo Herrero; en 1929 es objeto de una ampliación que lo prolonga a lo largo de la calle Fruela, dirigida nuevamente por Busto que en esta ocasión cuenta con la colaboración de Álvarez Meana. La fachada queda rematada por una rotonda con cúpula metálica y mansardas sobre las cubiertas laterales; la distribución interior del edificio a partir de la remodelación de 1929 dará el principal protagonismo al patio de operaciones. Una de las obras más importantes de Manuel Busto, a juicio de los entendidos, es La Casa Blanca, construida en 1929; es un edificio de estilo decó dotado de una torre organizada como una sucesión de prismas escalonados, cuya decoración oscura contrasta con la albura del contraplacado de mármol. En colaboración con su hijo realizó Busto las casas de Melquíades Álvarez y las de la esquina Independencia con Marqués de Pidal. Otro arquitecto representativo del arte decó en Oviedo es Rodríguez Bustelo, responsable de la Casa Chile.
En 1928 se construye el depósito de aguas del Cristo de las Cadenas. La obra, desarrollada por el ingeniero Sánchez del Río, consiste en una gran estructura de hormigón armado. Este mismo arquitecto es el responsable de la Plaza del Paraguas, construida en 1929, de la innovadora tribuna del Estadio Buenavista realizada durante los años 30 (fue demolida en los 80), y del Palacio de los Deportes de Oviedo, obra mucho más tardía, de entre finales de los 60 y principios de los 70.
La corriente racionalista, que cohabitó durante algunos años con el decó, tiene varios exponentes en la capital asturiana como el Instituto de Alfonso II, construido en 1934 por José Antonio Díaz Omaña, las Escuelas Blancas, realizadas en 1935 por Rodríguez Bustelo, la Casa de Martínez Marina esquina Quintana, obra de Manuel y Juan Manuel del Busto en 1933, o la Casa del Termómetro, construida en 1939 por Vidal Saiz Heres.
A finales de los años 60, Joaquín Vaquero se encarga de la construcción de la plaza de la Gesta y de la Hidroeléctrica del Cantábrico, consistente en dos bloque en forma de prisma cerrados por muros de cortina de acero y cristal. Los edificios de las Facultades de Medicina y Biología se deben a Ignacio Álvarez Castelao; la Facultad de Biología se distribuye en dos partes, un bloque prismático integrado por dos alas perpendiculares, y un aulario dotado de una planta central poligonal, respectivamente. El edifico de la Delegación Hacienda, realizado entre 1958 y 1960 en el solar del antiguo Convento de Santa Clara, también es un trabajo suyo.
En 1965 se construye, según planos de Sáenz de Oiza, el nuevo edificio del Colegio de la Milagrosa. Trece años después se realiza, bajo la dirección de Hurlé Castillo, Álvarez del Páramo y Fernández Cuevas, otro edificio escolar de destacada arquitectura: la Guardería de Otero.
En el solar del desaparecido palacete de Concha Heres se levante, desde 1979, el edificio del Banco de España, firmado por Cañas Represa y Nicolás Arganza.
En las últimas décadas del siglo XX destaca, por ser la obra de mayor envergadura, la construcción del Centro Cívico en el Llamaquique, complejo presidido por el Edificio de Servicios Múltiples, que alberga varias consejerías; fue construido en 1989 por los hermanos Hernández Sande junto a Ernesto Perea. Posteriormente, en la misma zona, se levantó el Palacio de Justicia.
