Leyenda de las cien doncellas
Para mantener la paz entre el reino de Asturias y el de Córdoba, el rey Mauregato firmó el conocido tributo de las cien doncellas por el que se comprometía él y sus sucesores a la entrega cada año de cien doncellas cristianas: cincuenta pertenecientes a familias nobles y cincuenta del pueblo. Muchos nobles se opusieron a este pago y surgieron muchos leyendas sobre la liberación de varias doncellas. Familias, como los Miranda, tienen armas en su escudo que recuerdan este episodio. El tributo de las cien doncellas fue suspendido en tiempos de Ramiro I.