Arte y Monumentos de Oviedo, Antigüedad y periodo visigodo

De Enciclopedia de Oviedo, la enciclopedia libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Se conservan algunos vestigios de presencia romana en el territorio del concejo de Oviedo, aun cuando ésta al parecer ha sido poco intensa. Además de restos de algunos castros romanizados y de los vestigios localizados en Lillo, la toponimia permite pensar en la existencia de villas diseminadas por la ladera Sur del Monte Naranco.

El Museo Arqueológico de Asturias, situado en el antiguo Monasterio de San Vicente, posee varias piezas de época romana como el mosaico de Vega del Cielo, encontrado en Pola de Lena, un conjunto de estelas funerarias romanas, restos constructivos procedentes del balnearum de Murias de Beloño (Cenero, Gijón) y de Lugo de Llanera, y cerámicas de terra sigillata (tierra sellada) decorada entre las que destacan las encontradas en el castro de Coaña (siglo I d. C.)

La sección visigoda del Museo Arqueológico cuenta con unos jarros litúrgicos provenientes de Pandavenes de Piloña y de la Mina del Milagro de Onís, y una pieza de cancel descubierta en Lugo de Llanera. De este periodo data también la pila bautismal de la iglesia de Santa María la Real de la Corte, pieza tardorromana tallada a partir de un bloque de mármol blanco; esta pila bautismal presenta el único adorno de unas cenefas que resaltan el frente y la embocadura.

En la capilla del Rey Casto, anexa a la Catedral de Oviedo, se conserva la lauda sepulcral de Ithacio, pieza caracterizada por aspectos iconográficos y estilísticos propios del arte tardoantiguo y emparentada con mosaicos funerarios descubiertos en el norte de África y en el levante español. Otra muestra de arte antiguo en la ciudad, aparte de elementos arquitectónicos reintegrados en edificios prerrománicos, es el díptico consular del Museo de la Iglesia: pieza realizada en marfil según líneas estilísticas paleobizantinas que data del año 539; de notable tamaño, fue enviado desde Roma alrededor de 1300 como regalo del arcediano Gaufredo a la Catedral de Oviedo; se trata de un díptico de cargo público que los nuevos cónsules, en este caso comes imperial y cónsul ordinario de la época de Justiniano (según reza la inscripción que encabeza las tablillas), solían regalar con motivo de su nombramiento.

Bibliografía