Calle Chile

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Plano de la Calle Chile

Calle de la ciudad española de Oviedo, capital de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias.

La Calle Chile nace de la Calle Reyes Católicos y atraviesa la Colonia de Santa Bárbara en el barrio de Teatinos.

La República de Chile es un estado hispanoamericano cuya capital es Santiago de Chile, Comprende una larga y estrecha franja de tierra conocida como el Chile continental entre el Océano Pacífico y la Cordillera de los Andes, situada entre los 17º29’57’’ Sur y los 56º32’ Sur de latitud. Limita al Norte con Perú, al Este con Bolivia y Argentina y al sur con el Mar de Hoces o de Piedra Buena. Posee además territorios insulares en el Océano Pacífico como el Archipiélago Juan Fernández, Sala y Gómez o la Isla de Pascua, pertenecientes a Oceanía, que conjuntamente con sus tierras continentales suman 756.950 Kilómetros cuadrados. Chile reclama soberanía sobre una parte de la Antártida de 1.250.000 Kilómetros cuadrados, el Territorio Chileno Antártico, comprendida entre los meridianos 90º y 53º Oeste prolongando su límite meridional hasta el Polo Sur; estas aspiraciones chilenas están congeladas por la firma del Tratado Antártico, firma que no constituye una renuncia.

El territorio de Chile está poblado ya a finales del Paleolítico Superior, alrededor del 10.500 a.C. Diversas culturas aborígenes se distribuían en franjas longitudinales que incluso atravesaban los andes ocupando zonas actualmente pertenecientes a Argentina. En la zona norte del país lo aimaras, atacameños y diaguitas crearon desde el siglo XI sociedades agrícolas muy influidas por el Imperio Inca que acabó conquistando buena parte del territorio hasta el río Maule en el siglo XV. Al sur del río Aconcagua surgieron comunidades seminómadas mapuches, principal etnia aborigen del país; por su parte los chonos, yámanas, alacalufes y onas ocuparon los canales australes, mientras que en la Isla de Pascua surgió una avanzada cultura polinésica que se extinguió por causas aún desconocidas.

El navegante portugués al servicio de España Fernando de Magallanes fue el primer europeo en explorar, junto a Juan Sebastián Elcano, el territorio de lo que hoy es Chile al recorrer el estrecho que lleva su nombre. En 1535 los conquistadores españoles trataron de conquistar las tierras de Chile tras derrotar al Imperio Inca; la primera tentativa, dirigida por Diego de Almagro, fue infructuosa; Pedro de Valdivia tendría mejor fortuna logrando atravesar el desierto de Atacama y fundando una serie de poblaciones entre las que destaca Santiago de Nueva Extremadura (Santiago de Chile). Valdivia avanza posteriormente hacia el Sur, en una dura campaña contra las tribus mapuches que dio origen a la Guerra de Arauco, relatada por Alonso de Ercilla en La Araucana; se inició así un enfrentamiento que hubo de prolongarse durante tres siglos, si bien interrumpido por periodos de paz merced a la celebración de parlamentes.

La Capitanía General o Reino de Chile constituyó una de las provincias más australes del Imperio Español. La lejanía con respecto a la metrópoli y a las grandes rutas comerciales españolas y la lucha con los indios mapuches determinaron que fuese una provincia pobre, adscrita al próspero Virreinato del Perú, al cual quedaba subordinada su economía como fuente de materias primas: trigo, cuero y sebo principalmente.

Las luchas por la independencia, impulsadas por la aristocracia criolla, se inician en 1810, año en que se establece la Primera Junta de Gobierno, dando así comienzo al periodo denominado Patria Vieja que concluiría cuatro años después con el desastre de Rancagua al recuperar el control del país las tropas realistas. Los independentistas buscaron refugio en Mendoza, integrándose con las tropas argentinas en el Ejército de los Andes, mandado por el general José de San Martín, quien lograría liberar Chile con su victoria en la Batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817. Al año siguiente Chile se declara nación independiente bajo la el gobierno de Bernardo O'Higgins.

O'Higgins desarrolló una política liberal que suscitó la oposición de la aristocracia terrateniente y del clero, lo que acabó forzando su dimisión en 1823 al temer el estallido de una guerra civil. Se abre entonces un periodo de siete años de inestabilidad política, cerrado con la victoria del Partido Conservador en la llamada Revolución de 1829, con la que se inicia la República Conservadora, contexto en el que destaca la figura del ministro Diego Portales, que a través de la Constitución de 1833 sentaría las bases institucionales del país durante buena parte del siglo XIX.

El siglo XIX tuvo un saldo favorable para Chile, logrando expansionarse y definir sus fronteras, al tiempo que comienza la explotación de la plata de Chañarcillo y el puerto de Valparaíso se consolida como un importante centro comercial. Las disputas territoriales con Perú y Bolivia y la creación de la Confederación Perú Boliviana, a la que se le suponían aspiraciones expansionistas, derivó en la Guerra del Pacífico que concluye con la victoria chilena en la Batalla de Yungay en 1839 y la disolución de la Confederación. Paralelamente se buscaba reforzar la soberanía de Chile sobre los territorios del Sur incrementando el doblamiento de la Araucanía y colonizando la región de Llanquihue con inmigrantes alemanes; en 1843 fueron anexionadas la región de Magallanes y la Antofagasta, hasta entonces territorio boliviano.

