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	<title>Enciclopedia de Oviedo - Contribuciones del usuario [es]</title>
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	<subtitle>Contribuciones del usuario</subtitle>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Oviedo&amp;diff=12457</id>
		<title>Oviedo</title>
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		<updated>2007-09-14T12:21:55Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: /* Bibliografía: */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Ciudad del norte de España (43º22'N, 5º50'O) y concejo del mismo nombre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es la capital de la comunidad autónoma del [[Principado de Asturias]] y ha tenido un destacado papel en la historia de España como sede regia del primer núcleo de [[La Reconquista]]. Tres ciudades americanas situadas en Paraguay, la República Dominicana y La Florida en los Estados Unidos, fueron bautizadas con su mismo nombre por aventureros nacidos en ella.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Concejo==&lt;br /&gt;
El concejo de Oviedo se sitúa en la zona central de [[Asturias]], una posición estratégica en el dintorno de la región, cerca de la intersección entre las antiguas calzadas romanas que la atravesaban en dirección Norte-Sur y Este-Oeste, que ha determinado su capitalidad desde la época de [[Alfonso II, el Casto]] y consiguientemente su crecimiento demográfico y el engrosamiento de su patrimonio artístico, uno de los más importantes del Principado, en el que descuellan sus restos prerrománicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está comprendido entre los 43º16’45” y 43º25’38” de latitud Norte y los 2º03’16” y 2º19’46” de longitud O del meridiano de Madrid. Limita al Norte con el concejo de Llanera, al Sur con los de Santo Adriano, Ribera de Arriba y Mieres, al Este con los de Siero y Langreo y al Oeste con los de Grado y Las Regueras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo integran cuarenta y nueve parroquias, veintinueve de ellas rurales y las veinte restantes urbanas, que agrupan un total de trescientos núcleos poblacionales entre caserías, lugares y aldeas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las parroquias rurales, precedidas del núcleo poblacional al que están asociadas, son: [[Limanes]], [[Nuestra Señora de la O de Limanes]]; [[Loriana]], [[San Bartolomé de Loriana]]; [[Pando]], [[San Cipriano de Pando]]; [[Cruces]], [[San Esteban de las Cruces]]; [[Sograndio]], [[San Esteban de Sograndio]]; [[Caces]], [[San Juan de Caces]]; [[Priorio]], [[San Juan de Priorio]]; [[Tudela Veguín]], [[San Julián de Tudela de Veguín]]; [[Pereda]], [[San Martín de Pereda]]; Udrión, [[San Nicolás de Udrión]]; Naves, [[San Pedro de Naves]]; [[Nora]], [[San Pedro de Nora]]; [[Olloniego]], [[San Pelayo de Olloniego]]; [[Puerto]], [[San Pelayo de Puerto]]; [[Godos]], [[San Tirso de Godos]]; [[Villapérez]],  [[San Vicente de Villapérez]]; [[Colloto]], [[Santa Eulalia de Colloto]]; [[Manzaneda]], [[Santa Eulalia de Manzaneda]]; [[Bendones]], [[Santa María de Bendones]]; [[Brañes]], [[Santa María de Brañes]]; [[Naranco]], [[Santa María de Naranco]]; [[Pintoria]], [[San María de Pintoria]]; [[San Claudio]], [[Santa María de San Claudio]]; [[Trubia]], [[San María de Trubia]]; [[Soto]], [[Santa Teresa de Soto]]; [[Piedramuelle]], [[Santa Marina de Piedramuelle]]; [[Latores]], [[Santo Tomás de Latores]]; [[Manjoya]], [[Santiago de la Manjoya]]; [[Agüeria]], [[Santiago de Tudela de Agüeria]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las parroquias urbanas, precedidas del núcleo poblacional al que están asociadas, son: [[San Tirso el Real]]; [[San Isidoro el Real]]; [[San Juan el Real]]; [[Santa María la Real de la Corte]]; [[San Julián de los Prados]]; [[San Pedro de los Arcos]]; [[Pumarín]], [[San José de Pumarín]]; [[Gesta]], [[San Francisco de Asís]]; [[La Argañosa]], [[San Pablo de la Argañosa]]; [[Tenderina]], [[San Francisco Javier de la Tenderina]]; [[Ventanielles]] Bajo, [[La Sagrada Familia de Ventanielles]]; [[La Corredoria]], [[San Juan Bautista de la Corredoria]]; Otero, [[San Lázaro]]; [[Santo Domingo]], [[Nuestra Señora del Carmen]], [[Corazón de María]]; Cristo de las Cadenas, [[Santo Cristo de las Cadenas]]; [[Lavapiés]], [[San Antonio de Padua]]; [[Ciudad Naranco]], [[Nuestra Señora de la Merced]]; [[Ventanielles]] Alto, [[Natividad de Nuestra Señora]]; [[Campo de los Reyes]], [[Nuestra Señora de Covadonga]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su condición de capital de la Comunidad Autónoma de Asturias y su situación hacen de Oviedo un importante nudo de comunicaciones: de la ciudad de Oviedo arranca el brazo sur de la [[Autopista Y]], principal arteria de la región que comunica Oviedo con Avilés y Gijón; también atraviesan el concejo la A-66 o Autovía de la Plata, que discurre hacia el Sur por Mieres hasta el Huerna y las tierras leonesas, la N-630 que lleva al Puerto Pajares a través de las cuencas mineras, la A-64 que enlaza con Pola Siero y Villaviciosa, donde entronca con la Autovía del Cantábrico, la N-64 que conecta Asturias con Galicia y Cantabria; por último, el concejo es atravesado por varías carreteras regionales como la antigua carretera de Gijón, As-18, la AS-243 al sudeste del territorio ovetense, las AS-242, AS-322 y AS-228 al Sur y la AS-232 al Noroeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Geomorfología===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oviedo se sitúa sobre una zona oblonga y deprimida que avanza paralela a la costa y se extiende por el Este hasta [[Cangas de Onís]], la denominada “Depresión de Oviedo”, sobre la que discurren las carreteras y vías férreas más importantes de la zona oriental de Asturias. Esta depresión se originó en el Terciario: en esa época el relieve era escaso y el mar, como se colige de la existencia de un amplio manto de sedimentos cretácicos, cubría la actual cuenca minera desde finales de la Era Secundaria; a lo largo del Terciario la región fue fracturándose, diferenciándose en varios bloques que durante este periodo experimentaron movimientos de ascenso, descenso y torsiones, dando lugar finalmente a la Cordillera Cantábrica y apareciendo una serie de sistemas lacustres en los que se produjo un depósito de arcillas rojas y margas blancas (en estas margas, en la zona de Llamaquique, se descubrieron en 1926 unos restos esqueléticos de vertebrados, la Fauna de Oviedo, que demostraron el origen cretácico de los sedimentos y su génesis lacustre) que da origen al actual subsuelo Ovetense. El contacto de estos sedimentos con los materiales previos de origen cretácico, areniscas, arenas y piedras calizas, fue muy discontinuo a consecuencia del relieve del terreno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para [[Truyols]] y [[Jolivert]] el relieve actual de la zona de Oviedo se explica a partir de su constitución geológica, la cual ha sido acentuada por la acción erosiva de su sistema hídrico: los cauces del Nalón y el Caudal han generado hoces en la piedra caliza, ocasionando un notable desnivel entre su curso y la elevación donde se asienta Oviedo que oculta el carácter depresivo de la zona. La &amp;quot;Depresión de Oviedo&amp;quot; se hace evidente desde la cima del Naranco, al pie del cual discurre una línea de fractura que delimita su bloque de los materiales en que se ubica la zona urbana&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El concejo de Oviedo se halla comprendido en casi su totalidad en lo que se conoce como la “Región de pliegues y mantos de la zona cantábrica”, a la que únicamente desborda en su sector sur, correspondiente a [[Olloniego]], por donde se adentra en la cuenca carbonífera central.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Clima===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El clima del concejo de Oviedo se inscribe en el área climática de los valles asturianos al oscilar la altitud sus territorios entre los 70 y los 700 metros. A partir de los 200 metros comienza el valle alto, caracterizado por sensibles diferencias climáticas con respecto al bajo, derivadas del estancamiento de aire frío en este último, donde determina frecuentes nieblas frente a las temperaturas más extremas y menores precipitaciones  del valle alto. Del estancamiento de aire en el valle bajo también se sigue un nivel más elevado de contaminación atmosférica, apreciable especialmente en circunstancias anticiclónicas, particularmente durante el invierno. Al producirse situaciones de altas presiones la inversión de madrugada, zona de separación entre aire frío inferior y aire relativamente cálido superior que bloquea la dispersión de las impurezas, puede prolongarse y enlazar con la del día siguiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La media anual de precipitaciones oscila entre los 1.000 mm en las zonas de poca altitud y 1.200 mm en las zonas elevadas, alcanzando los 1.093 en la ciudad de Oviedo y siendo los meses más lluviosos diciembre y enero y el menos lluvioso junio. Por término se producen 146 días anuales de precipitaciones, en su mayoría en forma de lluvias. Los días cubiertos al año son una media de 171 frente a la media de 68 despejados.&lt;br /&gt;
La temperatura media anual en la ciudad de Oviedo es de 12,5º, siendo los meses más cálidos julio y agosto, con una media de 18,1 y 18,6 respectivamente, y los más fríos enero y febrero con 7,66 y 7,4.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La humedad relativa media al año es de 77% manteniéndose las medias mensuales alrededor de este valor. Humedades bajas, del 30%, sólo se dan con flujo de viento Sur en virtud del efecto foehn.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Población===&lt;br /&gt;
===Economía===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Urbanismo===&lt;br /&gt;
===Política===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Municipio==&lt;br /&gt;
El municipio de Oviedo recoge la capitalidad de la región asturiana y la capital del concejo del mismo nombre.&lt;br /&gt;
Ver: [[Ayuntamiento de Oviedo]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El topónimo 'Oviedo'==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Juan Uría Ríu]] sostiene que el nombre que se le daba al enclave de la ciudad entre los siglos VIII y X y a la propia villa era Ovetao; la actual Oviedo sería conocida posteriormente como Ovetum, muy posiblemente una forma latinizada del primitivo nombre impuesto por el clero culto de la corte de [[Fruela]] o [[Alfonso II, el Casto]]. [[Ramón Menéndez-Pidal]] considera que la raíz del primitivo Ovetao es celta y posiblemente la misma que está detrás del Obétago de Soria, pero es preciso subrayar que no hay acuerdo entre los estudiosos acerca del origen del nombre 'Oviedo' barajándose distintas hipótesis, recogidas por [[José Tolivar Faes]] en su libro ''Nombres y Cosas de las Calles de Oviedo'', que a continuación resumimos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar se ha especulado con la posibilidad de que el topónimo proviniese de las voces Ove (EO) y Deva, correspondientes a los ríos que delimitan la provincia por occidente y oriente. Esta hipótesis se ve favorecida por pasajes de textos conservados en el archivo de la Catedral, datados en el siglo XI, donde, sin aludir directamente a Oviedo, a la que en aquellas fechas se denominaba Oveto, puede leerse &amp;quot;Asturias inter duo flumina Oue et Deva a Pirinei montes usque in ora maris&amp;quot; (Catedral, doc. 15 de julio 1058).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Sánchez Calvo, en su trabajo ''El Eúskaro y sus vestigios en Asturias'', apunta que Oviedo podría equivaler al vocablo vascuence Oveta que significa altibajo. También García Berlanga busca la génesis del nombre de la ciudad en el vascuence, identificándolo con obieta, palabra formada la raíz obi (cañada) y eta como sufijo que indica pluralidad y que equivale a los españoles edo y eda: Oviedo significaría entonces sitio de cañadas. Esta palabra vasca podría estar asimismo en la génesis de los topónimos Ovies.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros autores entienden  que el topónimo Oviedo proviene de Jovetanum, en alusión a un templo romano dedicado a Júpiter que podría haberse alzado sobre en el emplazamiento originario de la ciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asimismo, Tolivar Faes recuerda que Plinio habla de un plomo negro al que denomina ovetanum o jovetanum, siendo posible que tal denominación hiciese referencia a que provenía del lugar conocido como &amp;quot;Ovetum, circa Lucus Asturum&amp;quot;. A este respecto el Padre Juan Hardouin, en el siglo XVIII, y José Fernández Buelta, en la segunda mitad del siglo XX, consideran que Plinio escribió ovetanum y no jovetanum, lo que para Fernández Buelta probaría la existencia de alguna fortaleza o población, posiblemente romana, en el lugar donde años después se ubicaría el [[Monasterio de San Vicente]], primitivo embrión de la ciudad. Parece seguro en cualquier caso que el topónimo Oveto ya existía en la época romana, al margen de que Plinio se refiriese efectivamente a él o no.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Fundación de Oviedo===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un pacto monástico fechado el 25 de noviembre de 781, que en realidad es una copia del siglo XII con evidentes interpolaciones, refiere que los primeros pobladores del “locum quod dicunt Oveto”, en aquel momento una simple colina situada entre el monte [[Naranco]] y la sierra del [[Aramo]], sobre las llanuras de Llanera y Siero, fueron un presbítero llamado [[Máximo]] y sus siervos que habían fundado  en ella en el año 761 una humilde comunidad monástica consagrada a San Vicente y acogida a la orden de San Benito de Nursia; ese mismo año se les une el tío de Máximo, [[Fromestano]], para ejercer como abad del monasterio. El citado documento cuenta a continuación que en 781 se incorporan a la comunidad veintiséis monjes, entre ellos el presbítero [[Montano]] quien hará una importante aportación patrimonial al monasterio. Unos años después [[Fruela I]] decide dotarse de una sede mejor situada que Cangas de Onís para garantizar la defensa y la expansión del reino. La colina en la que se emplazaba el [[Monasterio de San Vicente]] ofrecía estas cualidades por hallarse enclavada entre las dos vías de comunicación existentes desde la época romana: por un lado el camino costero (de oriente a occidente) y por otro el camino de León hacia la costa que atravesaba la región central; esta circunstancia unida a la protección natural que proporcionaban los ríos Nora y Nalón lo convirtieron en el lugar idóneo desde la perspectiva del rey. Así se produjo el primer traslado de la Corte desde Cangas de Onís al futuro Oviedo, erigiéndose ya entonces la primitiva basílica de San Salvador (la primera iglesia prerrománica dedicada al Salvador) y varias fortificaciones, en donde supuestamente habría nacido Alfonso II.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Oviedo perdería rápidamente la capitalidad al ser asesinado Fruela en Cangas. Los siguientes monarcas ([[Aurelio]], [[Silo]], [[Mauregato]] y [[Bermudo I]]) evitarían instalarse aquí y sólo [[Alfonso II]] le restituiría su condición. Este monarca será el auténtico fundador de la ciudad, que al convertirse en sede regia -primera de las tres etapas, que se extiende hasta el traslado de la corte a León, en que se puede periodizar la evolución de la ciudad a lo largo de la edad media, a la que seguirán la fase de ciudad episcopal y la fase de ciudad mercado- experimentará una importante expansión con respecto a su periodo preurbano. Alfonso II reconstruyó la iglesia del Salvador y promovió la creación de un obispado. En los primeros años de su reinado hubo de resistir a las fuerzas islámicas enviadas por el emir [[Hixem I]]: las aceifas dirigidas por los hermanos [[Mugait]] que llegaron a penetrar en la ciudad  causando enormes daños ([[Claudio Sánchez Albornoz]] y [[Juan Uría Ríu]] les dedicaron sendos trabajos). Cuando el peligro agareno decreció, en gran parte por las tensiones internas entre bereberes, árabes y mozárabes en el emirato andalusí, pudo el rey consolidar la capitalidad de Oviedo y reorganizar jurídica y administrativamente el reino adoptando el Liber Iudiciorum. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es preciso contextualizar históricamente la refundación de Oviedo inscribiéndola en el marco de un estado en expansión: no se limitó el reino astur a contener las acometidas islámicas sino que reaccionó contratacando, haciendo retroceder al Islam y llegando a controlar territorios en Galicia, Cantabria y las tierras del sur. Con Alfonso II, quien alcanzará Lisboa en sus incursiones, parece que se conforma definitivamente este reino tras el periodo inestabilidad que siguió al asesinato de Fruela I. Desde esta perspectiva Oviedo habría sido fundada como una ciudad imperial, como centro de operaciones militares y administrativas de un reino imperialista, a la manera como se fundaron Constantinopla o Madrid; un centro de operaciones que Alfonso II hubo de trasladar a un lugar estratégico en el centro de la región al quedar Cangas de Onís y Pravia (localidad esta última que fue elegida como corte por Silo, lo que para algunos historiadores pudiera deberse a que Gijón, enclave urbanizado ya en la época de Augusto y dotado de un puerto natural, permanecía en poder musulmán) muy mal situadas con respecto a las posesiones del reino en la Meseta. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo no debe perderse de vista la exigüidad de las fuentes documentales de que se dispone: se conservan muy pocos testimonios escritos coetáneos al siglo VIII, proviniendo la mayor parte de la documentación de esta fase de un ciclo cronístico redactado en tiempos de [[Crónicas Asturianas|Alfonso III]]; a esta circunstancia se le suma el hecho de que otros documentos como donaciones, compraventas y operaciones jurídicas generadas por la renta de la tierra a lo largo de los siglos IX, X y XI son de autenticidad dudosa, en buena parte copias del siglo XII, con numerosas muestras de falsificación o interpolación, conservadas en el [[Libro de los Testamentos]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frente a la tesis defendida en su momento por Sánchez Albornoz, la monarquía asturiana como una mera prolongación de las instituciones, estructuras y grupos sociales visigodos refugiados en Asturias, diversos autores han apuntado la posibilidad de que perviviesen estructuras indígenas hasta bien entrado el siglo IX, de tal forma que la génesis del reino astur se habría derivado de la confluencia de tribus cántabras y astures que buscaban mantener su independencia frente al nuevo invasor. En esta línea interpretativa autores como [[Barbero]] y [[Vigil]] han subrayado la existencia de formas de sucesión matrelineales durante los primeros momentos de la monarquía asturiana, en contraste con el derecho visigótico, en el sentido de que las mujeres actúan como trasmisoras de los derechos de sucesión al trono aunque éste es ocupado por los varones: así por ejemplo a [[Favila]] le sucede [[Alfonso I]] por estar casado con su hermana Ermesinda, Silo llega al poder tras el asesinato de Fruela I por su matrimonio con Adosinda...; la llegada del primer Alfonso supuso la introducción de patrones patrelineales que sin embargo tardarán en hacerse hegemónicos, repartiéndose el poder desde ese momento hasta la segunda mitad del siglo VIII entre el linaje de Pelayo, que continuaría la matrelinealidad y el de Alfonso. Esta línea historiográfica considera también que la génesis del feudalismo en la edad media se habría derivado de la transformación evolutiva de los sistemas precedentes, el protofeudalismo visigótico, proveniente de la disolución del esclavismo tardorromano, y las estructuras indígenas subsistentes en Asturias, Cantabria y Vasconia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A este modelo se le contraponen posiciones que cuestionan la capacidad de pervivencia de las formaciones sociales indígenas en los inicios de la monarquía asturiana y el propio  carácter feudal de la sociedad visigótica. No cabría entonces hablar de continuidad entre las estructuras sociales precedentes y el feudalismo emergente en el norte peninsular sino de una ruptura, cuestionándose consiguientemente la supervivencia de las formas gentilicias en el reino asturiano. Los defensores de esta posición aducen la presencia en el siglo VIII de un campesinado de condición libre disuelto en comunidades monásticas y aldeas, del que se tiene constancia a través la documentación. Los documentos evidenciarían la existencia de pactos entre individuos libres, lo que habría comportado la disolución de los lazos gentilicios, sustento de la propiedad colectiva de la tierra, en favor de formas individuales de propiedad y el consecuente abandono del primitivo sistema de agricultura colectivo, basado en la explotación itinerante e ineficiente de las tierras; en sustitución de éste se iría afirmando una progresiva sedentarización de las sociedades tribales y un incremento de los rendimientos agrícolas. Desde esta perspectiva habría sido la disgregación gentilicia la que posibilitó un crecimiento demográfico que explicaría el comportamiento expansivo del reino asturiano sobre los territorios sarracenos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas formas ninguno de estos modelos tiene por qué ser incompatible con el reconocimiento de un revestimiento ideológico neogótico, que puede retrotraerse al reinado de [[Silo]] -un revestimiento neogótico que bien pudo tener un carácter pragmático, para contentar a elementos hispanogodos presentes en la corte y que no debe exagerarse, puesto que ninguno de los reyes asturianos ni sus sucesores utilizarán los nombres de los reyes godos-. Las estructuras sociales que presuponen cada uno de ellos son ajenas a los lazos de dependencia feudal, de tal forma que los monarcas asturianos y el grupo dirigente a ellos asociado hubieron de propiciar una paulatina erosión de las formas sociales y económicas de la población autóctona en pos de la consolidación interna del reino, condición indispensable además para la expansión territorial. Las rebeliones de la época de [[Aurelio]] (768-774), al margen de que las protagonizasen siervos o libertos, quizás tuviesen que ver las reticencias de la población a tal cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido la cristianización creciente de astures y cántabros habría constituido un instrumento de primer orden para el dominio político y social efectivo del reino asturiano, explicándose bien desde esta clave la generosidad de los monarcas con la Iglesia (una generosidad que proporcionó un enorme poder a la misma). También en esta línea (sin descartar la dialéctica con el imperio carolingio y con la propia sede papal) hay que ver los inicios del culto jacobeo y la polémica adopcionista en los tiempos de [[Mauregato]], donde la condena de las posiciones adopcionistas de [[Elipando]] por parte de [[Beato de Liébana]] (autor de un Comentario al Apocalipsis de San Juan que alcanza amplia difusión en la Europa Carolingia) no buscaban solamente desgastar el poder de la sede Toledana, sino además dejar al descubierto las concesiones ideológicas a sus jefes políticos en lo referente al dogma de la Trinidad. Alfonso II buscó asimismo potenciar las estructuras eclesiásticas mediante una notable actividad constructiva y mediante la invención, como la ha denominado Sánchez Albornoz, del sepulcro de Santiago. Sin embargo, las persecuciones de [[Ramiro I]] contra hechiceros y latrones muestran que el cristianismo no estaba aún completamente implantado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, los mecanismos que pudieron haber producido la transformación de la inicial monarquía o jefatura astur-cántabra de resistencia en una monarquía imperialista contrapuesta al Islam resultarían de la confluencia de gentilidades, tribus indígenas, con elementos cristiano-romanos y visigodos; confluencia de distintas naciones étnicas en la que habrían quedado neutralizados las iniciales trayectorias de unos y otros elementos, configurándose una nueva unidad política marcada por su expansionismo, Galicia, Bardulia, Cantabria, las tierras del sur, que naturalmente ha de interpretarse en función de determinaciones materiales -presión demográfica, defensa frente a las acometidas sarracenas..etc-, canalizadas a través de la ideología del reino cristiano en lucha contra el infiel. Ya con Alfonso I comienza la monarquía asturiana su actividad imperial, coincidiendo con una profunda crisis del emirato, derivada de las tensiones entre la aristocracia árabe y la población berebere e hispana. El imperialismo del primer Alfonso tuvo un carácter depredador, limitándose a saquear los territorios al sur de la cordillera Cantábrica y a exterminar a las guarniciones agarenas que los protegían, quizás por no disponer aún de la potencia demográfica necesaria para ocuparlos. Ya desde entonces las poblaciones de aquellos territorios, opuestas al dominio islámico, iban quedando vinculadas al reino asturiano, vinculación muy inestable salteada por constantes insurrecciones. Tras la etapa de relativa inoperancia militar y crisis que sigue al asesinato de Fruela, Alfonso II desplegó una importante actividad militar contra los musulmanes que fue pareja a una estabilidad política; de ello se colige que el reino había alcanzado al fin su madurez, sucediendo a las comentadas novedades religiosas una intensa labor diplomática con el reino de Carlomagno que evidencia la existencia de un esquema administrativo consolidado. No se conoce con exactitud este esquema pero sí se sabe que Alfonso II atrajo a Oviedo arquitectos, constructores, orfebres -durante su reinado se forjó la [[Cruz de los Ángeles]] que donó a la iglesia de San Salvador- y clérigos cultos que redactaban el latín, en la idea de convertir la ciudad en un émulo de la Toledo visigótica, entonces en poder musulmán. De los edificios de esta época sólo han llegado hasta nosotros la iglesia de [[San Julián de los Prados]], Santullanu, que posiblemente fuese parte de un complejo palaciego similar al levantado por Ramiro I en las laderas del Naranco, ubicada entonces fuera de las murallas de la ciudad, y la parte del ábside de la [[iglesia de San Tirso]]. La labor constructora del monarca dotó de dependencias palaciegas a la ciudad, situadas al sur de la basílica de San Salvador, y de un recinto amurallado en cuyo interior se alzaban la [[iglesia de San Salvador]], la [[Cámara Santa]], el palacio, la iglesia de San Tirso, la [[iglesia de Santa María]] y el convento de San Vicente; Cimadevilla y la [[iglesia de San Isidoro]] quedaban inicialmente fuera de la muralla, aunque fueron prontamente unidas al núcleo inicial de la villa por nuevas calles o por prolongaciones de las existentes. También hizo erigir el rey Casto una fortaleza a orillas del Nalón, en Priorio, para proteger el acceso a Oviedo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el reinado de [[Ramiro I]], entre los años 842 y 850, fue erigido el palacio del Naranco, convertido posteriormente en el templo de [[Santa María del Naranco]], consagrada en 848, y la iglesia de [[San Miguel de Lillo]]. Es posible que en aquella época se conservasen en las inmediaciones los restos de alguna villa romana. Por su parte la Iglesia, merced a las constantes donaciones de los monarcas y de particulares, consistentes incluso en villas, monasterios y comarcas enteras junto con sus vasallos, además de bienes muebles, va convirtiéndose paulatinamente en auténtico árbitro de la vida económica del reino. Este poder era capitalizado por el episcopado, y no se vio mermado en la propia Oviedo hasta la creación del municipio en el siglo XII; la Iglesia tuvo que compartir desde entonces el gobierno efectivo de la capital, si bien conservó gran parte de su autoridad, casi incólume en el resto de la región, y gozó de un fuero especial al que quedaban acogidos también los seglares que dependían de ella. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La época de mayor auge de Oviedo como capital y corte corresponde al reinado de [[Alfonso III, el Magno]], entre 866 y 910, al que [[Juan Uría Ríu]] se refiere como “el segundo fundador de Oviedo”. Bajo su reinado la ciudad se amplía enormemente y se embellece con numerosas construcciones monumentales que apenas han llegado hasta nuestros días. Construye por ejemplo un castillo o fortaleza en el noroeste de la ciudad, terminado hacia el año 873, en el lugar que hoy ocupa el edificio de Telefónica en la [[Plaza Porlier]]. En los aledaños de la fortificación, que en la actualidad corresponden a la [[Calle del Águila]] y la [[Calle San Juan]], se alzaron unas dependencias palaciegas que fueron donadas a la Iglesia por Alfonso VI en 1096, siendo reconvertidas en hospital para peregrinos y pobres. Otra de las obras más destacadas fue el monumento sobre la Foncalada, derivado del medieval Fonte incallata, que aún hoy se conserva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con Alfonso III la monarquía de Oviedo alcanza su punto culminante: las aceifas llegan más abajo del Guadiana, la expansión territorial alcanza ciudades como Oporto, Chaves, Coimbra, Toro... a lo largo del curso del Duero; la conjunción de la expansión territorial y las razzias obligan al emir cordobés a negociar una tregua con el rey Magno. En este momento el territorio del reino estaba consolidado políticamente, los elementos religiosos paganizantes habían sido completamente erradicados y se había alcanzado su máxima expansión territorial; es en este contexto donde la restauración neogótica a la que ya hemos aludido, inspirada por el clero culto al que desde la época de Alfonso II se acogía en la corte, se hace más potente. Este sector del clero proporcionará el marco ideológico de la extensión militar del reino y de la liquidación de las primitivas formas sociales indígenas que lo entorpecían, el sistema de ideas desde el que se trazarán los planes y programas políticos de la monarquía y se encauzará la energía social del reino asturiano, en el que se inscriben las crónicas de Alfonso III. Fruto de la intensa actividad literaria que la Corte experimentaba en aquellos años, estas crónicas, en su doble versión [[Crónica de Alfonso III, versión Rotense|Rotense]] y la Culta, [[Crónica de Alfonso III, versión &amp;quot;ad Sebastianum&amp;quot; o Sebastianense|Ovetense o Sebastianense]], junto con la [[Crónica Profética]] y la [[Crónica Albeldense]], presentaban a [[Pelayo]] como un descendiente de la nobleza goda e incluso de la realeza, buscando reafirmar el carácter goticista del propio Reino de Oviedo que en realidad era producto de un proceso de decenios en el transcurso del cual los modelos visigóticos fueron implatándose paulatinamente sobre las formas arcaicas de organización de cántabros, astures -nos referimos principalmente a los astures de la zona oriental, precisamente donde da comienzo la resistencia al avance islámico, puesto que la zona occidental, a través de la explotación aurífera, y la zona central, con gran actividad comercial ligada a las calzadas, sí experimentaron una notable influencia romana- y en menor medida, por su mayor grado de romanización, galaicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo X===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Alfonso III]] se vio obligado a abdicar un año antes de su muerte por la rebelión de sus hijos, que fragmentaron el extenso territorio del Reino de Oviedo quedando [[Fruela II]] como rey de Asturias, dignidad desde la que confirmó la donaciones de su padre a la Iglesia de Oviedo y las incrementó, [[García]] como rey de León y [[Ordoño II|Ordoño]] como rey de Galicia. Estos tres monarcas se irán sucediendo unos a otros en el solio leonés, que se irá convirtiendo en el eje de la Reconquista, en el que acabarán por reunificarse los territorios bajo el reinado de Fruela, ya desaparecidos sus hermanos, erigiéndose León en nueva capital y referencia en el avance de la Reconquista hasta que sea preterida por Castilla, en detrimento de Oviedo.&lt;br /&gt;
