Seminario metropolitano de Oviedo
El 19 de enero de 1851 el obispo de Oviedo, Ignacio Díaz Caneja inauguraba el Seminario Conciliar Ovetense, imponiendo en el acto la beca a los primeros 40 seminaristas. Atrás quedaban los intentos fallidos de Diego Aponte de Quiñones y del Lectoral de la Catedral, en 1593 y 1731 respectivamente.
Originalmente se instaló en el viejo convento de Santo Domingo, pero ante su mal estado el obispo Ramón Martínez Vigil decidió construir un nuevo edificio, cuya primera piedra se puso el 21 de junio de 1896. Erigido en honor de Santo Tomás de Aquino, fue inaugurado el 1 de octubre de 1903. La institución volvería a cambiar de sede. Así, en 1917, ante el acuartelamiento de los soldados venidos a Asturias a causa de la gran huelga revolucionaria de entonces, el obispo Baztán y Urniza se vio obligado a vender el edificio al Estado, siendo el convento de Santo Domingo el que de nuevo diese cobijo al seminario hasta la destrucción de aquél en octubre de 1934. El centro pasó entonces al antiguo monasterio de monjes bernardos de Valdediós. Sin embargo, la diócesis estaba decidida a levantar un seminario de nueva planta. El lugar elegido fue el Prado Picón, donde la Iglesia tenía terrenos del campo de la ermita de San Cipriano. Tras comprar la diócesis terrenos lindantes, se colocó la primera piedra el 14 de mayo del año 1942. En 1944 Gabriel de la Torriente proyectó su actual sede, en la calle Prado Picón. En 1945 se inauguró la biblioteca y se incorporaron los seminaristas teólogos, los filósofos y los de Humanidades. El 19 de marzo de 1949 se celebraba solemnemente la conclusión de las obras de la iglesia mayor y el 15 de noviembre de 1954 se procedía a la inauguración oficial del edificio.
Entre los años 1865 y 2000 se ordenaron en el Seminario 2.878 sacerdotes; de 1865 a 1954 lo hicieron 2.348, del 54 al 79 se bajó a 415, y entre 1980 y 2000 fueron 115 los ordenados. La actual crisis de vocaciones ha provocado la reconversión del Seminario Menor en colegio diocesano para chicos y chicas.