Aller
Concejo de Asturias (España). Limita al norte con Mieres, al sur con la provincia de León, al este con Laviana, Caso y Sobrescobio y al oeste con Lena.
Incluye las siguientes parroquias: Bello, Boo, Cabañaquinta, Caborana, Casomera, Conforcos, Cuérigo, El Pino, Llamas, Moreda, Murias, Nembra, Pelúgano, Piñeres, Santibáñez de La Fuente, Serrapio, Soto, Vega.
Cruzado por el río del mismo nombre, forma parte junto a Lena y Mieres de la cuenca minera del Caudal. Su principal actividad económica ha sido durante más de un siglo la minería del carbón, sobre todo la parte baja del valle, siendo compaginada con la agricultura y la ganadería. El curso bajo del río Aller, al confluir con el Caudal, forma un valle profundo. Río arriba se llega a Cabañaquinta, capital del concejo desde 1869. El valle de alta montaña que lo forma culmina en el puerto de San Isidro (1.520 m), límite de Asturias con León. El sector turístico ha crecido mucho en los últimos años, destacando la localidad de Felechosa, a 13 kilómetros de altura.
Entre las bellezas naturales se encuentran las Hoces del Pino y las del Aller, profundas gargantas excavadas por las cuencas de los ríos en la caliza de montaña. También se puede acceder a cumbres emblemáticas como el Torres (2.100 m), el Toneo, Peña Redonda, el Retriñón, Peña Mea...
Historia
La romanización del lugar dejó una vía romana que divide los concejos de Lena y Aller conocida como vía Carisa, entre Lena y Lugo de Llanera. Otros vestigios son un casco de cobre con varios relieves, monedas de plata anteriores a Tiberio y otros restos arqueológicos.
La Alta Edad Media supone contar con las primeras noticias escritas sobre diversos lugares alleranos. Una primera referencia la encontramos en un documento de la catedral ovetense, supuestamente del año 857 que hace referencia a un afluente del río Ayer. En el periodo de vigencia del reino astur encontramos documentos que nos hablan del crecimiento espacial del valle. Las fuentes arqueológicas datan el poblamiento de estos lugares en los siglos IX y X, como así nos lo demuestran las inscripciones de la iglesia de San Vicente de Serrapio, que data del año 894, y la iglesia de San Julián de Llamas que cuenta con un epígrafe que sitúa su primitiva construcción en el año 940. A partir del siglo XI, la organización espacial de la comarca aparece mucho más definida, como lo demuestra un documento en el que un tal Senior y su mujer Olimpia, ceden una serie de propiedades para la fundación de un hospital.
Es en el periodo bajomedieval donde hay modificaciones en la estructura del poblamiento del valle, concretamente durante el reinado de Alfonso X, en el que la puebla de Aller pertenece al elenco de nuevas villas creados por este rey. A partir de entonces la corporación allerana comienza a funcionar de forma regular y se registran los primeros cargos concejiles.
De todas formas es de sobra conocida la escasez de estudios durante los llamados siglos modernos, y pocos son los datos que nos permiten individualizar su evolución. A partir del siglo XVIII los datos de Hacienda y del Archivo Histórico Nacional, nos revelan un poderosísimo sector ganadero, cuya cabaña en todas sus modalidades se cuenta entre las más numerosas de Asturias. Otra de las actividades que tuvieron su despegue en esta época fue la comercial, especialmente atractiva por su situación de enclave en el itinerario entre Asturias y la Meseta.
Pero lo que realmente consolida como el verdadero canal de comunicación allerano con el exterior, fue el Puerto de San Isidro en el siglo XIX, con la construcción de una carretera que unía el valle principal con la cuenca del Caudal. A raíz de esta novedosa y parca infraestructura viaria, comenzaron a explotarse los primeros yacimientos carboníferos de Aller. De aquí en adelante fue una expansión constante, aumentada en las últimas décadas del siglo con la aparición del ferrocarril, que articuló los valles del Caudal y Lena.
La hulla allerana recibirá un importante impulso ante las facilidades para conectar el valle de Aller con la principal vía asturiana, su historia fue de un constante crecimiento. Pasado por la guerra civil española, el concejo de Aller quedo enclavado como el resto del sector centro-oriental en la zona republicana, situación en la que permaneció hasta casi la definitiva caída del frente norte peninsular.
Paradójicamente la posguerra, con su autarquía económica, favoreció el resurgir de la actividad minera, apareciendo nuevas modalidades de extracción, debido al progresivo agotamiento de las minas de montaña, circunstancia que obligó a la explotación de los pozos, concentrándose la población aún más en el fondo de los valles y proliferando las construcciones de barriadas de protección oficial.