Arte y Monumentos de Oviedo, Arquitectura y arte industrial
El principal elemento industrial del Concejo de Oviedo es la Fábrica de Cañones de Trubia, fundada en 1794 dentro del plan de creación de fábricas reales impulsado por los ilustrados. Inicialmente constaba de dos altos hornos, pabellones para talleres, viviendas de los obreros y edificios de servicios. La Guerra de la Independencia ocasionará un parón en la actividad de la fábrica que sólo logrará remontar a partir de 1843, fecha en que Francisco Antonio Elorza y Aguirre pasa a ser director de la misma; con Elorza se produce una gran ampliación y modernización de la factoría siendo demolidas las instalaciones originales. Es entonces cuando aparecen las primeras naves, los talleres de cañones y un taller de moldería que desarrollará una cierta producción artística integrada por piezas ornamentales, lámparas, rejerías, escaleras de caracol (como la que se conserva en el casino de Trubia), y entre las que descuellan los bustos, realizados según diseños de Pérez del Valle, Mariano Benlliure o Martínez Carbonero, a partir de piezas de artillería defectuosas. De esta época ha llegado hasta hoy el taller de Artillería, dotado de dos grandes vanos de medio punto a través de los que penetra la claridad, y las tres hileras de casas del barrio de Junigro, embrión de la población actual de Trubia. Entre 1895 y 1910 se construye el taller de aceros y gran forja de hierro y cristal y el taller de montaje.
Otro momento de importante expansión llegará con la I Guerra Mundial; en esta época se construyen el edificio de oficinas, que avanza paralelo a la carretera. Durante el primer cuarto del siglo XX se configura el barrio residencial correspondiente a las viviendas del director y los oficiales, la Capilla de Santa Bárbara y el Casino; en el otro margen del río van apareciendo edificios de servicios entre los que destacan las escuelas, todavía en pie, realizadas por Juan Miguel de la Guardia y Ceinos en 1904, la plaza de abastos, el economato y el Ateneo Obrero. Se prevé rehabilitar buena parte de estos edificios para instalar allí el Museo Histórico de Tecnología e Industria Militar de Asturias.
La Fábrica de Armas Ligeras se traslada a Oviedo en 1794 (Fábrica de Armas de Oviedo), al quedar su emplazamiento original muy cercano a la frontera gala, instalándose en el Palacio del Duque del Parque, sito en el Fontán. En este periodo la producción era de tipo manufacturero limitándose la fábrica a ser un centro de ensamblaje y suministro de hierro mientras que la fabricación de las piezas la llevaban a cabo los armeros en sus talleres particulares. Al producirse la desamortización de los terrenos del benedictino Monasterio de Santa María de la Vega en 1858 se reubica la fábrica. En 1917 se demuele el antiguo edificio monacal conservándose tan sólo la portada románica de la iglesia que es integrada en la capilla de Santa Bárbara, y en el solar se levanta un complejo fabril presidido por un edificio acastillado dotado de torres laterales, cubierta plana y almenas. Vinculadas al complejo se construyen toda una serie de viviendas destacándose las de los oficiales: un grupo de villas construidas entre los últimos años del silgo XIX y 1926 en las que se combinan diversos estilos, que circundan la parcela en dirección a la Tenderina. Entre 1921 y 1924 se edifica la Colonia San Feliz a instancias de la Cooperativa de Maestros Armeros, constituida por ocho casas pareadas dotadas de un pequeño huerto, según un diseño de Julio Galán Carvajal; junto a esta colonia se sitúa la Escuela del Ave María, construida en 1916 y mantenida con fondos de la fábrica. En 1926 la Sociedad de Obreros Armeros inicia la construcción de treinta viviendas unifamiliares adosadas en los infectos terrenos de la Fuente de la Teja, en Santullano, que serían conocidas como la Colonia de la Nueva. En esas fechas la empresa sufraga la erección del Grupo Brigadier Elorza, enorme bloque caracterizado por patios interiores y piñones escalonados como decorativo remate de las fachadas, y el Grupo Santa Bárbara en Teatinos, en un solar de bajo precio por estar situado lejos del centro de Oviedo.
