Enrique IV de Castilla y Aragón

De Enciclopedia de Oviedo, la enciclopedia libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Enrique IV

Llamado Enrique el Impotente o El Liberal.

Rey de Castilla y León nacido en Valladolid el veinticinco de enero de 1425 y muerto en Madrid el once de diciembre de 1574. Era hijo de Juan II de Castilla y de María de Aragón y hermanastro de Isabel la Católica. Poco después de su nacimiento fue proclamado Príncipe de Asturias, celebrando entonces con este nombramiento festejos y torneos en su honor.

Antes de acceder al trono, (no es proclamado rey hasta 1444), ya tercia en la convulsa política castellana, marcada por las tensiones entre la nobleza y la corona, de la mano de su favorito Juan Pacheco. Sucedió a su padre el 22 de Julio de 1454.

En 1438, aun vivo Juan II, se celebran los desposorios en la localidad de Alfaro con Blanca de Navarra, hija de Juan II de Aragón. Poco antes de celebrarse su boda, Enrique IV abandona la residencia de su padre, y se traslada a vivir con el almirante de Castilla, siendo reprendido por su padre.

El 15 de septiembre de 1440 se verifica la ceremonia matrimonial con Blanca de Navarra, con la que no tiene descendencia. En 1453, tras comprobarse que Enrique IV no había consumado el matrimonio, (hoy se cree que era homosexual), el Papa Nicolás V anuló el enlace, aunque la responsabilidad de dicha disolución matrimonial se adjudico a la supuesta esterilidad de la esposa. En 1455 contrae matrimonio nuevamente, esta vez con Juana de Portugal, para afianzar las relaciones entre ambos reinos.

Su reinado no tiene que enfrentarse a mayores problemas hasta 1462, año en que se reanudan las hostilidades contra el reino nazarí de Granada. Enrique IV intenta entonces reconciliar a los Grandes de España, exiliados en Aragón, con la corona castellana al tiempo que acepta el trono de Cataluña, ofrecido por los propios catalanes, enfrentados a Juan II de Aragón. Las tensiones derivadas de la cuestión catalana determinarán la caída de Juan Pacheco y Alfonso de Fonseca, por el descrédito ante el Consejo, y el ascenso de personajes como los Mendoza o Beltrán de la Cueva.

Entre 1463 y 1468, las facciones nobiliarias enfrentadas a la corona elaboran el Manifiesto de Burgos en el que se critican múltiples decisiones del monarca, se recogen quejas de las ciudades y se critica la sucesión al trono en la figura de Juana, hija de Enrique IV que en opinión de muchos era en realidad hija de la reina y el favorito Beltrán de la Cueva, de ahí el apodo de «La Beltraneja». El monarca se ve obligado a ceder y nombra sucesor a su hermano Alfonso, pero forma una comisión a la que se encomienda analizar la crisis castellana. La comisión emite un dictamen conocido como la sentencia de Medina del Campo de 1465, desfavorable a los intereses de Enrique IV de donde acabará derivándose una sublevación abierta de los partidarios de Alfonso, que será proclamado rey por aquellos en la Farsa de Ávila. Se desencadena una guerra civil que durará tres, y que no concluye hasta la muerte de Alfonso en 1468.

La cuestión sucesoria no quedará sin embargo resuelta. Los partidarios de Alfonso apoyarán ahora a Isabel, la futura reina católica, en contra de Juana la Beltraneja, hija del monarca. Enrique cede finalmente, reconociendo a su hermanastra en detrimento de su hija por el Tratado de los Toros de Guisando, pero impone una serie de condiciones a Isabel entre las que figuraba no contraer matrimonio sin su aprobación.

En 1469, al conocer Enrique IV el matrimonio secreto entre Isabel y Fernando de Aragón, celebrado en Valladolid, consideró violado el tratado y proclamó a Juana como heredera al trono tras jurar públicamente que era su hija legítima. Al fallecer Enrique en 1474 comienza una guerra civil entre los partidarios de Isabel y los de Juan la Beltraneja que concluirá en 1479 con Isabel I, la Católica, como reina de Castilla.

Enrique IV recibe sepultura en el panteón real del Monasterio de Guadalupe.



Predecesor:
Catalina
Príncipe de Asturias
1425
Sucesor:
Juana