En 1861 el Partido Liberal logra desplazar al Conservador que se había mantenido en el poder durante treinta años; Chile experimentó entonces un importante auge económico ligado a la explotación minera del salitre de Antofagasta, lo que reabriría las disputas fronterizas con Bolivia que reclamaba tal territorio como suyo. En 1865 Bolivia, Chile, Ecuador y Perú entran en guerra con España por la ocupación española de la Isla de Chincha; este conflicto, que determinó el estallido de la Revolución Gloriosa de 1868 en la antigua metrópoli, fue totalmente marítimo y no concluyó formalmente hasta 1883, fecha en que se firma el tratado de paz.

Chile y Bolivia habían firmado tratado de límites entre 1866 y 1874, no obstante no consiguieron resolver sus disputas desencadenándose en 1879 un conflicto bélico con el desembarco de tropas chilenas en el puerto de Antofagasta. Perú había concertado un pacto de alianza con Bolivia, por lo que Chile declaró la guerra a ambas naciones —la Guerra del Pacífico— que concluyó con la victoria chilena en la Batalla de Huamachuco, el 10 de julio de 1883 y las firmas de los tratados de paz de Ancón con Perú y el Pacto de Tregua con Bolivia. A raíz de este conflicto logró Chile solucionar sus conflictos fronterizos con Argentina en la Patagonia y la Puna de Atacama y obtuvo la soberanía efectiva sobre Antofagasta y las provincias de Tarapacá, Arica y Tacna. Simultáneamente se solventaba la guerra con los mapuches pacificándose definitivamente la Araucanía en 1881 y se incorporaba la Isla de Pascua en 1888.

En 1891 se desata una guerra civil a consecuencia de los conflictos entre el presidente José Manuel Balmaceda y el Congreso que concluye con la victoria de los congresistas y la proclamación de una República Parlamentaria. En este contexto aparecen las primeras muestras de movimiento obrero en Chile, consecuencia de una extremada desigualdad en la distribución de la riqueza. Las crisis sociales motivaron el restablecimiento de un sistema presidencialista con la Constitución de 1925 impulsada por Arturo Alessandri. En 1927 llega al poder con gran apoyo popular Carlos Ibáñez del Campo, sin embargo la penuria económica derivada de la I Guerra Mundial (en la que Chile se declaró neutral) y de la mala administración sumieron al país en una fuerte crisis que acabó con la renuncia de Ibáñez y la proclamación de una exigua República Socialista de Chile que tan sólo duró doce días tras los cuales Alessandri retomó el poder. Se logró una cierta mejora económica que sin embargo no redundó en una solución de las desigualdades sociales, lo que posibilitó la llegada al poder de Pedro Aguirre Cerda con el Partido Radical en oposición a la tradicional élite política chilena. Aguirre puso las bases de la industrialización chilena a través de la CORFO (Corporación de Fomento de la Producción) e impulsó la educación y los programas de asistencia social.

Durante la II Guerra Mundial los Estados Unidos exigen a Chile que intervenga en el conflicto, declarándole la nación hispanoamericana la guerra a Japón en 1945. Al comenzar la Guerra Fría se decreta la ilegalización del Partido Comunista. En 1952 Ibáñez regresa al poder, pero pierde el apoyo ciudadano al realizar una serie de medidas de corte liberal. En 1960 se produce el terrible terremoto de Chile de 1960 (el más fuerte de la historia), lo que sin embargo no impidió la celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 1962. En 1970 llega al poder Salvador Allende con el apoyo de la coalición de partidos de izquierdas Unidad Popular, el exiguo margen de su victoria requirió el pronunciamiento del Congreso. Su gobierno encontró una difícil situación marcada por la profunda crisis económica internacional de aquellos años y la fuerte oposición del resto de fuerzas políticas y del gobierno estadounidense. Allende promueve medidas nacionalizadoras, como la chilenización del cobre, insuficientes para reactivar la economía y paliar la inflación y finalmente pierde el apoyo del Partido Socialista que en aquel momento reclamaba una salida revolucionaria. El 11 de septiembre de 1973 se produce el golpe de estado que lleva al poder al general Augusto Pinochet. La dictadura pinochetista desata una dura represión y promueve una profunda reestructuración económica de signo neoliberal dirigida por los Chicago Boys; este modelo funciona inicialmente, hasta la crisis de 1982, y logra recuperar la economía nuevamente en 1985 pero a costa de reducir drásticamente el gasto social incrementando los niveles de pobreza y la desigualdad en la distribución de la renta. A finales de los ochenta Pinochet se ve forzado a permitir el restablecimiento del régimen parlamentario dimitiendo el 11 de marzo de 1990 y siendo sustituido por Patricio Aylwin. En 2000 la Concertación de Partidos por la democracia, de la que forman parte el Partido Socialista y el Partido Radical entre otros, llega al poder de la mano de Ricardo Lagos quien concierta tratados de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea. Le sucede en el cargo la socialdemócrata Michelle Bachelet en 2006.

Bibliografía