Bernardo del Carpio (obra)

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Ficha bibliográfica de Bernardo del Carpio (obra)

Vicente José González García. Bernardo del Carpio. Symposium sobre cultura asturiana de la alta Edad Media. Separata, Ayuntamiento de Oviedo, 1967, páginas 191-206


Título: Bernardo del Carpio


Autor: Vicente José González García


Primera edición: 1967


Editorial: Ayuntamiento de Oviedo


Materia: Historia


ISBN: -


Notas: Symposium sobre cultura asturiana de la alta Edad Media. Separata, Ayuntamiento de Oviedo, 1967, páginas 191-200

Bernardo del Carpio, Symposium sobre cultura asturiana de la alta Edad Media. Separata, Ayuntamiento de Oviedo, 1967, páginas 191-20

Vicente José González García (1925), historiador de Oviedo que en este breve opúsculo de 1967, aporta datos y argumentos que intentan mostrar la existencia de un personaje tenido por legendario por la mayor parte de los historiadores del siglo XIX y XX, Bernardo del Carpio. Bernardo, hijo surgido de los amores ilícitos entre Jimena, hermana de Alfonso II, y San Díaz, habría luchado en la batalla de Roncesvalles consiguiendo un importante triunfo para las armas españolas frente a Carlomagno. Sin embargo, la Historia oficial ofreció poco predicamento a este personaje, tanto, que hasta el trabajo de D. Vicente José González, se ha seguido teniendo por ilusoria, mítica o legendaria, la existencia real de Bernardo del Carpio.

«La Crónica de Sebastián mal iba a tratar de un personaje que en justicia debiera ocupar el lugar del que hizo el encargo al Obispo para escribir las noticias referentes a los reinados anteriores. Bernardo, nieto de Fruela y sobrino carnal de Alfonso II, debiera ser el heredero de los reyes de la Reconquista. Y, por tanto, rey de Oviedo con más justicia que Ramiro I, el abuelo de Alfonso III. Era necesario ocultar esto para agradar a los reyes. Y se consiguió fácilmente en los Anales Oficiales. Pero no sucedió igual en el alma del pueblo, ya que Tradición y poetas populares se dedicaron, de lleno, a cantar las proezas del hijo de San Díaz y Jimena. Y es que estas dos fuentes no están sujetas a censuras del que gobierna. No por deseo, sino por imposibilidad de control». Bernardo del Carpio, pág. 195