Leyenda del Cristo de las Cadenas

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Alrededor del Cristo de las Cadenas existe la siguiente leyenda:

Existía una pareja de enamorados que tuvo que separarse porque el marchaba a la guerra, y para consolar a su afligida novia le dijo «planta este rosal delante de tu casa, y mientras no dé flores puedes estar tranquila, estoy bien. Pero si un día de repente florece, eso querrá decir que he muerto».

La muchacha plantó el rosal, y cada tarde observaba sus ramas, sin florecer, y subía hasta una ermita donde había un gran Cristo a dar gracias por mantener con vida a su amor. Así pasaron los años, hasta que un día, mientras se hallaba rezando se le acercó un hombre y le dijo: «Te traigo malas noticias, tu novio cayó prisionero y estuvimos ambos cautivos todos estos años. Pero el no ha podido volver porque se encuentra muy enfermo y no podrá llegar. Me ha pedido que te trajese las cadenas que le han tenido apartado de ti».

La muchacha ofreció las cadenas al Cristo de la ermita, poniéndolas en su manos, donde permanecen desde entonces, y cuando llegó a casa y aunque era pleno invierno, encontró el rosal florecido.

La calle donde residía la novia de esta triste leyenda, tomó el nombre de Calle Rosal.

Bibliografía