Palacio del Marqués de Valdecarzana

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La Regenta y Palacio del Marqués de Valdecarzana. Sitio Web de esta imagen: Panoramio - Antonio Alba > Esculturas Oviedo

Fue declarado Monumento por Real Decreto del 24 de noviembre de 2000.

El palacio se localiza en un lugar privilegiado: junto a la Catedral, en el lateral norte de la Plaza de Alfonso II, donde fue edificado por don Diego de Miranda, Marqués de Valdecarzana, entre 1627 y 1629. La familia Miranda fue uno de los grandes linajes del Principado de Asturias. Ésta, al igual que otros nobles residentes en Oviedo, se preocuparon por construir un gran palacio como símbolo de su privilegiada condición social y de su gran poder económico. De este modo, Diego de Miranda parece que encargó su construcción, según algunos autores, a los maestros Juan de Naveda o Gonzalo Güemes Bracamonte.

La fachada occidental de este palacio, en la Calle San Juan, consta de tres plantas, delimitadas por líneas de imposta, y separadas por dos bandas de sillares de dos torres, de cuatro pisos, que la flanqueaban (en la actualidad sólo se conserva la torre noroeste). Esta fachada, de buena cantería, tiene un carácter muy sobrio y la ornamentación se restringía a la puerta de entrada, enmarcada por pilastras cajeadas y con friso decorativo, sobre la que se abre un balcón rematado por el escudo de los Miranda con la corona del Marquesado de Valdecarzana. Por su parte, la fachada oriental, que da a la Calle Sanz y Forés, presenta el escudo con las armas de los Miranda y Ponce de León y, a excepción de las torres, es de construcción muy similar a la occidental. La fachada norte es de mampostería revocada. Estos tres lienzos son los que se conservan del primitivo palacio puesto que, en el siglo XVIII, fue reformado por la familia Heredia.

José Froilán de Heredia, canónigo de la Catedral, aforó para sus sobrinos huérfanos esta casa en el año 1768. Se encontraba en un estado de ruina casi total ya que el Marqués de Valdecarzana hacía tiempo que no la ocupaba. Heredia encargó en un principio la obra a Manuel Reguera González aunque éste no llegó a terminar el palacio puesto que acabaron enemistados. El citado arquitecto proyectó un edificio exento articulado en torno a un patio central. Para ello se derribo la torre SO y se compró un edificio anexo a la parte meridional. En este lienzo sur, se fijó la fachada principal, más ornamentada, ante la que se extendía el jardín privado. Dicha fachada se estructura igualmente en tres plantas, separadas por línea de imposta, donde destaca la intermedia cuyas ventanas se rematan con frontones de volutas con veneras y máscaras en el centro. En el piso inferior de la calle central se abre la puerta de entrada de arco rebajado y flanqueada por pilastras. Sobre ésta se encuentra el balcón principal entre dos semicolumnas dóricas que sustentan un entablamento quebrado con friso decorativo. En el piso superior se colocó el escudo de la familia Heredia, de grandes dimensiones, que muestra a Hércules con el león de Nemea, aludiendo a la antigüedad y nobleza del linaje, enmarcado por dos pilastras y que rompe la línea de la cornisa.

Este fue el último gran palacio barroco que se construyó en Oviedo y, como en otros de su estilo, el patio interior se adornaba con columnas toscanas.

Posteriormente, el palacio perdió su carácter residencial y, durante el siglo XIX y hasta 1931, se dedicó a casino. Actualmente es sede de la Audiencia Territorial de Asturias.


Bibliografía