Oviedo pasa así a ocupar un papel secundario, aislada de los centros neurálgicos del nuevo reino, al haberse trasladado no sólo la familia real sino también los consejeros que formaban parte del aula regia, los jefes militares, los sirvientes de la familia real y de los consejeros, dignatarios, nobles y un buen número de clérigos. La antigua capital pierde su importancia política y militar, aunque sigue conservando durante bastante tiempo el título de ciudad real y reciba habitualmente la visita de los monarcas que continúan haciendo cuantiosas donaciones a su Iglesia. La ciudad se convierte en una ciudad episcopal con una gran influencia sobre los territorios de su diócesis, pero con una economía que gravita en torno a la administración de sus tres grandes entidades eclesiásticas: la iglesia de San Salvador, beneficiaria de prerrogativas en el gobierno de la ciudad, el [[Monasterio de San Vicente ]] y el [[Monasterio de San Pelayo]], que experimentan en aquellas fechas un notable enriquecimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras el traslado de la Corte a León la autoridad era ejercida por un conde en calidad de delegado de los monarcas. Pero en ocasiones la autoridad más destacada era de facto el obispo, situación análoga a la de la legalidad visigótica por la que el prelado podía elegir al “defensor civitatis”, aunque no parece que se derivase de aquella sino de las circunstancias políticas de este periodo. Por otro lado no existía en este momento municipio, pues la mayoría de los habitantes de la ciudad era dependientes de la Iglesia y del Rey y posiblemente de algunos nobles. Será el incremento de la población libre, pequeños propietarios y artesanos instalados en el casco urbano, lo que determinará ulteriormente el surgimiento de una asamblea general de vecinos, inspirada en el conventus publicus vicinorum del reino Visigodo, para tomar resoluciones relativas al mantenimiento de caminos, fuentes... y a la gestión de pastos o cultivos, sin intromisión del conde.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es muy posible que en este momento ya existieran en las cercanías de Oviedo numerosos poblados integrados por siervos y colonos de propietarios libres. Está documentada a través de la diplomática medieval asturiana la existencia de alrededor de cincuenta asentamientos a menos de seis kilómetros de la ciudad, anteriores al siglo XII Sin perder de vista las dudas sobre la completa fiabilidad de estos documentos, los estudiosos consideran probado que la densidad de población en la inmediaciones de Oviedo en esta época fue relativamente alta, coligiéndose de ello la existencia de una notable actividad comercial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XI===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se disponen de pocas referencias documentales de la ciudad de Oviedo en este siglo, destacando entre las que se conservan la que da cuenta de las donaciones que la reina Velasquita, residente en Oviedo tras haber sido repudiada por Vermudo II, hizo a la Iglesia en 1006: el Monasterio de Santa Cruz, en los aledaños de la Catedral, la iglesia de San Martín de Salas, el Monasterio de San Salvador de Deva y la región de Trasona. También Fernando I de Castilla, cuyo reinado transcurre entre los años 1035 y 1065, realizó importantes donaciones a la Iglesia local, confirmando las otorgadas por sus antecesores y visitando oficialmente la ciudad en el año 1053 para asistir al traslado de las reliquias de San Pelayo. Alfonso VI, sucesor del anterior y rey entre 1030 y 1109, también visitó Oviedo en 1075, acompañado de su hermana doña Urraca, la infanta Elvira y un amplio séquito del que formaba parte el Cid, a fin de presenciar la Apertura del [[Arca Santa]] que mandó forrar con plata. Esta visita estaba relacionada con el ya importante flujo peregrinatorio a Santiago, como quedará patente cuando el rey otorgue a la Iglesia nuevas prerrogativas, entre las que figuraban la cesión de Langreo (que ocasionó el célebre pleito entre el rey y los infanzones en que intervino el Cid como paladín de Alfonso VI), y el palacio de Alfonso III para convertirlo en un hospital de peregrinos que, en alusión a los peregrinos ultrapirenaicos, fue calificado al cabo de unos pocos años como &amp;quot;paltio frantisco&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oviedo se convierte en un centro de referencia en la ruta jacobea merced a la fama de sus reliquias: un trozo de la cruz de la pasión, el Santo Sudario y un vestido de la Virgen, entre otros. Asociadas al camino de Santiago florecerán toda una serie de actividades económicas que determinarán, como ha señalado [[Juan Ignacio Ruiz de la Peña]], la transformación de la civitas episcopal en una ciudad mercado. No debe perderse de vista, como ha subrayado García Larragueta, que la Iglesia de Oviedo, heredera de la sede episcopal y fuertemente privilegiada por los monarcas, constituye un elemento señorial que entrará en conflicto con las tendencias de las clases sociales urbanas. El relieve que Alfonso VI dio al Arca Santa y las cuantiosas donaciones que este monarca hizo a la Iglesia de San Salvador, así como la presencia documentada de una colonia de francos en la ciudad, constituyen para Juan Uría Ríu una evidencia de la proyección internacional que comenzaba a tener la peregrinación a Oviedo, asociada a la de Santiago (Es famoso el dicho “Quien va a Santiago y no va a San Salvador visita al siervo y deja al señor”, en alusión a que la Catedral de Oviedo está directamente consagrada al Salvador), que si bien ya estaba documentada anteriormente, el propio Uría recuerda la hallazgo de un códice en Valenciennes datado en el siglo XI, en el que se enumeran las reliquias de Oviedo, sólo empieza a ser continuada a partir de este momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bajo el reinado de Alfonso VI recibió también la ciudad de Oviedo sus primeros fueros, cuyo texto se ha extraviado, que debieron constituir otro importante implemento para su economía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XII===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La situación en Asturias a comienzos de este siglo estuvo marcada por los disturbios derivados del pleito sucesorio y las constantes diputas entre la reina doña Urraca y su segundo esposo Alfonso I de Aragón. La reina recibió un cuantioso préstamo de la [[Iglesia de San Salvador]] que compensó, a instancias al parecer del [[Obispo Pelayo|obispo don Pelayo]], con una donación por la cual las posesiones reales de la ciudad pasaron a la Iglesia, convirtiéndose Oviedo en un señorío eclesiástico. Otro factor relevantísimo para el desarrollo sociopolítico de Oviedo fue la concesión de un nuevo fuero, de tipo sahaguntino, por parte de [[Alfonso VII, el Emperador]], que venía a confirmar y ampliar el concedido por Alfonso VI años antes, cuyo texto se conserva en el Archivo Municipal en un traslado de 1295. Este ordenamiento jurídico responde a la existencia de nutrido colectivo de artesanos y burgueses, agentes dinamizadores de la economía urbana que propiciaron una intensificación de las transacciones comerciales. Este siglo y el anterior determinan las bases sociales de la población ovetense, integrada por un núcleo principal de asturianos provenientes del entorno rural de la ciudad y en menor medida de otras comarcas de la región, al que se sumarán inmigrantes de otras regiones del reino llegados en su mayoría de León, así como extranjeros, principalmente francos (cuyo número debía de ser notable puesto que el fuero dispone que haya un merino franco además del merino castellano), y un colectivo judío no muy numeroso pero relevante por el papel que juega en la economía de la ciudad. Tal composición social, con una elevada actividad comercial, casaba mal con el dominio señorial eclesiástico y exigía la creación de un concejo, aspiración que fue satisfecha por la corona que convertía de esta forma a los municipios en aliados naturales frente a las tendencias disgregadoras del clero y la nobleza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las disposiciones del Fuero abarcaban tanto el plano organizativo como el del Derecho Civil y el del Derecho Penal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el plano político organizativo el Fuero disponía: que el cargo de merino recayese siempre en un vecino de la ciudad, no siendo obligatorio y teniendo únicamente el rey la potestad de deponerlo; que los habitantes de la ciudad fuesen sólo vasallos del Rey, siendo libre todo siervo del fisco real que se acoja al Fuero; la inviolabilidad del domicilio; la exención de la fonsadura excepto cuando estando movilizados todos los hombres de armas de los demás concejos, el Rey estuviese cercado o requiriese auxilio en combate; la igualdad ante la ley de magnates y vecinos llanos; la exención del servicio personal al que obligaba la posesión de tierras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo tocante al Derecho Civil establecía: que los propietarios de tierras fuesen libres de venderlas aun cuando abandonen la ciudad y que pudiesen testar siempre y cuando no privasen por completo de herencia a sus hijos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y en el plano penal la multa y la compostura se convertían en la base de la amonestación, castigándose el falso testimonio y el allanamiento de morada y considerándose eximente del cargo por agresión el haber sido injuriado por el agredido con los calificativos de cornudo, sodomita, traidor o similares. Se prohibía el procedimiento del embargo cuando el demandado prestaba fianza, se establecía la obligatoriedad de prestar declaración y se instituían la prueba caldaria y la prueba del duelo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asimismo el Fuero establecía una serie de disposiciones generales tales como permitir el comercio libre de sidra y pan, multar a los comerciantes que empleaban medidas falsas y a cuantos arrojasen basuras. Se establecían también exenciones como derecho de pasto en todos los lugares del municipio, derecho a cortar leña en todos los montes y una franquicia que eximía a los vecinos de pagar portazgo o ribaje desde el mar hasta León.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los beneficios del Fuero se hicieron extensivos durante el reinado de Alfonso IX a Sograndio, Godos, Santa Marina de Piedramuelle, San Cloyo, Feleches, Maja, Villamar, Loriana, Brañes... entre otros asentamientos, anexionados todos ellos al concejo. La concesión del Fuero creó un régimen ciudadano, el Concejo, contrapuesto al régimen señorial de la Iglesia; la dialéctica constante entre estos dos núcleos de poder determinará la vida de la ciudad en los siglos posteriores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el reinado de Alfonso VII, coincidiendo con el final de la prelatura del Obispo don Pelayo, se producen las primeras revueltas del conde [[Gonzalo Peláez]] quien tendrá en el [[Castillo de Tudela]] y en el [[Castillo de Gozón]], ocupado por el Rey en su campaña contra el Conde, dos de sus principales plazas fuertes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XIII===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alfonso IX, rey de León ente 1217 y 1230, visitó varias veces la ciudad durante su reinado y confirmó, como también harán los sucesivos monarcas hasta Felipe IV en el siglo XVII, las anteriores donaciones reales. Además, bajo este rey se consumaría la transformación de Oviedo en una ciudad mercado, regularizándose por primera vez un mercado semanal y reforzándose el régimen de autonomía de la villa. Es en este momento cuando comienza a configurarse el territorio del concejo de Oviedo tal como lo conocemos hoy, hasta entonces se reducía a la ciudad y sus arrabales, al otorgar Alfonso IX, por una disposición del año 1221, la conocida como tierra de Nora a Nora, que hoy comprende buena parte de la zona rural ovetense, como alfoz de Oviedo. Por su parte Alfonso X, quien reinó desde 1252 hasta 1284, prohibió a los merinos realizar pesquisas sin orden real y concedió a la ciudad exenciones de portazgos, barcajes y gabelas y el privilegio de no pagar fonsadera; además, cedió al municipio por diez años el importe del impuesto conocido como &amp;quot;les cuchares&amp;quot;, con el que se recaudaba dinero para la reparar las murallas. Este monarca favoreció al Concejo en sus constantes conflictos con la Iglesia, disponiendo que la ciudad pudiese nombrar dos jueces y dos alcaldes cada año mientras que la Iglesia y el Cabildo sólo podían nombrar un juez y un alcalde, estándoles prohibido entrometerse en los nombramientos del Concejo. A mediados de siglo, entre 1245 y 1262, los juristas y los notables de Oviedo elaboraron unas Ordenanzas, aprobadas posteriormente por el Concejo, por las que se regulaban la elección de jueces y alcaldes, el precio de los comestibles, se reglamentaba la actividad prestamística de los judíos y la circulación de la moneda, así como la labor de la policía. Estas Ordenanzas, junto con las 1274, constituyen una de las principales fuentes para la historia de Oviedo durante el siglo XIII.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La morfología urbana sufre asimismo notables cambios que comienzan a prefigurar el Oviedo que hoy conocemos. Basándose en la amplia base documental que se conserva de este siglo, [[García Larragueta]] y otros estudiosos han podido reconstruir el aspecto que debió tener la ciudad. Con Alfonso IX se inician una serie de obras de amurallamiento que serán constantemente obstaculizadas por el Cabildo, no pudiendo concluirse hasta  el reinado siguiente, de las que se conserva algún liezo. El contorno de la muralla delimita un núcleo ciudadano que sin excesivas modificaciones subsiste hasta fechas muy recientes; es lo que se denomina Oviedo redondo, articulado en tres sectores que se organizan respectivamente en torno al Santuario de San Salvador, sobre el que comenzará a edificarse la catedral gótica, el barrio de Socastiello, adyacente a la antigua fortaleza, reconvertida en hospital, de Alfonso III, en el que se agrupa la minoría judía, y la  zona comercial de la ciudad que ocupaba principalmente las calles de Cimadevilla y la Rúa, donde se emplazaban en mercado diario y el azogue. Fuera de la muralla quedaban los arrabales y varios monasterios fundados por las órdenes mendicantes a lo largo del siglo: el monasterio de los franciscanos y el de las clarisas, situados en el arrabal de El Estanco. Los edificios religiosos más importantes de la época eran la [[iglesia de San Salvador]], en trance de conversión en catedral, la [[iglesia de San Tirso]] y el [[Monasterio de San Vicente]]. El castillo real y el alcázar ocupaban el solar en el que actualmente se encuentra la Telefónica, mientras que donde hoy está la Casa Consistorial se alzaba en aquellos años la [[Torre de Cimadevilla]]. El antiguo mercado, auténtico centro neurálgico de la ciudad, se encontraba rodeado de viviendas y es mencionado profusamente en los documentos. Los barrios más antiguos eran el de San Pelayo, al lado del monasterio, y el [[barrio del Carpio]], al pie de la iglesia de San Isidoro; esta iglesia de San Isidoro, situada en la calle del mismo nombre, fue demolida, no debe por tanto confundirse con la actual iglesia de San Isidoro, que perteneció a la Compañía de Jesús. Aparecen citados también los barrios de San Isidoro, San Tirso y La Viña. Asimismo en los documentos se mencionan alrededor de cuarenta calles, figurando la del Carpio, la más importante junto a la de San Isidoro, en los documentos más antiguos. En la zona sur de la ciudad estaba la puerta de Cimadevilla, donde se cree que se encontraría el cadalso y la picota, una entrada de peregrinos que seguirían por la calle de la Magdalena, atravesando después la Puerta Nueva y cruzando la calle de Cimadevilla para seguir por rúa Francisca, hoy calles de la Rúa, San Juán y de la Platería, hasta llegar a la Catedral. Otras calles importantes de este sector de la ciudad son las de la Ferrería, Brotería, Canóniga y Rúa Mayor. En la parte oriental se situaba la Puerta de la Nozeda, de donde arranca la calle del mismo nombre, otra entrada de peregrinos que proseguirían por la Corrada del Obispo hasta la Catedral. En el sector norte estaban las puertas de Santiago, al final de la calle de San Juan, y de la Gascona, al término de la calle del Águila, entre las que se alzaba el Hospital de San Juan. El castillo real se emplazaba en la zona nororiental de la urbe, lo rodeaba la calle de Socastiello y en sus cercanías se situaba una puerta que era la utilizada habitualmente por los peregrinos para salir de Oviedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La diplomática bajomedieval permite inferir que las viviendas del siglo XIII eran de pequeñas dimensiones y fabricadas en su mayoría de piedra y madera; la mayoría de estas casa tendrían en su parte trasera un  huerto, aterrazado en aquellos lugares en que el terreno tenía demasiada pendiente. Las casas no habrían estado alineadas, sobresaliendo unas más que otras y poseyendo una pequeña corrala o antojana a la que se accedía por una puerta. Las viviendas principales habrían sido escasas, distinguiéndose por sus dimensiones, por lo cuidado de su fábrica y por sus elementos: torres, bodegas..etc. Se piensa que los hórreos eran numerosos, sobre todo en los arrabales, pero los habría también adyacentes a las viviendas urbanas. La Iglesia poseía la mayor parte del suelo de la ciudad que cedía en arriendo. Se calcula que la población de la ciudad durante este periodo debía estar entre los 4.000 y 5.000 habitantes, cifras en las que se mantendría durante el resto del medievo, siendo un sector importante los francos, llegados como peregrinos, o descendientes de los mismos, que constituían buena parte del artesanado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los oficios artesanos se organizan en cofradías, siendo la más importante la de los alfayates o xastres, que fue dotada económicamente por [[Velasquita Giráldez]], pasando a ser conocida con el nombre de esta noble que con el paso de los años derivaría en la [[Balesquida]]. Otras cofradías eran la de zapateros, plateros, peleteros, hortelanos, alabarderos... etc. La regulación del trabajo la llevaba a cabo el municipio, no las cofradías, a través de Ordenanzas, siendo la situación social de los trabajadores urbanos y de los siervos rayana en la miseria. Prueba de ello son la epidemias que se suceden en aquellos años: lepra, pelagra; se conservan unas Ordenazas del año 1274 donde se dispone que los leprosos sólo podían entrar en Oviedo una vez al año, durante el día de la Cruz y únicamente hasta el medio día.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La actividad comercial de la ciudad, centrada principalmente en el azogue y en el mercado diario, era muy intensa, particularmente en los años de jubileo por el paso de peregrinos. Los lunes se celebraba además un mercado semanal que aparece ya referido en las Ordenanzas de 1245, trasladado siglos después a los jueves. Además, a principios del siglo siguiente, 1302, Fernando IV concedió a Oviedo derecho de feria, pasando a organizarse una feria anual de quince días de duración, cuyo inicio coincidía con la fiesta de San Lucas. Por otra parte la ciudad sostenía un cierto comercio exterior, a través principalmente del puerto de Avilés, con cuyo Concejo mantendrá constantes enfrentamientos el de Oviedo, que llegaría a ser especialmente intenso con la localidad francesa de la Rochelle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XIV===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como en los siglos precedentes este periodo estará marcado por las tensiones sociales, acaso ahora amplificadas, derivadas del conflicto entre los intereses señoriales del obispado, los intereses nobiliarios, los intereses concejiles y la situación miserable de siervos y artesanos. Así por ejemplo, a finales del siglo XIII, en 1287, el Concejo de Oviedo recibe la cesión de Siero en calidad de compensación real de Sancho IV por el ataque del infante Juan y de su hijo Alfonso; este territorio sería entregado posteriormente, 1305, a [[Rodrigo Álvarez de las Asturias]], recibiendo el Concejo las parroquias de Priorio, Puerto y Caces. En 1309 el Concejo concierta un acuerdo intermunicipal con Avilés, Grado y Lena para poner coto a los abusos de la nobleza y principalmente del levantisco [[Gonzalo Peláez]], responsable de numerosas muertes y robos. Apenas cinco años después los vecinos de Oviedo toman las armas y atacan los cotos episcopales de Olloniego, Morcín y Gorvielles, que servían de refugio a bandidos, y en 1316 Rodrigo Álvarez de las Asturias pone cerco al [[Castillo de Tudela]] con el apoyo del Concejo de Oviedo, en poder del obispo de Oviedo [[Fernando Álvarez]], quien sirviéndose de la privilegiada situación de la fortaleza, situada sobre el Pico Castiello entre Agüeria y Santianes, entorpecía el tráfico comercial entre Oviedo y las localidades al sur de la capital al obligar a los viajeros y a los comerciantes a pagar tributo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La inestabilidad política de la Castilla del siglo XIV se dejaría sentir especialmente en Asturias por ser [[Enrique de Trastámara]], bastardo de Alfonso XI, ahijado y heredero de Rodrigo Álvarez de las Asturias. Al contraer matrimonio Enrique en Sevilla, 1350, sin el consentimiento de su hermanastro [[Pedro I]], hubo de refugiarse en sus señoríos asturianos. El [[Luis Alfonso de Carvallo|padre Carvallo]], basándose en el [[''Memorial del abad don Diego'']], cuenta que Enrique pensó en apoderarse de Oviedo, gobernada en ese momento por [[Diego Fernández de Oviedo]], quien le ofreció alojarse en las torres de la ciudad con la idea de caer sobre él con su gente y encarcelarlo para entregárselo al Rey. Apercibido Enrique de las intenciones del gobernador, buscó refugio en su casa fuerte de Noreña, marchando después a Gijón, donde esperó a Pedro I para solicitar su perdón. Es posible sin embargo que Enrique protagonizase alguna acción violenta, a tenor de un diploma conservado en el Archivo de la Catedral, datado en 1352, que da cuenta de la donación de un solar ocupado por una casa que habría sido destruida por Enrique. Enrique de Trastámara conseguirá finalmente convertirse en Enrique II al derrotar y dar muerte a su hermanastro en el Castillo de Montiel (Se ponía así fin a una disputa sucesoria que acabó convirtiéndose en un apéndice de la Guerra de los Cien Años al intervenir Inglaterra y Francia en apoyo de Pedro I y de Enrique respectivamente).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asturias vuelve a convertirse en escenario de conflictos bélicos pocos años después de consumado el cambio dinástico, de la mano de [[Alfonso Enríquez]], conde de Noreña e hijo ilegítimo de Enrique II. Alfonso Enríquez hereda de su padre el señorío de Noreña y otras posesiones Asturianas, desde ellas se sublevará en repetidas ocasiones contra su hermanastro [[Juan I]] y contra su sobrino [[Enrique III]]. Su última revuelta tendrá lugar en 1394: Alfonso logró controlar Oviedo dejando allí a partidarios suyos mientras él permanecía en el barrio de la Vega, el Doliente manda entonces desde León a varios caballeros asturianos que recuperaron la plaza obligando a Alfonso a buscar refugio en Gijón. El padre Carvallo se ocupa también de este episodio, sirviéndose de nuevo del [[''Memorial del abad Don Diego'']], y cuenta como los vecinos Oviedo, habiendo acogido a Alfonso, al saber que sus intenciones era rebelarse contra el rey se soliviantan y marchan contra la fortaleza de la Vega en que se encontraba el conde, obligándolo a huir. Precisamente para hacer frente a los atropellos de este conde de Noreña se crea una asamblea formada por representantes de los diversos concejos de Asturias, de la Iglesia y varios próceres, que constituirá el primer precedente de la [[Junta General de Principado de Asturias]], creada diez años después, 1388, por Juan I para afianzar su dominio sobre las tierras asturianas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fuentes documentales dan cuenta de las numerosas hambrunas que asolan Asturias durante los últimos siglos de la edad Media, a las que hay que añadir una epidemia de peste negra, cuya incidencia sobre las tierras ovetenses se documenta en 1362 a través del testamento de unos vecinos de Casielles, en la parroquia de San Juan del Priorio. Es muy probable que hacia 1349 y hacia 1383 hubiese otros dos brotes de peste en Oviedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los postreros años del siglo XIV dan comienzo las obras de la actual [[Catedral de Oviedo]], la mayor parte de las cuales se realizaron durante el siglo siguiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XV===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este periodo ha merecido un detallado estudio por parte de [[Margarita Cuartas Rivero]] en su obra ''Oviedo y el Principado de Asturias a fines de la Edad Media''. La sociedad ovetense no cambia especialmente con respecto al siglo anterior, aunque debe destacarse, en el marco del ascenso de la nobleza terrateniente como consecuencia de las Mercedes Enriqueñas, la influencia creciente de diversas familias nobiliarias como los Argüelles, de la Rúa..., generalmente encuadradas en el partido de uno de los dos linajes que controlan la política asturiana: los [[Quirós]] y los [[Miranda]]. Mención especial merece la preponderancia social, también a raíz de las recompensas que [[Enrique II]] otorga a sus fieles, que alcanzan los [[Quiñones]]. Pedro Suárez de Quiñones y Arias Pérez de Quiñones, hijos del noble Suero de Quiñones, muerto en la batalla de Nájera donde luchaba del lado de Enrique, reciben de éste el nombramiento de adelantado Mayor de León y Merino de Asturias y los señoríos de Tineo, Cangas del Narcea y Allande, respectivamente. Estas posesiones se verían ampliadas en tiempos de [[Enrique III]] al cederles este monarca las posesiones enajenadas a [[Alfonso Enriquez]] en represalia por su rebeldía, que comprendían Llanes, Ribadesella, Noreña, Siero, Avilés, Pravia, Grado, Somiedo, Tineo, Cangas del Narcea, Navia y Allande en Asturias, y Laciana, Ribadesil, Puebla de Lillo y Gordón en León.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los enfrentamientos entre los concejos, el poder real y la familia Quiñones comienzan con Diego Quiñones de Aller, Merino Mayor de Asturias y consejero de Enrique III. El [[Luis Alfonso de Carvallo|padre Carvallo]] refiere que la ciudad de Oviedo se negó a pagarle la merindad al no residir allí ni cumplir con sus funciones; este incidente se salva con el nombramiento de un representante del noble. Pero Quiñones de Aller pretendió también apoderarse de la villa de Avilés por la fuerza, logrando su servidor Gonzalo Fernández de Pajares tomar el alcázar; pero al no respetar el de Quiñones los fueros de la ciudad  se produce un alzamiento dirigido por Martín de las Alas y Pedro de Valdés que logra expulsar a los hombres del noble. