Corvera de Asturias

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El concejo asturiano de Corvera, situado entre los paralelos 43º28’45’’, 42º33’25’’ latitud Norte y los meridianos 2º7’40’’, 2º16’0’’ longitud Oeste. Corvera, cuya capital es Nubledo, linda al Norte con Avilés y Gozón, al Sur con Llanera, al Este con Gijón y Carreño y al Oeste con Illas y Castrillón.

Se han localizado en su territorio restos paleolíticos como bifaces, hachas o lascas que permiten inferir la presencia en la zona de grupos de cazadores recolectores que explotarían los recursos de la cercana ría de Avilés. Posteriormente se asentarían los luggones, astures pertenecientes a la gentilidad de los vincianos, que nos han legado dos castros: Picu Castiellu en Molleda y Castiellu en Cancienes. De la época romana queda su impronta en la toponimia y numerosos restos arqueológicos como una estela antropomorfa hallada en Molleda.

Durante buena parte de la edad Media formó parte de un territorio conocido como Gauzón que, organizado en torno al Castillo de Gozón, correspondía a lo que hoy son los concejos de Carreño, Llanera, Illas, Castrillón, Gozón y Corvera; no obstante su toponimia ya aparecía en la diplomática del periodo figurando en varias donaciones: en el siglo XI Ordoño I dona a la Catedral de Oviedo las iglesias de San Vicente y Santa María de Solís; en 1036 la reina doña Velasquita realiza una cuantiosa donación a la iglesia Mayor de Trasona; en el siglo XIII el capellán de Santiagues de Maliago Sancho Peláez vende una heredad que poseía en Corvera y Villanueva al arcediano de Oviedo Alonso Álvarez. La Iglesia de Oviedo y el Monasterio de San Vicente, las instituciones eclesiásticas más poderosas de Asturias mostraron desde muy pronto interés en adquirir bienes raíces en Corvera.

En el siglo XIV pasa a formar parte del alfoz de Avilés, junto con Gozón, Illas, Castrillón y Carreño en virtud de la carta otorgada por Fernando IV desde Algeciras, y por tanto a beneficiarse del Fuero de aquella ciudad, pero quedando sometida a una fuerte presión impositiva que será una fuente constante de tensiones; no debe perderse de vista que la historia de Corvera es inseparable de la de Avilés, en aquel momento la segunda ciudad de Asturias y la principal salida portuaria de Oviedo, de hecho era el único puerto urbano de la región, de tal modo que en su comarca fue surgiendo una pequeña burguesía comerciante vinculada sobre todo al tráfico de sal. Se prefiguran ya en aquella época las claves del desarrollo socioeconómica de la zona: núcleo urbano donde se concentran los servicios y desde el que opera una clase comerciante muy activa y áreas rurales que aportan suministros agropecuarios y sirve de residencia para la pequeña nobleza, como los Bango, los Solís o los Rodríguez de León, que levantó aquí casonas y palacios a modo de residencias de verano. Este esquema se reproducirá en el siglo XX al instalar sus viviendas los indianos y posteriormente los altos directivos de ENSIDESA y de Dupont; además este concejo se ha ido convirtiendo, al igual que Castrillón e Illas, en emplazamiento de las viviendas dormitorio de los trabajadores avilesinos.

Corvera se constituye en concejo independiente a comienzos del siglo XVI, estableciéndose la parroquia de Cancienes, primera capital, como lugar de reunión de las juntas concejiles; a mediados del siglo XVII la capital se traslada a Nubledo, centro geográfico del concejo y sede de los Bango, una de las sagas nobiliarias más influyentes de la zona. Corvera aparece representada en la Junta General del Principado desde el siglo XV con dos diputados. En 1779 elabora sus ordenanzas que permanecerán en vigor hasta finales del siglo XIX. Corvera era entonces un concejo predominante agrícola que surtía de comestibles a la vecina Avilés a través del mercado semanal y que además llegó a exportar sus productos —maíz y castañas principalmente— a Inglaterra y Francia. En aquella época ya existían dos fábricas de cobre en las parroquias de Solís y Molleda y una Ferrería en Trasona. Esta industria iría siendo sustituida paulatinamente por otra más moderna a partir de la segunda mitad del siglo XIX, ligada a la incipiente actividad fabril y comercial de Avilés. Este desarrollo económico exigió una notable mejora de las comunicaciones; así, en 1842 se concluye el ramal de carretera que une Oviedo con Avilés por Lugones, en 1890 se inaugura la línea de Villabona a Avilés y en 1932 entró en funcionamiento un tranvía eléctrico que comunicaba Candás con Avilés, todas estas vías de comunicación atravesaban Corvera. Estas infraestructuras posibilitan que a principios del siglo XX Corvera sea un concejo jalonado por establecimientos industriales muy diversos aunque aún artesanales: una mantequera en Cancienes, lagares, herrerías, canteras, una mina de hierro en Molleda, una fábrica de ladrillos también en Cancienes,… &c.

El establecimiento de la siderúrgica ENSIDESA en la ría de Avilés en 1950 alterará notablemente la composición social y la economía de Corvera al instalarse en su territorio buena parte de las dependencias de esta empresa. En esa misma década se instalan aquí Cristalería Española, 1952, ENDASA y Asturiana de Zinc, 1958. Todo ello comportará la afluencia importante de inmigrantes provenientes de otras regiones de España, leoneses, andaluces, extremeños, gallegos y más tarde asturianos provenientes del entorno rural de Avilés y de otras comarcas; la ausencia de planificación urbanística por parte de las autoridades franquistas determinará, como ocurrió también en Gijón, un crecimiento amorfo y desorganizado con infraestructuras deficientes. En cualquier caso surgen barrios obreros como el poblado de Cancienes o el de Trasona, levantado por la propia ENSIDESA.

Bibliografía