Gonzalo Peláez

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Gonzalo Peláez, conde asturiano del siglo XI-XII.

Su familia eran señores de Páramo y La Focella (Teverga), conocidas como las Tierras del Privilegio, título otorgado por Bermudo III. Por ello se cree que Gonzalo Peláez nació en Páramo. Tenía gran poder en la zona central de Asturias, alcanzado su encumbramiento político y social en el reinado de Doña Urraca. Esta escalada social es apreciable en unos treinta y nueve documentos del Archivo de la Catedral de Oviedo y del Monasterio de San Vicente: en 1095 aparece confirmando un documento sin título alguno pero paulatinamente comienza a figurar como caput terra, potestas in Asturias, comite, regentem Asturias o Asturiis presidente. Pero en tiempos de Alfonso VII el Emperador también recibió los títulos de cónsul y jefe de milicias de Asturias, e incluso alferiz regis. Sin embargo, y desconociéndose las causas exactas, el conde no cesó de sublevarse contra Alfonso VII hasta el fin de sus días. Aunque también pudo rebelarse en tiempos de la reina Doña Urraca, según narra muy lacónicamente la Chronica Adefonsi Imperatoris.

La citada Crónica es más descriptiva para las insurrecciones posteriores. Corría el año 1132 cuando Gonzalo Peláez había buscado la alianza con otros nobles para sublevarse contra Alfonso VII. Pero, el aún monarca, enterado de estos propósitos, mandó prender a algunos de sus partidarios y entonces el conde huyó a Asturias, refugiándose en el castillo de Tudela. Alfonso VII le siguió y le sitió en este castillo además de apoderarse de otros como el de Gozón. Ante esta situación, Gonzalo Peláez pactó una tregua de un año durante el cual el rey no le declararía la guerra, para poder dedicarse a la lucha contra los moros, y el conde le entregaría a éste el castillo de Tudela a cambio de los castillos de Proaza, Buanga y Alba en Quirós. Sin embargo, durante este período de paz, Gonzalo Peláez aprovechó para recuperarse en el castillo de Alba volviéndose a sublevar dos años más tarde. Alfonso VII, se dirige entonces con sus tropas al citado castillo pero, dado que la lucha en un primer momento resulta favorable para el conde, decide regresar a León dejando al cargo de la misión a Don Suero y Don Alonso. Éstos logran apresar a varios hombres de Gonzalo Peláez pero éste todavía resiste dos años más hasta que llega a un nuevo acuerdo con el emperador: por mediación del obispo de León, don Pedro Arias, el conde Gonzalo es perdonado por Alfonso VII y recibe el castillo de Luna (en León) que tenía Don Suero.

Dos veces más se rebeló Gonzalo Peláez lo que provoca que el Emperador, primero, le condene a prisión en el castillo de Aguilar y, finalmente, lo destierre a Portugal. Desde allí preparaba el conde una nueva sublevación cuando le sorprendió la muerte a causa de unas fiebres. Sus leales trajeron su cuerpo a Oviedo para ser enterrado.