Hospital General de Asturias

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Desde época medieval, existían varios hospitales en Oviedo para atención de enfermos pero también de peregrinos que acudían a la ciudad para visitar las Reliquias de la Catedral. Además, las Cofradías de artesanos también tenían su hospital y capilla. Así, tenemos constancia de los hospitales de San Nicolás, de San Julián y Santa Basilisa, de la Balesquida, de la Magdalena, de San Sebastián o el de los Estudiantes. Pero el hospital más antiguo era el de San Juan o de Peregrinos, del que ya tenemos noticias en el siglo XI, y que se refundió posteriormente con el próximo de Santiago.

A partir del siglo XVI surgieron varios proyectos para reunir todos los hospitales ovetenses en uno pero esto no se llevó a cabo hasta el año 1837. Así, nace el Hospital General que, en un primer momento, se instalará en el ex–convento de San Francisco, bajo la tutela de la Diputación provincial de Oviedo. Estas instalaciones pronto se quedaron pequeñas y, tras la venta del solar del antiguo convento cuando fue enajenado en 1882, se construyó un nuevo centro: el Hospital-Manicomio de Llamaquique donde compartían instalaciones los enfermos mentales con el resto hasta que se construyó el Hospital Psiquiátrico de La Cadellada en 1933. Pero ambos edificios se vieron afectados por los bombardeos de la Guerra Civil por lo que los enfermos fueron dispersados entre los improvisados hospitales que surgieron en Asturias.

Tras la Guerra Civil, el Orfanato Minero, que sufrió pocos daños durante la contienda, fue incautado por la Diputación para instalar provisionalmente en él el Hospital Provincial. Se proyectó entonces la construcción de un nuevo edificio en Buenavista pero, su excesivo coste, impulsó a la Diputación a venderlo al Instituto Nacional de Previsión para que instalase una Residencia Sanitaria del Seguro de Enfermedad en Asturias.

Gracias a un aumento de las consignaciones, comenzaron en 1955 las obras para la construcción del Hospital General de Asturias, también en Buenavista, que se inauguró el 1 de marzo de 1961. El proyecto era de Manuel Martínez Chumilla y la dirección de las obras corre a cargo de Francisco González Villamil, al que sucede Manuel Bobes Ortiz. El edificio consta de un cuerpo central y anexos donde se ubican distintas dependencias como la Escuela de Matronas, la Escuela de Fisioterapeutas, la Escuela de Asistentas Sociales y la Escuela de Enfermeras. Por sus costosas instalaciones y el renombre de su personal llegó a gozar de gran fama mundial.

En 1982, cuando desaparece la Diputación Provincial, el Hospital General pasa a depender de la Consejería de Sanidad que procede a una reforma y modernización de sus instalaciones para integrarlo en la red de hospitales públicos de la Seguridad Social. Por la suscripción de varios convenios entre el Principado y el Instituto Nacional de la Salud, se unifican el Hospital General, dependiente de la administración regional, y el Hospital Nuestra Señora de Covadonga y el Instituto Nacional de Silicosis, ambos de la Seguridad Social, en un complejo hospitalario único denominado Hospital Central de Asturias, gestionado por el INSALUD. En el 2001, al traspasarse las competencias del citado Instituto al Principado de Asturias, la gestión pasa al Servicio de Salud del Principado (SESPA). Por otro lado, desde 1990, tiene carácter de Hospital Universitario por convenio firmado entre la administración regional, el INSALUD y la Universidad de Oviedo.

El Hospital Central de Asturias surgió de la fusión de tres hospitales, el Hospital Covadonga, el Hospital general de Asturias y del Instituto Nacional de Silicosis. Esta fusión tuvo lugar en Enero de 1990.

El complejo hospitalario con sus 17 edificios, 25 quirófanos, más de 1.250 camas y con 180 locales de consultas para la atención de distintas especialidades médicas resultó insuficiente, por lo que se iniciaron las obras para un nuevo Hospital Universitario Central de Asturias en La Cadellada.


Bibliografía