Urraca, la Asturiana

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Urraca (1133-1164), Reina de Navarra y de Asturias.

Cuando Alfonso VII viene a Asturias, para intentar sofocar la rebelión del conde Gonzalo Peláez, se enamora de Gontrodo Petri con quien, en 1133, tuvo como hija a la conocida como Urraca, la asturiana. Era la primogénita del rey puesto que Sancho, hijo de su esposa doña Berenguela, nació un año más tarde. Según el historiador jesuita Carvallo, Urraca fue tratada como otros hijos del rey (aunque no nació de su matrimonio legal) y se vio favorecida con títulos de propiedad. Quiso su padre que fuese educada por su tía Doña Sancha y le organizó un matrimonio con el rey de Navarra, García Ramírez. Como recoge la Chronica Adefonsi Imperatoris, éste se celebró en León, en 1144. De este modo, siendo aún muy joven Urraca, se convirtió en Reina de Navarra y se aseguraba así el final de las luchas entre este reino y el de su padre.

Cuando se quedó viuda (1150) regresó a Asturias, ocupando el antiguo palacio de Alfonso II, donde su padre le permitió conservar el título de reina y le encargó la administración local de esta región, aunque el poder real se encontraba en manos de Fernando II. En 1158 firma junto a su hermano un documento dirigido a Rodericus Sebastiániz, al que dona unas propiedades en el Monsacro para el pasto de ganados de la comunidad de religiosos que allí habitan.

El título de reina lo conservó incluso cuando su hermanastro Fernando, a la muerte de Alfonso VII, fue proclamado rey de Galicia y León, donde estaba inclusa la provincia asturiana. Instaló su corte en el palacio de Alfonso II y colaboró con su madre, Gontrodo, en la construcción del Monasterio de Santa María de la Vega, que se terminó en 1153. Favoreció al monasterio de San Vicente, al monasterio de San Pelayo, y a la catedral de Oviedo.

Algunos autores le acusan de un intento secesionista, junto a su segundo marido Álvaro Rodríguez, según estos, en 1163 tras contraer segundas nupcias con Álvaro Roderici, ambos habrían protagonizaron un intento de arrebatar a Fernando II el poder real sobre Asturias. Tras el intento fallido de secesión, Urraca y su esposo se retiraron a Palencia, donde ella murió, siendo enterrada en la Catedral de San Antolín de esta localidad.

Donaciones

  • Según consta en un pergamino custodiado en el Archivo del Monasterio de San Pelayo, fechado el 4 de marzo de 1161 y firmado en Oviedo, (Legajo A, núm. 25 del Fondo documental de San Pelayo), Urraca, para conseguir la salvación de su alma, la de su padre y la de sus parientes, dona al Monasterio de San Pelayo casas en Oviedo y la iglesia de Santa María de Tiñana en Siero, con todas su heredades, derechos de caza, pesca, etcétera, incluidos los hombres independientes ligados a ella. Para que las monjas obtuviesen un beneficio temporal y la reina méritos el día del juicio, en el aniversario de su muerte, las monjas debían tener en su refectorio una ración de los bienes donados.

Bibliografía