En la calle del Postigo José González Alegre funda la Fábrica de Gas, encargada de proporcionar el alumbrado a la ciudad desde 1860. Esta fábrica será absorbida en 1898 por la Sociedad Popular Ovetense que al año siguiente monta la fábrica de energía eléctrica en el mismo solar de la calle Postigo. Las instalaciones ocupaban un edificio, diseñado por Dimas Cabeza, de ladrillo con grandes ventanales de medio punto y cubierta a dos aguas con lumbrera. En 1925 Francisco Casariego dirige la ampliación del edificio siguiendo un diseño de Miguel García Lomas, realizando una portada que da a la calle Paraíso. García Lomas en colaboración con Vaquero Palacios y Samoano levanta el edificio de servicios en el que se ubican garajes, laboratorios, comedor, biblioteca, combinando el estilo racionalista de la parte derecha, con unas líneas más tradicionales en la izquierda, donde se reciclan algunos arcos provenientes del derribo de la antigua plaza de la Catedral. Entre 1933 y 1935 Joaquín Palacios dirige una nueva ampliación consistente en elevar un piso hacia la Calle Paraíso, cuya fachada recubre con cerámica azul; en esa misma década añade Sánchez del Río un almacén de carbones y hornos de cok, realizado a partir de una estructura abierta de hormigón armado en la que despunta la monumental escalera.
Al término de la Guerra Civil la Sociedad Popular Ovetense es absorbida por Hidroeléctrica del Cantábrico-Saltos de Agua de Somiedo. En 1960 se añade al edificio el gasómetro, aún en pie, que acabó por convertirse en el símbolo de la fábrica.
En el Campo de los Patos construye el industrial José Cima, con Juan Miguel de la Guardia como arquitecto, el Laboratorio de Análisis Químicos en 1901, que entre 1983 y 1990 sería rehabilitado y reconvertido en hotel de asociaciones juveniles. El edificio estaba realizado en ladrillo visto, enlucido al ser restaurado, y piedra artificial; estaba dotado de grandes ventanales e inicialmente de una linterna sobre el tejado, a cuatro aguas, que proporcionaba luz y ventilación extra.
Otro edificio característico vinculado a la actividad industrial era el Orfanato de Mineros Asturianos, institución impulsada entre otros por Manuel Llaneza y Belarmino Tomás, integrado por un grupo de edificios independientes y comunicados entre sí, emplazados en la falda del Naranco. Su construcción fue dirigida por Francisco Casariego Terrero, Enrique Bustelo y Sánchez del Río. Hacia 1931 se levantaron los pabellones dedicados a residencias, cocina, comedores y escuela, rodeada esta última de un pórtico; en 1932 se añade un pabellón de puericultura. El orfanato es remodelado profundamente para acoger, desde 1937 a 1961, el Hospital Provincial; posteriormente se le añade una bolera (de cuatreada), realizada en hormigón y ladrillo y tiempo después la capilla de Santa Bárbara. En la actualidad, tras una nueva remodelación, es sede de la Fundación Docente de Mineros Asturianos.
Además merecen destacarse edificios fabriles como la fábrica de cervezas El Águila Negra, situada en Colloto, la fábrica de loza Senén Ceñal y Cía de San Claudio (Fábrica de Loza de San Claudio). La fábrica de cemento de Tudela Veguín, erigida en 1898, la primera de España en fabricar cemento Pórtland. En La Manjoya, dedicada a la fabricación de explosivos y productos químicos, se están recuperando edificios como el Palacete de los Sela en La Manjoya.
Bibliografía
- Luis Alfonso de Carvallo, Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias. Colección: Biblioteca Histórica Asturiana. Edición: Silverio Cañada, Gijón 1988; Edición Original: 1695.
- Helmut Schlunk. Las cruces de Oviedo. Ed: Instituto de Estudios Asturianos, Consejería de Educación y Cultura del Principado. Oviedo 1985.
- Magín Berenguer Alonso. Arte en Asturias, Tomo II. Ed: Caja de Ahorros de Asturias y diario El Comercio. Siero (Asturias, España) 1991.
- Entrada "Oviedo", sección "Arte" del Diccionario Enciclopédico del Principado de Asturias. Ed: Ediciones Nobel, 2004. Páginas: 36-72.