Escuela de Dibujo de Oviedo

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En 1785 se fundó la Escuela de Dibujo de Oviedo, dependiente de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Asturias que dotó a Oviedo de una institución dirigida a la formación de artesanos, pero que sirvió para el aprendizaje de muchos artistas, como es el caso del pintor José Alonso del Rivero. A lo largo del siglo XIX se situaría como núcleo principal, junto con el Real Instituto de Gijón, de la formación artística en Asturias.

La enseñanza impartida por esta institución se basaba en la copia de modelos dibujados, apartándose de las habituales técnicas gremiales. Su primer director Juan Nepomuceno Cónsul y Requejo estableció esta metodología tomando como ejemplo a las escuelas de dibujo francesas.

En 1803 se contrató como profesor a Francisco Alcántara Torrejón que ya permaneció en Asturias hasta su muerte en 1809.

Durante gran parte del primer tercio del siglo XIX, la Escuela permaneció cerrada y consiguió mantenerse abierta durante el segundo tercio desde su reapertura en 1832.

En 1831, José Castelaro y Perea obtuvo por oposición la plaza de Oviedo y la ocupó hasta 1835, realizando en este periodo las obras distintos retratos, como el de la regente María Cristina, o el óleo de Isabel II niña. Este último era una copia del cuadro de Vicente López (que se había perdido) y se realizó con motivo de la proclamación de Isabel II en 1833.

José Castelaro fue sucedido en su puesto por Ramón Beltrán, segundo en la oposición de 1832. Pero la Sociedad Económica no estaba satisfecha de su labor y fue sustituido en 1839 por Vicente Arbiol y Rodríguez, quien ocupó el puesto hasta 1866. Durante este periodo Arbiol creó la iconoteca de la Sociedad Económica, revitalizó las enseñanzas de la Escuela y participó en la Comisión de Monumentos realizando dibujos y proyectos. Entre las obras que realizó en este periodo se encuentran los retratos de Campomanes, Jovellanos, Feijoo, el Conde de Toreno y otros personajes importantes.

En 1854 la Escuela pasó a depender de la Academia de Bellas Artes de San Salvador, creada en 1849. El número de matriculados creció, y a los artesanos se unieron jovenes de familias burguesas, cuyas iniciativas comerciales necesitaban del dibujo. En este periodo fueron alumnos de la Escuela José Gragera y Herboso, Jacobo Abruñedo, Gumersindo Díaz, Ignacio León y Escosura, y Eduardo Gilino de la Crosa.

En 1866 obtiene la plaza de profesor de Dibujo en la Escuela de Oviedo, Ramón Romea y Ezquerra que fue director de la Escuela hasta su jubilación en 1900. Tras jubilarse, y hasta que murió, siguió visitando la escuela e impartiendo sus clases de pintura. El modelo de enseñanza de Romea incluía el estudio del dibujo antiguo y las clases de pintura, donde se estudiaban técnicas relacionadas con la escenografía, el retrato y el paisaje.