Oviedo

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Ciudad del norte de España (43º22'N, 5º50'O) y concejo del mismo nombre.

Es la capital de la comunidad autónoma del Principado de Asturias y ha tenido un destacado papel en la historia de España como sede regia del primer núcleo de La Reconquista.

Mapa de Oviedo


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Oviedo

Concejo

El concejo de Oviedo se sitúa en la zona central de Asturias, una posición estratégica en el dintorno de la región, cerca de la intersección entre las antiguas calzadas romanas que la atravesaban en dirección Norte-Sur y Este-Oeste, que ha determinado su capitalidad desde la época de Alfonso II, el Casto y consiguientemente su crecimiento demográfico y el engrosamiento de su patrimonio artístico, uno de los más importantes del Principado, en el que descuellan sus restos prerrománicos.

Está comprendido entre los 43º16’45” y 43º25’38” de latitud Norte y los 2º03’16” y 2º19’46” de longitud O del meridiano de Madrid. Limita al Norte con el concejo de Llanera, al Sur con los de Santo Adriano, Ribera de Arriba y Mieres, al Este con los de Siero y Langreo y al Oeste con los de Grado y Las Regueras.

Lo integran cincuenta y una parroquias, veintinueve de ellas rurales y las veintitrés restantes urbanas, que agrupan un total de trescientos núcleos poblacionales entre caserías, lugares y aldeas.

Las parroquias rurales son: Santiago de Agüeria, Santa María de Bendones, Santa María de Brañes, San Juan de Caces, Santa Eulalia de Colloto, San Esteban de las Cruces, San Tirso de Godos, Santo Tomás de Latores, Nuestra Señora de la O de Limanes, San Bartolomé de Loriana, Santiago de la Manjoya, Santa Eulalia de Manzaneda, San Juan de Santianes, Santa María de Naranco y San Miguel de Lillo (hoy unidas), San Pedro de Naves, San Pedro de Nora, San Pelayo de Olloniego, San Cipriano de Pando, San Martín de Pereda, Santa Marina de Piedramuelle, Santa María de Pintoria, San Juan de Priorio, San Pelayo de Puerto, Santa María de San Claudio, San Esteban de Sograndio, Santa Teresa de Soto, Santa María de Trubia, San Julián de Box o Tudela Veguín, San Nicolás de Udrión y San Vicente de Villapérez.

Las parroquias urbanas son: San Tirso el Real, San Isidoro el Real, San Juan el Real, Santa María la Real de la Corte, Santo Domingo de Guzmán, San Lázaro del Camino, San Francisco de Asís, Nuestra Señora del Carmen, Corazón de María, San Julián de los Prados, La Sagrada Familia de Ventanielles, Natividad de Nuestra Señora, San Francisco Javier de la Tenderina, Nuestra Señora de Covadonga, San José de Pumarín, San Juan Bautista de la Corredoria, Nuestra Señora de la Merced, Santos Apóstoles, Santo Cristo de las Cadenas, San Pedro de los Arcos, San Pablo de la Argañosa, San Antonio de Padua y San Melchor. Cuenta, asimismo, con una parroquia anglicana: la de Santa Eulalia de La Corredoria.

Catedral de Oviedo

Su condición de capital de la Comunidad Autónoma de Asturias y su situación hacen de Oviedo un importante nudo de comunicaciones: de la ciudad de Oviedo arranca el brazo sur de la Autopista Y, principal arteria de la región que comunica Oviedo con Avilés y Gijón. También atraviesan el concejo la A-66 o Autovía de la Plata, que discurre hacia el Sur por Mieres hasta el Huerna y las tierras leonesas, la N-630 que lleva al Puerto Pajares a través de las cuencas mineras, la A-64 que enlaza con Pola de Siero y Villaviciosa, donde entronca con la Autovía del Cantábrico, la N-64 que conecta Asturias con Galicia y Cantabria; por último, el concejo es atravesado por varías carreteras regionales como la antigua carretera de Gijón, As-18, la AS-243 al sudeste del territorio ovetense, las AS-242, AS-322 y AS-228 al Sur y la AS-232 al Noroeste.