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primogénito de Quiñones de Aller, Pedro de Quiñones, señor de Luna, trato de capitalizar el rechazo de los asturianos al condestable Álvaro de Luna para controlar toda la región. Hermano de éste fue el conocido Suero de Quiñones; ambos protagonizarán un enfrentamiento abierto con la Corona. La autoridad real buscaba limitar el poder de los señoríos, por lo que [[Juan II]] encomienda al príncipe de Asturias don Enrique hacerse con los mayorazgos asturianos que estuviesen ocupados indebidamente. El príncipe cursa la orden a través de la [[Junta General del Principado]], que reunida en el [[Monasterio de San Francisco]] de Oviedo acataba formalmente, por vez primera, la autoridad del príncipe de Asturias. Los ejecutores elegidos para reducir a los Quiñones serán los capitanes Fernando de Valdés, Gonzalo Rodríguez de Argüelles y Juan Pariente de Llanes. Topándose con más dificultades de las previstas deciden convocar una junta de hidalgos en Avilés, villa fiel al rey, para organizar la oposición a los Quiñones, en la que se acuerda jurar lealtad al rey siempre y cuando éste se comprometiese a ejercer directamente la jurisdicción sobre las tierras de los Quiñones, no enajenándolas ni devolviéndoselas a sus descendientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras la Farsa de Ávila, en que los nobles proclamaron rey al infante don Alfonso, se inicia una guerra civil entre éste y su hermano Enrique IV. El conde de Luna es enviado por Alfonso para combatir a don Juan de Acuña, conde de Valencia de don Juan, que había tomado la fortaleza de Oviedo y otras plazas del Principado en nombre de Enrique. El conde de Luna cercó Oviedo a finales de enero de 1466, logrando rendirla en junio, fechas conocidas a través de las cuentas de Juan de Oviedo conservadas en el Archivo de Simancas. La fortaleza de Oviedo permanecerá en poder del de Luna con quien pleitearán los Reyes Católicos, en el marco de su política centralizadora, para que se la ceda junto con varios señoríos que poseía en Asturias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Iglesia de Oviedo también entrará en conflicto con el poder real durante este siglo: el corregidor Pedro Manrique de Lara llegó a atacar al obispo de Oviedo, quien sin embargo resistió y logró recuperar posteriormente el favor real, lo que garantizó la hegemonía de la sede ovetense durante toda la edad moderna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XVI===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer episodio relevante de la historia de Oviedo durante este siglo, aparte de la orden de leva del 23 de octubre de 1520, recibida en Oviedo, por la que [[Asturias]] hubo de aportar 2.000 hombres, principalmente ballesteros, a la lucha contra las comunidades, fue el incendio de la Nochebuena de 1521 que destruyó gran parte de la ciudad. Las llamas arrasaron varias de las iglesias que rodeaban la [[Catedral]] y afectaron a calles enteras como las del Azogue, Cimadevilla, Rúa, Portal, San Antonio, Herrería, el barrio de la Chantría y Lonja hasta la puerta de la [[Gascona]], parte del [[Monasterio de San Pelayo]], el [[Hospital de San Julián]] y gran parte de la propia Catedral. Se creyó que la causa del incendio fueron las chispas de un “fornu”, por lo que fueron prohibidos dentro de la ciudad. El año siguiente trajo consigo dos nuevos desastres que se sucedieron prácticamente sin solución de continuidad: en junio tiene lugar un potente seísmo y en septiembre se producen lluvias torrenciales seguidas de inundaciones y desbordamientos de ríos, ambos fenómenos causas enormes estragos en los edificios. Para intentar paliar las consecuencias de estos desastres Carlos I concede a Oviedo, en 1525, un mercado de los jueves libre de todo impuesto. La ciudad es reconstruida, remodelándose y aprovechándose la circunstancia para acometer una serie de obras no relacionadas con la catástrofe como la construcción del [[Acueducto de los Pilares]], la conclusión de la torre de la Catedral y la construcción del monasterio de los dominicos, fuera de la muralla, y el de los jesuitas, fundado ya en la segunda mitad del siglo, muy próximo a la muralla, en la zona del [[Fontán]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda mitad de este siglo será aún más aciaga para los Ovetenses: durante las décadas de los setenta y los ochenta condiciones climáticas desfavorables provocarán la pérdida de las cosechas, desencadenándose duras hambrunas en toda Asturias; por si no fuera poco, a finales de siglo, 1598, tiene lugar un nuevo episodio de peste. Este brote está abundantemente documentado a través de las ordenanzas municipales y de los libros de protocolos notariales que están repletos de testamentos. Los datos de la Junta General permiten estimar que la epidemia mató a dos tercios de los habitantes de la ciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aparte de las tragedias, el siglo XVI comportó para Oviedo una profunda reorganización administrativa de su concejo. Los términos del municipio no constituían hasta entonces una circunscripción homogénea, hallándose además tachonados de cotos señoriales pertenecientes a la Mitra, Bendones, Cerdeño y Paderni, al Cabildo, Caxigal y Naranco, y el que por su parte reclamaba [[Gutierre González Cienfuegos]], quien se consideraba heredero de los derechos sobre la mitad del concejo de Ribera de Abajo. Además la extensión del concejo de Oviedo era notablemente menor que la actual: las parroquias de [[Trubia]], [[Pintoria]] y [[Udrión]] pertenecían al alfoz de la puebla de Grado; la parroquias del Valle del Nalón al oeste del actual municipio de Oviedo se organizaban en los concejos de [[Olloniego]] y [[Tudela]], bajo jurisdicción eclesiástica. Será en el último cuarto de la centuria cuando Felipe II, para sacar a la ciudad de la postración económica derivada de todas la calamidades que hubo de sufrir y que motivaron un importante flujo migratorio hacia la meseta de población asturiana y ovetense, ordene la desamortización de todas la jurisdicciones eclesiásticas emplazadas en el concejo, con la autorización de una bula papal, que son compradas por la corporación municipal entre abril y junio de 1581. También adquiere la corporación el concejo de [[Llanera]], de jurisdicción episcopal, e intentó hacer lo mismo infructuosamente con los concejos de Morcín, [[Las Regueras]], [[Ribera de Arriba]], [[Riosa]] y [[Tudela]], todos ellos limítrofes del concejo, que serían adquiridos por sus propios vecinos pasando a gozar de una administración autónoma. Por su parte [[Rodrigo Bernaldo de Miranda]], regidor de Oviedo, adquirió el concejo de Olloniego. La conclusión de todo este proceso desamortizador fue la homogeneización administrativa del concejo de Oviedo y su ampliación hasta alcanzar una extensión similar a la actual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro dato a destacar de la historia de Oviedo durante este periodo es la apertura de la primera imprenta hacia el año 1556.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XVII===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las décadas finales del siglo pasado trajeron consigo una situación de postración económica para Asturias que consiguió superarse parcialmente gracias al maíz: la difusión de esta planta, de origen americano pero muy adecuada a las condiciones climáticas asturianas, permitió sentar las bases de un crecimiento intensivo continuado. El maíz se extiende durante los primeros años del siglo XVII con notable rapidez por toda Asturias y especialmente por los concejos costeros y los valles centrales; su expansión continuó ininterrumpidamente de forma que a finales del XVIII ya aportaba más de las dos terceras partes de los granos recogidos en la región. El maíz no desplazó el cultivo de otros cultivos, salvo cereales inferiores como el mijo o el panizo, combinándose con ellos y permitiendo la supresión del barbecho y la intensificación del cultivo del suelo, que a su ver percutió positivamente sobre la ganadería, en aquel momento empezaba a sustituirse el ganado bravo por ganado estabulado, al incrementarse la producción de forrajes entre los que se incluía el &amp;quot;nervaxu&amp;quot; del maíz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A principios de este siglo tiene lugar el paso de los primitivos corregidores de &amp;quot;capa y espada&amp;quot;, en un contexto de degradación de las instituciones conjeciles donde cargos públicos como el de Alférez Mayor del Principado o las alcaldías y regidurías se ponían a la venta, a los corregidores de &amp;quot;toga&amp;quot;, impuesto por la normalización institucional que propugana la monarquía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El acontecimiento más importante para Oviedo durante este periodo fue la inauguración oficial de la [[Universidad de Oviedo]], tras múltiples vicisitudes, en 1608, institución que tuvo un cierto impacto en su vida social y política. La creación de la Universidad fue una iniciativa del inquisidor [[Fernando Valdés Salas]], fallecido en 1568, quien dispuso en su testamente una importante suma de dinero para constituir el centro; problemas burocráticos y la corrupción funcionarial retrasaron cuarenta años el cumplimiento mandas, hasta que por fin, habiendo sido creada formalmente en 1604 por real cédula de Felipe III, pudo abrir sus puertas en 1608 e impartir sus primeras clases de Derecho y Teología. Con este centro Oviedo, que había carecido de universidad durante la edad media, pudo aprovecharse de la acuciante necesidad de formar clérigos, juristas y médicos que, para sostener su aparato administrativo, aquejaba al Imperio Español. La de Oviedo fue no obstante una universidad pequeña, no poseyendo hasta finales del siglo siguiente Facultad de Medicina que, junto con la de Teología, Derecho y Filosofía componía la división característica de las universidades del Antiguo Régimen. Con la Universidad Oviedo experimenta un cierto crecimiento demográfico, al tiempo que se configura como lugar de residencia de la nobleza y del alto clero; pese a todo, al concluir el siglo apenas rebasaba los 7.000 habitantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El entramado urbano ovetense, que ya se había visto alterado por la construcción del edificio de la Universidad, a cargo de Rodrigo Gil de Hontañón, experimenta ahora una importante transformación caracterizada, particularmente en el sector suroeste de la ciudad, en dirección a la charca de [[El Fontán]] que estaba convirtiéndose en una zona con gran actividad comercial, por la tendencia a ampliarse extramuros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El fin de siglo, 1699, coincidirá con una nueva crisis derivada de las malas cosechas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XVIII===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A principios de este siglo la ciudad de Oviedo contaba con unos 1367 vecinos, con un total de 6.700 habitantes. 111 de ellos eran presbíteros no regulares, lo que sumado a los jesuitas de San Matías, los fraile de San Vicente, los de San Francisco y los de Santo Domingo, junto a las monjas de San Pelayo, de La Vega y de Santa Clara, nos da un seis por ciento de la población ovetense. Más de la mitad del vecindario era de ascendencia hidalga o sacerdotes. Apróximadamente cuatro de cada diez vecinos eran pecheros, es decir, estado llano que mantenía los privilegios de las clases superiores con sus impuestos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante la Guerra de Sucesión Oviedo se mantiene fiel a Felipe V, aprovisionándose con pólvora procedente de San Sebastián en 1702 y armando a la población en previsión de un posible ataque. Al instaurarse la dinastía borbónica, que implantará el absolutismo monárquico y unificará la legislación de los territorios españoles mediante el Decreto de Nueva Planta, se envía a Asturias al comisionado del rey Cepeda, quien redactará una serie de informes acerca de la administración en la región que tendrán como consecuencia la creación en 1717 de la Real Audiencia, institución que merma las hasta entonces amplias atribuciones de la Junta General del Principado y liquida el gobierno de los corregidores, que serán sustituidos por regentes. &lt;br /&gt;
En 1766 el motín de Esquilache tiene cierta incidencia en Oviedo, exigiendo los amontinados rebajas en los artículos de primera necesidad y haciendo blanco de su descontento al administrador de las rentas provinciales; las diferentes medidas que tomó la Audiencia para sofocar a los amotinados fueron ineficaces, correspondiéndole finalmente a la Milicia Provincial la labor de represión. Un año después, como consecuencia de las pesquisas de Campomanes, Carlos III decreta la expulsión de los jesuitas, lo que en Oviedo provocará el enfrentamiento entre el Ayuntamiento y la Universidad, al impartir esta orden clases en el centro. La  expulsión de la compañía de Jesús no mermó sin embargo el nivel de la vida académica de la ciudad, alentada por la Ilustración, que había tenido precisamente en la Universidad de Oviedo a uno de sus principales precursores en nuestro país: el padre Feijoo. En 1764, precisamente el año de la muerte de Feijoo, se fundó la biblioteca universitaria, diez años después Campomanes impulsa una reforma de la Universidad que supone la creación de nuevos estudios superiores, y también a instancias de Campomanes, junto con el apoyo del conde de Toreno, se constituirá en Oviedo la Sociedad Económica de Amigos del País en 1781.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1771 se aprueba el proyecto de apertura de un canal de comunicación moderno hacia la Meseta a través de Pajares y en 1782 se inician las obras de la carretera Oviedo-Gijón, que se convertirá en una de las principales arterias de la región. En 1794, ante una posible guerra con la Francia revolucionaria, se traslada a Oviedo la Fábrica de Armas de Gipúzcoa. Inicialmente sus oficinas y almacenes se instalan en el antiguo Palacio del Duque del Parque, siguiéndose un modelo productivo gremial en el que los armeros, muchos de ellos vascos emigrados, realizaban los trabajos en sus talleres particulares, distribuidos por Oviedo, Trubia, Mieres y Grado, para entregarlos después en el citado palacio. Paralelamente en Trubia, entonces perteneciente al concejo de Grado, comienzan a levantarse los primeros edificios de lo que será la Fábrica Nacional de Cañones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XIX===&lt;br /&gt;
Este siglo se estrena en Oviedo con una fuerte carestía de alimentos, que obligará a la Sociedad Económica de Amigos del país a repartir comestibles, complicada con una nueva epidemia. Pero lo que caracterizará las primeras décadas de este siglo serán las luchas entre absolutistas y liberales. Con el estallido en mayo de 1808 de la insurrección contra Napoleón, las tensiones sociales y políticas del país determinaron, en conjunción con el desarrollo de una guerra de liberación nacional y con los primeros intentos de transformar las estructuras del Antiguo Régimen, una nueva fase histórica de gran complejidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La amplia participación popular en el levantamiento en Asturias no se explica sólo por las pésimas cosechas y las epidemias -en 1808 se produjo una cosecha abundante- sino que el verdadero trasfondo de la insurrección en Asturias fueron los ecos del motín de Aranjuez y particularmente la hostilidad, atizada desde los púlpitos, a la ocupación francesa. El levantamiento se desencadenará al conocerse en Oviedo, el día 9, la noticia de los sucesos del 2 de mayo en Madrid. El día 9 de mayo una heterogénea masa popular concentrada en el Campo San Francisco, integrada por estudiantes de la Universidad, armeros, sacerdotes y artesanos, impide la publicación de un bando enviado por el general Murat, jefe de las fuerzas francesas en España. Las autoridades del Antiguo Régimen, representadas por la Audiencia, mantenía una postura contemporizadora y cómplice con los ocupantes; por su parte la [[Junta General del Principado]], controlada por nobleza, en la que había algunos sectores minoritarios de ideología liberal y proclives a la insurrección, sólo aceptará tomar resoluciones encaminadas a la conservación de la Monarquía y a la defensa de Patria cuando se vea desbordada por el pueblo en armas, intentando por todos los medios a su alcance impedir la radicalización del conflicto.&lt;br /&gt;
Esta actitud ambigua se tornará colaboracionista cuando pocos días después, habiendo descendido la agitación, puedan la Audiencia y la Junta dar marcha atrás y controlar la sublevación, revocando las citadas resoluciones y requisando las armas en poder de la población. No será hasta el día 25 cuando un nuevo levantamiento popular, mucho mejor organizado y con el apoyo de campesinos provenientes de los alrededores de Oviedo, fuerce a la Junta General a declarar la guerra a Francia, convirtiéndose [[Asturias]] en la primer provincia en tomar esta resolución.  Se constituye entonces la [[Junta Suprema]], órgano de composición muy distinta a la de la Audiencia o la Junta General, que se arroga el poder en nombre de Fernando VII e invoca la voluntad popular como sostén de su legitimidad, acreditando embajadores que envía a Inglaterra para solicitar la ayuda del gobierno Británico y organizando un ejército. Posteriormente, la vetusta Junta General, remodelada parcialmente en su composición, asumirá las funciones de la Junta Suprema con una mayoría conservadora pero manteniéndose una minoritaria facción liberal especialmente activa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante la Guerra de la Independencia Oviedo es ocupada más de media docena de veces, mientras que Asturias es invadida cuatro veces desde Santander y desde Castilla, entre mayo de 1809 y junio de 1812, lo que determinó el carácter itinerante de la Junta Suprema. Sin embargo, a pesar de estas ocupaciones, en las que el ejército francés (que contó en Asturias con el apoyo entusiasta, entre otros, del obispo [[Gregorio Hermida]] y del [[Marqués de San Esteban]], quien incluso presidió una Junta colaboracionista) no sufrió demasiadas bajas, Oviedo y Asturias no jugaron un papel relevante en el desarrollo de la guerra, en contraste con su protagonismo durante los primeros momentos, siendo además su interés estratégico secundario. No obstante, en las instituciones políticas patrióticas varios asturianos como el ya muy anciano [[Jovellanos]], representante de Asturias en la Junta Central, o [[Agustín Argüelles]], el [[Conde de Toreno]], [[Flórez Estrada]] o [[José Canga Argüelles]], diputados en las Cortes de Cádiz dentro de la facción más marcadamente liberal, tuvieron un destacado papel. Esta actividad política liberal chocaba con la realidad de la región, donde la base social del liberalismo, que únicamente empezó a difundirse a partir de 1808 en algunos círculos universitarios provenientes de la antigua hidalguía, era ínfima. En la Junta Suprema se plasmaba el pacto tácito entre los sectores más exaltados, conscientes de su escasa fuerza real, y los partidarios del Antigua Régimen, siendo sus medidas, la proclamación de un restringida libertad de imprenta o un proyecto de reforma judicial que conservaba un fuero especial para lo nobleza, muy moderadas. Esta moderación no preservó a la Junta del rechazo de los sectores absolutistas que desencadenaron una férrea oposición a la misma, provocando incluso un motín en 1808 y logrando que fuera disuelta mediante un golpe militar del general La Romana al año siguiente. Se sucedieron desde entonces una Junta Provisional de Observación y Defensa, una Junta Superior y una Junta Superior Provincial, todas ellas compuestas por ultramontanos y con escaso protagonismo político. Estos cambios se sucedieron además en un clima de indiferencia y desmovilización popular, especialmente por parte del campesinado, víctima durante la guerra de una intensa crisis agrícola, marcado por los saqueos de los franceses, las levas y los impuestos motivados por las necesidades bélicas.&lt;br /&gt;
Con la retirada definitiva de las tropas francesas, en el estío de 1812, se produjo en Asturias la jura de la constitución de Cádiz, estableciéndose a continuación, como exigía la carta magna, un jefe político de la provincia, cargo que ocupó [[Manuel María de Acevedo]], y se sustituyó a la Junta Superior Provincial por una Diputación Provincial en febrero de 1813, de mayoría conservadora, al tiempo que se elegían ayuntamientos constitucionales.&lt;br /&gt;
La Diputación desarrollará una política ilustrada a la usanza del dieciocho, fomentando la economía sin alterar las estructuras sociales vigentes. Merece destacarse aparición en aquellos años del primer periódico no oficial de la región [[El Observador de Asturias]], de tendencia liberal. Pero el liberalismo seguía siendo minoritario en Asturias, frente al predominio absolutista que se manifestaba constantemente, llegando a forzar la expulsión del reaccionario obispo Hermida por parte de las autoridades. En estas circunstancias la restauración del absolutismo dejó indiferente a gran parte de la población, produciéndose un tránsito tan pacífico que incluso la Diputación o el Ayuntamiento Constitucional de Oviedo siguieron funcionando durante varias semanas. La represión afectó especialmente a unos pocos personajes, la minoría liberal, que acabó en el destierro, como Toreno o Flórez Estrada, o en prisión como Canga Argüelles, de tal forma que cuando en 1815 se restablezca la Junta General del Principado, ésta estará solamente compuesta por los mismos nombres que en 1808 a excepción de los liberales. La Universidad de Oviedo fue acusada de liberal, depurándose sus equipos docentes, sus libros de texto y sometiéndosela a una anacrónica inspección clerical, al tiempo que se suprimían algunos estudios como los de matemáticas, juzgados inútiles, y se instauraba una firme vigilancia sobre profesores y estudiantes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A finales de febrero de 1820 el capitán de Artillería Manuel de la Pezuela, con la colaboración de estudiantes y liberales, secundó en Oviedo el Pronunciamiento de Rafael del Riego con el que dio comienzo el Trienio Liberal, interregno en el que fue reinstaurada la Constitución de Cádiz y se intenta nuevamente la revolución burguesa. Es en este periodo cuando parece que el liberalismo comienza a ganar apoyos en Asturias entre los sectores populares urbanos, la burguesía y gran parte de la antigua nobleza,  como se desprende de la aparición de publicaciones periódicas de esta tendencia, El Ciudadano, moderado, y el Aristarco, exaltado, y de los recibimientos triunfales a Riego y Argüelles y del motín anti-realista de 1821. La oposición al régimen liberal provendrá fundamentalmente del clero, que aunque contaba con algún sector liberal se oponía la política desamortizadora y a la reforma de las órdenes regulares, y del campesinado, cuyos intereses eran claramente lesionados por las políticas económicas liberales, al existir la posibilidad de que la venta de realengos y baldíos hiciese que los pueblos perdiesen sus pastos y al acabar en la práctica las tierras desamortizadas concentradas en manos de unos pocos capitalistas que inmediatamente subieron los arriendos y expulsaron a buena parte de los llevadores. En los primeros meses de 1822 aparecerán en Asturias partidas armadas antiliberales, en los valles del centro y oriente de la región, al sobreañadirse a los anteriores motivos el incremento de impuestos y precios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La resistencia al avance de los Cien Mil Hijos de San Luis que se produce en Asturias, caracterizada por las deserciones y la escasez de efectivos, da cuenta de la incapacidad del régimen liberal para captar a las clases humildes mediante políticas que favorecieran sus intereses. No obstante, los historiadores consideran que las numerosas partidas que actuaban en la región podrían haber sido contenidas de no mediar la intervención exterior. &lt;br /&gt;
La Ominosa década trajo consigo una represión mucho más dura que la de 1814, los Flórez Estrada, Evaristo San Miguel o Agustín Argüelles hubieron de marchar al exilio para evitar las correspondientes condenas a muerte, a las que ni siquiera se sustrajeron el clero (sus sectores liberales) ni la nobleza. En el caso de Asturias el especial celo de las autoridades eclesiásticas motivó incluso la reconvención del ministro Calomarde ante sus excesos. Pero la permanente de crisis hacendística y económica determinará una aproximación paulatina de la monarquía hacia las posiciones del liberalismo moderado, con la oposición del ala más ultramontana, preparándose así la alianza de clases que posibilitará, con todas sus deficiencias, la implantación del liberalismo. En este sentido, manteniéndose el campesinado asturiano en una situación de penuria pese a la difusión de la patata, se promulga la [[Ley de Minas]] con la intención de reactivar el sector hullero, empantanado por todos los sucesos de las décadas anteriores, que constituirá la base de la industrialización asturiana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1827 se suprimen  los antiguos cotos señoriales que existían en los territorios del Concejo de Oviedo, siendo incorporados al mismo, y en 1833 Asturias recibe como nombre oficial de su capital a raíz de la división provincial diseñada por Javier Burgos. Simultáneamente la Junta General del Principado fue definitivamente sustituida por una Diputación similar a la del resto de las provincias, celebrando su última sesión el 8 de enero de 1834 en la sala capitular de la [[Catedral de Oviedo]]. A la muerte de Fernando VII la liberalización de la monarquía se acelera, procediendo la nueva Diputación a desarmar a los voluntarios realistas y a crear una milicia urbana de orientación liberal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los años de la minoría de edad de Isabel II coinciden con el proceso de desguace del entramado jurídico y administrativo del Antiguo Régimen, con la implementación de reformas económicas y sociales que sentaban las bases del desarrollo capitalista –libertad de comercio e industria, desamortización de los bienes de la Iglesia, desvinculación de los mayorazgos, abolición de los diezmos...etc- y con el establecimiento, a través de la Constitución de 1837, de un sistema político de signo liberal; este nuevo sistema se caracterizará por el sufragio censitario, gozando de derecho a voto los sectores más acomodados que en Asturias oscilarán en el 1,5% en 1837 y el 5,6% en 1844.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Guerra Carlista, iniciada en 1833, no tuvo especial incidencia en Oviedo, que sufrió sin embargo en 1835 una epidemia de cólera. El campo asturiano se mantenía más bien en una situación de apatía. En 1836 el general carlista Gómez entra en Oviedo, el 5 julio, tras haberse retirado la milicia nacional –en cuyas filas había profesores y estudiantes de la Universidad- a Soto del Barco, pero sólo permanece en la ciudad tres días, pertrechándose e incrementando sus efectivos con voluntarios, al cabo de los cuales la abandona ante la proximidad de las tropas de Espartero. Los carlistas se aproximarían a Oviedo en octubre, encontrándola esta vez bien guarecida y siendo incapaces de tomarla tras sufrir abundantes bajas, hasta que el general Sanz, al mando de los carlistas, se ve obligado a retirarse al Gijón. Las Cortes concederían a Oviedo el título de Benemérita por este episodio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La constante presencia de partidas armadas en Asturias hasta 1838 y las incursiones del general Sanz no deben ocultar el fracaso de la ideología carlista en la región, en la que por otra parte no había ninguna problemática foral. El sector que lógicamente más apoyó a los tradicionalistas fue el clero, sin que faltasen tampoco facciones liberales entre sus filas, puesto que era la clase social más directamente perjudicada por las transformaciones sociales de signo liberal. Serán constantes de nuevo los conflictos ente el Cabildo de Oviedo y las autoridades, la difusión de ideas reaccionarias a través de los púlpitos, las negativas a jurar la Constitución de 1937 y las veladas o incluso explícitas simpatías por la causa del pretendiente. Por el contrario entre el campesinado asturiano la tónica fue la indiferencia y la pasividad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras un decenio de cambios acelerados y una vez conjurada la amenaza carlista, el nuevo bloque de clases hegemónico en España, en el que predominaban los descendientes de la antigua nobleza convertidos al ala moderada del liberalismo, buscaba poner fin a la inestabilidad y consolidar el sistema político. Esta pretensión mediatizará los planes y programas políticos del periodo conocido como la Década Moderada (1844-1854) que, tras la formación de una coalición de moderados y progresistas que pone fin a la Regencia de Espartero y declara mayor de edad a la reina, episodio que en Asturias provocó la división de la Milicia Nacional y algunos enfrentamientos de poca importancia, buscará apuntalar y revisar en sentido conservador la conquistas liberales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fuerza principal durante este periodo será el Partido Moderado, formación que en Asturias contará con más apoyos que el Progresista. La base social del moderantismo asturiano estará en la aristocracia y en los grandes propietarios de la tierra y contará con el apoyo, sumamente útil en las zonas rurales, del clero. Por su parte el Progresismo, muy arraigado entre los obreros armeros de Oviedo, contará con la adhesión de la burguesía comercial, especialmente en Oviedo. En contraste con el Partido Moderado, fracturado desde la década de los cuarenta en una facción reaccionaria más posibilista y liberal, el Progresismo asturiano será una corriente homogénea caracterizada por su escaso radicalismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados de siglo la estructura económica de Oviedo apenas había cambiado con respecto al siglo anterior: el único núcleo industrial relevante era [[Trubia]], que desde 1848 albergaba las instalaciones de la [[Fábrica Nacional de Cañones]] donde trabajaban casi medio millar de obreros. La situación y demográfica se mantenía también en márgenes muy similares a los de periodos anteriores, mermándose el crecimiento demográfico por dos epidemias de cólera en los años 1835 y 1855 respectivamente. En los años cincuenta una crisis de subsistencias provoca fuertes altercados en toda España que derivan en una insurrección popular entre el 17 y el 18 de julio de 1854. El marqués de Camposagrado, autor del célebre Manifiesto del Hambre, impulsará una escisión dentro del Moderantismo asturiano que tendrá un papel destacado en la insurrección de 1854 y formará el núcleo de la futura Unión Liberal. Agudizada por la subida de los impuestos la Revolución de 1854 pondrá fin a la Década Moderada dando inicio al Bienio Progresista, breve periodo que será crucial para el desarrollo capitalista de los años siguientes. Camposagrado presidió una Junta Provincial creada expresamente en Asturias para encauzar el levantamiento, pero la iniciativa política correspondió a los Progresistas, que en las elecciones, para las que se había ampliado el censo al 5% de la población, obtuvieron la mayoría de los escaños en liza. Se producirá en estos años una reactivación del debate ideológico y de la lucha política que propiciará el desarrollo de movimientos que exigirán el sufragio universal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las políticas desamortizadoras de mediados de siglo supondrán una profunda transformación funcional de los edificios más significativos de la ciudad. A pesar de que en la práctica ninguno de los edificios de los conventos ovetenses llegue a salir a subasta pública, todos excepto el [[Monasterio de San Pelayo]] fueron incautados. Paralelamente se producen toda una serie de reformas administrativas que afectan al término municipal, dándole la conformación que tiene actualmente. El [[Ayuntamiento de Oviedo]] pierde por completo el control sobre Llanera, que se convierte en un ayuntamiento independiente, llegando a ser un concejo; por el contrario, los antiguos concejos de [[Tudela]] y [[Olloniego]] y parte de la Ribera de Abajo, perteneciente a Priorio, se incorporan a Oviedo. Ya en 1885 las parroquias de Trubia, Udrión y Pintoria pasan de pertenecer a Grado a ser parte del concejo de Oviedo. En lo tocante a las estructuras agrarias la revolución burguesa eliminó las instituciones feudales como señoríos o diezmos y se liberalizaba la propiedad rural al tiempo que se introducían en la misma formas de signo capitalista. En contraste con otras regiones españolas en Asturias este proceso no generó especiales tensiones por la debilidad del régimen señorial. Un rasgo de la desamortización asturiana fue la conservación de buena parte de los montes comunales por parte de los pueblos, circunstancia que posibilitó el mantenimiento de formas de explotación tradicionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las desamortizaciones