Monumentos ovetenses del siglo IX

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Fortunato de Selgas Albuerne, Monumentos ovetenses del siglo IX, Nueva imprenta de San Francisco de Sales, Madrid 1908, 210 págs.+16 h.


Monumentos ovetenses del siglo IX. Fortunato de Selgas Albuerne, Nueva imprenta de San Francisco de Sales, Madrid 1908, 210 págs.+16 h.

Fortunato de Selgas Albuerne (1838-1921), gran historiador y restaurador de San Julián de los Prados, nos ofrece en su Monumentos ovetenses del siglo IX –Nueva imprenta de San Francisco de Sales, Madrid 1908, 210 págs.+16h– un estudio sobre los monumentos del llamado arte prerrománico, ligado al Reino de Oviedo, cuya historia se sitúa entre los siglos VIII y X. Tras un estudio preliminar sobre el origen de la ciudad de Oviedo y su Historia durante el reinado de Alfonso II, Selgas Albuerne realiza detallados análisis de monumentos de la época, como la Basílica del Salvador, Santa María del Naranco, San Miguel de Lillo y el único monumento civil que se conserva de la época, la Foncalada. El libro incluye numerosas fototipias y 16 hojas de láminas y fue reeditado en facsímil en 1991.

«La seguridad que había en el país, libre de todo temor a nuevas invasiones, y el estado floreciente de la Monarquía, hacían necesaria la creación de una capital que fuera a la vez centro del poder civil y religioso de la nación. Considerábase Alfonso sucesor de los Wambas y Recesvintos, y así como Toledo había sido cabeza de la España visigoda, tuvo la pretensión de que le substituyera Oviedo, según dice en el discurso que pronunció ante los Padres del primer Concilio Ovetense, consignado en sus controvertidas actas. Fundada Oviedo en una época en que el sentimiento religioso estaba fuertemente excitado por la lucha con los árabes, casi todos los monumentos erigidos por Alfonso el Casto fueron iglesias, monasterios y establecimientos piadosos; así es que desde el primer momento adquirió un carácter esencialmente levítico.» (pág. 19)