Geomorfología

Oviedo se sitúa sobre una zona oblonga y deprimida que avanza paralela a la costa y se extiende por el Este hasta Cangas de Onís, la denominada “Depresión de Oviedo”, sobre la que discurren las carreteras y vías férreas más importantes de la zona oriental de Asturias. Esta depresión se originó en el Terciario: en esa época el relieve era escaso y el mar, como se colige de la existencia de un amplio manto de sedimentos cretácicos, cubría la actual cuenca minera desde finales de la Era Secundaria; a lo largo del Terciario la región fue fracturándose, diferenciándose en varios bloques que durante este periodo experimentaron movimientos de ascenso, descenso y torsiones, dando lugar finalmente a la Cordillera Cantábrica y apareciendo una serie de sistemas lacustres en los que se produjo un depósito de arcillas rojas y margas blancas (en estas margas, en la zona de Llamaquique, se descubrieron en 1926 unos restos esqueléticos de vertebrados, la Fauna de Oviedo, que demostraron el origen cretácico de los sedimentos y su génesis lacustre) que da origen al actual subsuelo Ovetense. El contacto de estos sedimentos con los materiales previos de origen cretácico, areniscas, arenas y piedras calizas, fue muy discontinuo a consecuencia del relieve del terreno.

Para Truyols y Julivert el relieve actual de la zona de Oviedo se explica a partir de su constitución geológica, la cual ha sido acentuada por la acción erosiva de su sistema hídrico: los cauces del Nalón y el Caudal han generado hoces en la piedra caliza, ocasionando un notable desnivel entre su curso y la elevación donde se asienta Oviedo que oculta el carácter depresivo de la zona. La "Depresión de Oviedo" se hace evidente desde la cima del Naranco, al pie del cual discurre una línea de fractura que delimita su bloque de los materiales en que se ubica la zona urbana

El concejo de Oviedo se halla comprendido en casi su totalidad en lo que se conoce como la “Región de pliegues y mantos de la zona cantábrica”, a la que únicamente desborda en su sector sur, correspondiente a Olloniego, por donde se adentra en la cuenca carbonífera central.

Clima

El clima del concejo de Oviedo se inscribe en el área climática de los valles asturianos al oscilar la altitud sus territorios entre los 70 y los 700 metros. A partir de los 200 metros comienza el valle alto, caracterizado por sensibles diferencias climáticas con respecto al bajo, derivadas del estancamiento de aire frío en este último, donde determina frecuentes nieblas frente a las temperaturas más extremas y menores precipitaciones del valle alto. Del estancamiento de aire en el valle bajo también se sigue un nivel más elevado de contaminación atmosférica, apreciable especialmente en circunstancias anticiclónicas, particularmente durante el invierno. Al producirse situaciones de altas presiones la inversión de madrugada, zona de separación entre aire frío inferior y aire relativamente cálido superior que bloquea la dispersión de las impurezas, puede prolongarse y enlazar con la del día siguiente.

Vista nocturna del Ayuntamiento de Oviedo

La media anual de precipitaciones oscila entre los 1.000 mm en las zonas de poca altitud y 1.200 mm en las zonas elevadas, alcanzando los 1.093 en la ciudad de Oviedo y siendo los meses más lluviosos diciembre y enero y el menos lluvioso junio. Por término se producen 146 días anuales de precipitaciones, en su mayoría en forma de lluvias. Los días cubiertos al año son una media de 171 frente a la media de 68 despejados. La temperatura media anual en la ciudad de Oviedo es de 12,5º, siendo los meses más cálidos julio y agosto, con una media de 18,1 y 18,6 respectivamente, y los más fríos enero y febrero con 7,66 y 7,4.

La humedad relativa media al año es de 77% manteniéndose las medias mensuales alrededor de este valor. Humedades bajas, del 30%, sólo se dan con flujo de viento Sur en virtud del efecto foehn.

