Guaxa

De Enciclopedia de Oviedo, la enciclopedia libre.
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La lechuza es agorera y cuando ronda la casa donde hay una enfermedad, indica que el enfermo va a morirse. Se la llama la «coruxa», corrientemente la «carpia», y en muchos sitios la «Guaxa». Su canto se interpreta de este modo en Caravia:

—¡Cavar! ¡Cavar!

Y es la orden de cavar la sepultura.

En Ribadesella:

—¡Ven!

Y se lo dice al paciente.

En Cangas de Onís:

—¡Qué va!

Y avisa de este modo a la familia.

Después que muere el enfermo, la carpia se dirige al camposanto y vuelve a cantar en él.

Pero las diferentes cualidades que a la Guaxa se señalan, no le convienen a un pájaro. La Guaxa es una vieja seca y fea, con ojos llenos de fuego, un solo diente, e inclinación dañina; entra de noche en las casas, se llega silenciosa a los rapaces, y les chupa la sangre con afán.

Las fábulas pintan a la Lamia recorriendo unas veces las tinieblas, cayendo sobre los niños, chupándoles la sangre, aniquilándolos; otras en la embriaguez más repugnante; otras como encarnación de los efectos del vicio. Casi todos los rasgos peculiares de la Lamia pasaron en Asturias a la «Guaxa» y en los otros dominios a la Bruja.

Bibliografía

  • Constantino Cabal Rubiera. Los dioses de la vida. Editorial Maxtor, 2008. ISBN 8497615336. Página 133, 281
  • Constantino Cabal Rubiera. La mitología asturiana: los dioses de la muerte, los dioses de la vida, el sacerdocio del diablo. Diputación de Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos del Patronato José M. Quadrado, 1972. Página 449