de Mendizábal, entre 1836 y 1851, supusieron la conversión de la nueva burguesía urbana, ante el desinterés de la nobleza y la situación precaria de los campesinos, en propietarios de tierra. Por el contrario las desamortizaciones promovidas por Pascual Madoz a partir de 1855 no resultaron atractivas, por el tipo de fincas sacadas a subasta y por las condiciones de pago, para las altas capas burguesas, resultando beneficiados los viejos propietarios y la pequeña y mediana burguesía. En conjunto la desamortización propició la aparición de una burguesía terrateniente, siendo contados los casos en que la propiedad de la tierra pasó a manos de sus cultivadores, situación que se acentuará en las décadas finales del siglo XIX ante el interés de los sectores acomodados por invertir en la compra de tierras. La consecuencia de todo ello fue un endurecimiento de las condiciones de vida de los colonos, a los que perjudicó también el crecimiento demográfico del siglo y la ausencia de instituciones de crédito accesibles a los labradores. La conflictividad social derivada de estas condiciones se vio notablemente atenuada en Asturias como consecuencia de la dispersión del campesinado y del flujo migratorio, que, convertido en fenómeno masivo en Asturias en la segunda mitad del siglo, permitió disminuir la presión demográfica y aportar nuevos recursos a la economía,  familiar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante la segunda mitad del siglo XIX la ciudad y el concejo experimentan una serie de transformaciones derivadas de la primera industrialización asturiana, que avanzará irregularmente y con capitales foráneos debido al costo de la industria hullera y de la siderurgia, el sector abrumadoramente predominante de la misma, a partir de la cual Oviedo se convierte en un vial esencial en el transporte de mercancías, gracias a su situación equidistante de las cuencas mineras y del litoral, que favorecerá su desarrollo comercial e industrial. A la Fábrica de Cañones de Trubia se le suman en 1854 la [[Fábrica de Armas de Oviedo]], situada en el solar del antiguo [[Monasterio de la Vega]], y fundiciones como La Amistad y Bertrand abiertas en 1856 y 1860 respectivamente, y la Fábrica de Gas fundada en 1858. En las décadas siguientes se va conformando el cinturón industrial en el entorno ovetense y los centros fabriles de Colloto, Lugones y Cayés, pertenecientes ahora a los municipios de Llanera y Siero. Subsecuentemente las comunicaciones experimentan un sensible desarrollo: poco antes de la década de los cincuenta se abrió el puente sobre el Nalón que permitió el tráfico rodado con Trubia; en los decenios siguientes Oviedo se confirmará como nudo vial al construirse las carreteras este-oeste hacia Santander, Galicia y Cangas del Narcea, y la red ferroviaria asturiana. En 1874 se inauguró la vía Gijón-León que pasaba por Oviedo. En 1883 entra en funcionamiento el ramal Oviedo-Trubia y al año siguiente se abre el paso de Pajares. En 1891 se enlaza Oviedo con el oriente asturiano a través de la vía estrecha y ya en el siglo XX El Vasco permite acceder desde Oviedo a San Estaban de Pravia y al valle del Caudal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La industrialización incorporó a la población urbana y periurbana, Santa Clara, Foncalada...,  nuevos sectores sociales de carácter obrero y nuevos comportamientos y planteamientos políticos. En 1892 se funda la Agrupación Socialista de Oviedo y también por estas fechas, según informa Fermín Canella, se crea la Agrupación Anarquista ovetense y comienzan a editarse los periódicos afines a uno y otro movimiento. Antes que finalice el siglo XIX se fundan las agrupaciones socialistas de Trubia y San Andrés y en 1901 se constituye en Oviedo la Federación Socialista Asturiana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el último tercio del siglo XIX, tras el fracaso de la Revolución Gloriosa y de la I República se consolidó el poder de bloque social integrado por la alta burguesía industrial y financiera y por los propietarios de la tierra. Este periodo se caracterizará en Asturias por su atonía política hasta la mitad de la década de los ochenta, con un predomino electoral del Partido Conservador, heredero del Partido Moderado, del Unionismo y de los sectores alfonsinos, que durará hasta la implantación del sufragio universal. La Unión Católica encabezada por [[Alejandro Pidal y Mon]], de carácter tradiconalista, se plegará al liberalismo a raíz del cambio de estrategia de la Iglesia impulsado por León XIII, convirtiéndose Pidal y Mon en el principal cacique de Asturias. Por su parte el Partido Progresista era débil en Asturias, mientras que el republicanismo tenía cierto arraigo en [[Gijón]] y Oviedo, contando entre sus filas a personajes como Clarín. Este republicanismo tuvo su reflejo en la Universidad de Oviedo en el sector krausista de su profesorado. No será hasta los años noventa cuando la actividad política se reavive, especialmente a partir de la Guerra de Cuba durante la cual la burguesía y los sectores acomodados se movilizarán creando en Oviedo la Junta del Principado y patrocinando el envío de un batallón de voluntarios para defender la españolidad de la isla; este conflicto supuso la difusión de las ideas socialistas y republicanas que criticaron el sistema de reclutamiento que hacía recaer en las clases más humildes el peso de los conflictos bélicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===siglo XX===&lt;br /&gt;
====La Restauración====&lt;br /&gt;
Los primeros años del siglo XX trajeron consigo un estancamiento de la industrialización del Concejo de Oviedo, si se exceptúa las instalaciones de Trubia. La economía ovetense se polarizó en torno al sector terciario en el contexto de una región donde predominaba la extracción hullera, que fue afianzándose desde las últimas décadas del siglo pasado al reorientarse hacia el mercado nacional, previa modernización y previa concentración de las pequeñas empresas junto con una entrada masiva de capitales (vascos y catalanes fundamentalmente), en buena medida gracias a una política estatal proteccionista que permitió a Asturias, cuyos carbones son por sus peculiaridades de difícil y costosa extracción, suministrar el 35 % del carbón consumido en toda España entre 1890 y 1913 (entre 1863 y 1890 sólo había aportado el 25%). El proceso de fusión de las pequeñas explotaciones vino acompañado de la aparición de nuevas sociedades empresariales que desarrollaron la minería en la cuenca del Caudal y la adquisición de compañías mineras por parte de industrias siderúrgicas de Langreo y Mieres que, convertidas así en complejos minero-fabriles, tuvieron un decisiva influencia en la vida económica asturiana. Simultáneamente, pero de forma tardía e insuficiente, se concluía la red férrea de la región, quedando finalmente comunicadas las cuencas con Castilla y con los puertos de Gijón y Avilés, que habían sido acondicionados para el tráfico de carbón. Por su parte la siderurgia asturiana, muy deficiente técnicamente y ligada a la minería desde su origen, acaba quedando subordinada a la industria vizcaína en calidad de suministrador de hierros y aceros bastos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las favorables condiciones de la minería entre el final del siglo XIX y principios del siglo XX propiciaron una aceleración del ritmo de creación de nuevas industrias que tuvo un decisivo punto de inflexión en 1898, al producirse la repatriación de capitales indianos. La burguesía autóctona adoptó además una postura más decididamente inversora, plasmada en el ámbito comercial, financiero e industrial, con el desarrollo de modernas sociedades anónimas vinculadas a consorcios nacionales para formar de holdings como el Crédito Industrial Gijonés, en detrimento de los tradicionales negocios familiares, y con la puesta en marcha de la banca moderna, en sustitución o muchas veces como evolución de los banqueros comerciantes tradicionales, que realizó importantes inversiones en la industria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la fragilidad del sector minero asturiano quedó de manifiesto al concluir la Primera Guerra Mundial: si desde 1914 experimentó Asturias un ciclo expansivo gracias al cese de las exportaciones inglesas, cuya demanda en España fue cubierta por la minería asturiana, no se aprovechó la coyuntura para modernizar las instalaciones sino que proliferaron los pequeños chamizos, de tal forma que la reaparición del carbón inglés en 1920 sumió al sector hullero asturiano en una crisis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todo caso, durante estos años se consolidaron las relaciones de producción capitalistas, sin que el desarrollo industrial pudiera absorber el flujo migratorio del campo asturiano –que tuvo Méjico, Argentina y Cuba como principales destinos-, pilar importante de la economía regional gracias a las remesas de dinero enviadas por los emigrantes. En esta época los capitales asturianos fueron vinculándose a los grandes grupos comerciales y financieros españoles e internacionales, se incrementó la población (a pesar de la inmigración) y se concentró en las ciudades de la zona central: Oviedo, Avilés, Gijón. Mientras, la producción agrícola se ajusta a las demandas de la economía urbana, disminuyendo los cultivos cerealísticos en favor de la patata y plantas forrajeras y especializándose los concejos del centro de Asturias en la producción ganadera y láctea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre 1887 y 1920 la población asturiana se incrementa en un 29%, alcanzando la región los 743.000 habitantes, mientras que la de las principales ciudades lo hace en un 119%, superando Oviedo y Gijón los 74.000 habitantes. El sistema urbano de la zona central asturiana se define y especializa en este momento correspondiéndole a Oviedo, por su carácter de nudo comunicativo, desempeñar el papel de núcleo administrativo y comercial, observándose nítidamente en este momento una cesura entre el centro comercial, entre Cimadevilla y la calle Uría, y los ensanches y los barrios obreros, a los que se añaden trece colonias de casas baratas entre 1919 y 1936. En contraste con Oviedo, Mieres y Sama-La Felguera se especializan en la actividad minero-siderúrgica, en tanto que Gijón y Avilés funcionaban como puertos redistribuidores al servicio del comercio hullero, desarrollando además, particularmente Gijón, una amplia gama de actividades industriales y de servicios como fábricas de vidrio, tejeras, fundiciones, refinerías... etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La implantación de relaciones productivas capitalistas, que no fue plena hasta la política desarrollista del franquismo, comportó profundas transformaciones sociales entre las que destaca el engrosamiento de las clases medias urbanas y de la clase obrera de la región, así como el afianzamiento de la burguesía en sus fracciones industrial y financiera. La burguesía asturiana se define a lo largo del siglo XIX y fundamentalmente en sus últimas décadas, destacando el predominio del capital exterior en la minería y la aportación de los indianos. Con el desarrollo de la burguesía industrial y financiera se resquebrajaba la primacía de la antigua nobleza propietaria, al tiempo que los indianos se asentaban en el campo y en las antiguas mansiones señoriales y edificaban suntuosas viviendas al tiempo que sus sectores más pudientes pugnaban por hacerse con títulos nobiliarios, pugna en la que también intervendrán los financieros e industriales a partir de 1910.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con respecto a la clase obrera cabe decir que en Oviedo predominó durante bastante tiempo un tipo de trabajador más cercano al artesano que al obrero, mientras, en las cuencas mineras apareció la figura del obrero mixto, que compaginaba el trabajo en la mina o en la fábrica con la huerta y la ganadería, mayoritario hasta la Primera Guerra Mundial. Es en Gijón donde el mayor desarrollo industrial propició la aparición de población obrera en el sentido más estricto, proveniente de la inmigración, densificada y hacinada en ciudadelas sin las más mínimas condiciones higiénicas. Las condiciones de trabajo en la época, tanto en la minería como en la industria, eran deplorables, produciéndose la mayor parte de las defunciones por enfermedades derivadas del trabajo. En estas condiciones los obreros fueron alejándose de los grupos liberales y republicanos, que sin embargo mantuvieron un fuerte ascendiente sobre ellos hasta los primeros años de este siglo en Oviedo y Gijón, acogiéndose a idearios socialistas o anarquistas. Así, en 1900 existían ya doce agrupaciones socialistas repartidas por Asturias y actuaban en Gijón treinta sociedades de resistencia que totalizaban 4.500 afiliados; sin embargo los anarquistas acabarían por relegar a los socialistas en Gijón y en La Felguera. En 1910 aparece el Sindicato Obrero Minero (SOMA) y el movimiento societario de Gijón y la Felguera apoyan la fundación de la CNT.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como mecanismo defensivo frente a la amenaza socialista y anarquista la Iglesia (aunque con el recelo de su sectores más ultramontanos) trató de promover Círculos Obreros Católicos, que combinan actividades lúdicas con labores asistenciales, en la línea de los planteamientos de León XIII. En las labores de captación ideológica destacaron [[Maximiliano Arboleya]] y el [[Padre Pedro José Gafo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda década del siglo fue una fase marcada por grandes tensiones en toda España, especialmente durante la crisis de 1917, que tuvieron notable influencia en Oviedo y Asturias. Este periodo se caracteriza por la descomposición del Partido Conservador, la irrupción del Reformismo de [[Melquíades Álvarez]] (antiguo aliado de los socialistas) y la influencia creciente de los movimientos obreros que desbordaron por completo los diques que trataron de interponerles en forma de sindicalismo católico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la Primera Guerra Mundial se produjo un recrudecimiento de la conflictividad social y política, fraguándose un pacto de unidad de acción entre la UGT y la CNT que, en el contexto del encarecimiento de las subsistencias, preparaban el movimiento de 1917. Culminado en el verano de 1917, aquel movimiento posibilitó una convergencia coyuntural de los intereses obreros con los de la burguesía republicana frente al ya añejo sistema de la Restauración; pero lo más característico de la crisis en Asturias será la huelga general de agosto, apoyada por socialistas, anarquistas y reformistas, y duramente reprimida por el ejército.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos de 1917 se saldaron con el respectivo fracaso de los planes de la oposición burguesa, provocándose notables fragmentaciones en el Partido Reformista (al asustarse parte de su militancia de las consecuencias de la alianza con las organizaciones obreras), y de las propias fuerzas obreras; sin embargo marcaron el inicio de una nueva etapa de clara descomposición del sistema de la Restauración y de fuerte conflictividad social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es en este momento cuando aparecen los primeros y exiguos movimientos regionalistas asturianos: La Junta Regionalista (que en realidad ya había surgido en 1916), creada por tradicionalistas y conservadores vinculados a [[Vázquez de Mella]], y la Liga Pro-Asturias impulsada por el conservador [[Nicolás de las Alas Pumariño]]. Estas formaciones regionalistas, que en el caso de la primera unía a la vindicación de la autonomía económica de la región la defensa de una identidad sustancialista y a-histórica de Asturias, provenían de la descomposición de los partidos monárquicos tradicionales a consecuencia de la crisis social y del deterioro de la situación económica; fracasaron estrepitosamente por la claridad de su posicionamiento clasista en un contexto en que las organizaciones socialistas y anarquistas estaban plenamente arraigadas entre la clase obrera, mientras que los intereses burgueses tenían su altavoz en el Partido Reformista. Un Partido Reformista que si bien había retrocedido en el conjunto de España por su papel en los sucesos de 1917, lograba afianzar su posición en Asturias y Oviedo, alcanzando en las elecciones de 1922 7 de los 14 diputados que poseía Asturias e integrándose plenamente en el sistema, como pondría de manifiesto su participación en el gobierno de concentración liberal de García Prieto, en vísperas del golpe de Estado de Primo de Rivera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El “trienio bolchevique”, salpicado por numerosas huelgas, supondrá un apreciable crecimiento para las organizaciones obreras, constituyéndose la Federación Asturiana de la CNT en 1920 con una cifra de militantes de alrededor de 17.500. Hay que subrayar que el anarquismo asturiano se distinguirá por posiciones atípicas como la aliadofilia durante la I Guerra Mundial, las buenas relaciones con el reformismo o la defensa, en el Congreso Confederal de la Comedia en 1919, de un acercamiento a la UGT y el rechazo a la Internacional Comunista; estas peculiaridades no impidieron choques violentos con los socialistas ni la contracción y crisis que siguió a 1920.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
También el socialismo saldrá fortalecido de los sucesos del 17, obteniendo su primer diputado a Cortes por Asturias en las elecciones de 1918, ampliando este resultado a dos en las del año siguiente y pasando de 22 concejales en Asturias en 1917 a 46 a en 1920. Paradójicamente la Federación Socialista Asturiana contaba con muy pocos afiliados, basándose propiamente en la fuerza sindical: la UGT contaba entre 1920 y 1921 con 30.000 afiliados, en tanto que el SOMA sobrepasó en 1919 (año en que consiguió la jornada de siete horas para los mineros) los 28.000 afiliados (el 84% de los mineros).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero las crisis hullera que siguió a 1920 y la escisión comunista de 1921 debilitaron sensiblemente a los socialistas al revelarse ineficaz la práctica sindical moderada del SOMA, que bajo la dirección de Manuel Llaneza preconizaba moderación y apoyo circunstancial a las reclamaciones proteccionistas de la patronal minera en un contexto de despidos y rebajas salariales, con el consiguiente descrédito. Sin embargo el bisoño Partido Comunista, a pesar de contar con la adhesión de figuras como [[Isidoro Acevedo]] o [[Lázaro García]] y de haber arrastrado a un sector importante de las bases, consiguiendo arrebatarle temporalmente a Llaneza el control del SOMA, no logró un apoyo social importante. Al recuperar las riendas del sindicato Llaneza fuerza la expulsión de los comunistas que, junto con grupos anarquistas, crearon el pequeño pero combativo Sindicato Único Minero (SUM).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Dictadura de Primo de Rivera====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Dictadura de Primo de Rivera surgió en una situación crítica para el Régimen de la Restauración, cuyos mecanismos caciquiles saltaban definitivamente por los aires ante la magnitud de desastres como el de Annual, con más de 12.000 soldados españoles muertos y que para más INRI salpicaba incluso al Rey, que acendraron aún más la crispación social derivaba de la situación económica y de las protestas obreras. Las capas sociales hegemónicas reaccionaron apoyando una solución de orden que garantizase su posición.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, la derecha asturiana, especialmente la monárquica, apoyó con entusiasmo al régimen, nutriendo los cuadros del partido único, Unión Patriótica, presidida por el empresario minero José Sela, en cuya sección asturiana despuntarían nombres como los Revillagigedo o los Canillejas, antiguos caciques, junta a miembros del empresariado como los Figaredo, los Aza o los Rodríguez San Pedro. También la burguesía indiana se adherirá a la Dictadura, consiguiendo gran protagonismo en la política municipal y provincial, y consolidando de esta forma un prestigio social acorde con su estatus económico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debe reconocérsele al régimen de Primo de Rivera haber saneado la administración, consiguiendo impulsar, merced a las donaciones de los indianos, importantes obras públicas, y haber dado un notable empuje a los sistemas de asistencia social y a la educación. También con capital indiano, junto con la aportación de los vecinos de las zonas rurales, se construyeron en Asturias a lo largo de los años veinte 1.475 escuelas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Directorio trató de potenciar la actividad de los ayuntamientos desde una retórica ideológica regeneracionista que blasonaba una supuesta gestión municipal al margen de filias partidistas. Se promovían a tal efecto campañas en la prensa regional que el caso de Oviedo magnificaron la figura del alcalde, a la sazón el comandante [[Fernández Ladreda]], presentándolo como ejemplo de probidad e independencia ideológica. Curiosamente Fernández Ladreda, impulsor de varias mejores en las infraestructuras oventenses, fue cesado fulminantemente en 1926 al apoyar una protesta del cuerpo de Artillería contra un decreto que regulaba la promoción en los escalafones del arma. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descenso de los índices de analfabetismo, que pasaron del 47% de 1920 al 34% en 1930, amplió el nicho comercial de las publicaciones escritas y convirtió a los periódicos en un arma política de primer orden. Mientras que [[La Voz de Asturias]], dirigida por [[José Tartiere]], pasó de un apoyo circunstancial a la Dictadura a reclamar la democratización del Régimen, el más sólido apoyo de éste fue el diario [[Región]], fundado en 1923 con importantes aportaciones económicas de miembros de la burguesía regional, que buscaba mitigar la influencia de los pocos rotativos de oposición y especialmente del consolidado diario reformista [[El Noroeste]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de los aspectos más destacados de la Dictadura de Primo de Rivera fue el activo colaboracionismo del PSOE y la UGT, y en el caso de Asturias del [[SOMA]] ([[Manuel Llaneza]] fue una de las primeras personalidades políticas en entrevistarse con Primo de Rivera), que a cambio de conservar la integridad de aparato organizativo y de no ver cerrados sus locales actuaron como auténticos frenos de las reivindicaciones obreras, especialmente en Asturias, llamando a la serenidad ante la política de congelación salarial. Subsiguientemente unos meses después de la entrevista de Llaneza con el dictador, el Gobernador Militar Zubillaga suspendía en marzo de 1924 las actividades del [[Sindicato Único de Obreros Mineros]]; en contraste con el trato de favor hacia las organizaciones socialistas, los comunistas y sobre todo anarquistas eran hostigados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin que los éxitos de la Dictadura en el ámbito agropecuario dejen de ser discretos, sin lograr el acceso del grueso del campesinado a la propiedad de la tierra o la difusión de maquinaria y nuevas variedades de ganado vacuno, y sin conseguir frenar el flujo migratorio del campo asturiano, sí se detecta una cierta transformación de las estructuras agrícolas asturianas en el sentido de incrementar el predominio de la ganadería, quedando el escaso regadío de la región reducido en un 75 % y llegando a ocupar la provincia de Oviedo el primer puesto de España en producción de leche y derivados  (si bien, la transformación de la leche se llevaba a cabo por procedimientos artesanos y apenas representaba un tercio del consumo total).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los mayores éxitos de la Dictadura se produjeron en el ámbito de las obras públicas, mejorándose la instalaciones portuarias de Candás, Cudillero, Ribadesella y en especial los puertos de San Esteban de Pravia, Avilés y Gijón. No se ampliaron significativamente las carreteras pero sí se repararon las ya existentes, muy deterioradas, en un momento en que los automóviles aumentaban exponencialmente, en un 111% entre 1923 y 1928. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal dinamización de las comunicaciones traslucía la intensa actividad de sectores como la construcción, la siderurgia, que seguía siendo sin embargo dependiente de la industria vasca, y la minería que alcanzaba en 1929 los 4,8 millones de toneladas extraídas frente a los 3,8 de 1923.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el alza de la minería no respondió a una mejora estructural sino a nuevas medidas proteccionistas y al descenso de los costes de producción mediante la reducción de los salarios y el incremento de la jornada laboral. Ello da cuenta de las dificultades vinculadas a las mejoras económicas del periodo que fueron además muy escasas en otros sectores de la economía asturiana, reduciéndose el número de sociedades mercantiles creadas hasta 1926 y disminuyendo la inversión de capitales conforme se acercaba la década de los treinta. Estos datos permiten inferir que la crisis nacional que se derivó del fin de la I Guerra Mundial fue más acusada en Asturias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta coyuntura la política colaboracionista del SOMA, apoyando incluso a la Junta Asturiana de Fomento y Defensa de los Intereses Regionales, formada por varios ayuntamientos y diputados y enfocada a la defensa del proteccionismo industrial, y convirtiéndose por tanto en un grupo de presión en defensa de los intereses de la patronal, le grajeó una espectacular pérdida de afiliados, pasando de los 20.000 con que contaba en 1921 a apenas 3.000 en 1930. Paralelamente los comunistas y los anarquistas, objeto de una activa represión agudizada tras el fracaso de la sanjuanada, se afianzaban; los comunistas, a pesar de sus enfrentamientos internos derivados de la presencia de una fracción troskista que daría lugar al grupo Bolcheviques del Nalón, lograron alcanzar los 9.000 afiliados al Sindicato Único Minero en 1931.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A principios de 1930, momento en que empezaban a sentirse en España los efectos de la crisis del 29, la Dictadura ya no contaba con ningún apoyo real en Asturias. El sector más radical del Partido Reformista, liderado por José Manuel Pedregal manifestaba explícitamente su rechazo al tiempo que Antonio L. Oliveros, director del Noroeste, convertía la redacción de su diario en un foco conspirativo. La posición de Melquíades Álvarez fue sin embargo muy ambigua: tras el fracaso del intento de Golpe de Estado de 1926, cuyo manifiesto había redactado, cayó en un periodo de inactividad de la que salió para convertirse en uno de los escasos defensores de Alfonso XIII, posición que trocaría en rechazo en un momento, en vísperas de la proclamación de la República, en que la monarquía ya había perdido toda credibilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También los sectores monárquicos como el liderado por Sánchez Guerra, quien fue agasajado por los obreros armeros de la [[Fábrica de Armas de Oviedo]] durante un viaje que hizo en 1927, se volvieron contra la Dictadura, defendiendo El Carbayón, dirigido por Ignacio Herrero, la necesidad de retomar el marco constitucional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1929 la dirección nacional del PSOE decide la ruptura con el régimen que en Asturias se consuma al enfermar Llaneza y tomar las riendas del SOMA González Peña.