Población

La población asturiana fue, en virtud de su aislamiento y la pobreza de la tierra, pequeña en términos absolutos. Sin embargo, en comparación con la superficie de Asturias, era de las más pobladas, rondando los cuatrocientos mil habitantes a mediados del siglo XIX. Esta sobrepoblación provocó la emigración en el último tercio del siglo XIX, sobre todo a Hispanoamérica. Entre 1887 y 1920 la población asturiana se incrementa en un 29%, alcanzando la región los 743.000 habitantes, mientras que la de las principales ciudades lo hace en un 119%, superando Oviedo y Gijón los 74.000 habitantes. El sistema urbano de la zona central asturiana se define y especializa en este momento correspondiéndole a Oviedo, por su carácter de nudo comunicativo, desempeñar el papel de núcleo administrativo y comercial, observándose nítidamente en este momento una cesura entre el centro comercial, entre Cimadevilla y la calle Uría, y los ensanches y los barrios obreros, a los que se añaden trece colonias de casas baratas entre 1919 y 1936. En contraste con Oviedo, Mieres y Sama-La Felguera se especializan en la actividad minero-siderúrgica, en tanto que Gijón y Avilés funcionaban como puertos redistribuidores al servicio del comercio hullero, desarrollando además, particularmente Gijón, una amplia gama de actividades industriales y de servicios como fábricas de vidrio, tejeras, fundiciones, refinerías... etc.

Fundación Gustavo Bueno. Fotografía, gentileza de José Antonio Cabo

Oviedo cuenta en 2010 con 222.000 habitantes.

Economía

Oviedo, pese a su escasez de población y aislamiento del resto de España, mantuvo sin embargo lazos comerciales importantes con otros lugares de Europa gracias al Camino de Santiago. Los mercados fueron abundantes en la Edad Media y mantuvieron su pujanza hasta el comienzo de la Edad Moderna, cuando la Contrarreforma paralizó las peregrinaciones a Santiago. Sólo con el establecimiento de la Universidad en Oviedo se logró recuperar parte del carácter atractor de población. Por otro lado, la economía agrícola había entrado en crisis por las malas cosechas. No fue hasta finales del siglo XVIII cuando comenzó la economía industrial con la implantación de la industria armera llegada de otras partes de España.

A mediados del siglo XIX la estructura económica de Oviedo apenas había cambiado con respecto al siglo anterior: el único núcleo industrial relevante era Trubia, que desde 1848 albergaba las instalaciones de la Fábrica Nacional de Cañones donde trabajaban casi medio millar de obreros. La situación y demográfica se mantenía también en márgenes muy similares a los de periodos anteriores, mermándose el crecimiento demográfico por dos epidemias de cólera en los años 1835 y 1855 respectivamente.

Villa Magdalena (Avenida Galicia). Fotografía, gentileza de José Antonio Cabo

Una economía básicamente rural hasta finales del siglo XIX se convirtió sin embargo en uno de los motores de España a partir del siglo XIX. Los capitales de los indianos, repatriados a raíz de la Guerra de Cuba, implicaron un gran auge de la actividad industrial y minera a comienzos del siglo XX. A principios de los años 30 la clase obrera representaba el grupo más destacado dentro de la población asturiana, ocupándose el 42% de la población activa de la región en el sector secundario y alcanzando durante el periodo republicano su madurez organizativa y una cierta independencia ideológica. En efecto, en la década de los 30 las tradicionales formas de difusión ideológica, los púlpitos o las organizaciones religiosas, se mantienen en las zonas rurales pero son desplazadas en las comarcas centrales de la región por Ateneos obreros.

Oviedo se organizó a lo largo del siglo XX en torno a dos subsectores —minero y siderúrgico— con un enorme peso de la empresa pública, con unos productos lanzados al mercado a precios políticos para financiar al resto de la industria del país, y orientada hacia la exportación extrarregional al no disponer de industrias transformadores importantes. Sin embargo, desde 1967 la siderurgia será incapaz de absorber el paro generado en la minería. En 1970 los concejos de Mieres y Langreo se incluyen en las zonas de Preferente Localización Industrial, pero la medida no surtirá los esperados efectos en el desarrollo de las comarcas.

