Melquiades Álvarez González
Jurista español y controvertida figura política: representante en sus inicios del republicanismo al estilo de Nicolás Salmerón, criticando con dureza el caciquismo, y fundador en 1912 del Partido Reformista, fue desplazándose posteriormente hacia las posiciones de la derecha liberal.
Nacido en Gijón en 1864 y ejecutado en Madrid el 22 de agosto de 1936. Estudió Derecho en la Universidad de Oviedo, consiguiendo licenciarse en 1883. Tras un primer intento fallido, ganó la cátedra de Derecho Romano de la Universidad de Oviedo en 1889, en cuyo ejercicio tomó contacto con el grupo de profesores que promovieron la Extensión Universitaria, inspirados por la Institución Libre de Enseñanza. Fue además decano del Colegio de Abogados de la capital asturiana. Se presenta a las elecciones a diputados a cortes de 1898 por la circunscripción de Oviedo, en sustitución de Manuel Pedregal, candidato del republicanismo tradicional. Obtiene el respaldo del electorado, pero las presiones del conservador Alejandro Pidal y Mon hacen que su puesto sea declarado vacante, impidiéndosele ocupar su escaño. En 1901 se presenta nuevamente, concitando un apoyo ferviente por parte del republicanismo urbano de Gijón y Oviedo y sentándose finalmente en el Parlamento, donde pasa a engrosar el grupo del Partido Unión Republicana, liderado por Nicolás Salmerón. En las elecciones de 1909 se traba una alianza entre republicanos y socialistas que concurrirán conjuntamente a las mismas, a resultas de la cual Pablo Iglesias se convertiría en el primer diputado socialista de la historia de España.
En 1912, en el escenario del palacio del Retiro de Madrid, se funda el Partido Reformista, promovido por el propio Melquíades Álvarez. Esta nueva formación, que contó inicialmente con el apoyo de numerosos intelectuales como Ortega y Gasset, Galdós o Américo Castro, incorporaba un planteamiento accidentalista con respecto a la forma de gobierno que se traducía en reconocer la institución monárquica siempre y cuando ésta se regenerase mediante una nueva constitución que pusiera punto final al régimen de la Restauración. La conjunción republicano-socialista se mostró reticente con respecto al nuevo partido y, aunque ello no fue óbice para su apoyo a la huelga general de 1917, Melquíades Álvarez había iniciado una evolución ideológica, abandonando el discurso fervientemente republicano de su juventud, que determinó la ruptura de la conjunción y ulteriormente su connivencia con la monarquía. Así, en 1923, en el marco de las tensiones derivadas del desastre de Annual, que llevaron a la formación de un gobierno de concentración nacional, aceptó la presidencia del Congreso de los Diputados que le ofrecía Alfonso XIII. Un importante sector de sus seguidores no aceptó este cambio de posición, considerado por muchos como una traición, y fueron abandonando paulatinamente las filas del reformismo para ingresar en formaciones estrictamente republicanas.
Durante la dictadura de Primo de Rivera, Melquíades Álvarez se posicionó frontalmente contra la misma, redactando un manifiesto contra el general en 1926, conjuntamente con un grupo de políticos monárquicos defensores del sistema constitucional, y participando en la “Sanjuanada” y en todos los actos que buscasen socavar la dictadura restableciendo el orden constitucional. La línea de argumentación de su crítica a la dictadura, especialmente su discurso en el Teatro de la Comedia en Abril de 1930, se mostraba de esta forma en la órbita de los monárquicos constitucionalistas. Con el advenimiento de la II República el Partido Reformista fue reconvertido en el Partido Liberal Demócrata, desplazándose definitivamente hacia planteamientos de derecha liberal; Melquíades Álvarez permaneció como líder del mismo, pero sus apoyos decrecieron significativamente y quedó desacreditado a ojos de las izquierdas y de las posiciones republicanas, que incluso le responsabilizaron de la tentativa de golpe de estado del general Sanjurjo en 1932. Formó coalición con la derecha de Acción Popular para las elecciones de 1933, y aunque rehusó el cargo de ministro varios miembros de su partido sí entraron en el gobierno durante el Bienio Negro. Condenó explícitamente la Revolución del 34. Al iniciarse la Guerra Civil fue detenido por las fuerzas leales al gobierno, siendo ejecutado en la cárcel Modelo de Madrid en agosto de 1936.