Cronicones

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Julio Somoza se remite a Amador de los Ríos en su obra "Historia Critica de la Literatura Española", para estudiar estas primeras crónicas asturianas. Pues realmente fue Amador quien primero realiza una compilación de estos documentos, explicando su contenido y sentido histórico, magistralmente. Se trata de breves "trozos" de Historia, escritos, mantenidos y recogidos en cantorales de monasterios, santorales de iglesias, calendarios y leccionarios (unas veces casualmente anotados y otras verdaderamente redactados y guardados, para que los hechos se conservaran en la memoria). Por orden cronológico, los manuscritos altomedievales que se refieren al reino de Asturias son:

Atribuido erróneamente a Isidoro Obispo de Beja, fue realmente escrita en Toledo y en Córdoba (por ello también se llama Cronicón Anónimo de Córdoba). El autor escribe lamentándose de la invasión musulmana, con gran dolor y pena, estando lleno de "dolor, retórica y colorido patético" (tal como dice Amador). Por ello, se tilda de declamación y se pone en tela de juicio sus narraciones. Así algunos hablan de estas Ultimas crónicas visigóticas, como simples lamentaciones por la caída del reino cristiano frente al árabe. Aunque no es así, ya que tiene una gran importancia histórica al narrar la entrada de los árabes. Pese a todo, parece estar escrita 35 años antes de los sucesos de Covadonga, lo que hace que se omita a Pelayo y al rechazo del ejército musulmán en los Picos de Europa, dando la visión de que la España entera estuvo dominada en pocos años por los nuevos conquistadores (ello le resta cierta importancia frente al estudio de Asturias, aunque no deja de ser destacado que a mediados del siglo VIII aún no se hable de D. Pelayo, en zonas como Toledo o Córdoba).

Atribuido a Sebastiano, Obispo de Salamanca; aunque muchos dicen que su autor fue Alfonso III el Magno (por haber sido el obispo de Salamanca un protegido de su corte). Comprende una reseña histórica que va desde el rey godo Wamba a D. Rodrigo (672 al 711) y otra de los monarcas asturianos, hasta Ordoño I (año 866). Se considera el primer ensayo de Historia en la Península (al menos de época post-romana), recogiendo sucesos 200 años anteriores a su redacción y habla extensamente de D. Pelayo. El mencionado cronista Sebastiano, se supone fue obispo de Salamanca desde el 880 al 898 y según el Padre Flórez considera, la leyenda de D. Pelayo la relata hacia el 886 (unos 180 años después de que sucediera). Igualmente Somoza recoge que el Padre Flórez descubre en sus tomos XIII y XIV como un obispo de Oviedo (llamado Pelayo) hacia el 1143 falsificó con interpolaciones suyas las crónicas de Sebastiano, lo que restó valor a su contenido.

Su primera parte llega a relatar hasta el año 883 y su autor es desconocido. Su segunda parte, parece haber sido escrita por un monje de Albelda, llamado Vigila, en el año 976. También se le llama Cronicón Emilianense porque su ejemplar original se conserva en San Millán de Albelda (Logroño). Resume a San Isidoro de Sevilla y a Sebastiano, narra la Reconquista y se centra en Alfonso El Magno (bajo cuyo reinado fue escrito). Recoge sucesos que pasaron unos 260 años antes de su redacción, hasta los que ocurren en su época; siendo de gran valor aquellos últimos y que son coetáneos a la crónica.

Su autor, Sampiro, fue notario de León y luego Obispo de Astorga, entre los años 1020 y 1040. Abarca la crónica desde el reinado de Alfonso III (866) al de Ramiro III (982) y realmente continua la Crónica de Sebastiano. Pese a ello, desconoce la crónica Albeldense, con la que no tiene concordancia. Según Amador de los Ríos, se trata de una gran fuente histórica.

Escrito entre el año 1101 y el 1129, prosigue la obra de Sampiro. Comienza en Bermudo II (928) y finaliza en Alfonso IV (1009). A juicio de Amador de los Ríos, su autor crea fábulas y leyendas, en las que adultera relatos de otros cronicones (los de San Isidoro, Sebastiano o Sampiro). De igual modo, Julio Somoza recoge las palabras de Cavanilles acerca de este cronicón en las que dice: "Don Pelayo, obispo de Oviedo, que vivió hacia el 1101-1129, no ha logrado el menor crédito ni respeto, pues manchó la gravedad de la Historia, con indignos cuentos populares". Otros, muy por el contrario, valoran la labor realizada por este prelado del siglo XI, que no solo recoge varios cronicones anteriores y los resume, y simplemente las "adorna", como se acostumbraba a hacer en toda Historia narrada en la Edad Media (de este criterio son: Amador de los Ríos y Julio Somoza).

Su autor es un monje del monasterio de Silos y narra los acontecimientos sucedidos desde época visigoda, hasta la de Alfonso VI (1065). A juicio de Amador de los Ríos, este fue el "autor mas docto y mas esmerado en lengua latina" aunque a veces le dominan las creencias religiosas y pone los acontecimientos de la Historia en manos de la Providencia Divina. Sus datos combinan otras crónicas y la tradición Oral, nacida del Camino de Santiago. En lo que se refiere al reinado de Alfonso VI, no recoge su relato (sin saberse si se perdió o no dio tiempo a escribirlo). Es la crónica histórica de mas crédito a juicio de Amador de los Ríos, Eduardo Saavedra y Julio Somoza.

(En las paginas 517 y ss. del Tomo II de la obra de Julio Somoza García Sala; "Gijón en la Historia General de Asturias", se recogen extractos de estos textos de los mencionados Cronicones. Comenzando por las primeras citas a Pelayo y Covadonga del Cronicón Sebastiano y terminando por los hechos del rey Alfonso III del Cronicón Silense. Son textos que este autor extrae de "La España Sagrada" del Padre Flórez; tomos XIII, XIV y XVII)