Todo esto ha traído un cambio significativo en los pueblos, pues muchos de ellos fueron abandonados en las laderas de las montañas, como fue el caso de Boo, lo que llega a provocar un desajuste en la organización administrativa existente, creándose nuevas parroquias como fue el caso de Caborana.
La nueva política económica aperturista gravará la crisis económica del carbón que dará lugar a la creación de Hunosa en 1967, resultante de la intervención estatal. A partir de entonces, la actividad económica allerana entra en evidente declive, sólo ralentizada por las buenas perspectivas que las tierras altas ofrecen, para el sector turístico.
La explotación en el siglo XIX de los recursos hulleros existentes en el subsuelo, trae una dinámica demográfica muy ligada al empleo en la actividad minera, así en 1900, su población asciende a 13.159 personas, cifra muy elevada si tenemos en cuenta el carácter montañoso de la mayor parte del terreno. Todo esto siguió creciendo mientras se intensificaban las labores de extracción de carbón, lo que ocurrió durante las tres primeras décadas del siglo XX, logrando alcanzar el municipio los 24.658 habitantes en 1930. En los diez años siguientes, la producción de carbón decae al cerrarse muchas pequeñas minas y con ello la población que pierde es algo más de 1.000 habitantes.
Finalizada la guerra civil, se da un nuevo impulso a la actividad minera y con ello la consiguiente recuperación demográfica, llegando a tener en 1960 más de 28.690 habitantes. Desde entonces el ritmo impuesto de continuos cierres y su perdida de puestos de trabajo trajo un descenso demográfico. Así en 30 años sé perdió una población de más de 11.000 habitantes. Es rara su emigración a naciones americanas, pero sí más importante la producida a países centroeuropeos en los años setenta. Aquellas personas vuelven al jubilarse, lo que esta aumentando su porcentaje de senectud.
La mayor parte de la población está concentrada en el Bajo Aller, debido a la gran explotación minera del carbón en zonas como Moreda, Caborana, Piñeres y Boo, disminuyendo la población a medida que se va al sudeste, siendo muy escasa la población en el Alto Aller. Su población ha estado basada en su riqueza económica, directamente relacionada con el carbón. En el año 1960 trabajan en la minería en este concejo 5.050 personas, hoy difícilmente llegan a las 2.000. El descenso de la producción y explotación del carbón y la expansión de la industria, produce una caída del empleo en la zona, de ahí la emigración a centroeuropa o al centro de Asturias.
En el siglo XX, está surgiendo otro recurso económico que es el turismo, atraído por las numerosas ofertas del concejo de Aller: paisaje, senderismo, rutas de montaña, deportes de invierno y una gastronomía importante.
Arquitectura
La iglesia de San Vicente de Serrapio mantiene su pureza de estilo románico en un ábside tripartido. Las pinturas de su capilla son del siglo XVII. Su primera estructura es de época romana de la que conserva una lápida en la sacristía dedicada a Júpiter. Esta iglesia está situada a 11 kilómetros de Serrapio en un lateral de la carretera sobre un mirador con vistas al valle medio del Aller. Esta iglesia se ha ido asentando sobre diversas construcciones, su primera estructura es de época romana, se modificó durante el prerrománico para volver a modificarla en el románico en el siglo XII. En la actualidad consta de tres naves con triple ábside, las diferentes reformas le han quitado su pureza de estilo románico, sólo manteniendo la cabecera triple.
La iglesia de San Juan de Llamas, de estilo románico rural del siglo XII, es Monumento Histórico Artístico.
La iglesia de San Juan de Santibáñez de la Fuente, tienen una mezcla de restos tardorrománicos y del gótico rural.
La iglesia de San Félix en el Pino, en ella hay que destacar sus retablos barrocos. Es Monumento Histórico Artístico.
El Santuario de Miravalles de 1745 en Soto.
Pueden verse casonas y castillos en diferentes zonas del valle de Aller, como: El palacio de Ordóñez y Villademoros. El palacio de Arias Prieto en Boo con su escudo y las armas de Castañones. El palacio de Arias Cacheros. El palacio de García de Vega, o El castillo del Soto, que posee un torreón bajomedieval del siglo XIV-XV, con varias reformas y construcciones alrededor. El castillo de Quirós del siglo XIV. Son otras de las maravillosas muestras de arquitectura civil en este concejo.
Fiestas
Los Humanitarios de San Martín de Moreda, el 11 de noviembre, en la que los romeros van vestidos con el traje típico asturiano, la de San Antonio de Piñeres, el último domingo de agosto y la romería de Miravalles en Soto el 8 de septiembre.
También se celebran varias ferias de ganado en Cabañaquinta, entre las que destacan en importancia la del viernes de marzo anterior al día de San José, la del Rosario el primer viernes de octubre, la de Todos los Santos y el Mercaón o feria de San Andrés que tiene lugar el tercer viernes de noviembre.