Castillo de Gozón

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Castillo de Gozón o Castillo de Gauzón es el nombre de una legendaria fortaleza construida, según cuenta la Crónica Silense, por Alfonso III sobre los cimientos de un emplazamiento romano o prerromano, a fin de proteger el litoral de su reino de las incursiones de los piratas normandos. La mayor parte de los especialistas lo sitúan en el Peñón de Raíces, concejo de Castrillón, donde se han localizado los restos de un castillo de la época, y donde en el año 2007, con fondos del Ayuntamiento de Castrillón, se han retomado las excavaciones arqueológicas. Ya Alonso Marañón de Espinosa, primer rector de la Universidad de Oviedo y el padre Carvallo, autor de Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias, apuntaban al Peñón de Raíces como ubicación posible apoyándose el primero en que en la donación del monasterio de San Miguel de Quiloño a la Iglesia de Oviedo, por parte del propio Alfonso III en enero de 905, se afirma que estaba situado junto al Castillo de Gauzón. Existen también otros documentos, como el códice 1090 C, conservado en la sección de Órdenes Militares del Archivo Histórico Nacional, donde se compilan diversos informes realizados por los visitadores de la Orden de Santiago en uno de los cuales, fechado en 1494, se recoge la observación de un vecino de la zona acerca de que el monasterio de Santa María estaría a media legua de Avilés y debajo del Castillo de Gauzón, que llevan al historiador Juan Uría Ríu a considerar fuera de toda duda la situación del Castillo de Gozón en Raíces.

En el taller de orfebrería del castillo, en cuyo interior fue consagrada una iglesia en honor del Salvador, se ornamentó la Cruz de la Victoria durante el reinado de Alfonso III en el año 908, según reza una inscripción labrada en una plancha de oro sobre el reverso de la misma.

La mención documental más antigua del castillo se remonta al año 741, tal y como se afirma en el documento de donación a la Iglesia de Covadonga por parte de Alfonso I y recogido por Tirso de Avilés: «también donamos todas las iglesias que hay en este Monasterio hasta Gijón y Gozón y sucesivamente hasta el mar Cantábrico» (... omnes Ecclesias quae sunt ab ipso Monasterio usque ad Gixonem, & Sausonem, & deinceps usque ad mare Cantabricum). Según los descubrimientos arqueológicos, Alfonso III reconstruyó una fortaleza romana. También en la donación de Ordoño I recogida en el Liber Testamentorum en el 857 se dice que se dona «y la villa de Castrillón [hoy Piedras Blancas] entre Naveces y Quiloño» (et villam Castiiliene inter Navecas, et Quilonium). Todas estas donaciones se confirman tras la consagración de la Iglesia del castillo en el 893 en la donación realizada por Alfonso III y su esposa Jimena a la Iglesia de Oviedo en 905, a la que se refería Alonso Marañón de Espinosa. Por las confusas fuentes de que se dispone parece que Alfonso III apresó a su hijo García I en esta plaza, hecho que motivó la insurrección de sus otros dos hijos que acabarían por destronarle. Hacia 1131 el Castillo de Gozón estaba en posesión del conde rebelde Gonzalo Peláez, ocupándolo el rey Alfonso VII en la campaña contra su vasallo que se había refugiado en el Castillo de Tudela. En 1222 el rey Alfonso IX lo donó a la Orden de Santiago, a condición de que se celebrase diariamente una misa por la salvación de su alma y las de sus antepasados en la iglesia de San Salvador de Gozón, y se cantase otra en la Iglesia de San Marcos de León, que entraría en disputa por su posesión con María Pérez, viuda de García González de León, teniendo que terciar el Papa Gregorio IX. Le es dado en encomienda a Rodrigo Álvarez de las Asturias, quien dispone en su testamento que sea devuelto a los caballeros de Santiago, pero, tras declinar éstos la cesión, se le da en encomienda a Enrique de Trastámara, bastardo de Alfonso XI. Finalmente se hace con él Fernando González de Oviedo, de la Casa de los Alas, familia que se haría después con el patronato del convento y la iglesia de Raíces. Fue también escenario de las luchas entre Pedro I y Enrique de Trastámara. Juan I ordenaría su destrucción junto con la de otras fortalezas asturianas, que sólo se llevaría a cabo parcialmente, aunque desde principios del siglo XV comienzan a utilizarse sus piedras para edificar el convento de Raíces.

Bibliografía