Arte y Monumentos de Oviedo, Monarquía asturiana-Reyes de Oviedo

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El conjunto monumental más importante que nos ha legado la monarquía asturiana se emplaza en Oviedo, como corresponde a su condición de sede regia. Los reyes de Oviedo promovieron a lo largo del siglo IX un arte de inspiración visigótica que cristalizó en numerosas construcciones de las que buena parte ha perecido con el paso de los tiempos, por ejemplo la Basílica de San Salvador, pero cuyos “supervivientes” constituyen el patrimonio prerrománico más importante y completo del mundo. Del reinado de Alfonso II, el Casto se conservan la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, la iglesia de San Julián de los Prados y la de Santa María de Bendones. De la etapa de Ramiro I, entre 842 y 850, han llegado hasta nosotros San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco, exponentes del llamado arte ramirense, que en su origen formaban parte del complejo palaciego del monarca. La última etapa del prerrománico corresponde al reinado de Alfonso III, el Magno, entre 866 y 910; de este momento sólo nos queda la Foncalada, único ejemplo de fuente pública ciudadana del medievo hispano que se conserva.

La Capilla de San Miguel de la Cámara Santa acoge las destacas piezas de la orfebrería prerrománica realizadas a instancias de los soberanos de Oviedo. La Cruz de los Ángeles, símbolo de Oviedo que aparece en la bandera de la ciudad, sobre fondo azul y sostenida por dos ángeles, fue donada a la Catedral por Alfonso II en 808 y se cree que su fábrica correspondió a orfebres procedentes del norte de Italia llamados a la corte por este monarca (según la leyenda sus artífices habrían sido en realidad dos ángeles de ahí su nombre); esta pieza es una cruz griega cuyos brazos se ensanchan hacia los extremos a partir de un disco central del que parten; el anverso de la cruz está decorado con una refinada filigrana de motivos vegetales y 48 piedras engastadas; el reverso presenta un recubrimiento con laminillas de oro e incorpora en los extremos de los brazos entalles romanos y un gran camafeo en el disco central. La joya más representativa de la Cámara Santa es la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias y principal elemento de la bandera de la Comunidad Autónoma, que fue consagrada a San Salvador de Oviedo por Alfonso III, el Magno y su mujer Jimena en 908. Fabricada, según la una de las inscripciones de su reverso en los talleres del desaparecido Castillo de Gozón, a partir de la cruz de roble que supuestamente habría portado Pelayo en la Batalla de Covadonga, es una cruz latina con astil, de mayor tamaño que la Cruz de los Ángeles, pensada para ser sacada en procesión; sus brazos parten también de un disco central, pero sólo se ensanchan en los extremos, rematados en forma de tres lóbulos; los bordes están ribeteados en cordoncillo de oro y en su reverso, con letras soldadas del mismo material, se disponen las siguientes inscripciones (leídas del brazo superior al izquierdo y del derecho al inferior):

Susceptum placide maneat hoc in honore domini quod offerunt famuli xpi adefonsus princes et scemena regina=Quisquis auferre hoc donaria nostra presumserit fulmine divino intereat ipse=hoc opus perfectum et concessum est santo salvatori ovetense sedis=hoc signo tuetur pius=hoc signo vincitur inimicus=et operatum est in castello gauzon anno regni nostri xlii discurrente era DCCCXLVI. (Permanezca esto recibido benignamente para honra de Dios, lo cual ofrecen el siervo de Dios príncipe Alfonso y la reina Jimena.=Cualquiera que se atreviere a tomar estos nuestros dones perezca con rayo del cielo=Esta obra, siendo acabada, fue ofrecida a la iglesia catedral de San Salvador de Oviedo=Con esta señal se defiende al piadoso=con esta señal se vence al enemigo=y fue labrada esta Cruz en el Castillo de Gozón el año cuarenta y dos de nuestro reino andando la era de novecientos cuarenta y seis) .

En el anverso de la Cruz de la Victoria destaca el disco central, de excepcional complejidad: rodeado de un sector exterior de cabujones dispuestos entre placas de esmaltes traslúcidos que se extienden también sobre cuatro campos cuadrados que cubren el disco en el arranque de los brazos; la superficie esmaltada presenta una ornamentación de temas vegetales y animales que simbolizan la Creación. El reverso de la cruz es mucho más sobrio y recuerda a la Cruz de los Ángeles.

Otro de los tesoros de la Cámara Santa es la Caja de las Ágatas, donada, según reza la inscripción que bordea su base, por Fruela II y su esposa Nunilo a San Salvador en 910; una arqueta de reliquias revestida de oro repujado con motivos vegetales.

Bibliografía