Urbanismo

Municipio

El municipio de Oviedo recoge la capitalidad de la región asturiana y la capital del concejo del mismo nombre. Ver: Ayuntamiento de Oviedo

Edificio de la calle Marqués de Teverga. Fotografía, gentileza de José Antonio Cabo

El topónimo 'Oviedo'

Juan Uría Ríu sostiene que el nombre que se le daba al enclave de la ciudad entre los siglos VIII y X y a la propia villa era Ovetao; la actual Oviedo sería conocida posteriormente como Ovetum, muy posiblemente una forma latinizada del primitivo nombre impuesto por el clero culto de la corte de Fruela o Alfonso II, el Casto. Ramón Menéndez-Pidal considera que la raíz del primitivo Ovetao es celta y posiblemente la misma que está detrás del Obétago de Soria, pero es preciso subrayar que no hay acuerdo entre los estudiosos acerca del origen del nombre 'Oviedo' barajándose distintas hipótesis, recogidas por José Tolivar Faes en su libro Nombres y Cosas de las Calles de Oviedo, que a continuación resumimos.

En primer lugar se ha especulado con la posibilidad de que el topónimo proviniese de las voces Ove (EO) y Deva, correspondientes a los ríos que delimitan la provincia por occidente y oriente. Esta hipótesis se ve favorecida por pasajes de textos conservados en el archivo de la Catedral, datados en el siglo XI, donde, sin aludir directamente a Oviedo, a la que en aquellas fechas se denominaba Oveto, puede leerse "Asturias inter duo flumina Oue et Deva, a Pirinei montes usque in ora maris" (Catedral, doc. 15 de julio 1058).

Por su parte, Estanislao Sánchez Calvo, en su trabajo El Éuskaro y sus vestigios en Asturias, apunta que Oviedo podría equivaler al vocablo vascuence Oveta que significa altibajo. También García Berlanga busca la génesis del nombre de la ciudad en el vascuence, identificándolo con obieta, palabra formada la raíz obi (cañada) y eta como sufijo que indica pluralidad y que equivale a los españoles edo y eda: Oviedo significaría entonces sitio de cañadas. Esta palabra vasca podría estar asimismo en la génesis de los topónimos Ovies.

Otros autores entienden que el topónimo Oviedo proviene de Jovetanum, en alusión a un templo romano dedicado a Júpiter que podría haberse alzado sobre en el emplazamiento originario de la ciudad.

Casa del Termómetro. Fotografía, gentileza de José Antonio Cabo

Asimismo, José Tolivar Faes recuerda que Plinio habla de un plomo negro al que denomina ovetanum o jovetanum, siendo posible que tal denominación hiciese referencia a que provenía del lugar conocido como "Ovetum, circa Lucus Asturum". A este respecto el Padre Juan Hardouin, en el siglo XVIII, y José Fernández Buelta, en la segunda mitad del siglo XX, consideran que Plinio escribió ovetanum y no jovetanum, lo que para Fernández Buelta probaría la existencia de alguna fortaleza o población, posiblemente romana, en el lugar donde años después se ubicaría el Monasterio de San Vicente, primitivo embrión de la ciudad. Parece seguro en cualquier caso que el topónimo Oveto ya existía en la época romana, al margen de que Plinio se refiriese efectivamente a él o no.

Los otros Oviedos

Tres ciudades americanas situadas en Paraguay, la República Dominicana y La Florida en los Estados Unidos, fueron bautizadas con su mismo nombre varios siglos después: en Paraguay, Coronel Oviedo, fundada el 7 de octubre de 1758; en República Dominicana durante el siglo XVI; y en Estados Unidos el 13 de marzo de 1879. Esta circunstancia fue recogida en una placa homenaje situada en el pórtico que da entrada a la Plaza de Feijoo con las firmas del Alcalde de Oviedo, Antonio Masip, y de los alcaldes de Coronel Oviedo (Paraguay), Oviedo (República Dominicana) y Oviedo (Estados Unidos) en septiembre de 1985.

Historia, Arte y Monumentos

Bibliografía