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Manantial de [[Oviedo]], al que se accedía por una fuente situada delante de la [[Iglesia de Santo Domingo]], cuyas aguas tenían fama de ser curativas, y a las que se atribuía el poder curar la ictericia, el estreñimiento, las afecciones de hígado e incluso alargar la longevidad de los que la bebían, además de las propiedades preventivas contra el cólera.
 
Manantial de [[Oviedo]], al que se accedía por una fuente situada delante de la [[Iglesia de Santo Domingo]], cuyas aguas tenían fama de ser curativas, y a las que se atribuía el poder curar la ictericia, el estreñimiento, las afecciones de hígado e incluso alargar la longevidad de los que la bebían, además de las propiedades preventivas contra el cólera.
  

Revisión actual del 13:08 11 abr 2010

La fontica

Manantial de Oviedo, al que se accedía por una fuente situada delante de la Iglesia de Santo Domingo, cuyas aguas tenían fama de ser curativas, y a las que se atribuía el poder curar la ictericia, el estreñimiento, las afecciones de hígado e incluso alargar la longevidad de los que la bebían, además de las propiedades preventivas contra el cólera.

Se accedía a la fuente a través de una escalera y el recinto estaba delimitado por una barandilla metálica. Durante un tiempo la fontica estuvo iluminada con una farola de gas, que hubo de ser recolocada, ya que el gas se mezclaba con el agua dándole mal sabor y eliminando las propiedades curativas que se le atribuían.

La Fontica tenía una leyenda que decía que en ella había vivido un culebrón, cuya cueva estaba en el Monte de Santo Domingo. Como el monstruo tenía aterrorizados a los vecinos se acudió a los padres de Santo Domingo para que les librasen de él. Los padres realizaron múltiples exorcismos sobre la bicha que finalmente se enrosco en un circulo en el fondo de la fuente y a la que terminaron matando dándole de comer un pan relleno de alfileres. Se dice que el fulcro de esta leyenda está en un reptil que trajeron los dominicos desde Filipinas y que dejaron que viviese en la fuente, pero el animal daba tanto miedo a los vecinos que finalmente tuvieron que acabar con él.


Bibliografía