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras la dimisión de Primo de Rivera y su posterior exilio los exiguos gobiernos de Berenguer y Aznar trataron vanamente de recomponer los apoyos políticos de la monarquía. Se producía simultáneamente una paulatina radicalización del movimiento obrero que permitió al SOMA recuperar parte de su antigua afiliación, en un momento de cierta bonanza para la minería que justificaba el endurecimiento de sus exigencias. La CNT fue legalizada en abril de 1930 y junto con el PCE espoleó la conflictividad laboral logrando el Sindicato Único movilizar a 14.000 mineros contra las directrices del SOMA en noviembre del mismo año. La agitación social alcanzará su punto máximo con la huelga general en apoyo a los capitanes Galán y García Hernández, que tuvo especial eco en Asturias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====La II República====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sectores patronales asturianos acogieron con cautela el advenimiento de la República, en tanto que los grupos tradicionalistas, especialmente clericales, mostraton una notable inquietud, en contraste con la recomendación de acatar el nuevo orden político y resignarse de Maximiliano Arboleya. Por su parte las distintas facciones del movimiento obrero se manifestaron en primera instancia exultantes, prodigándose en grandes movilizaciones y multitudinarias romerías campestres, a pesar del tradicional boicot de los anarquistas, con motivo del 1 de Mayo. Sin embargo las tensiones entre las clases obreras y un Régimen que acabó por defraudar sus expectativas y fracasó en el intento de resolver los problemas económicos y sociales del país no tardaron en manifestarse en Asturias: a finales de mayo la Guardia Civil reprime una huelga de pescadores en San Sebastián resultando muertos seis trabajadores, convocando la sección asturiana de la CNT y el SUM una huelga general en repulsa que fue apreciablemente secundada pese al rechazo de la UGT que llamaba a la disciplina para garantizar la República. La contraposición entre socialistas, con el PSOE entonces en el gobierno, y comunistas y anarquistas se manifestó violentamente en repetidas ocasiones, especialmente a raíz de la convocatoria de sendas huelgas en las cuencas, en junio, y en Gijón, en diciembre, estallando en forma de disturbios las diferencias sindicales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La situación económica de la región era entonces mala, no sólo por la coyuntura internacional, marcada por la crisis del 29 y por el deterioro económico de América Latina, que afectó al flujo de capital enviado por los emigrantes y revirtió el tradicional flujo migratorio al regresar muchos a sus lugares de origen (en realidad ya desde 1925 había decrecido la corriente migratoria, pasándose de más de 6.000 salidas a menos de 2.000), sino también por problemas internos. En 1930 había quedado paralizado el plan de obras públicas de la Dictadura, resintiéndose especialmente la siderurgia asturiana (se pasa de una producción de 104.000 Tm de hierro y 138.000 de acero en 1930 a 49.000 Tm de hierro y 60.000 de acero en 1933) y la minería, que tenía en la siderurgia su principal demanda y que se ve perjudicada también por la introducción del petróleo y la fuerza hidroeléctrica ya durante el periodo de Primo de Rivera. Paralelamente aquejaban a la industria extractiva y siderúrgica asturianas deficiencias tecnológicas no subsanadas. En estas circunstancias las notabilísimas mejoras laborales introducidas desde el Ministerio de Trabajo, en manos de Francisco Largo Caballero –tales como la reintroducción de la jornada de siete horas, incrementos salariales o vacaciones pagadas-, supusieron un peligroso incremento de los costos de producción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A decir verdad, la política económica del Gobierno del Bienio Reformista con respecto a la minería fue un calco de las medidas proteccionistas ya ensayadas -la obligatoriedad del consumo de carbones nacionales, exenciones fiscales y ayudas a la producción…- que en esta ocasión fueron insuficientes para contener la crisis, cayendo la extracción de hulla a unos 3,8 millones de Tm en 1933 frente a los cerca de 4,8 millones que se extraían en los cuatro años anteriores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las fuerzas políticas de derecha actuaron de forma muy descoordinada en los inicios de la República, evidenciándose la ineficiencia de los tradicionales métodos caciquiles a los que aún se aferraban en los resultados a las elecciones a Cortes Constituyentes, donde de los 16 diputados por Asturias sólo consiguieron 4; este descalabro se reproduce en las elecciones municipales. La situación cambiaría  con la aparición de la sección asturiana de [[Acción Popular]], formación promovida por Herrera Oria y Gil Robles que contó con el beneplácito de importantes sectores de la burguesía industrial y financiera y con el apoyo decidido de la Iglesia, caracterizada por su solidez interna y por haber logrado aglutinar desde grupos tradicionalistas hasta monárquicos alfonsinos, pasando por republicanos católicos, en torno a la figura de  ; a diferencia de lo ocurrido con las agrupaciones de Acción Popular del resto de España, en el caso asturiano las posiciones accidentalistas propugnadas por Gil Robles no suscitaron el rechazo de las facciones monárquicas. La derecha logró a partir de entonces importantes avances electorales fruto de haber arrumbado las estrategias del caciquismo poniendo en primer plano la Acción Católica, organizando secciones femeninas para capitalizar el voto de las mujeres, muy determinado por los consejos de los confesores, que se incorporan en 1933 al censo electoral, e intensificando su propaganda especialmente en las zonas rurales. En este último aspecto la derecha trató de monopolizar las manifestaciones contra un tratado comercial con Uruguay en agosto de 1933, que suponía la compra a bajo precio de carnes y lácteos del aquel país en detrimento de los productos asturianos, sin poder desplazar a los sindicatos agrarios republicanos y socialistas en la organización de la movilización, que finalmente congregó a más de 20.000 personas en Oviedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La derecha contó con el apoyo de la prensa regional –[[El Carbayón]], [[El Comercio]], [[La Voz de Asturias]], [[La Prensa]] y el ovetense [[Región]]- a excepción de [[El Noroeste]], rotativo gijonés controlado por los reformistas, y [[Avance]], diario socialista aparecido en 1931 que iba afianzando paulatinamente su influencia entre los obreros asturianos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al incremento de la influencia política de Acción Popular en Asturias coadyuvaría el giro derechista de amplios sectores de la burguesía regional y en concreto los representados por el Partido Republicano Liberal-Demócrata, en el que se agrupaban los restos del desprestigiado Reformismo bajo la dirección de Melquíades Álvarez, que llegaría a presentarse en coalición con Acción Popular a las elecciones a Cortes de 1933.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este periodo el movimiento obrero experimenta notables transformaciones cuya nota más característica quizás fuera el viraje del socialismo asturiano desde las posiciones netamente socialdemócratas de la época de Llaneza y de los primeros momentos de la República hacia posturas revolucionarias, cercanas a las de los comunistas, conforme crece el desencanto con el régimen republicano y especialmente con la victoria electoral de la CEDA en 1933, que culminan en Octubre del 34.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A principios de los años 30 la clase obrera representaba el grupo más destacado dentro de la población asturiana, ocupándose el 42% de la población activa de la región en el sector secundario y alcanzando durante el periodo republicano su madurez organizativa y una cierta independencia ideológica. En efecto, en la década de los 30 las tradicionales formas de difusión ideológica, los púlpitos o las organizaciones religiosas, se mantienen en las zonas rurales pero son desplazadas en las comarcas centrales de la región, en las que se agrupa la mayor parte de la clase obrera, por los Ateneos, Casinos o centros obreros que proliferaban desde principios de siglo y que con la llegada de la República cobrarían renovado impulso a través de la organización de conferencias, lecturas públicas, debates… En 1936 Asturias era la región española con mayor número de bibliotecas populares, dependientes de aquellos centros obreros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En contraste con la Dictadura, en la que las infraestructuras escolares se desarrollaron, notablemente sin duda, merced entre otras cosas a las donaciones de los indianos, durante el primer gobierno de la República la política educativa continúa la labor de instrucción de las clases populares, logrando notables avances en este campo, contribuyendo a debilitar decisivamente su dependencia de la Iglesia. La progresiva alfabetización de la población, que continuaba una tendencia iniciada ya a principios de siglo y que supuso durante la República la construcción de 884 escuelas en la región, vino acompañada de un esfuerzo por difundir el arte y la literatura a través de las Misiones Pedagógicas, que actuaron sobre numerosos pueblos del occidente asturiano, y de un grado creciente de politización en los Ateneos, a cuyas bibliotecas se incorporaban abundantemente las obras de Marx y Lenin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde los inicios de la República el SOMA va recuperando progresivamente su influencia y sus mejores niveles de afiliación, al tiempo que radicaliza sus posturas, quedando relegado el SUM, que además había roto relaciones con la CNT, a pequeños feudos como Turón en un momento en que el PCE atravesaba una situación de crisis interna. La radicalización del SOMA es patente sobre todo a partir de 1933, año en que las huelgas ocasionan pérdidas de cinco millones y medio de pesetas frente a los tres millones de pesetas de 1930. Asturias se convierte en 1933 en la región más conflictiva de España; en ese año la agudización de los efectos de la crisis económica se traducen en cierres de explotaciones, reducciones de plantillas… y en un recorte creciente de las conquistas sociales que determina un proceso de afiliación masiva de la población trabajadora asturiana: en vísperas de la Revolución del 34, con una población obrera de 100.000 trabajadores, el porcentaje de afiliación superaba el 70 %, correspondiendo un 60 % de las adscripciones a la UGT, más de un 30 % a la CNT y el resto a la CGTU (en las estaban los restos del SUM).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La coalición formada por [[Acción Popular]] y el [[Partido Liberal- Demócrata]] alcanza la victoria en las elecciones a Cortes de 1933, consiguiendo en Asturias hacerse con 13 de los 17 diputados en liza. La CEDA desplegó un importante aparato propagandístico en el que no faltaron guiños, por parte de Fernández Ladreda en el caso asturiano, a los regímenes alemán e italiano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los recelos ante la CEDA, que no participó inicialmente en el gobierno de la Nación a pesar de haber ganado las elecciones, y el desengaño de la participación socialista en el gobierno republicano del primer bienio incrementaron la radicalización de los obreros de la región hasta el punto de posibilitar una alianza de las diversas organizaciones sindicales que formaron la UHP (Unión de Hermanos Proletarios), apartando por el momento sus diferencias. En marzo de 1934 se establece el pacto de la Alianza Obrera  entre los efectivos regionales de la CNT, transgrediendo los acuerdos nacionales de los anarquistas, las fuerzas socialistas de PSOE-UGT, los reducidos efectivos del Bloque Obrero y Campesino y de la Izquierda Comunista y finalmente, tras titubeos iniciales, el PCE.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La entrada de Gil Robles en el gobierno presidido por Lerroux, que había ido liquidando la legislación laboral de Largo Caballero imponiendo una situación especialmente penosa a los jonaleros -revirtiendo las ya de por sí raquíticas mejoras de la reforma agraria y concediendo a los propietarios libertad de despido- desencadenó en toda España una huelga general revolucionaria, más intimidatoria que efectiva excepto en Cataluña y en Asturias donde se transformó en un movimiento insurreccional que se extendió entre el 5 y el 18 de octubre. La [[Revolución del 34]] estalló en un momento en que comenzaban a apreciarse los primeros síntomas de recuperación económica, con lo que si bien es incuestionable que el descontento fue alimentado por la crisis, los sucesos de octubre no pueden desconectarse de los modelos de racionalización social de las generaciones de izquierda anarquista, comunista y socialdemócrata y de un contexto internacional marcado por la Italia fascista, a la que Gil Robles y otros dirigentes de la CEDA hacían constantes guiños (sin que reconocer esto haya de ser óbice para diferenciar claramente las posiciones de la derecha española de las del fascismo), por la llegada al poder de Hitler y por la suspensión del régimen parlamentario austriaco por parte de Dollfuss.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estallido revolucionario fue organizado de forma meticulosa. Se constituyeron comités de Alianza Obrera donde se daba representación a anarquistas y comunistas incluso en localidades en las que su presencia era testimonial, constituyendo el grueso de los insurgentes obreros vinculados al PSOE y especialmente sus juventudes, que desde meses antes recibían instrucción militar en las zonas montañosas de la región. Los distintos comités fueron armándose en los meses anteriores por diversos procedimientos, muy accidentados como el célebre caso del alijo del vapor Turquesa, finalmente capturado por la Guardia Civil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros momentos de la insurrección estuvieron marcados por la iniciativa de los revolucionarios de las cuencas mineras que, tras tomar los cuarteles de la Guardia Civil de sus respectivas localidades, se aprestaron al asalto de Oviedo, donde sus filas fueron engrosadas por los obreros ovetenses. Las primeras en penetrar en la capital fueron las milicias de la cuenca del Caudal el día 6, que habían avanzado por la carretera vieja de Mieres reclutando adeptos en el núcleo obrero de Olloniego –donde cuartel de la Guardia Civil fue rendido el día 5- protagonizando un duro choque con las fuerzas gubernamentales en la Manzaneda. Los revolucionarios se hicieron rápidamente con la capital, ante la inoperancia del ejército, consiguiendo controlar el ayuntamiento y otros enclaves estratégicos. Paulatinamente otras columnas obreras que habían quedado rezagadas avanzaban hacia la capital, participando en el traslado de cañones desde la Fábrica de Trubia, explosivos procedentes de [[La Manjoya]] etc. Las tropas gubernamentales quedaron aisladas en los cuarteles de Santa Clara y Pelayo (El Milán), mientras que las organizaciones obreras controlaban toda la ciudad procediendo a establecer una suerte de orden revolucionario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frente a la propaganda de la prensa derechista, que presenta unas hordas borrachas entregadas a una orgía destructiva, la realidad es que la insurrección se desarrolló con una notable disciplina. Las organizaciones obreras crearon diversos comités encargados de la “Información Revolucionaria”, “Transportes”,  “Orden Público” o “Sanidad”, y dispusieron medidas como la supresión de la moneda, sustituida un sistema de vales y la reconversión de algunas industrias regionales que pasaron a fabricar camiones blindados y bombas de diversos tipos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la poca trascendencia de la insurrección en el resto de España, que en realidad fue planteada por la dirección nacional del PSOE como un golpe de efecto para obligar a Alcalá-Zamora a reconsiderar la incorporación de Gil-Robles al ejecutivo, mientras que la actitud de la CNT era ambigua y los jornaleros estaban desmoralizados tras la ineficacia de la durísima huelga del campo de junio de ese mismo año, dejó a los insurgentes asturianos completamente aislados. Controlada la situación en el resto del Estado pudo el gobierno volcar en Asturias todos sus efectivos militares, entre ellos las tropas de Regulares y la Legión Extranjera, encargándose el general Franco de la dirección de las operaciones desde Madrid. Así, el día 11 una columna militar proveniente de Galicia y dirigida por el general López Ochoa consigue enlazar con las tropas del cuartel de Pelayo, prolongándose los combates durante una semana y finalizando la experiencia revolucionaria con una rendición pactada, cuyos términos fueron incumplidos, entre López-Ochoa y [[Belarmino Tomás]], al comprender los insurgentes que sus posibilidades de éxito eran nulas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la derrota del movimiento dio comienzo una dura represión, llegándose a finales de 1934 a  los 18.000 encarcelados y siendo abundantes los casos de tortura y los suicidios en la cárcel, que vino preludiada por la suspensión de múltiples publicaciones de las izquierdas y la aplicación de una férrea censura. Desde diversos sectores se reclamó, y en buena medida su reclamación fue atendida, un castigo ejemplar para los insurgentes, destacando en este sentido las intervenciones parlamentarias de Calvo Sotelo y [[Melquíades Álvarez]], quien evocando la figura de Thiers exigió numerosos fusilamientos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La revolución dejó en conjunto 1.100 bajas, de las que 43, entre las que se incluyen 33 religiosos, se produjeron fuera de los combates a manos de incontrolados. Los daños en el caserío y en las infraestructuras de Oviedo fueron enormes, al no lograr los insurrectos controlarla en su totalidad, sucediéndose enfrentamientos de especial dureza. Edificios representativos quedaron arrasados: el día 11 los insurgentes se vieron obligados a volar la [[Cámara Santa]] al haber emplazado allí los militares, que se habían hecho fuertes en la Catedral, una ametralladora; el mismo día un incendio aún no aclarado destruía la biblioteca de la Universidad de Oviedo y la mayor parte del edificio histórico; también pasto de las llamas fueron la Audiencia, situada en el [[Palacio de Camposagrado]], el [[Palacio Episcopal]] y el [[Teatro Campoamor]], en este caso ocasionadas por las tropas gubernamentales. Menos llamativas, pero también importantes, fueron las destrucciones de otro centenar de edificios de la ciudad y las pérdidas ocasionadas por los saqueos e incautaciones. Sofocada la insurrección, la regularización de los abastecimientos a Oviedo precisó arbitrar créditos, indemnizaciones y moratorias, viéndose obligado el Consejo de Ministros a crear una Junta de Socorro para administrar los auxilios asistenciales y económicos, reforzados posteriormente con créditos de hasta 70 millones de pesetas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Revolución de Octubre amplificó las tensiones sociales de la sociedad asturiana, volcándose las izquierdas en la lucha por la amnistía y centrando en ella la campaña electoral para las elecciones de febrero de 1936. La represión y la clandestinidad impuestas a las organizaciones obreras favorecieron la cohesión entre socialistas y comunistas, especialmente entre sus respectivas juventudes que acabaron fusionándose en unas Juventudes Socialistas Unificadas. En esos momentos además la III Internacional, a través de las resoluciones del VIII Congreso, cambia su posición de confrontación con los socialdemócratas y con los partidos de la izquierda liberal y propone la formación de alianzas entre las izquierdas para frenar a la Alemania Nazi y al Fascismo. Se crea así en España una coalición de Repúblicanos de Izquierdas, Socialistas, Comunistas, sectores de la burguesía catalana vinculados a Esquerra e incluso algunos grupos de la CNT ante la perspectiva de lograr la amnistía para los presos políticos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Frente Popular consigue una holgada, aunque en ningún caso aplastante victoria en las elecciones de 1936, logrando en Asturias 13 de los 17 escaños en liza. Los porcentajes electorales, 53 % de los sufragios para el Frente Popular y 47 % para la coalición de derechas, revelan una profunda escisión social en la que los grados intermedios de intención de voto, a través de los llamados partidos de centro, habían desaparecido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La derrota electoral no anuló en absoluto la capacidad de maniobra de la derecha volcándose a partir de ese momento importantes sectores de la misma en Asturias, con el apoyo del ejército y la Iglesia, en actividades conspirativas. Por su parte muchos de los comités del Frente Popular no se habían disuelto, dándose en la región una suerte de prolongación de los sucesos de Octubre del 34 que no se comparecía con la existencia de unas instituciones legales consolidadas. Finalmente el alto grado de tensión entre los diversos grupos sociales estalla en forma de insurrección militar el 18 de julio de 1936, iniciándose la Guerra Civil al día siguiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== La Guerra Civil====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La contienda civil se caracterizó en Asturias por quedar aislados los insurrectos desde los inicios del alzamiento en dos únicos focos: Gijón, donde la guarnición del Cuartel de Simancas se rebeló siendo reducida tras un mes de resistencia a pesar de contar con abundante armamento y una posición estratégica; y Oviedo. El ambiguo comportamiento del general [[Antonio Aranda Mata]], al frente de las guarniciones del capital, desconcertó a la mayoría republicana ovetense y le permitió acogotarla con facilidad. El día 20 de julio el mando ovetense declara finalmente el estado de guerra, ocupa las posiciones estratégicas en la periferia de la ciudad y comienza una todavía dosificada represión (en este momento es detenido por ejemplo [[Leopoldo Alas Argüelles]], rector de la Universidad de Oviedo e hijo de “Clarín”, que sería fusilado meses después). La ciudad de Oviedo quedó convertida en una isla rebelde en el mar leal de Asturias, del que formaba parte el resto del concejo de Oviedo. Los combates alcanzaron varias veces los barrios de la misma ciudad, siendo crítica la situación de los sublevados a mediados de octubre; pero el día 17 las columnas rebeldes, que avanzaron desde Grado hasta el centro de Asturias lograron romper el cerco republicano por [[El Escamplero]] y crear un estrecho pasillo por el que abastecer a la ciudad. No cejó sin embargo el asedio de los gubernamentales, convirtiéndose finalmente en gran ofensiva en febrero y marzo de 1937. A pesar de que la ciudad fue bombardeada desde tierra y aire no consiguieron los republicanos rendirla; unas tropas republicanas que fueron debilitándose paulatinamente hasta que en octubre de 1937, en el marco de las operaciones del frente Norte que permitieron a Franco desplazar a la región 100.000 efectivos con el apoyo de 100 aviones (entre los que estaba la Legión Cóndor) al haber caído Bilbao -19 de junio- y Santander -26 de agosto-, se desmoronaron en bloque. El cerco a Oviedo duró quince meses, convirtiéndose la ciudad en un símbolo de la propaganda franquista y siendo incluida en el programa de reconstrucción de regiones devastadas (lo que daría origen al plan Gamazo de urbanización) al quedar destruidos barrios enteros como el de [[San Lázaro]] y afectados numerosos edificios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Franquismo====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El rápido avance las tropas franquistas ocasionó gran mortandad en el frente y en la retaguardia situándose Asturias entre las regiones más afectadas por las bajas durante la guerra, a las que hubo que añadir la dura represión que siguió a la misma para la que se habilitaron campos de concentración en Oviedo, Gijón, Avilés, o Campo Caso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La posguerra supuso dificultades de todo tipo mediatizando la actividad económica, política y social hasta los años cuarenta. Durante la Guerra se habían producido destrucciones del equipamiento industrial, sin embargo no fueron especialmente significativas en Asturias al localizarse las zonas más conflictivas del frente en Oviedo; la mayor parte de los problemas para la industria regional provinieron de la dificultad de intercambios con el exterior. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las destrucciones bélicas en la ciudad de Oviedo tardaron años en repararse, asimismo la reactivación de las actividades comerciales requirió la prolongación de pagos y moratorias y exenciones fiscales hasta 1941. El sistema de comunicaciones salió también muy dañado, sobreañadiéndose al estado calamitoso de la red viaria la falta de carburantes que hubo de ser suplida con los gasógenos (cuya potencia de tracción es muy inferior a la de la gasolina). Esta circunstancia revalorizó el ferrocarril que también sufría por su parte la escasez y la obsolescencia de los materiales y que únicamente estaba electrificado el tramo de Lena a Busdongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades de la posguerra junto a la inflexibilidad de los mecanismos autárquicos explican a su vez la carestía y el enrarecimiento del mercado de subsistencias, que empresas como Hullera Española vinculaban en 1941 a  los descensos de productividad de la empresa por la debilidad endémica de los trabajadores. Por su parte la propia Organización Sindical Franquista  reconocía en 1945 que los niveles retributivos de los asalariados, exceptuando el comparativamente privilegiado estrato de los picadores, eran inferiores en un 22 % a un nivel de vida decoroso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De forma paradójica la planificación autárquica, responsable de múltiples desajustes en la oferta de ciertas ramas productivas, supuso el impulso de otros sectores económicos como la minería. La reducción de las importaciones de combustibles y la ausencia de vías férreas electrificadas hicieron del carbón prácticamente la única fuente energética disponible en España. Se procuró además atraer mano de obra al sector  mediante ventajas sociales como los economatos, la exención del servicio militar, la concesión de viviendas a bajo precio o las primas a la sobreproducción. Sin embargo, pese a la idea de los mineros como el colectivo asalariado más boyante de la época, los obreros de la siderurgia, de la cerámica o de la construcción gozaban de mejores salarios. Además en la minería, si bien siguió oficialmente vigente la jornada de siete horas, durante las dos primeras décadas del franquismo se prolongaba mediante diversos subterfugios hasta las diez o incluso doce y se suprimió durante años el descanso dominical; consecuencia de ello fueron los altos índices de siniestralidad durante aquellos años. Como ya había ocurrido con de Primo de Rivera, la rentabilidad de las explotaciones mineras provenía de la reducción de costes de producción y del proteccionismo económico, mientras que tecnológicamente, por la dificultad de las importaciones en aquel momento, se disponía de un material obsoleto y deficiente teniendo que suplirse la falta de máquinas tractoras en el interior de los pozos con mulas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También la siderurgia se vio beneficiada por la autarquía en una coyuntura además muy favorable derivada de la “no beligerancia” española en la II Guerra Mundial. Así, mientras que en 1940 la producción del lingote de hierro se situaba en las 122.000 Tm y la del acero en 131.000 Tm, en 1960 pasaban a las 1.100.000 Tm y 686.000 Tm respectivamente. Sin embargo el crecimiento fue poco ostensible hasta final de los cincuenta al enfrentarse la siderurgia regional a la escasa capacidad de financiación de los grupos empresariales y a las deficiencias técnicas. Se hizo imprescindible por tanto la intervención estatal a través de la inyección de capitales y la creación de la ENSIDESA, cuya puesta en funcionamiento en 1957 marcó un punto de inflexión en la evolución nacional del sector y reobró positivamente sobre otros campos dinamizándose por ejemplo la construcción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los 50 empezaban a superarse los problemas para las importaciones y los desequilibrios en la economía y se recuperaba el tradicional comercio con Hispano-América que benefició particularmente a las industrias alimentarias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asturias se convirtió en polo de atracción migratoria para el resto de España incrementándose la población regional y creciendo espectacularmente los núcleos urbanos de Gijón, Avilés y Oviedo. No dejaba sin embargo de superponerse esta tendencia inmigratoria a la tradicional emigración a América, que ahora se daba a un nivel mucho menor y era sobradamente compensada con la afluencia de población foránea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El campo experimentó durante el franquismo importantes transformaciones productivas, consolidadas plenamente a partir de los 60 y en consonancia con el definitivo desarrollo industrial de España que impulsó el régimen. Ya desde los años cuarenta la Diputación Provincial trató de mejorar la cabaña ganadera y de introducir nuevos cultivos más rentables. Se reanudó también la política de repoblación forestal trazada por la República pero recurriéndose a especies de rápido crecimiento como los eucaliptos (que generan una acidificación del suelo reduciendo su productividad) y eliminando buena parte de los montes y pastos comunales, lo que generó la reticencia del campesinado en forma de incendios provocados y ocasionales y violentos enfrentamientos con la Guardia Civil. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cualquier caso el desarrollo urbano regional y el proceso industrializador del todo el país determinaron un incremento de la demanda de carnes y productos lácteos que rompieron el tradicional equilibrio agropecuario asturiano a favor de la ganadería. La tradicional casería dejó paso a una ganadería intensiva que proporcionaba su materia prima a las industrias lácteas y cárnicas –en los años 70 el 75 % de los productos lácteos se fabricaban industrialmente frente al 11 % de principios de los 50-. La venta de los productos ganaderos aumentó el poder adquisitivo de los campesinos permitiéndoles por fin, en conjunción con la Ley de Arrendamientos Rústicos –claramente favorable al campesinado asturiano pero concebida en realidad para propiciar el trasvase de capitales del campo a otros sectores-  ir accediendo progresivamente a la propiedad de la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No debe perderse de vista que el indiscutible desarrollo económico que experimentó Asturias durante las primeras décadas del franquismo se produjo en el contexto de una acentuada e igualmente indiscutible represión laboral y social. Al no satisfacer la prohibición de los sindicatos de clase y el encuadramiento obligatorio en la Organización Sindical las expectativas de control del movimiento obrero de la Dictadura se incrementaron las redes de delatores en los centros de trabajo, los confidentes. Paralelamente las guerrillas relanzaron su actividad durante la segunda mitad de la década de los cuarenta, ante lo que el Régimen aumentó las guarniciones de la Guardia Civil en las proximidades de los centro extractivos o en los poblados mineros. Precisamente en esta zona tuvo lugar la tristemente célebre matanza del Pozu Funeres, donde fueron asesinados veintidós mineros a los que se arrojó agonizantes a la bocamina rematándolos después con dinamita y gasolina ardiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que las expectativas de victoria de las potencias del Eje en la II Guerra Mundial se esfumaban estas modalidades de represión indiscriminada dejaron paso a mecanismos más selectivos. Además las necesidades de mano de obra especializada, sobre todo en las cuencas mineras, obligaron a recurrir a la población encarcelada creándose Colonias Penitenciarias que combinaban régimen carcelario atenuado con trabajo en los centros de extracción minera en condiciones especialmente duras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del férreo control sobre la producción literaria, filosófica o histórico política desde finales de los cuarenta comenzarían a proliferar en Oviedo tertulias vinculadas a cafés como el Peñalva o el Rialto o a librerías como la Cervantes, a las que concurrían personajes de diversos sectores profesionales entre los que figuraban profesores de universidad y falangistas aperturistas, donde se discutían cuestiones políticas y sociales y se comentaban y distribuían abiertamente libros prohibidos por la censura. Aparecían en aquellos años grupos de oposición monárquicos constitucionalistas como el Círculo Jaime Balmes y dentro de la Iglesia ovetense se formaban sectores afines al apostolado obrero cristalizadas en las Hermandades Obreras de Acción Católica (HOAC) y en las Juventudes Obreras de Acción Católica (JOAC), toleradas por el Régimen por su escasa entidad y por su contraposición a las organizaciones obreras de tipo comunista o socialista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad la única amenaza seria para el franquismo eran los restos de los sindicatos y movimientos obreros cuya modalidad de oposición en los primeros años del franquismo gravitaría en torno a la actividad guerrillera, que alcanzarán su máximo apogeo entre los años 1946 y 1949. El inicio de la Guerra Fría supuso un cambio en las relaciones internacionales del franquismo que anuló definitivamente la posibilidad de instaurar un nuevo orden republicano conduciendo a una fractura de las fuerzas de oposición. En tales circunstancias las partidas socialistas dirigidas por Mata abandonan Asturias por mar mientras que Stalin aconseja a Santiago Carrillo abandonar la lucha armada centrándose en el aprovechamiento de las posibilidades legales del sindicalismo franquista; no obstante permanecerían activas algunas partidas hasta entrados los cincuenta. La actividad política de la oposición obrera comenzaría entonces a discurrir por otros cauces como las grandes movilizaciones de los años 60, aunque en realidad éstas tenían mucho más que ver con reivindicaciones mínimas (agua para asearse, calzado de trabajo, reducción de la jornada) que además estaban recogidas, aunque incumplidas, en la propia legislación laboral del Régimen. El Partido Comunista, aislado por las restantes fuerzas de oposición en el exilio, consiguió articularse con obreros asturianos gracias al entrismo en el sindicato vertical., aprovechándose además de algunas modificaciones electorales en el mismo que favorecieron la consecución de demandas laborales. Es preciso decir que estas modificaciones fueron consecuencia de la manifiesta incapacidad del mecanismo sindical franquista durante los primeros años para solventar los conflictos obrero-patronal que trató de ser reconducida mediante unas mínimas garantías en los procesos electorales por parte del equipo de Solís Ruiz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frente a la implantación de los comunistas durante aquellos años los grupos anarco-sindicalistas, duramente golpeados por la represión durante la segunda mitad de los cuarenta, no lograron superar sus divisiones internas. Por su parte el PSOE languidecía en la inactividad al carecer de políticas viables para el interior del país, subordinando todo su escaso aparato clandestino a las negociaciones con otras fuerzas y estados desde el exilio y negándose por sistema a participar en las elecciones sindicales, con lo que se aisló definitivamente del movimiento obrero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los planes de desarrollo y estabilización de finales de los cincuenta traerán consigo la decadencia de la minería de la hulla al abandonarse las políticas proteccionistas y producirse la electrificación masiva del tendido ferroviario, junto con los intentos de optimizar los rendimientos en la siderurgia que obligaron a la importación de carbones de mejor calidad provenientes de Estados Unidos o Polonia. No obstante el sector extractivo asturiano pudo recuperar algo de su cuota de mercado, aunque no en grado suficiente para evitar una contracción significativa de la demanda, con el auge de las centrales térmicas: así, si en 1960 la extracción hullera superaba los ocho millones de toneladas en 1975 apenas llegaba a los 4,5. La administración intentó sanear el sector por diversos procedimientos hasta que finalmente el INI procedió a la creación de HUNOSA en 1967 que concertaría en tres años a la práctica totalidad de las empresas hulleras asturianas en condiciones ventajosas para sus antiguos dueños. Sin embargo el agrupamiento de empresas no resultó tampoco eficaz, de hecho el INI, que ya poseía el 70% del capital de HUNOSA, hubo de hacerse en 1970 con la totalidad de las acciones, traspasándose al estado un sector deficitario que en 1976 acumulaba 30.000 millones de pesetas en pérdidas. La crisis hullera trajo consigo un descenso de la demanda de mano de obra en sus industrias pasando de los 46.000 puestos de trabajo en 1960 a los 29.000 en 1974 con el consiguiente decrecimiento de la población en zonas como Mieres y Langreo. La reconversión siderúrgica consumaría años después el desguace industrial de esas comarcas.&lt;br /&gt;
