Evaristo Fernández San Miguel y Valledor

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Evaristo San Miguel

Evaristo Fernández San Miguel y Valledor, 1785-1862.

Nació en Gijón el 26 de octubre de 1785 y falleció en Madrid el 29 de mayo de 1862. Se formó en Matemáticas en el Real Instituto Asturiano y en Humanidades en la Universidad de Oviedo, siguiendo finalmente el camino de las armas. Protagonista del dos de mayo en Madrid como miembro del Batallón de Voluntarios del Estado, San Miguel huye a Asturias. Allí forma parte del Batallón de Covadonga, integrado en el Regimiento Infiesto, y lucha en Cabezón de la Sal (Cantabria). Participa en continuas escaramuzas para liberar Santander hasta que en la Peña del Castillo es apresado por los franceses en 1809, siendo trasladado a Montpellier y sometido a confinamiento hasta 1814. Tras su liberación en 1814 con la firma de la paz, participó en los movimientos opuestos al Manifiesto de los Persas y el absolutismo fernandino. A causa de ello, fue arrestado cuando formaba parte del Regimiento Asturias que se preparaba para viajar a América. Al llegar a la Isla de León (Cádiz) es liberado y nombrado Segundo Jefe de Estado Mayor, uniéndose el 1 de enero de 1820 al alzamiento de Riego. Con él cabalgó desde San Fernando hacia la capital de España, siendo ascendido a Coronel. Durante la sublevación compuso la letra del Himno de Riego.

En el Trienio Liberal, tras jurar Fernando VII la Constitución de Cádiz, se trasladó a Madrid y ejerció varios cargos en torno al Ministerio de la Guerra, siendo Secretario de Estado desde el 5 de agosto de 1822 al 2 de marzo de 1823, en sustitución de Álvaro Flórez Estrada. En su breve mandato hubo de hacer frente a las más delicadas situaciones que amenazaban el gobierno liberal: la Santa Alianza de potencias extranjeras que intentaban restaurar el absolutismo en España y las rebeliones absolutistas que en la propia España intentaban derribar al gobierno. En julio de 1822 se ve obligado a usar la fuerza contra unidades realistas que intentaba entrar en Madrid. Debido a sus actuaciones en la Milicia Nacional fue apodado Ángel de la Paz. En 1823, durante los combates contra los Cien Mil Hijos de San Luis, es gravemente herido en Huesca y es evacuado con destino a Francia. Tras un período de confinamiento, es liberado en 1824, pero durante la Década Ominosa no pudo volver a España y se exilió en Londres, tras un intento fallido de invasión en 1830.

Regresó en 1834 con la amnistía general que provocó la muerte de Fernando VII y se unió inmediatamente a la causa de María Cristina de Borbón en defensa de la legitimidad de la Corona de España, que se asignaría a Isabel II, en pugna con los carlistas. En la Primera Guerra Carlista sus méritos le hicieron ascender al rango de Mariscal de Campo, destacando su participación en la Batalla de Mendigorría, que le supuso la imposición de la Cruz Laureada de San Fernando. Su carrera militar fue meteórica en este conflicto: llegó a ser nombrado General en Jefe de los Ejércitos del Centro. Al finalizar la guerra, fue nombrado Capitán General provisional de Aragón y apoyó de forma explícita los movimientos revolucionarios de 1836 que desencadenaron el motín de la Granja de San Ildefonso para el restablecimiento de la Constitución gaditana de 1812, en perjuicio del Estatuto Real de 1834.

El resto de su vida la consagra a su carrera como historiador y a ser representante en las sucesivas cortes y ministro en distintos gabinetes, destacando su papel como redactor de la Constitución de 1837 y como mediador en La Vicalvarada de 1854. Su ejercicio como Ministro de la Guerra, durante la regencia de Baldomero Espartero, y su papel de diputado de 1836 a 1850 por Oviedo, Zaragoza y Madrid también fue reseñable. En 1851 le nombraron senador vitalicio, regresando a la política activa en la citada Vicalvarada, donde actuó como Capitán General de Castilla La Nueva y Comandante General del Real Cuerpo de Alabarderos.

Además de la Laureada de San Fernando, fue también distinguido con la Gran Cruz de la Orden de Carlos III y la Orden de San Hermenegildo. Fue académico de honor desde 1836 de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis.