Crónica de Alfonso III, versión Rotense

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No se conserva el original. La copia más fiel es la del Códice de Roda (siglo XI) que da nombre a esta versión de la Crónica de Alfonso III.

C. Sánchez Albornoz, entre otros, atribuye la autoría de esta versión a Alfonso III, tomando como referencia el pasaje relatado en esta crónica sobre Sin embargo, autores como Menéndez Pidal no creen que la haya escrito el propio monarca aunque sí que haya ordenado su redacción.

Sobre lo que no hay dudas es en cuanto a lugar de redacción de esta Crónica: Oviedo, ya que en el texto se emplea dos veces el término "hanc" (en este lugar) y se hace una detallada descripción de los edificios construidos por los monarcas asturianos.

Es una crónica más moderna que la Albeldense puesto que usa como fuente la Crónica Profética, inserta en la dicha Albeldense. Del mismo modo, anteriormente se la consideraba también más moderna que la Crónica Sebastianense. Una teoría de Gómez Moreno, no demostrada pero sí aceptada por la mayoría de los autores, señala una mayor antigüedad de esta versión: el rey Alfonso III enviaría esta crónica al obispo Sebastián para que la revise y pula el latín más tosco, empleado por el monarca, surgiendo así la Crónica Sebastianense. Por otra parte, los investigadores consideran que su redacción tuvo que ser en torno a los años 887 y 888 ya que aparece registrado en el texto la toma y repoblación de Viseo, que se toma como dato ante quem.

Para su redacción, la Rotense empleó fuentes similares a la Albeldense y, como ésta, también son manifiestos en toda la obra el providencialismo histórico y el ideal neogoticista que enlazaba el reino de Asturias con el reino visigodo de Toledo. Por otra parte, el autor de esta crónica parece influenciado por la tradición local que resulta evidente al narrar la elección de Pelayo como rey y en el papel de las mujeres como transmisoras de los derechos de sucesión al trono.

Siguiendo un orden cronológico, esta crónica relata la historia del territorio nacional desde tiempos del rey visigodo Wamba hasta la subida al trono de Alfonso III. La Crónica comienza con la muerte de Recesvinto y la elección como rey de Wamba del que nos narra sus hazañas. Después continúa con la historia de los Reyes godos hasta el reinado de Vitiza del cual resalta sus numerosos pecados (disolvió los concilio, tomó muchas mujeres,…) que provocaron el fracaso de los ejércitos de España ante los árabes. Es muy probable que estos pecados de Vitiza, como también los del siguiente rey -Rodrigo-, que se recogen en la Crónica hayan sido exagerados y ampliados para justificar el providencialismo histórico patente en todo el relato. Así, durante el reinado de Rodrigo se produce la invasión árabe por la traición de los hijos de Vitiza. Tras esto pasa a narrar la ocupación árabe (tres idus de noviembre de la Era 722) que llegó a someter a la ciudad de Toledo y el resto de la provincias de España. Seguidamente nos habla de Pelayo y de su elección como príncipe por una asamblea de indígenas. Se recoge también en la Crónica la batalla de Covadonga, según la cual, 124.000 caldeos encontraron la muerte y los que lograron huir, 63.000, fueron aplastados por el derrumbamiento de una montaña, por juicio de Dios. Una vez derrotados los árabes, “se puebla la patria” y “se restaura la Iglesia”. A la muerte de Pelayo le sucede su hijo Favila que vivió poco tiempo. Tras él, es nombrado rey Alfonso I, que tomó muchas ciudades: Lugo, Viseo, Astorga, León, Liébana, Álava, Vizcaya,... Su hijo Fruela será quien le suceda: vencerá a gallegos y gascones rebeldes y poblará Galicia hasta el río Miño. Prosigue la Rotense con los reinados de Aurelio, Silo, Mauregato, Bermudo I hasta Alfonso II del que se dice: “puso su trono en Oviedo” y se describen los edificios que él mandó construir: una basílica en honor del Señor y Salvador Nuestro Jesucristo, un templo en honor a Santa María Virgen, una iglesia al Santísimo Tirso Mártir, otra iglesia a San Julián y Santa Basílica, palacios y baños. Igualmente, nos narra cómo Alfonso II consigue vencer a los árabes en Galicia. Le sucede en el trono Ramiro I bajo cuyo reinado se produjo la conspiración de Nepociano que ocupó ilegalmente el reino pero finalmente fue vencido por Ramiro. También este rey mandó construir unos “edificios de piedra y mármol, sin maderas, con obras forníceas [bóvedas], en la ladera del monte Naranco”. A su muerte, Ordoño I se convertirá en rey y tuvo que hacer frente a rebeliones de los vascos y de los sarracenos. El cronista también nos cuenta como el rey venció a “un tal de nombre Muza” que tomó muchas ciudades y dispuso que le llamasen “el tercer Rey de España”. El cronista termina su relato: “Muerto Ordoño, su hijo Alfonso III le sucedió en el trono”.


Bibliografía

  • J. E. Casariego, Historias asturianas de hace más de mil años. Edición bilingüe de las crónicas ovetenses del siglo IX y de otros documentos, Oviedo, 1983.
  • Lucien Barrau-Dihigo, Historia política del reino asturiano (718-910), Gijón, 1989.
  • J. Rodríguez Muñoz, Colección de textos y documentos para la historia de Asturias (I), Gijón, 1990.
  • I. Torrente Fernández, "La monarquía asturiana. Su realidad y los relatos históricos", Historia de Asturias, v. III, Oviedo, 1990, pp. 309-324.
  • Juan Gil Fernández, Juan Ignacio Ruiz de la Peña (Editores) & José L. Moralejo (Traductor): Crónicas asturianas. Volumen 11 de Publicaciones del Departamento de Historia Medieval, Universidad de Oviedo 1985. ISBN 846004405X, 9788460044055. 323 páginas. («Crónica de Alfonso III», páginas 113 siguientes, página 194 siguientes. «Crónica Albeldense», página 151 siguientes, página 223 siguientes.)