San Roque

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Santo francés nacido en la ciudad francesa de Montpellier alrededor del año 1300. Perteneció a la Tercera Orden de los Franciscanos, una rama de la congregación dedicada a laicos que quieran vivir bajo la regla de San Francisco de Asís. Su biografía es bastante difusa, siendo uno de los textos más fidedignos la llamada acta Brevoria, escrito anónimo redactado en Lombardía hacia el año 1430. Según aquella, quedó huérfano muy pronto, decidiendo vender su herencia y repartir los beneficios entre los pobres. Se trasladó a la Toscana, hospedándose en al ciudad de Acquapendente, en un hospital donde se puso a servir a los infectados por la peste, logrando supuestas curaciones extraordinarias. Al parecer San Roque pudo haber adquirido algunos rudimentos de medicina en su ciudad natal. De regreso a su país pasa por Rimini para continuar auxiliando a los enfermos de peste, pero él mismo queda infectado en la ciudad de Piacenza, y se ve obligado a retirarse a un bosque cercano. Es en este bosque donde habría ocurrido el celebérrimo episodio del perro: un perro perteneciente al notable Gottardo Pallastrelli acudía cada día con un panecillo que tomaba de la mesa de su amo para alimentar al santo; en una ocasión Gottardo sigue al animal y descubre a Roque medio moribundo, decidiendo llevárselo a su casa y auxiliarlo. Hay otras versiones de la leyenda según la cual habría sido el mismo perro el que curó al santo al lamerle las heridas.

Una vez restablecido, Roque decide regresar a Montpellier, pero en la región de Angera, al norte de Italia, es arrestado por unos soldados que lo acusan de espía. Es encarcelado y fallece en prisión entre los años 1376 y 1379.

Otras versiones más tardías de su vida, por ejemplo la del veneciano Francesco Diedo adelantan la fecha de su nacimiento al 1295, situando su muerte alrededor del 1327; sin embargo estos datos casan mal con la fecha de inicio de la gran peste del siglo XIV, en 1347. Algunas leyendas apuntan que Roque habría sido hijo del gobernador del rey de Mallorca en Montpellier. Hay también diversas versiones del lugar de su muerte; el acta Brevoria como ya hemos señalado la sitúa en Angera, pero otras versiones la ubican en su ciudad natal, que hasta el 1349 perteneció a la Corona de Aragón y al Reino de Mallorca. Para estas últimas versiones, Roque habría sido arrestado por practicar la mendicidad, pasando cinco años en la cárcel y muriendo finalmente de malnutrición; el tío de Roque, a la sazón gobernador de Montpellier, al percatarse de que el fallecido era su sobrino, mandó erigir un templo en su honor.

El emplazamiento de su tumba es también objeto de controversia: aunque las versiones más fidedignas sitúan su muerte en Angera, algunas hipótesis apuntan que su cuerpo podría haber sido traslado a Venecia hacia 1485. Otras opiniones plantean la posibilidad de que hubiera retornado a su ciudad natal siendo sepultado en el Convento de los Hermanos Dominicos, y que su reliquias habrían sido trasladadas posteriormente a Arles. En cualquier caso, el Convento de los Trinitarios de Arles y la ciudad de Venecia fueron dos de los principales centros de veneración de San Roque.

La devoción hacia San Roque se extendió con rapidez a partir del siglo XV, iniciándose según se cree en Venecia y extendiéndose al ámbito germánico y a los Países Bajos. En 1477, con motivo de una nueva epidemia de peste, se funda en Venecia una cofradía que, bajo su advocación, se consagró al hospedaje de los enfermos, y que fue conocida como Confraternità o Scuola Grande di San Rocco. Esta agrupación fomenta la devoción al santo mediante la construcción de capillas y centros de acogida por toda Italia. Ya a finales del sigo XIV es uno de los santos más populares. Es declarado santo por Gregorio XIII en el sigo XVI, siendo venerado en muchos pueblos y ciudades, y solicitándose su intercesión principalmente contra la peste y otras enfermedades epidémicas.

Su onomástica es el 16 de agosto. Junto a San Sebastián es el abogado contra las epidemias. Se le considera también protector de los animales y patrón de los picapedreros.

Su culto llega a Asturias a través de los peregrinos francos que se dirigían a Santiago. En la región existen numerosas poblaciones que llevan el nombre del santo repartidas por diversos concejos: Oviedo, Llanes, San Martín del Rey Aurelio, Langreo, Tineo, Castropol, &c.

Bibliografía