El para generado por la crisis de la minería fue absorbido momentáneamente por el auge de la construcción en los años setenta y sobre todo por el de la siderurgia, sector encabezado por Asturias en 1974 gracias a las cuantiosas inversiones realizadas en esa rama productiva. Desde la apertura del primer alto horno de ENSIDESA en 1957 forzó la fusión de las viejas factorías de La Felguera y Mieres en UNINSA, con la que ENSIDESA se fusionaría en 1973 dando lugar a un nuevo tipo de factoría ubicado en las proximidades del Gijón, principal puerto granelero de España, y surtida con productos de gran calidad y más baratos que los nacionales procedentes del Tercer Mundo, frente a las tradicionales factorías ubicadas a bocamina de las explotaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asturias, ello será central para comprender la conformación y evolución urbana de Oviedo, se organizó a lo largo del siglo XX en torno a dos subsectores –minero y siderúrgico- con un enorme peso de la empresa pública, con unos productos lanzados al mercado a precios políticos para financiar al resto de la industria del país, y orientada hacia la exportación extrarregional al no disponer de industrias transformadores importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde 1967 la siderurgia será incapaz de absorber el paro generado en la minería desaprovechándose además las posibilidades de diversificación productiva o la instalación de industrias transformadoras metálicas. La propia Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Oviedo denunció las insuficiencias del Segundo Plan de Desarrollo de 1967 incidiendo en la dudosa eficacia de medidas como la devaluación de la peseta, en un momento en que las empresas requerían la importación de maquinaria para modernizarse, y advirtiendo sobre la caída  de las inversiones y los valores bursátiles. La burguesía ovetense y en general asturiana trató de presionar, aunque con pocos efectos, a los organismos encargados de la planificación económica para que modificasen su política con respecto al respecto. En 1970 los concejos de Mieres y Langreo se incluyen en las zonas de Preferente Localización Industrial, pero la medida no surtirá los esperados efectos en el desarrollo de las comarcas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las razones que bloqueaba la instalación de nuevas empresas en la región era el calamitoso estado de las vías de comunicación, agravado por el tránsito constante de vehículos pesados desde los años 60. Las salidas por carretera hacia Galicia o Santander eran estrechas y no estaban correctamente trazadas, a lo que se sumaba desde principios de los años 70 el colapso continuado del área central de la región y en concreto del triángulo Oviedo-Gijón-Avilés. La Sociedad Promotora de Autopistas de Asturias y León (PROALSA) apenas consiguió construir el tramo de autovía entre Oviedo y Figaredo, mejorando el trazado del Puerto del Padrón. No fue hasta varios años después de la muerte de Franco cuando pudo realizarse la Autopista Y, principal arteria de la región que conecta Oviedo con Gijón y Avilés, y ponerse en funcionamiento la autopista de León a Lena con pendientes máximas de un 5% frente al 15% que alcanza el desnivel de Pajares. En estas circunstancias en 1973 mientras que la siderurgia básica y la minería absorbían el 66% del empleo el resto de los sectores constaban de pequeñas y débiles empresas a excepción quizás de la industria alimentaria, un 7%, y de los transformadores metálicos y construcción de material de transporte, un 9%.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte el campo asturiano llevaba a término la plena orientación ganadera de las explotaciones y el acceso a la propiedad de la tierra de los agricultores, incrementándose la producción lechera desde los 445 millones de litros en 1955 a 683 en 1975 mientras que en 1984 se alcanzaba el 90% de industrialización en el sector. La explotación cárnica del vacuno crecía a ritmo similar pasándose de 7.847 toneladas sacrificadas en 1954 a 17.908 en 1970. Sin embargo el campo regional se enfrentaba a la contrapisa de su fragmentación en pequeñas parcelas, menos de 5 hectáreas, en más de un 75%, obligando a grandes inversiones en maquinaria y limitando su productividad. A su vez los mecanismos de comercialización de los productos agrícolas, muy favorables a los intermediarios e industriales lecheros en detrimento de los productores, desencadenaron toda una serie de nuevas contradicciones sociales que alcanzaron su climax en la “Guerra de la Leche” de 1966; en ese episodio quedaron al descubierto insuficiencias en la red de industrialización y distribución que fueron momentáneamente solventadas con la creación de Central Lechera Asturiana, inaugurada en 1970 con el capital de 4.000 campesinos ganaderos de la región.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo este cúmulo de cambios reactivó a las organizaciones obreras y revirtió en un notable incremento de la conflictividad social. El primer despunte de este fenómeno tuvo lugar en 1957 con la huelga de la mina La Camocha en Gijón. Fue precisamente en ese episodio donde comenzó a generalizarse la fórmula organizativa de las comisiones obreras, logrando al año siguiente los militantes comunistas que habían conseguido figurar como enlaces del sindicato vertical movilizar a 20.000 mineros; cuatro años más tarde, 1962, una nueva huelga concitaba el apoyo de 40.000 obreros. La huelga de 1962 supuso la aparición de una comisión central de la minería que en 1966, a instancias de los comunistas, daría lugar a la Comisión Provincial de la Minería con la misión de centralizar todas las actividades reivindicativas que hasta entonces desarrollaban de forma inconexa las diversas comisiones. Sin embargo la actividad comunista, tras la ilegalización de Comisiones Obreras por el Tribunal Supremo en 1967, caería en un periodo de estancamiento en buena medida por haber privilegiado a un sector en clara regresión como era la minería desatendiendo a otros tan relevantes como el metal. Esta estrategia comenzaría a ser corregida a partir de 1970, permitiendo además el acceso al aparato del Partido de profesionales provenientes de capas obreras y funcionariales distintas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En general puede decirse que el desarrollismo impulsado por la Dictadura en los años 60 supuso para tejido económico y social de Oviedo especializarse en el sector terciario y administrativo. Las empresas que se situaban en las inmediaciones del núcleo urbano  y las actividades ligadas al sector secundario se van trasladando paulatinamente hacia sus términos municipales y hacia los adyacentes Siero y Llanera. La crisis de los años setenta supondrá no obstante una ralentización en el crecimiento de su población urbana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Arte y Monumentos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ver: [[Arte y Monumentos de Oviedo]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Calles y lugares de Oviedo==&lt;br /&gt;
Ver: [[Relación de calles y lugares de Oviedo]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía:==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón]]. ''[[Los señoríos asturianos]]''. Colección Biblioteca Histórica Asturiana. Edición: [[Silverio Cañada]]. Gijón, 1989.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Lucien Barrau-Dihigo]]. ''[[Historia política del reino asturiano (718-910)]]''. Título original: ''Recherches sur l`Histoire politique du royaume asturien (718-910)''. Traducción: Eugenio Fuentes. Colección Biblioteca Histórica Asturiana. Edición: [[Silverio Cañada]]. Gijón, 1989.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Fermín Canella]]. ''[[El Libro de Oviedo]]'' (Edición especial para el Excmo Ayuntamiento de Oviedo). Colección: Biblioteca de Autores Asturianos. Edición: Editorial Auseva S.A.; Gijón, 1990.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Francisco Carantoña Álvarez]]. ''[[Revolución Liberal y crisis de las instituciones tradicionales asturianas]]''. Colección Biblioteca Histórica Asturiana. Edición: Silverio Cañada. Gijón, 1989.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Santos M. Coronas González]]. ''El orden medieval de Asturias''. Discurso de ingreso como miembro de número permanente del Real Instituto de Estudios Asturianos, leído el 17 de mayo de 2000. Contestación de Juan Ignacio Ruiz de la Peña Solar. Edición: RIDEA; Oviedo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Francisco Erice]] y [[Jorge Uría]]. ''[[Historia Básica de Asturias]]''. Edición: Silverio Cañada. Colección: Biblioteca Histórica Asturiana; Gijón, 1990.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Andrés Fugier]]. ''[[La Junta Superior de Asturias y la invasión francesa (1810-1811)]]''. Colección: Biblioteca Histórica Asturiana. Edición: Silverio Cañada; Gijón, 1989.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Francisco Javier Fernández Conde]]. ''[[El señorío del Cabildo ovetense. Estructuras agrarias de Asturias en el Tardo Medievo]]''. Edición: Servicio de Publicaciones de la Universidad e Ovido, Departamento de Historia y Artes, Área de Historia Medieval; Oviedo, 1993.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Manuel Gómez Tabanera]]. ''Orígenes sociales de la Monarquía Asturiana -a la luz de la Antropología y Etnohistoria. Discurso leído el día 23 de mayo de 1985, en el acto de recepción pública, como Miembro de Número electo (del Real Instituto de Estudios Asturianos), del ILMO. SR. D. José Manuel Gómez-Tabanera. Contestación por el ILMO. SR. D. José Luis Pérez de Castro''. Edición: RIDEA; Oviedo, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Alfonso Menéndez González]]. ''[[Elite y poder: La Junta General del Principado de Asturias 1594-1808]]''. Premio Juan Uría 1989. Edición: Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), Artes Gráficas SEPRISA; Oviedo, 1989. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Joaquín Ocampo Suárez-Valdés]]. ''[[Campesinos y artesanos en la Asturias preindustrial 81750-1850)]]''. Colección: Biblioteca Histórica Asturiana. Edición: Silverio Cañada; Gijón, 1990.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Entrada 'Oviedo' en la ''[[Gran Enciclopedia Asturiana]]'' (catorce tomos), tomo 11, páginas: 41-77. Edición: [[Silverio Cañada]], Gijón 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Entrada 'Oviedo' en el ''[[Diccionario Enciclopédico del Principado de Asturias]]'' (quince tomos), tomo 12, páginas: 7-74. Edición: Ediciones Nobel. Navarra, 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Claudio Sánchez-Albornoz]]. ''[[El reino de Asturias. Orígenes de la nación española]]''. Colección: Biblioteca Histórica Asturiana. Edición: [[Silverio Cañada]]. Gijón, 1989.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Ramón Tejo]]. ''[[Las nuevas calles de Oviedo]]''. Edición: Corondel S.L. Zuazua&amp;amp;Gil; Oviedo, 2005.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer; Oviedo, 1992.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<title>Al-Hakam</title>
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		<updated>2007-09-14T11:23:04Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Emir independiente de Córdoba nacido en Córdoba en 770 y muerto en Córdoba en 822. Sucede a su padre [[Hixem I]] en el año 796. Como ya había ocurrido durante el breve emirato anterior, parte de su reinado vendrá marcado por las revueltas internas y las luchas por el poder entre las diversas facciones. En 797 sus tíos Sulaymán y Abdalá o Ad Allah intentarán despojarlo del trono llegando a solicitar la ayuda de [[Carlomagno]]. Esta revuelta se sofoca con rapidez, muriendo el tío de más edad y viéndose forzado el superviviente a reconocer a Al-Hakam. En ese mismo año se produce el episodio conocido como la Jornada del Foso: los notables de Toledo, ciudad sometida al emir pero beneficiaria de un cierto grado de autonomía, se resistían a admitir la autoridad de Al-Hakam, resolviendo éste atraerlos al castillo del gobernador Amrú, muladí de su confianza, para que le presentasen sus respetos con ocasión de su nombramiento; una vez en el castillo son decapitados uno a uno, en número de cuatrocientos, contándose entre ellos el obispo Elipando, siendo sus cuerpos arrojados a un foso. Hubo también rebeliones en las tres marcas (Toledo, Capital de la Marca Media, Zaragoza, capital de la Marca Superior y Mérida, capital de la Marca Inferior) en la propia Córdoba en 805, donde los cabecillas serán detenidos y ejecutados, y sobre todo el motín del arrabal de Córdoba en 818 que sería sofocado con dureza por el ejército del emir, lanzando a sus tropas sobre la retaguardia de los amotinados, que rodeaban el palacio, ejecutando a más de tres mil supervivientes y obligando al resto de habitantes del arrabal a abandonar sus viviendas que serían incendiadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En conjunto, los disturbios del reinado de Al-Hakam permitirían al reino asturiano verse libre de incursiones de relieve sobre su territorio en unos veinte años. [[Alfonso II, el Casto]] aprovecharía ese periodo para tomar Lisboa en 797 o 798, comunicándoselo inmediatamente a Carlomagno mediante el envío a Aquisgrán, durante el invierno de 798, de dos embajadores posiblemente llamados Basiliscos o Velasco y Fruela, junto con una parte del botín en forma de presente. No obstante, los musulmanes no permanecieron completamente inactivos: en 801 el emir envía un ejército en socorro de Barcelona que estaba siendo asediada por tropas francas a las órdenes de Luis de Aquitania, pero los musulmanes son detenidos por Guillermo de Tolosa a la altura de Zaragoza, y no queriendo regresar a Córdoba sin ningún éxito se dirigen a Asturias, donde, tras realizar algunos saqueos, son derrotados; unos años más tarde, en 806, el general Abu Utmán dirige una incursión contra Castilla, encontrando la propia muerte a orillas del Pisuerga. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los francos por una parte y Alfonso II, el Casto por otra efectuaban frecuentes incursiones sobre los territorios de Al-Hakam, quien en 816, habiéndose librado al fin de sus enemigos interiores, pudo preparar una importante expedición. El visir [[Abd al-Karim]], quien ya había guiado las expediciones de 794 y 795, se internó al frente de un potente ejército en territorio gallego, llegando a las inmediaciones del pueblo de Narón, cerca de una corriente de agua que se identifica con el río Miño o con uno de sus afluentes, el río Ferreira. Alfonso II, tras haber reforzado sus filas con numerosas levas, acudió acampando en la orilla opuesta a la ocupada por los musulmanes. Al alba Abd al-Karim quiso vadear el río, acción interrumpida por los cristianos, que sí lograrían cruzarlo lanzándose sobre los musulmanes e iniciando un encarnizado combate que se prolongaría durante unos trece días, tras los cuales comenzaría un periodo de lluvias que deja a ambos ejércitos en mala situación y lleva a Abd al-Karim a retirarse regresando a Córodoba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al-Hakam fallece en junio de 822, sucediéndole su hijo [[Abderramán II]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Biografías|Al-Hakam]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<title>Hixem</title>
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		<updated>2007-09-14T11:19:26Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;También conocido como Hisham I. Emir de Córdoba nacido en 757 y fallecido en 796. Según la costumbre musulmana la sucesión no recaía en el primogénito sino sobre el vástago real que el monarca anterior juzgaba más apto para el trono. De esta forma, su padre [[Abderramán I]] le elige sucesor en detrimento de sus hermanos Sulayman, valí de Toledo, y Abd Allah, que considerándose agraviados se rebelarán contra él. Con la ayuda del muladí Musa Ben Fortín logra sofocar la revuelta de sus hermanos, tras la cual comenzará un periodo de relativa paz interior, no turbada más que por alguna sublevación de poca entidad, que le permitirá dirigir continuas campañas contra los reinos cristianos. En 791 dos expediciones marcharán contra el norte, la primera de ellas, dirigida por Abu Utman Ubayd Allah, antiguo visir de Abderramán I, atacó las zonas de Alava y Bardulia, derrotando a los contingentes cristianos que les hicieron frente y persiguiéndolos a lo largo de la cuenca del Ebro. Simultáneamente, Yusuf ben Bujt, también visir de Abderramán I y antiguo cliente del mismo, asoló Galicia, remontando después del valle de Valcárcel para encontrarse en Burbia (lugar no identificado que quizás se trate de la actual Villafranca del Bierzo), con [[Bermudo I|Bermudo I el diácono]] quien trataba de cortarle la retirada. La estrategia del rey astur fracasó, resultando arroyado su ejército, circunstancia que quizás podría haber influido en su abdicación en [[Alfonso II]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras las campañas de 791 los antiguos aliados de Abderramán I desaparecieron de escena, siendo sustituidos por los hermanos [[Abd al-Malik]] y [[Abd al-Karim]] ibn Abd al Wahid ibn Mugait, nietos del conquistador de Córdoba Al-Mugait. En 792 Malik incursiona Álava, adentrándose en Francia a la primavera siguiente invade Gerona, que había sido conquistada recientemente por los francos, sitia Narbona, logrando abrir brechas en sus murallas y destruyendo sus cosechas, finalmente, culmina su campaña derrotando al duque de Tolosa. Con el botín de esta expedición pudo reconstruirse el puente de Córdoba sobre el Guadalquivir y concluirse la mezquita de Córdoba. En 794 vuelven nuevamente a lanzarse dos campañas, marchando Karim sobre Álava mientras su hermano Malik se adentra en [[Asturias]] por el camino de la Mesa, logrando alcanzar y saquear [[Oviedo]], cuyos templos son incendiados, sin encontrar resistencia. Pero al regresar, utilizando la antigua calzada romana por la que habían penetrado en territorio astur, sufren una emboscada en un lugar llamado Lutos, cerca del valle de Pigüeña, siendo el ejército musulmán aniquilado y pereciendo el propio Malik. El emir envía a karim con otro ejército en 795 con el objetivo, al parecer, de conquistar el reino asturiano y dar muerte a Alfonso II. Informado Alfonso del avance musulmán acampa cerca de Peña Ubiña tratando de asegurarse la retirada por la Mesa o por el Puerto Ventana. El rey cristiano es esta vez derrotado el 18 de septiembre, huyendo por Ventana y yendo a refugiarse a la sierra del Aramo mientras su caballería trataba infructuosamente de frenar el avance musulmán en Quirós, lo que motivará que el rey casto huya otra vez y busque refugio en la misma Oviedo, de donde deberá huir nuevamente permitiendo a los musulmanes penetrar en la capital. Sin embargo, Karim tras saquear la ciudad ordena la retirada por lo avanzado de la estación. Paralelamente, el emir había mandado otro ejército contra Galicia, aunque en este caso sin ninguna fortuna. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hixem I muere el 27 de abril de 796, sucediéndole su hijo [[Al-Hakam]], tras un breve reinado en el que son promovidos lo estudios teológicos y jurídicos y la escuela Malikí, versión ortodoxa del Islam, lo que le granjeará la imagen de hombre piadoso.&lt;br /&gt;
[[Category:Biografías|Hixem]]&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>Calle Tenderina Baja</title>
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		<updated>2007-09-14T11:14:43Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adyacente al barrio de Ventanielles. Constituye la prolongación de la [[Calle Tenderina Alta]] por la [[Carretera de Santander]] (N-34). Comienza tras la desembocadura de la [[Calle Río Caudal]] y la [[Calle de la Ronda]], dando a su acera Sur [[Calle de las Madreselvas]] y [[Calle de la Quinta]], respectivamente y de forma sucesiva, y a la Norte [[Calle Río Deva]], [[Calle Joaquín Blume]] y [[Calle Río Dobra]]. Es tras la desembocadura de Río Dobra cuando pasa a ser la [[Carretera de Santander]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Tenderina Alta]]&lt;/div&gt;</summary>
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		<updated>2007-09-14T11:12:34Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adyacente al barrio de Ventanielles. Constituye la prolongación de la [[Calle Tenderina Alta]] por la [[Carretera de Santander]] (N-34). Comienza tras la desembocadura de la [[Calle Río Caudal]] y la [[Calle de la Ronda]], dando a su acera Sur [[Calle de las Madreselvas]] y [[Calle de la Quinta]], respectivamente y de forma sucesiva, y a la Norte [[Calle Río Deva]], [[Calle Joaquín Blume]] y [[Calle Río Dobra]]. Es tras la desembocadura de Río Dobra cuando pasa a ser la [[Carretera de Santander]].&lt;/div&gt;</summary>
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		<updated>2007-09-14T10:53:52Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Una de las avenidas más amplias de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Constituye el primer tramo de la [[Carretera de Santander]]. Arranca de la [[Plaza Campo de los Patos]], donde aportan [[Calle Adelantado de la Florida]] por el Norte, [[Calle Azcárraga]] por el Oeste, [[Calle Postigo Alto]] por el Suroeste y la [[Ronda Sur]] o Ronda de Circunvalación por el Sur; discurre hacia el Este continuándose insensiblemente con la [[Calle Tenderina Baja]] a partir aproximadamente de la intersección con la Calle Río Caudal y la Calle de la Ronda. Paralela a ella, por su acera derecha en dirección a Tenderina Baja (acera Sur), avanza la [[Avenida de Torrelavega]] con la que está conectada por [[Calle Rafael María de Labra]], [[Calle Comandante Janariz]] y la [[Calle de la Ronda]], respectivamente y de forma sucesiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La referencia más antigua que se conoce a la Tenderina es un documento fechado en 1681 en el que se refiere que para prevenir una posible epidemia de peste se dispusieron guardias en varios puntos de acceso a la ciudad y entre ellos en las casas de la Tenderina. El 26 de octubre de 1731 el [[Ayuntamiento de Oviedo]] dispuso el arreglo de varias calzadas, beneficiándose de la intervención la calle que nos ocupa. En 1782 se realizó una nueva obra en la zona, promovida por el regidor perpetuo de Oviedo [[José Gabriel Fernández del Cueto]]; fue entonces cuando se erigieron los famosos canapés de la Tenderina, que sirven para delimitar la Alta de la Baja, de los que se conservaron restos hasta el último ensanche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta bien entrado el siglo XIX la Tenderina tuvo carácter rural, siendo la Calle un paseo. Las transformaciones socioeconómicas del periodo siguiente, hasta la Guerra Civil, lo transformarían en una zona netamente urbana, pero sucia y angosta. Durante el sitio de Oviedo por parte de las fuerzas leales a la II República marcó la primera línea de combate, quedando su acera derecha completamente destruida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer. Oviedo, 1992. Páginas: 290-291.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Tenderina Baja]]&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>Calle del Adelantado de la Florida</title>
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		<updated>2007-09-14T10:53:00Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Image:c002.jpg|thumb|300px|Plano de situación]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Constituye una prolongación de [[Calle General Elorza]] que desemboca en el barrio de la Tenderina, dejando al Sur la [[Fábrica de Armas de Oviedo]] (sita en el antiguo [[Campo de la Vega]]), concretamente, en la [[Plaza Campo de los Patos]], confluyendo con [[Calle Tenderina Alta]] y [[Calle Azcárraga]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su cercanía al Campo de la Vega hizo que inicialmente se la conociese como Carretera de la Vega, hasta que la Corporación ovetense, reunida el 3 de agosto de 1928, acordó rebautizarla 'Calle Adelantado de la Florida' en honor del conquistador y navegante [[Pedro Menéndez de Avilés]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En terrenos comprendidos entre esta Calle y la línea, desmantelada en 1999, Oviedo-Fuso de la Reina (perteneciente al [[Ferrocarril Vasco-Asturiano]]), construyó la Cooperativa de Armeros de Oviedo para casas baratas, entre 1923 y 1925, un grupo de chalés que serían bautizados como Colonia del [[Marqués de San Feliz]], a propuesta de la propia Cooperativa, por acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Oviedo del 20 de marzo de 1925. Tal denominación se debe a que los terrenos en que se emplazó la Colonia fueron cedidos por [[Antonio Sarri y Fernández Valdés]], segundo Marqués de San Feliz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer. Oviedo, 1992. Páginas: 290-291.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Adelantado de la Florida]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_Tenderina_Alta&amp;diff=12437</id>
		<title>Calle Tenderina Alta</title>
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		<updated>2007-09-14T10:52:24Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Una de las avenidas más amplias de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Constituye el primer tramo de la [[Carretera de Santander]]. Arranca de la [[Plaza Campo de los Patos]], donde aportan [[Calle Adelantado de la Florida]] por el Norte, [[Calle Azcárraga]] por el Oeste, [[Calle Postigo Alto]] por el Suroeste y la [[Ronda Sur]] o Ronda de Circunvalación por el Sur; discurre hacia el Este continuándose insensiblemente con la [[Calle Tenderina Baja]] a partir aproximadamente de la intersección con la Calle Río Caudal y la Calle de la Ronda. Paralela a ella, por su acera derecha en dirección a Tenderina Baja (acera Sur), avanza la [[Avenida de Torrelavega]] con la que está conectada por [[Calle Rafael María de Labra]], [[Calle Comandante Janariz]] y la [[Calle de la Ronda]], respectivamente y de forma sucesiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La referencia más antigua que se conoce a la Tenderina es un documento fechado en 1681 en el que se refiere que para prevenir una posible epidemia de peste se dispusieron guardias en varios puntos de acceso a la ciudad y entre ellos en las casas de la Tenderina. El 26 de octubre de 1731 el [[Ayuntamiento de Oviedo]] dispuso el arreglo de varias calzadas, beneficiándose de la intervención la calle que nos ocupa. En 1782 se realizó una nueva obra en la zona, promovida por el regidor perpetuo de Oviedo [[José Gabriel Fernández del Cueto]]; fue entonces cuando se erigieron los famosos canapés de la Tenderina, que sirven para delimitar la Alta de la Baja, de los que se conservaron restos hasta el último ensanche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta bien entrado el siglo XIX la Tenderina tuvo carácter rural, siendo la Calle un paseo. Las transformaciones socioeconómicas del periodo siguiente, hasta la Guerra Civil, lo transformarían en una zona netamente urbana, pero sucia y angosta. Durante el sitio de Oviedo por parte de las fuerzas leales a la II República marcó la primera línea de combate, quedando su acera derecha completamente destruida.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<title>Calle Santa Clara</title>
