Munio Rodríguez Can

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Noble asturiano del siglo X. Conocido como Don Munio e identificado con el Conde Muñazán que aparece en la leyenda sobre la fundación del monasterio de San Antolín de Beón en Llanes. Podría haber sido hijo de Rodrigo Álvarez y hermano de Teresa Núñez, madre del Cid Campeador.

Las referencias documentales que se conocen sobre el conde son fragmentarias: aparece citado en dos documentos recogidos en la Colección de documentos de la Catedral de Oviedo publicada por el catedrático de paleografía Santos García Larragueta en 1962, relacionados con Alfonso VI.

Munio Rodríguez Can es presentado tradicionalmente como un personaje violento y cruel. Al parecer sirvió fielmente al rey Bermudo II. Durante el reinado de Alfonso V podría haber fundado un monasterio en Caravia, aparte del monasterio de Llanes, cuya subsistencia trató de asegurar apoderándose del monasterio de San Pedro de Soto. Pero, temiendo represalias por parte de Alfonso V, postergó sus planes hasta la muerte de aquél.

Existen diversas versiones de la leyenda de la fundación del monasterio de San Antolín de Beón, que en realidad pudo haber sido fundado por las casas de Posada y Aguilar, las más antiguas de Llanes, de las que descendería Rodríguez Can. En una de las versiones el conde se extravía en una noche lluviosa llegando a una cabaña en San Antolín, donde descubre a una hermosa joven en actitud orante con la que trata de propasarse sin llegar a consumar sus propósitos; días después regresa por la zona descubriendo a la joven con su prometido y, presa de los celos, los asesina; atenazado por el sentimiento de culpa, y habiéndosele aparecido los dos amantes en el lugar donde fueron asesinados, el conde decide fundar un monasterio y recluirse en él. Otra versión narra que el conde se hallaba persiguiendo a un gran jabalí al que finalmente hiere con su venablo, y que al ir a cobrar la pieza ésta se desvanece, ocupando su lugar un intenso resplandor que el conde toma por una señal divina decidiendo edificar un monasterio en el lugar.