Diferencia entre revisiones de «Ceferino Suárez Bravo»

De Enciclopedia de Oviedo, la enciclopedia libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Línea 1: Línea 1:
[[Image:P133.png|thumb|200px|Ceferino Suárez Bravo caricaturizado]]Ceferino Suárez Bravo, 1824-1896.
+
[[Image:P133.png|thumb|200px|Caricatura de Ceferino Suárez Bravo]]Ceferino Suárez Bravo, 1824-1896.
  
 
Nació en [[Oviedo]] y falleció en Barcelona. Sin estudios universitarios, destacó como dramaturgo a la temprana edad de veinte años, apareciendo sus primeros trabajos en el diario ovetense ''El Nalón''. En Madrid colaboró con ''El Contemporáneo'' y ''El Pensamiento Español''. Cuando se produjo la revolución de 1868 se encontraba ejerciendo de cónsul en Bayona y se negó a aceptar el movimiento revolucionario, cesando en su cargo y exiliándose en Francia. Militante activo del carlismo, al ser derrotados los partidarios realistas se fue al exilio hasta 1876, volviendo al año siguiente para nuevamente dedicarse al periodismo.
 
Nació en [[Oviedo]] y falleció en Barcelona. Sin estudios universitarios, destacó como dramaturgo a la temprana edad de veinte años, apareciendo sus primeros trabajos en el diario ovetense ''El Nalón''. En Madrid colaboró con ''El Contemporáneo'' y ''El Pensamiento Español''. Cuando se produjo la revolución de 1868 se encontraba ejerciendo de cónsul en Bayona y se negó a aceptar el movimiento revolucionario, cesando en su cargo y exiliándose en Francia. Militante activo del carlismo, al ser derrotados los partidarios realistas se fue al exilio hasta 1876, volviendo al año siguiente para nuevamente dedicarse al periodismo.

Revisión de 11:12 13 mar 2007

Caricatura de Ceferino Suárez Bravo

Ceferino Suárez Bravo, 1824-1896.

Nació en Oviedo y falleció en Barcelona. Sin estudios universitarios, destacó como dramaturgo a la temprana edad de veinte años, apareciendo sus primeros trabajos en el diario ovetense El Nalón. En Madrid colaboró con El Contemporáneo y El Pensamiento Español. Cuando se produjo la revolución de 1868 se encontraba ejerciendo de cónsul en Bayona y se negó a aceptar el movimiento revolucionario, cesando en su cargo y exiliándose en Francia. Militante activo del carlismo, al ser derrotados los partidarios realistas se fue al exilio hasta 1876, volviendo al año siguiente para nuevamente dedicarse al periodismo.