Cruz de la Victoria
La Cruz de la Victoria es una reliquia Donada en el año 908 a la Iglesia de San Salvador de Oviedo. Fue forjada en el Castillo de Raíces poco antes de que Oviedo dejase de ser la capital del reino para ceder su lugar a León. Sus dimensiones son de 92 centímetros de alto y 72 de ancho. El alma de la cruz está formada por dos maderos que se unen en el centro a un disco redondo, donde se ha excavado un hueco cuadrado para contener reliquias. Se dice que en este hueco se encuentran restos de la cruz de roble utilizada por Pelayo en la Batalla de Covadonga y guardada por su hijo Favila en una iglesia de Cangas de Onís dedicada a la Vera Cruz. Se distingue de la Cruz de los Ángeles en la terminación de sus brazos, en forma de disco o «manzanitas redondas». No obstante, ambas cruces son de inspiración bizantina, aunque ésta es totalmente distinta de las demás cruces del Reino. Su pedrería es de inspiración carolingia y la leyenda que atribuye su alma de madera a la usada por Pelayo es muy posterior, recogida por los historiadores Ambrosio de Morales y Enrique Flórez.
En el reverso de la Cruz aparecen inscripciones dedicatorias en la línea de la Cruz de los Ángeles. Leídas del brazo superior al izquierdo y del derecho al inferior dice:
Susceptum placide maneat hoc in honore domini quod offerunt famuli xpi adefonsus princes et scemena regina=Quisquis auferre hoc donaria nostra presumserit fulmine divino intereat ipse=hoc opus perfectum et concessum est santo salvatori ovetense sedis=hoc signo tuetur pius=hoc signo vincitur inimicus=et operatum est in castello gauzon anno regni nostri xlii discurrente era DCCCXLVI.
«Permanezca esto recibido benignamente para honra de Dios, lo cual ofrecen el siervo de Dios príncipe Alfonso y la reina Jimena.=Cualquiera que se atreviere a tomar estos nuestros dones perezca con rayo del cielo=Esta obra, siendo acabada, fue ofrecida a la iglesia catedral de San Salvador de Oviedo=Con esta señal se defiende al piadoso=con esta señal se vence al enemigo=y fue labrada esta Cruz en el Castillo de Gozón el año cuarenta y dos de nuestro reino andando la era de novecientos cuarenta y seis.»