Diferencia entre revisiones de «Gontrodo Petri»

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Según se sabe por la ''Chronica Adefonsi Imperatori'', Gontrodo vivió veintitrés años en el convento, lo que no está claro es si recibió los hábitos, convirtiéndose en monja en el sentido estricto, o si simplemente residió en el convento en compañía de servidores y familiares según la usanza de la época para damas retiradas de la actividad pública, especialmente cuando el abandono de la vida en sociedad estaba relacionado con episodios cortesanos desagradables. En cualquier caso, el epitafio de Gontrodo Petri, colocado sobre un sepulcro románico que en la actualidad se conserva en el [[Museo Arqueológico de Asturias]], la presenta como una mujer virtuosa.
 
Según se sabe por la ''Chronica Adefonsi Imperatori'', Gontrodo vivió veintitrés años en el convento, lo que no está claro es si recibió los hábitos, convirtiéndose en monja en el sentido estricto, o si simplemente residió en el convento en compañía de servidores y familiares según la usanza de la época para damas retiradas de la actividad pública, especialmente cuando el abandono de la vida en sociedad estaba relacionado con episodios cortesanos desagradables. En cualquier caso, el epitafio de Gontrodo Petri, colocado sobre un sepulcro románico que en la actualidad se conserva en el [[Museo Arqueológico de Asturias]], la presenta como una mujer virtuosa.
  
El Monasterio de Santa María de la Vega se independizó prontamente de la congregación de Fontenvrauld, acogiéndose a la regla benedictina ordinaria. A principios del siglo XIII La Vega aparece estrechamente relacionado con el [[Monasterio de San Pelayo]], donde fueron realojadas las religiosas de aquél y su material documental, que aún hoy permanece en San Pelayo, al ser confiscado y demolido por las autoridades para instalar en su solar la [[Fabrica de Armas de Oviedo]].
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El Monasterio de Santa María de la Vega se independizó prontamente de la congregación de Fontenvrauld, acogiéndose a la regla benedictina ordinaria. A principios del siglo XIII La Vega aparece estrechamente relacionado con el [[Monasterio de San Pelayo]], donde fueron realojadas las religiosas de aquél y su material documental, que aún hoy permanece en San Pelayo, al ser confiscado y demolido por las autoridades para instalar en su solar la [[Fábrica de Armas de Oviedo]].

Revisión de 12:13 1 jun 2007

Doncella asturiana del siglo XII con la que según la Chronica Adefonsi Imperatori mantuvo relaciones íntimas Alfonso VII, el Emperador cuando éste se hallaba en Asturias, alrededor del año 1132, combatiendo al levantisco Gonzalo Peláez. De esta cohabitación nacerá Urraca, la Asturiana, personaje destacado del siglo XII, esposa del rey García Ramírez de Navarra, que será conocida, al regresar a Asturias tras la muerte de su marido y asumir efectivamente funciones gubernamentales incluso después de muerto el Emperador, como la "Reina de Asturias".

La referida crónica presenta a Gontrodo como miembro de la más alta nobleza asturiana y facilita los nombres de sus progenitores: Pedro Díaz el Asturiano y María Ordóñez. Se tienen noticias muy dispersas de estos personajes que muy posiblemente no pasaran de ser simples terratenientes, cuya posición social es exagerada por la crónica a fin de excusar el desliz del monarca. Es posible que tomaran parte en el pleito celebrado en 1132 en Oviedo ante la Curia Regia y presidido por Alfonso VII: el abad de San Pedro de Eslonza imputaba a un matrimonio con estos mismo nombres, el haberse apoderado del monasterio de San Juan de Verbio. Años más tarde, una María Ordóñez erige y dota el hospital de Rioseco en Siero, donándolo al Monasterio de San Vicente en 1141.

Gontrodo Petri, tras sus encuentros con el Emperador y el ulterior alumbramiento de su hija, se aparta de la vida pública figurando tan sólo en dos ocasiones en los documentos conservados en San Vicente, cenobio que se benefició de sus donaciones, en los que se da cuenta de los bienes que recibió de Alfonso VII. No se inmiscuyó en ningún momento en las labores de su hija cuando ésta regresó a la región, sino que fundó el Monasterio de Santa María de la Vega, cuyo solar es ocupado desde mediados del siglo XIX por la Fábrica de Armas de Oviedo, expidiendo su carta fundacional, en la que se detalla el patrimonio monástico, en 1153 e ingresando en el mismo para permanecer allí hasta su muerte.

El monasterio de La Vega fue puesto bajo la disciplina de la congregación francesa de Fontevrauld San Roberto de Arbrissel, que seguía una regla inspirada en la de San Benito de Nursia pero radicalizada con un marcado rigorismo ascético. No deja de ser curioso que Gontrodo, devota de San Vicente y necesariamente conocedora del cenobio ovetense de San Pelayo, acogido también a la regla benedictina, encomendase el monasterio de Santa María de La Vega a esta congregación francesa que no había tenido excesiva preponderancia en España. Se especula con la posibilidad de que pesase sobre ella el precedente del Monasterio de Santa María de la Vega de Cea, ubicado en León, perteneciente a Fontevrauld y con el que es posible que su padre hubiera mantenido alguna relación; no debe obviarse tampoco que el Emperador manifestaba cierta simpatía hacia el estilo monástico francés.

Según se sabe por la Chronica Adefonsi Imperatori, Gontrodo vivió veintitrés años en el convento, lo que no está claro es si recibió los hábitos, convirtiéndose en monja en el sentido estricto, o si simplemente residió en el convento en compañía de servidores y familiares según la usanza de la época para damas retiradas de la actividad pública, especialmente cuando el abandono de la vida en sociedad estaba relacionado con episodios cortesanos desagradables. En cualquier caso, el epitafio de Gontrodo Petri, colocado sobre un sepulcro románico que en la actualidad se conserva en el Museo Arqueológico de Asturias, la presenta como una mujer virtuosa.

El Monasterio de Santa María de la Vega se independizó prontamente de la congregación de Fontenvrauld, acogiéndose a la regla benedictina ordinaria. A principios del siglo XIII La Vega aparece estrechamente relacionado con el Monasterio de San Pelayo, donde fueron realojadas las religiosas de aquél y su material documental, que aún hoy permanece en San Pelayo, al ser confiscado y demolido por las autoridades para instalar en su solar la Fábrica de Armas de Oviedo.