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		<updated>2007-09-14T10:17:06Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nace en la reunión de [[Avenida Alcalde García Conde]] y la [[Calle Luna]], que aportan ambas a la [[Plaza del Carbayón]], donde se emplaza la Delegación de Hacienda, construida en 1958 sobre el solar del Convento de Santa Clara; viene a ser una prolongación de la Luna hasta la Calle Foncalada, desembocando en la confluencia de ésta con [[Calle Alonso de Quintanilla]] y [[Calle Caveda]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su nombre alude, obviamente, al [[Convento de Santa Clara]], fundado por las Clarisas de Benavente en 1287. Se sabe que al menos desde 1318 ya se conocía así a un barrio o calle de Oviedo situado en las inmediaciones del cenobio. El edifico conventual fue parcialmente derruido en 1958, haciendo caso omiso las autoridades franquistas a las protestas de eminentes autoridades como [[Juan Uría Ríu]], reutilizándose algunas partes para el edifico de la Delegación de Hacienda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Ed: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, imprenta Gofer. Oviedo, 1992.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Santa Clara, Calle]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Plaza_del_Carbay%C3%B3n&amp;diff=12423</id>
		<title>Plaza del Carbayón</title>
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		<updated>2007-09-14T10:15:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Plaza de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Plaza El Carbayón está comprendida entre la [[Calle Argüelles]] y la [[Calle Santa Clara]], quedando delimitada por los restos del [[Convento de Santa Clara]] y por la hilera de casas que desciende desde el antiguo Instituto de Previsión hasta el final de la Calle Luna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ha recibido distintos nombres como Campo de la Lana (véase Calle Argüelles), Huerta de Santa Clara (véase [[Calle Alonso Quintanilla]], [[Calle Santa Clara]] y [[Calle 19 de Julio]]),  Plaza Progreso, Plaza de la Reina María Cristina, Plaza de los Estudiantes, Plaza Galicia y por último Plaza El Carbayón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plaza Progreso fue el nombre, acordado por el [[Ayuntamiento de Oviedo]] en la sesión del 18 de junio de 1883, con que se englobó en primer lugar una extensión bastante más amplia que la que corresponde a la actual Plaza El Carbayón. En 1845 fueron derribadas las tapias  del Convento de Santa Clara convirtiéndose en propiedad municipal todo el terreno que hoy ocupan el [[Teatro Campoamor]] y sus jardines, el [[Edificio de Correos]] y la Calle 19 de Julio y pasando a denominarse Plaza Progreso. El Teatro Campoamor comenzó a construirse en 1887, inaugurándose en 1892; asimismo en 1887, en el solar ocupado actualmente por el Edificio de Correros, abrió sus puertas un mercado cubierto diseñado por [[Juan Miguel La Guardia]], el [[Mercado del Progreso]], que fue conocido popularmente como La Placina. Estas intervenciones urbanísticas hicieron que la Plaza Progreso fuese quedando reducida a los límites de lo que hoy es la Plaza El Carbayón. El 25 de abril el Ayuntamiento de Oviedo resolvió colocar una verja en los jardines de la Plaza Progreso adyacentes al Teatro Campoamor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Plaza Progreso fue rebautizada como Plaza de la Reina María Cristina por el Ayuntamiento en la sesión del 15 de marzo de 1929 en recuerdo de la reina madre María Cristina de Habsburgo, fallecida ese mismo año. Con el advenimiento de la II República el consistorio resolvió darle a la plaza el nombre de Plaza de los Estudiantes en homenaje a la cooperación prestada por los estudiantes al derrocamiento de la monarquía en forma de huelgas y algaradas. Tras la Guerra Civil Española el Ayuntamiento Franquista denominó a esta plaza Plaza Galicia en forma de homenaje, como también se hizo con la Avenida Galicia, a las columnas gallegas que a las órdenes de [[Jesús Teijeiro Pérez]] (ver: [[Calle Teniente Coronel Teijeiro]]) rompieron el cerco de Oviedo el 17 de octubre de 1936; no debe olvidarse que el contiguo edificio de Santa Clara sirvió de alojamiento a las columnas gallegas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente el Pleno del Ayuntamiento de Oviedo del 3 de marzo de 1965 acordó que la Plaza Galicia pasase a llamarse Plaza El Carbayón en memoria del legendario [[Carbayón de Oviedo]], enorme roble que da origen al gentilicio de la ciudad y a unos exquisitos pasteles típicos de la misma derribado el 9 de septiembre de 1879, tras encendidas polémicas y controversias, para permitir el ensanche de la Calle Uría y conectar el casco histórico con las estación del ferrocarril. En marzo de 1959 el Ayuntamiento hizo instalar una placa conmemorativa en el lugar en que se alzaba el Carbayón, al comienzo de la Calle Uría en su acera derecha, en la que puede leerse: “Aquí estuvo durante siglos el Carbayón, árbol simbólico de la ciudad, derribado el II de octubre de MDCCCLXXIX. La Corporación municipal acordó el XXIV de marzo de MCMLIX la colocación de esta placa que perpetúe su memoria”. Unos años antes se plantó un nuevo roble en los jardines del Teatro Campoamor, incluidos en la plaza, en torna al cual se colocó un verja con una inscripción que reza: “Como continuador de aquel árbol simbólico que no dio el título de carbayones, el Ayuntamiento plantó este roble el día XI de febrero del año de gracia de MCML”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conviene señalar que el carbayo o carbayu (Quercus robur) es una variedad de roble característica de la vegetación de Asturias (España) cuyo nombre está además muy presente, en aumentativo o diminutivo, en la toponimia de la región. En el propio concejo de Oviedo el topónimo Carbayón aparece en la zona de [[Villamorsén]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Ed: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, imprenta Gofer. Oviedo, 1992.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|El Carbayón, Plaza]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Plaza_del_Carbay%C3%B3n&amp;diff=12422</id>
		<title>Plaza del Carbayón</title>
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		<updated>2007-09-14T10:15:26Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Plaza de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Plaza El Carbayón está comprendida entre la [[Calle Argüelles]] y la [[Calle Santa Clara]], quedando delimitada por los restos del [[Convento de Santa Clara]] y por la hilera de casas que desciende desde el antiguo Instituto de Previsión hasta el final de la Calle Luna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ha recibido distintos nombres como Campo de la Lana (véase Calle Argüelles), Huerta de Santa Clara (véase [[Calle Alonso Quintanilla]], [[Calle Santa Clara]] y [[Calle 19 de Julio]]),  Plaza Progreso, Plaza de la Reina María Cristina, Plaza de los Estudiantes, Plaza Galicia y por último Plaza El Carbayón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plaza Progreso fue el nombre, acordado por el [[Ayuntamiento de Oviedo]] en la sesión del 18 de junio de 1883, con que se englobó en primer lugar una extensión bastante más amplia que la que corresponde a la actual Plaza El Carbayón. En 1845 fueron derribadas las tapias  del Convento de Santa Clara convirtiéndose en propiedad municipal todo el terreno que hoy ocupan el [[Teatro Campoamor]] y sus jardines, el [[Edificio de Correos]] y la Calle 19 de Julio y pasando a denominarse Plaza Progreso. El Teatro Campoamor comenzó a construirse en 1887, inaugurándose en 1892; asimismo en 1887, en el solar ocupado actualmente por el Edificio de Correros, abrió sus puertas un mercado cubierto diseñado por [[Juan Miguel La Guardia]], el [[Mercado del Progreso]], que fue conocido popularmente como La Placina. Estas intervenciones urbanísticas hicieron que la Plaza Progreso fuese quedando reducida a los límites de lo que hoy es la Plaza El Carbayón. El 25 de abril el Ayuntamiento de Oviedo resolvió colocar una verja en los jardines de la Plaza Progreso adyacentes al Teatro Campoamor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Plaza Progreso fue rebautizada como Plaza de la Reina María Cristina por el Ayuntamiento en la sesión del 15 de marzo de 1929 en recuerdo de la reina madre María Cristina de Habsburgo, fallecida ese mismo año. Con el advenimiento de la II República el consistorio resolvió darle a la plaza el nombre de Plaza de los Estudiantes en homenaje a la cooperación prestada por los estudiantes al derrocamiento de la monarquía en forma de huelgas y algaradas. Tras la Guerra Civil Española el Ayuntamiento Franquista denominó a esta plaza Plaza Galicia en forma de homenaje, como también se hizo con la Avenida Galicia, a las columnas gallegas que a las órdenes de [[Jesús Teijeiro Pérez]] (ver: [[Calle Teniente Coronel Teijeiro]]) rompieron el cerco de Oviedo el 17 de octubre de 1936; no debe olvidarse que el contiguo edificio de Santa Clara sirvió de alojamiento a las columnas gallegas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente el Pleno del Ayuntamiento de Oviedo del 3 de marzo de 1965 acordó que la Plaza Galicia pasase a llamarse Plaza El Carbayón en memoria del legendario [[Carbayón de Oviedo]], enorme roble que da origen al gentilicio de la ciudad y a unos exquisitos pasteles típicos de la misma derribado el 9 de septiembre de 1879, tras encendidas polémicas y controversias, para permitir el ensanche de la Calle Uría y conectar el casco histórico con las estación del ferrocarril. En marzo de 1959 el Ayuntamiento hizo instalar una placa conmemorativa en el lugar en que se alzaba el Carbayón, al comienzo de la Calle Uría en su acera derecha, en la que puede leerse: “Aquí estuvo durante siglos el Carbayón, árbol simbólico de la ciudad, derribado el II de octubre de MDCCCLXXIX. La Corporación municipal acordó el XXIV de marzo de MCMLIX la colocación de esta placa que perpetúe su memoria”. Unos años antes se plantó un nuevo roble en los jardines del Teatro Campoamor, incluidos en la plaza, en torna al cual se colocó un verja con una inscripción que reza: “Como continuador de aquel árbol simbólico que no dio el título de carbayones, el Ayuntamiento plantó este roble el día XI de febrero del año de gracia de MCML”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conviene señalar que el carbayo o carbayu (Quercus robur) es una variedad de roble característica de la vegetación de Asturias (España) cuyo nombre está además muy presente, en aumentativo o diminutivo, en la toponimia de la región. En el propio concejo de Oviedo el topónimo Carbayón aparece en la zona de [[Villamorsén]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Tolivar Faes]]. [[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]. Ed: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, imprenta Gofer. Oviedo, 1992.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|El Carbayón, Plaza]]&lt;/div&gt;</summary>
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&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;</summary>
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&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nace en la reunión de [[Avenida Alcalde García Conde]] y la [[Calle Luna]], que aportan ambas a la [[Plaza del Carbayón]], donde se emplaza la Delegación de Hacienda, construida en 1958 sobre el solar del Convento de Santa Clara; viene a ser una prolongación de la Luna hasta la Calle Foncalada, desembocando en la confluencia de ésta con [[Calle Alonso de Quintanilla]] y [[Calle Caveda]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su nombre alude, obviamente, al [[Convento de Santa Clara]], fundado por las Clarisas de Benavente en 1287. Se sabe que al menos desde 1318 ya se conocía así a un barrio o calle de Oviedo situado en las inmediaciones del cenobio. El edifico conventual fue parcialmente derruido en 1958, haciendo caso omiso las autoridades franquistas a las protestas de eminentes autoridades como [[Juan Uría Ríu]], reutilizándose algunas partes para el edifico de la Delegación de Hacienda.&lt;/div&gt;</summary>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nace en la reunión de [[Avenida Alcalde González Conde]] y la [[Calle Luna]], que aportan ambas a la [[Plaza del Carbayón]], donde se emplaza la Delegación de Hacienda, construida en 1958 sobre el solar del Convento de Santa Clara; viene a ser una prolongación de la Luna hasta la Calle Foncalada, desembocando en la confluencia de ésta con [[Calle Alonso de Quintanilla]] y [[Calle Caveda]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su nombre alude, obviamente, al [[Convento de Santa Clara]], fundado por las Clarisas de Benavente en 1287. Se sabe que al menos desde 1318 ya se conocía así a un barrio o calle de Oviedo situado en las inmediaciones del cenobio. El edifico conventual fue parcialmente derruido en 1958, haciendo caso omiso las autoridades franquistas a las protestas de eminentes autoridades como [[Juan Uría Ríu]], reutilizándose algunas partes para el edifico de la Delegación de Hacienda.&lt;/div&gt;</summary>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conecta la [[Calle Pelayo]], partiendo hacia su mitad, con la [[Calle Foncalada]], confluyendo en el comienzo de ésta con la [[Calle Caveda]] y la [[Calle Santa Clara]]. En su parte media es atravesada por la [[Calle 19 de Julio]] y un poco más allá, cerca de Santa Clara, por la [[Calle Covadonga]]. En 1931 fue prolongada hasta la Calle Caveda, desapareciendo la [[Plazuela de los Vizcaínos]]; en esa misma intervención se suprimieron también dos martillos del [[Convento de Santa Clara]], lo que hizo aumentar considerablemente el ancho de la Calle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al igual que la Calle 19 de Julio y la [[Plaza Progreso]] fue trazada en el terreno correspondiente a la huerta del Convento, expropiada hacia 1845. Inicialmente una calleja estrecha, no tanto por los ya mencionados martillos del edificio del Convento, cuanto por las edificaciones que se permitieron en la acera contraria (la [[Fábrica Bertrand]], por ejemplo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Corporación municipal acordó en el Pleno del 28 de mayo de 1887 bautizarla con el nombre del contador mayor de los Reyes Católicos: [[Alonso de Quintanilla]]; tal decisión estaba motivada por la vinculación de este personaje con el cercano Monasterio de Santa Clara. El 14 de agosto de 1930 se la rebautizó como [[Alfredo Cañal]], en honor del presidente del Casino Español de la Habana, asturiano de nacimiento, dándosele el nombre de Alonso de Quintanilla a la [[Calle González Besada]]; ya con la II República, el 14 de agosto de 1932, juzgó conveniente el [[Ayuntamiento de Oviedo]] revocar la anterior decisión restituyéndoles a las calles Alonso  de Quintanilla y González Besada sus denominaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Aÿuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer, Oviedo, 1992. Páginas: 67-69.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Alonso de Quintanilla, Calle]]&lt;/div&gt;</summary>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conecta la [[Calle Pelayo]], partiendo hacia su mitad, con la [[Calle Foncalada]], confluyendo en el comienzo de ésta con la [[Calle Caveda]] y la [[Calle Santa Clara]]. En su parte media es atravesada por la [[Calle 19 de Julio]] y un poco más allá, cerca de Santa Clara, por la [[Calle Covadonga]]. En 1931 fue prolongada hasta la Calle Caveda, desapareciendo la [[Plazuela de los Vizcaínos]]; en esa misma intervención se suprimieron también dos martillos del [[Convento de Santa Clara]], lo que hizo aumentar considerablemente el ancho de la Calle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al igual que la Calle 19 de Julio y la Plaza Progreso fue trazada en el terreno correspondiente a la huerta del Convento, expropiada hacia 1845. Inicialmente una calleja estrecha, no tanto por los ya mencionados martillos del edificio del Convento, cuanto por las edificaciones que se permitieron en la acera contraria (la [[Fábrica Bertrand]], por ejemplo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Corporación municipal acordó en el Pleno del 28 de mayo de 1887 bautizarla con el nombre del contador mayor de los Reyes Católicos: [[Alonso de Quintanilla]]; tal decisión estaba motivada por la vinculación de este personaje con el cercano Monasterio de Santa Clara. El 14 de agosto de 1930 se la rebautizó como [[Alfredo Cañal]], en honor del presidente del Casino Español de la Habana, asturiano de nacimiento, dándosele el nombre de Alonso de Quintanilla a la [[Calle González Besada]]; ya con la II República, el 14 de agosto de 1932, juzgó conveniente el Ayuntamiento de Oviedo revocar la anterior decisión restituyéndoles a las calles Alonso  de Quintanilla y González Besada sus denominaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Aÿuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer, Oviedo, 1992. Páginas: 67-69.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Alonso de Quintanilla, Calle]]&lt;/div&gt;</summary>
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		<updated>2007-09-14T09:24:00Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conecta la [[Calle Pelayo]], partiendo hacia su mitad, con la [[Calle Foncalada]], confluyendo en el comienzo de ésta con la [[Calle Caveda]] y la [[Calle Santa Clara]]. En su parte media es atravesada por la [[Calle 19 de Julio]] y un poco más allá, cerca de Santa Clara, por la [[Calle Covadonga]]. En 1931 fue prolongada hasta la Calle Caveda, desapareciendo la [[Plazuela de los Vizcaínos]]; en esa misma intervención se suprimieron también dos martillos del [[Convento de Santa Clara]], lo que hizo aumentar considerablemente el ancho de la Calle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al igual que la Calle 19 de Julio y la Plaza Progreso fue trazada en el terreno correspondiente a la huerta del Convento, expropiada hacia 1845. Inicialmente una calleja estrecha, no tanto por los ya mencionados martillos del edificio del Convento, cuanto por las edificaciones que se permitieron en la acera contraria (la [[Fábrica Bertrand]], por ejemplo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Corporación municipal acordó en el Pleno del 28 de mayo de 1887 bautizarla con el nombre del contador mayor de los Reyes Católicos: [[Alonso de Quintanilla]]; tal decisión estaba motivada por la vinculación de este personaje con el cercano Monasterio de Santa Clara. El 14 de agosto de 1930 se la rebautizó como [[Alfredo Cañal]], en honor del presidente del Casino Español de la Habana, asturiano de nacimiento, dándosele el nombre de Alonso de Quintanilla a la [[Calle González Besada]]; ya con la II República, el 14 de agosto de 1932, juzgó conveniente el Ayuntamiento de Oviedo revocar la anterior decisión restituyéndoles a las calles Alonso  de Quintanilla y González Besada sus denominaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Aÿuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer, Oviedo, 1992. Páginas: 67-69.&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>Oviedo</title>
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		<updated>2007-09-13T12:28:48Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: /* Siglo XIV */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Ciudad del norte de España (43º22'N, 5º50'O) y concejo del mismo nombre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es la capital de la comunidad autónoma del [[Principado de Asturias]] y ha tenido un destacado papel en la historia de España como sede regia del primer núcleo de [[La Reconquista]]. Tres ciudades americanas situadas en Paraguay, la República Dominicana y La Florida en los Estados Unidos, fueron bautizadas con su mismo nombre por aventureros nacidos en ella.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Concejo==&lt;br /&gt;
El concejo de Oviedo se sitúa en la zona central de [[Asturias]], una posición estratégica en el dintorno de la región, cerca de la intersección entre las antiguas calzadas romanas que la atravesaban en dirección Norte-Sur y Este-Oeste, que ha determinado su capitalidad desde la época de [[Alfonso II, el Casto]] y consiguientemente su crecimiento demográfico y el engrosamiento de su patrimonio artístico, uno de los más importantes del Principado, en el que descuellan sus restos prerrománicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está comprendido entre los 43º16’45” y 43º25’38” de latitud Norte y los 2º03’16” y 2º19’46” de longitud O del meridiano de Madrid. Limita al Norte con el concejo de Llanera, al Sur con los de Santo Adriano, Ribera de Arriba y Mieres, al Este con los de Siero y Langreo y al Oeste con los de Grado y Las Regueras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo integran cuarenta y nueve parroquias, veintinueve de ellas rurales y las veinte restantes urbanas, que agrupan un total de trescientos núcleos poblacionales entre caserías, lugares y aldeas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las parroquias rurales, precedidas del núcleo poblacional al que están asociadas, son: [[Limanes]], [[Nuestra Señora de la O de Limanes]]; [[Loriana]], [[San Bartolomé de Loriana]]; [[Pando]], [[San Cipriano de Pando]]; [[Cruces]], [[San Esteban de las Cruces]]; [[Sograndio]], [[San Esteban de Sograndio]]; [[Caces]], [[San Juan de Caces]]; [[Priorio]], [[San Juan de Priorio]]; [[Tudela Veguín]], [[San Julián de Tudela de Veguín]]; [[Pereda]], [[San Martín de Pereda]]; Udrión, [[San Nicolás de Udrión]]; Naves, [[San Pedro de Naves]]; [[Nora]], [[San Pedro de Nora]]; [[Olloniego]], [[San Pelayo de Olloniego]]; [[Puerto]], [[San Pelayo de Puerto]]; [[Godos]], [[San Tirso de Godos]]; [[Villapérez]],  [[San Vicente de Villapérez]]; [[Colloto]], [[Santa Eulalia de Colloto]]; [[Manzaneda]], [[Santa Eulalia de Manzaneda]]; [[Bendones]], [[Santa María de Bendones]]; [[Brañes]], [[Santa María de Brañes]]; [[Naranco]], [[Santa María de Naranco]]; [[Pintoria]], [[San María de Pintoria]]; [[San Claudio]], [[Santa María de San Claudio]]; [[Trubia]], [[San María de Trubia]]; [[Soto]], [[Santa Teresa de Soto]]; [[Piedramuelle]], [[Santa Marina de Piedramuelle]]; [[Latores]], [[Santo Tomás de Latores]]; [[Manjoya]], [[Santiago de la Manjoya]]; [[Agüeria]], [[Santiago de Tudela de Agüeria]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las parroquias urbanas, precedidas del núcleo poblacional al que están asociadas, son: [[San Tirso el Real]]; [[San Isidoro el Real]]; [[San Juan el Real]]; [[Santa María la Real de la Corte]]; [[San Julián de los Prados]]; [[San Pedro de los Arcos]]; [[Pumarín]], [[San José de Pumarín]]; [[Gesta]], [[San Francisco de Asís]]; [[La Argañosa]], [[San Pablo de la Argañosa]]; [[Tenderina]], [[San Francisco Javier de la Tenderina]]; [[Ventanielles]] Bajo, [[La Sagrada Familia de Ventanielles]]; [[La Corredoria]], [[San Juan Bautista de la Corredoria]]; Otero, [[San Lázaro]]; [[Santo Domingo]], [[Nuestra Señora del Carmen]], [[Corazón de María]]; Cristo de las Cadenas, [[Santo Cristo de las Cadenas]]; [[Lavapiés]], [[San Antonio de Padua]]; [[Ciudad Naranco]], [[Nuestra Señora de la Merced]]; [[Ventanielles]] Alto, [[Natividad de Nuestra Señora]]; [[Campo de los Reyes]], [[Nuestra Señora de Covadonga]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su condición de capital de la Comunidad Autónoma de Asturias y su situación hacen de Oviedo un importante nudo de comunicaciones: de la ciudad de Oviedo arranca el brazo sur de la [[Autopista Y]], principal arteria de la región que comunica Oviedo con Avilés y Gijón; también atraviesan el concejo la A-66 o Autovía de la Plata, que discurre hacia el Sur por Mieres hasta el Huerna y las tierras leonesas, la N-630 que lleva al Puerto Pajares a través de las cuencas mineras, la A-64 que enlaza con Pola Siero y Villaviciosa, donde entronca con la Autovía del Cantábrico, la N-64 que conecta Asturias con Galicia y Cantabria; por último, el concejo es atravesado por varías carreteras regionales como la antigua carretera de Gijón, As-18, la AS-243 al sudeste del territorio ovetense, las AS-242, AS-322 y AS-228 al Sur y la AS-232 al Noroeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Geomorfología===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oviedo se sitúa sobre una zona oblonga y deprimida que avanza paralela a la costa y se extiende por el Este hasta [[Cangas de Onís]], la denominada “Depresión de Oviedo”, sobre la que discurren las carreteras y vías férreas más importantes de la zona oriental de Asturias. Esta depresión se originó en el Terciario: en esa época el relieve era escaso y el mar, como se colige de la existencia de un amplio manto de sedimentos cretácicos, cubría la actual cuenca minera desde finales de la Era Secundaria; a lo largo del Terciario la región fue fracturándose, diferenciándose en varios bloques que durante este periodo experimentaron movimientos de ascenso, descenso y torsiones, dando lugar finalmente a la Cordillera Cantábrica y apareciendo una serie de sistemas lacustres en los que se produjo un depósito de arcillas rojas y margas blancas (en estas margas, en la zona de Llamaquique, se descubrieron en 1926 unos restos esqueléticos de vertebrados, la Fauna de Oviedo, que demostraron el origen cretácico de los sedimentos y su génesis lacustre) que da origen al actual subsuelo Ovetense. El contacto de estos sedimentos con los materiales previos de origen cretácico, areniscas, arenas y piedras calizas, fue muy discontinuo a consecuencia del relieve del terreno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para [[Truyols]] y [[Jolivert]] el relieve actual de la zona de Oviedo se explica a partir de su constitución geológica, la cual ha sido acentuada por la acción erosiva de su sistema hídrico: los cauces del Nalón y el Caudal han generado hoces en la piedra caliza, ocasionando un notable desnivel entre su curso y la elevación donde se asienta Oviedo que oculta el carácter depresivo de la zona. La &amp;quot;Depresión de Oviedo&amp;quot; se hace evidente desde la cima del Naranco, al pie del cual discurre una línea de fractura que delimita su bloque de los materiales en que se ubica la zona urbana&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El concejo de Oviedo se halla comprendido en casi su totalidad en lo que se conoce como la “Región de pliegues y mantos de la zona cantábrica”, a la que únicamente desborda en su sector sur, correspondiente a [[Olloniego]], por donde se adentra en la cuenca carbonífera central.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Clima===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El clima del concejo de Oviedo se inscribe en el área climática de los valles asturianos al oscilar la altitud sus territorios entre los 70 y los 700 metros. A partir de los 200 metros comienza el valle alto, caracterizado por sensibles diferencias climáticas con respecto al bajo, derivadas del estancamiento de aire frío en este último, donde determina frecuentes nieblas frente a las temperaturas más extremas y menores precipitaciones  del valle alto. Del estancamiento de aire en el valle bajo también se sigue un nivel más elevado de contaminación atmosférica, apreciable especialmente en circunstancias anticiclónicas, particularmente durante el invierno. Al producirse situaciones de altas presiones la inversión de madrugada, zona de separación entre aire frío inferior y aire relativamente cálido superior que bloquea la dispersión de las impurezas, puede prolongarse y enlazar con la del día siguiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La media anual de precipitaciones oscila entre los 1.000 mm en las zonas de poca altitud y 1.200 mm en las zonas elevadas, alcanzando los 1.093 en la ciudad de Oviedo y siendo los meses más lluviosos diciembre y enero y el menos lluvioso junio. Por término se producen 146 días anuales de precipitaciones, en su mayoría en forma de lluvias. Los días cubiertos al año son una media de 171 frente a la media de 68 despejados.&lt;br /&gt;
La temperatura media anual en la ciudad de Oviedo es de 12,5º, siendo los meses más cálidos julio y agosto, con una media de 18,1 y 18,6 respectivamente, y los más fríos enero y febrero con 7,66 y 7,4.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La humedad relativa media al año es de 77% manteniéndose las medias mensuales alrededor de este valor. Humedades bajas, del 30%, sólo se dan con flujo de viento Sur en virtud del efecto foehn.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Población===&lt;br /&gt;
===Economía===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Urbanismo===&lt;br /&gt;
===Política===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Municipio==&lt;br /&gt;
El municipio de Oviedo recoge la capitalidad de la región asturiana y la capital del concejo del mismo nombre.&lt;br /&gt;
