Palacio de Inclán Valdés

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Durante los siglos XVII y XVIII los nobles de Oviedo acometieron un programa de reformas y construcción de sus residencias en la capital ovetense para adecuarlas a su condición social y carácter urbanita. En este sentido, Álvaro José de Inclán Valdés pensó en modernizar la antigua casona familiar ubicada fuera de las murallas de la ciudad. El solar está delimitado por las calles Sol, del Carpio y Oscura.

En este momento el Palacio de Camposagrado aún estaba en obras, por lo que sirvió de modelo para esta construcción de la familia Inclán, si bien ésta es una reconstrucción y no se trata de un edificio de nueva planta. Fue diseñado por Manuel Reguera González en 1759. Se trata del diseño más antiguo del conocido arquitecto y en él se observa la influencia de su maestro Pedro Antonio Menéndez de Ambás.

El edificio consta de cuatro crujías en torno a un patio central con ocho columnas toscanas sosteniendo dinteles. Dichas columnas imitan las antiguas de la vieja residencia familiar, de las que aún se conservan dos. El piso superior estaba cerrado salvo la crujía sur por donde entraba la iluminación para la escalera monumental.

Los recursos económicos limitados de la familia Inclán se hacen patentes por la pobreza material del palacio. Las fachadas son de muro plano, reservándose los sillares para las esquinas y marcos de ventanas y balcones. Igualmente, la ornamentación es escasa y se restringe al escudo familiar que corona la fachada principal. Éste se relaciona con el escudo del Hospicio Provincial de Oviedo de José Bernardo de la Meana.

Por otro parte, el terreno donde se localiza el palacio es muy irregular. Ello obligó a la construcción de un edificio adaptado al solar con una planta trapezoidal y con fachadas diferentes. La principal, hacia la Plaza del Sol, tiene tres plantas pero, dado el desnivel, la puerta de acceso se sitúa en el primer piso. No hay una calle central destacada y, mientras que los balcones de la planta superior están colocados simétricamente, los vanos de los pisos inferiores no guardan un orden en su colocación. En los vanos de la fachada de la calle del Carpio sí se observa una mayor simetría. En la calle Oscura se abrió otra puerta, al nivel del suelo, para permitir la entrada de carruajes. La fachada posterior es la que peor se conserva.

En la actualidad es sede de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias.

Bibliografía

  • Vidal de la Madrid Álvarez, Arquitectura de la Ilustración (I): Manuel Reguera. Separata de: El Arte en Asturias a través de sus obras. La Nueva España, fascículo nº 16, Oviedo 1996.