Ver: [[Ayuntamiento de Oviedo]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El topónimo 'Oviedo'==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Juan Uría Ríu]] sostiene que el nombre que se le daba al enclave de la ciudad entre los siglos VIII y X y a la propia villa era Ovetao; la actual Oviedo sería conocida posteriormente como Ovetum, muy posiblemente una forma latinizada del primitivo nombre impuesto por el clero culto de la corte de [[Fruela]] o [[Alfonso II, el Casto]]. [[Ramón Menéndez-Pidal]] considera que la raíz del primitivo Ovetao es celta y posiblemente la misma que está detrás del Obétago de Soria, pero es preciso subrayar que no hay acuerdo entre los estudiosos acerca del origen del nombre 'Oviedo' barajándose distintas hipótesis, recogidas por [[José Tolivar Faes]] en su libro ''Nombres y Cosas de las Calles de Oviedo'', que a continuación resumimos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar se ha especulado con la posibilidad de que el topónimo proviniese de las voces Ove (EO) y Deva, correspondientes a los ríos que delimitan la provincia por occidente y oriente. Esta hipótesis se ve favorecida por pasajes de textos conservados en el archivo de la Catedral, datados en el siglo XI, donde, sin aludir directamente a Oviedo, a la que en aquellas fechas se denominaba Oveto, puede leerse &amp;quot;Asturias inter duo flumina Oue et Deva a Pirinei montes usque in ora maris&amp;quot; (Catedral, doc. 15 de julio 1058).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Sánchez Calvo, en su trabajo ''El Eúskaro y sus vestigios en Asturias'', apunta que Oviedo podría equivaler al vocablo vascuence Oveta que significa altibajo. También García Berlanga busca la génesis del nombre de la ciudad en el vascuence, identificándolo con obieta, palabra formada la raíz obi (cañada) y eta como sufijo que indica pluralidad y que equivale a los españoles edo y eda: Oviedo significaría entonces sitio de cañadas. Esta palabra vasca podría estar asimismo en la génesis de los topónimos Ovies.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros autores entienden  que el topónimo Oviedo proviene de Jovetanum, en alusión a un templo romano dedicado a Júpiter que podría haberse alzado sobre en el emplazamiento originario de la ciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asimismo, Tolivar Faes recuerda que Plinio habla de un plomo negro al que denomina ovetanum o jovetanum, siendo posible que tal denominación hiciese referencia a que provenía del lugar conocido como &amp;quot;Ovetum, circa Lucus Asturum&amp;quot;. A este respecto el Padre Juan Hardouin, en el siglo XVIII, y José Fernández Buelta, en la segunda mitad del siglo XX, consideran que Plinio escribió ovetanum y no jovetanum, lo que para Fernández Buelta probaría la existencia de alguna fortaleza o población, posiblemente romana, en el lugar donde años después se ubicaría el [[Monasterio de San Vicente]], primitivo embrión de la ciudad. Parece seguro en cualquier caso que el topónimo Oveto ya existía en la época romana, al margen de que Plinio se refiriese efectivamente a él o no.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Fundación de Oviedo===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un pacto monástico fechado el 25 de noviembre de 781, que en realidad es una copia del siglo XII con evidentes interpolaciones, refiere que los primeros pobladores del “locum quod dicunt Oveto”, en aquel momento una simple colina situada entre el monte [[Naranco]] y la sierra del [[Aramo]], sobre las llanuras de Llanera y Siero, fueron un presbítero llamado [[Máximo]] y sus siervos que habían fundado  en ella en el año 761 una humilde comunidad monástica consagrada a San Vicente y acogida a la orden de San Benito de Nursia; ese mismo año se les une el tío de Máximo, [[Fromestano]], para ejercer como abad del monasterio. El citado documento cuenta a continuación que en 781 se incorporan a la comunidad veintiséis monjes, entre ellos el presbítero [[Montano]] quien hará una importante aportación patrimonial al monasterio. Unos años después [[Fruela I]] decide dotarse de una sede mejor situada que Cangas de Onís para garantizar la defensa y la expansión del reino. La colina en la que se emplazaba el [[Monasterio de San Vicente]] ofrecía estas cualidades por hallarse enclavada entre las dos vías de comunicación existentes desde la época romana: por un lado el camino costero (de oriente a occidente) y por otro el camino de León hacia la costa que atravesaba la región central; esta circunstancia unida a la protección natural que proporcionaban los ríos Nora y Nalón lo convirtieron en el lugar idóneo desde la perspectiva del rey. Así se produjo el primer traslado de la Corte desde Cangas de Onís al futuro Oviedo, erigiéndose ya entonces la primitiva basílica de San Salvador (la primera iglesia prerrománica dedicada al Salvador) y varias fortificaciones, en donde supuestamente habría nacido Alfonso II.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Oviedo perdería rápidamente la capitalidad al ser asesinado Fruela en Cangas. Los siguientes monarcas ([[Aurelio]], [[Silo]], [[Mauregato]] y [[Bermudo I]]) evitarían instalarse aquí y sólo [[Alfonso II]] le restituiría su condición. Este monarca será el auténtico fundador de la ciudad, que al convertirse en sede regia -primera de las tres etapas, que se extiende hasta el traslado de la corte a León, en que se puede periodizar la evolución de la ciudad a lo largo de la edad media, a la que seguirán la fase de ciudad episcopal y la fase de ciudad mercado- experimentará una importante expansión con respecto a su periodo preurbano. Alfonso II reconstruyó la iglesia del Salvador y promovió la creación de un obispado. En los primeros años de su reinado hubo de resistir a las fuerzas islámicas enviadas por el emir [[Hixem I]]: las aceifas dirigidas por los hermanos [[Mugait]] que llegaron a penetrar en la ciudad  causando enormes daños ([[Claudio Sánchez Albornoz]] y [[Juan Uría Ríu]] les dedicaron sendos trabajos). Cuando el peligro agareno decreció, en gran parte por las tensiones internas entre bereberes, árabes y mozárabes en el emirato andalusí, pudo el rey consolidar la capitalidad de Oviedo y reorganizar jurídica y administrativamente el reino adoptando el Liber Iudiciorum. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es preciso contextualizar históricamente la refundación de Oviedo inscribiéndola en el marco de un estado en expansión: no se limitó el reino astur a contener las acometidas islámicas sino que reaccionó contratacando, haciendo retroceder al Islam y llegando a controlar territorios en Galicia, Cantabria y las tierras del sur. Con Alfonso II, quien alcanzará Lisboa en sus incursiones, parece que se conforma definitivamente este reino tras el periodo inestabilidad que siguió al asesinato de Fruela I. Desde esta perspectiva Oviedo habría sido fundada como una ciudad imperial, como centro de operaciones militares y administrativas de un reino imperialista, a la manera como se fundaron Constantinopla o Madrid; un centro de operaciones que Alfonso II hubo de trasladar a un lugar estratégico en el centro de la región al quedar Cangas de Onís y Pravia (localidad esta última que fue elegida como corte por Silo, lo que para algunos historiadores pudiera deberse a que Gijón, enclave urbanizado ya en la época de Augusto y dotado de un puerto natural, permanecía en poder musulmán) muy mal situadas con respecto a las posesiones del reino en la Meseta. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo no debe perderse de vista la exigüidad de las fuentes documentales de que se dispone: se conservan muy pocos testimonios escritos coetáneos al siglo VIII, proviniendo la mayor parte de la documentación de esta fase de un ciclo cronístico redactado en tiempos de Alfonso III; a esta circunstancia se le suma el hecho de que otros documentos como donaciones, compraventas y operaciones jurídicas generadas por la renta de la tierra a lo largo de los siglos IX, X y XI son de autenticidad dudosa, en buena parte copias del siglo XII, con numerosas muestras de falsificación o interpolación, conservadas en el [[Libro de los Testamentos]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frente a la tesis defendida en su momento por Sánchez Albornoz, la monarquía asturiana como una mera prolongación de las instituciones, estructuras y grupos sociales visigodos refugiados en Asturias, diversos autores han apuntado la posibilidad de que perviviesen estructuras indígenas hasta bien entrado el siglo IX, de tal forma que la génesis del reino astur se habría derivado de la confluencia de tribus cántabras y astures que buscaban mantener su independencia frente al nuevo invasor. En esta línea interpretativa autores como [[Barbero]] y [[Vigil]] han subrayado la existencia de formas de sucesión matrelineales durante los primeros momentos de la monarquía asturiana, en contraste con el derecho visigótico, en el sentido de que las mujeres actúan como trasmisoras de los derechos de sucesión al trono aunque éste es ocupado por los varones: así por ejemplo a [[Favila]] le sucede [[Alfonso I]] por estar casado con su hermana Ermesinda, Silo llega al poder tras el asesinato de Fruela I por su matrimonio con Adosinda...; la llegada del primer Alfonso supuso la introducción de patrones patrelineales que sin embargo tardarán en hacerse hegemónicos, repartiéndose el poder desde ese momento hasta la segunda mitad del siglo VIII entre el linaje de Pelayo, que continuaría la matrelinealidad y el de Alfonso. Esta línea historiográfica considera también que la génesis del feudalismo en la edad media se habría derivado de la transformación evolutiva de los sistemas precedentes, el protofeudalismo visigótico, proveniente de la disolución del esclavismo tardorromano, y las estructuras indígenas subsistentes en Asturias, Cantabria y Vasconia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A este modelo se le contraponen posiciones que cuestionan la capacidad de pervivencia de las formaciones sociales indígenas en los inicios de la monarquía asturiana y el propio  carácter feudal de la sociedad visigótica. No cabría entonces hablar de continuidad entre las estructuras sociales precedentes y el feudalismo emergente en el norte peninsular sino de una ruptura, cuestionándose consiguientemente la supervivencia de las formas gentilicias en el reino asturiano. Los defensores de esta posición aducen la presencia en el siglo VIII de un campesinado de condición libre disuelto en comunidades monásticas y aldeas, del que se tiene constancia a través la documentación. Los documentos evidenciarían la existencia de pactos entre individuos libres, lo que habría comportado la disolución de los lazos gentilicios, sustento de la propiedad colectiva de la tierra, en favor de formas individuales de propiedad y el consecuente abandono del primitivo sistema de agricultura colectivo, basado en la explotación itinerante e ineficiente de las tierras; en sustitución de éste se iría afirmando una progresiva sedentarización de las sociedades tribales y un incremento de los rendimientos agrícolas. Desde esta perspectiva habría sido la disgregación gentilicia la que posibilitó un crecimiento demográfico que explicaría el comportamiento expansivo del reino asturiano sobre los territorios sarracenos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas formas ninguno de estos modelos tiene por qué ser incompatible con el reconocimiento de un revestimiento ideológico neogótico, que puede retrotraerse al reinado de [[Silo]] -un revestimiento neogótico que bien pudo tener un carácter pragmático, para contentar a elementos hispanogodos presentes en la corte y que no debe exagerarse, puesto que ninguno de los reyes asturianos ni sus sucesores utilizarán los nombres de los reyes godos-. Las estructuras sociales que presuponen cada uno de ellos son ajenas a los lazos de dependencia feudal, de tal forma que los monarcas asturianos y el grupo dirigente a ellos asociado hubieron de propiciar una paulatina erosión de las formas sociales y económicas de la población autóctona en pos de la consolidación interna del reino, condición indispensable además para la expansión territorial. Las rebeliones de la época de [[Aurelio]] (768-774), al margen de que las protagonizasen siervos o libertos, quizás tuviesen que ver las reticencias de la población a tal cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido la cristianización creciente de astures y cántabros habría constituido un instrumento de primer orden para el dominio político y social efectivo del reino asturiano, explicándose bien desde esta clave la generosidad de los monarcas con la Iglesia (una generosidad que proporcionó un enorme poder a la misma). También en esta línea (sin descartar la dialéctica con el imperio carolingio y con la propia sede papal) hay que ver los inicios del culto jacobeo y la polémica adopcionista en los tiempos de [[Mauregato]], donde la condena de las posiciones adopcionistas de [[Elipando]] por parte de [[Beato de Liébana]] (autor de un Comentario al Apocalipsis de San Juan que alcanza amplia difusión en la Europa Carolingia) no buscaban solamente desgastar el poder de la sede Toledana, sino además dejar al descubierto las concesiones ideológicas a sus jefes políticos en lo referente al dogma de la Trinidad. Alfonso II buscó asimismo potenciar las estructuras eclesiásticas mediante una notable actividad constructiva y mediante la invención, como la ha denominado Sánchez Albornoz, del sepulcro de Santiago. Sin embargo, las persecuciones de [[Ramiro I]] contra hechiceros y latrones muestran que el cristianismo no estaba aún completamente implantado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, los mecanismos que pudieron haber producido la transformación de la inicial monarquía o jefatura astur-cántabra de resistencia en una monarquía imperialista contrapuesta al Islam resultarían de la confluencia de gentilidades, tribus indígenas, con elementos cristiano-romanos y visigodos; confluencia de distintas naciones étnicas en la que habrían quedado neutralizados las iniciales trayectorias de unos y otros elementos, configurándose una nueva unidad política marcada por su expansionismo, Galicia, Bardulia, Cantabria, las tierras del sur, que naturalmente ha de interpretarse en función de determinaciones materiales -presión demográfica, defensa frente a las acometidas sarracenas..etc-, canalizadas a través de la ideología del reino cristiano en lucha contra el infiel. Ya con Alfonso I comienza la monarquía asturiana su actividad imperial, coincidiendo con una profunda crisis del emirato, derivada de las tensiones entre la aristocracia árabe y la población berebere e hispana. El imperialismo del primer Alfonso tuvo un carácter depredador, limitándose a saquear los territorios al sur de la cordillera Cantábrica y a exterminar a las guarniciones agarenas que los protegían, quizás por no disponer aún de la potencia demográfica necesaria para ocuparlos. Ya desde entonces las poblaciones de aquellos territorios, opuestas al dominio islámico, iban quedando vinculadas al reino asturiano, vinculación muy inestable salteada por constantes insurrecciones. Tras la etapa de relativa inoperancia militar y crisis que sigue al asesinato de Fruela, Alfonso II desplegó una importante actividad militar contra los musulmanes que fue pareja a una estabilidad política; de ello se colige que el reino había alcanzado al fin su madurez, sucediendo a las comentadas novedades religiosas una intensa labor diplomática con el reino de Carlomagno que evidencia la existencia de un esquema administrativo consolidado. No se conoce con exactitud este esquema pero sí se sabe que Alfonso II atrajo a Oviedo arquitectos, constructores, orfebres -durante su reinado se forjó la [[Cruz de los Ángeles]] que donó a la iglesia de San Salvador- y clérigos cultos que redactaban el latín, en la idea de convertir la ciudad en un émulo de la Toledo visigótica, entonces en poder musulmán. De los edificios de esta época sólo han llegado hasta nosotros la iglesia de [[San Julián de los Prados]], Santullanu, que posiblemente fuese parte de un complejo palaciego similar al levantado por Ramiro I en las laderas del Naranco, ubicada entonces fuera de las murallas de la ciudad, y la parte del ábside de la [[iglesia de San Tirso]]. La labor constructora del monarca dotó de dependencias palaciegas a la ciudad, situadas al sur de la basílica de San Salvador, y de un recinto amurallado en cuyo interior se alzaban la [[iglesia de San Salvador]], la [[Cámara Santa]], el palacio, la iglesia de San Tirso, la [[iglesia de Santa María]] y el convento de San Vicente; Cimadevilla y la [[iglesia de San Isidoro]] quedaban inicialmente fuera de la muralla, aunque fueron prontamente unidas al núcleo inicial de la villa por nuevas calles o por prolongaciones de las existentes. También hizo erigir el rey Casto una fortaleza a orillas del Nalón, en Priorio, para proteger el acceso a Oviedo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el reinado de [[Ramiro I]], entre los años 842 y 850, fue erigido el palacio del Naranco, convertido posteriormente en el templo de [[Santa María del Naranco]], consagrada en 848, y la [[iglesia de San Miguel de Lillo]]. Es posible que en aquella época se conservasen en las inmediaciones los restos de alguna villa romana. Por su parte la Iglesia, merced a las constantes donaciones de los monarcas y de particulares, consistentes incluso en villas, monasterios y comarcas enteras junto con sus vasallos, además de bienes muebles, va convirtiéndose paulatinamente en auténtico árbitro de la vida económica del reino. Este poder era capitalizado por el episcopado, y no se vio mermado en la propia Oviedo hasta la creación del municipio en el siglo XII; la Iglesia tuvo que compartir desde entonces el gobierno efectivo de la capital, si bien conservó gran parte de su autoridad, casi incólume en el resto de la región, y gozó de un fuero especial al que quedaban acogidos también los seglares que dependían de ella. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La época de mayor auge de Oviedo como capital y corte corresponde al reinado de A[[lfonso III, el Magno]], entre 866 y 910, al que [[Juan Uría Ríu]] se refiere como “el segundo fundador de Oviedo”. Bajo su reinado la ciudad se amplía enormemente y se embellece con numerosas construcciones monumentales que apenas han llegado hasta nuestros días. Construye por ejemplo un castillo o fortaleza en el noroeste de la ciudad, terminado hacia el año 873, en el lugar que hoy ocupa el edificio de Telefónica en la [[Plaza Porlier]]. En los aledaños de la fortificación, que en la actualidad corresponden a la [[Calle del Águila]] y la [[Calle San Juan]], se alzaron unas dependencias palaciegas que fueron donadas a la Iglesia por Alfonso VI en 1096, siendo reconvertidas en hospital para peregrinos y pobres. Otra de las obras más destacadas fue el monumento sobre la Foncalada, derivado del medieval Fonte incallata, que aún hoy se conserva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con Alfonso III la monarquía de Oviedo alcanza su punto culminante: las aceifas llegan más abajo del Guadiana, la expansión territorial alcanza ciudades como Oporto, Chaves, Coimbra, Toro... a lo largo del curso del Duero; la conjunción de la expansión territorial y las razzias obligan al emir cordobés a negociar una tregua con el rey Magno. En este momento el territorio del reino estaba consolidado políticamente, los elementos religiosos paganizantes habían sido completamente erradicados y se había alcanzado su máxima expansión territorial; es en este contexto donde la restauración neogótica a la que ya hemos aludido, inspirada por el clero culto al que desde la época de Alfonso II se acogía en la corte, se hace más potente. Este sector del clero proporcionará el marco ideológico de la extensión militar del reino y de la liquidación de las primitivas formas sociales indígenas que lo entorpecían, el sistema de ideas desde el que se trazarán los planes y programas políticos de la monarquía y se encauzará la energía social del reino asturiano, en el que se inscriben las crónicas de Alfonso III. Fruto de la intensa actividad literaria que la Corte experimentaba en aquellos años, estas crónicas, en su doble versión [[Rotense]] y la Culta, [[Ovetense]] o Sebastianense, junto con la [[Profética]] y la [[Albeldense]], presentaban a [[Pelayo]] como un descendiente de la nobleza goda e incluso de la realeza, buscando reafirmar el carácter goticista del propio Reino de Oviedo que en realidad era producto de un proceso de decenios en el transcurso del cual los modelos visigóticos fueron implatándose paulatinamente sobre las formas arcaicas de organización de cántabros, astures -nos referimos principalmente a los astures de la zona oriental, precisamente donde da comienzo la resistencia al avance islámico, puesto que la zona occidental, a través de la explotación aurífera, y la zona central, con gran actividad comercial ligada a las calzadas, sí experimentaron una notable influencia romana- y en menor medida, por su mayor grado de romanización, galaicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo X===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Alfonso III]] se vio obligado a abdicar un año antes de su muerte por la rebelión de sus hijos, que fragmentaron el extenso territorio del Reino de Oviedo quedando [[Fruela II]] como rey de Asturias, dignidad desde la que confirmó la donaciones de su padre a la Iglesia de Oviedo y las incrementó, [[García]] como rey de León y [[Ordoño II|Ordoño]] como rey de Galicia. Estos tres monarcas se irán sucediendo unos a otros en el solio leonés, que se irá convirtiendo en el eje de la Reconquista, en el que acabarán por reunificarse los territorios bajo el reinado de Fruela, ya desaparecidos sus hermanos, erigiéndose León en nueva capital y referencia en el avance de la Reconquista hasta que sea preterida por Castilla, en detrimento de Oviedo.&lt;br /&gt;
Oviedo pasa así a ocupar un papel secundario, aislada de los centros neurálgicos del nuevo reino, al haberse trasladado no sólo la familia real sino también los consejeros que formaban parte del aula regia, los jefes militares, los sirvientes de la familia real y de los consejeros, dignatarios, nobles y un buen número de clérigos. La antigua capital pierde su importancia política y militar, aunque sigue conservando durante bastante tiempo el título de ciudad real y reciba habitualmente la visita de los monarcas que continúan haciendo cuantiosas donaciones a su Iglesia. La ciudad se convierte en una ciudad episcopal con una gran influencia sobre los territorios de su diócesis, pero con una economía que gravita en torno a la administración de sus tres grandes entidades eclesiásticas: la iglesia de San Salvador, beneficiaria de prerrogativas en el gobierno de la ciudad, el [[Monasterio de San Vicente ]] y el [[Monasterio de San Pelayo]], que experimentan en aquellas fechas un notable enriquecimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras el traslado de la Corte a León la autoridad era ejercida por un conde en calidad de delegado de los monarcas. Pero en ocasiones la autoridad más destacada era de facto el obispo, situación análoga a la de la legalidad visigótica por la que el prelado podía elegir al “defensor civitatis”, aunque no parece que se derivase de aquella sino de las circunstancias políticas de este periodo. Por otro lado no existía en este momento municipio, pues la mayoría de los habitantes de la ciudad era dependientes de la Iglesia y del Rey y posiblemente de algunos nobles. Será el incremento de la población libre, pequeños propietarios y artesanos instalados en el casco urbano, lo que determinará ulteriormente el surgimiento de una asamblea general de vecinos, inspirada en el conventus publicus vicinorum del reino Visigodo, para tomar resoluciones relativas al mantenimiento de caminos, fuentes... y a la gestión de pastos o cultivos, sin intromisión del conde.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es muy posible que en este momento ya existieran en las cercanías de Oviedo numerosos poblados integrados por siervos y colonos de propietarios libres. Está documentada a través de la diplomática medieval asturiana la existencia de alrededor de cincuenta asentamientos a menos de seis kilómetros de la ciudad, anteriores al siglo XII Sin perder de vista las dudas sobre la completa fiabilidad de estos documentos, los estudiosos consideran probado que la densidad de población en la inmediaciones de Oviedo en esta época fue relativamente alta, coligiéndose de ello la existencia de una notable actividad comercial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XI===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se disponen de pocas referencias documentales de la ciudad de Oviedo en este siglo, destacando entre las que se conservan la que da cuenta de las donaciones que la reina Velasquita, residente en Oviedo tras haber sido repudiada por Vermudo II, hizo a la Iglesia en 1006: el Monasterio de Santa Cruz, en los aledaños de la Catedral, la iglesia de San Martín de Salas, el Monasterio de San Salvador de Deva y la región de Trasona. También Fernando I de Castilla, cuyo reinado transcurre entre los años 1035 y 1065, realizó importantes donaciones a la Iglesia local, confirmando las otorgadas por sus antecesores y visitando oficialmente la ciudad en el año 1053 para asistir al traslado de las reliquias de San Pelayo. Alfonso VI, sucesor del anterior y rey entre 1030 y 1109, también visitó Oviedo en 1075, acompañado de su hermana doña Urraca, la infanta Elvira y un amplio séquito del que formaba parte el Cid, a fin de presenciar la Apertura del [[Arca Santa]] que mandó forrar con plata. Esta visita estaba relacionada con el ya importante flujo peregrinatorio a Santiago, como quedará patente cuando el rey otorgue a la Iglesia nuevas prerrogativas, entre las que figuraban la cesión de Langreo (que ocasionó el célebre pleito entre el rey y los infanzones en que intervino el Cid como paladín de Alfonso VI), y el palacio de Alfonso III para convertirlo en un hospital de peregrinos que, en alusión a los peregrinos ultrapirenaicos, fue calificado al cabo de unos pocos años como &amp;quot;paltio frantisco&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oviedo se convierte en un centro de referencia en la ruta jacobea merced a la fama de sus reliquias: un trozo de la cruz de la pasión, el Santo Sudario y un vestido de la Virgen, entre otros. Asociadas al camino de Santiago florecerán toda una serie de actividades económicas que determinarán, como ha señalado [[Juan Ignacio Ruiz de la Peña]], la transformación de la civitas episcopal en una ciudad mercado. No debe perderse de vista, como ha subrayado García Larragueta, que la Iglesia de Oviedo, heredera de la sede episcopal y fuertemente privilegiada por los monarcas, constituye un elemento señorial que entrará en conflicto con las tendencias de las clases sociales urbanas. El relieve que Alfonso VI dio al Arca Santa y las cuantiosas donaciones que este monarca hizo a la Iglesia de San Salvador, así como la presencia documentada de una colonia de francos en la ciudad, constituyen para Juan Uría Ríu una evidencia de la proyección internacional que comenzaba a tener la peregrinación a Oviedo, asociada a la de Santiago (Es famoso el dicho “Quien va a Santiago y no va a San Salvador visita al siervo y deja al señor”, en alusión a que la Catedral de Oviedo está directamente consagrada al Salvador), que si bien ya estaba documentada anteriormente, el propio Uría recuerda la hallazgo de un códice en Valenciennes datado en el siglo XI, en el que se enumeran las reliquias de Oviedo, sólo empieza a ser continuada a partir de este momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bajo el reinado de Alfonso VI recibió también la ciudad de Oviedo sus primeros fueros, cuyo texto se ha extraviado, que debieron constituir otro importante implemento para su economía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XII===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La situación en Asturias a comienzos de este siglo estuvo marcada por los disturbios derivados del pleito sucesorio y las constantes diputas entre la reina doña Urraca y su segundo esposo Alfonso I de Aragón. La reina recibió un cuantioso préstamo de la [[Iglesia de San Salvador]] que compensó, a instancias al parecer del [[Obispo Pelayo|obispo don Pelayo]], con una donación por la cual las posesiones reales de la ciudad pasaron a la Iglesia, convirtiéndose Oviedo en un señorío eclesiástico. Otro factor relevantísimo para el desarrollo sociopolítico de Oviedo fue la concesión de un nuevo fuero, de tipo sahaguntino, por parte de [[Alfonso VII, el Emperador]], que venía a confirmar y ampliar el concedido por Alfonso VI años antes, cuyo texto se conserva en el Archivo Municipal en un traslado de 1295. Este ordenamiento jurídico responde a la existencia de nutrido colectivo de artesanos y burgueses, agentes dinamizadores de la economía urbana que propiciaron una intensificación de las transacciones comerciales. Este siglo y el anterior determinan las bases sociales de la población ovetense, integrada por un núcleo principal de asturianos provenientes del entorno rural de la ciudad y en menor medida de otras comarcas de la región, al que se sumarán inmigrantes de otras regiones del reino llegados en su mayoría de León, así como extranjeros, principalmente francos (cuyo número debía de ser notable puesto que el fuero dispone que haya un merino franco además del merino castellano), y un colectivo judío no muy numeroso pero relevante por el papel que juega en la economía de la ciudad. Tal composición social, con una elevada actividad comercial, casaba mal con el dominio señorial eclesiástico y exigía la creación de un concejo, aspiración que fue satisfecha por la corona que convertía de esta forma a los municipios en aliados naturales frente a las tendencias disgregadoras del clero y la nobleza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las disposiciones del Fuero abarcaban tanto el plano organizativo como el del Derecho Civil y el del Derecho Penal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el plano político organizativo el Fuero disponía: que el cargo de merino recayese siempre en un vecino de la ciudad, no siendo obligatorio y teniendo únicamente el rey la potestad de deponerlo; que los habitantes de la ciudad fuesen sólo vasallos del Rey, siendo libre todo siervo del fisco real que se acoja al Fuero; la inviolabilidad del domicilio; la exención de la fonsadura excepto cuando estando movilizados todos los hombres de armas de los demás concejos, el Rey estuviese cercado o requiriese auxilio en combate; la igualdad ante la ley de magnates y vecinos llanos; la exención del servicio personal al que obligaba la posesión de tierras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo tocante al Derecho Civil establecía: que los propietarios de tierras fuesen libres de venderlas aun cuando abandonen la ciudad y que pudiesen testar siempre y cuando no privasen por completo de herencia a sus hijos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y en el plano penal la multa y la compostura se convertían en la base de la amonestación, castigándose el falso testimonio y el allanamiento de morada y considerándose eximente del cargo por agresión el haber sido injuriado por el agredido con los calificativos de cornudo, sodomita, traidor o similares. Se prohibía el procedimiento del embargo cuando el demandado prestaba fianza, se establecía la obligatoriedad de prestar declaración y se instituían la prueba caldaria y la prueba del duelo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asimismo el Fuero establecía una serie de disposiciones generales tales como permitir el comercio libre de sidra y pan, multar a los comerciantes que empleaban medidas falsas y a cuantos arrojasen basuras. Se establecían también exenciones como derecho de pasto en todos los lugares del municipio, derecho a cortar leña en todos los montes y una franquicia que eximía a los vecinos de pagar portazgo o ribaje desde el mar hasta León.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los beneficios del Fuero se hicieron extensivos durante el reinado de Alfonso IX a Sograndio, Godos, Santa Marina de Piedramuelle, San Cloyo, Feleches, Maja, Villamar, Loriana, Brañes... entre otros asentamientos, anexionados todos ellos al concejo. La concesión del Fuero creó un régimen ciudadano, el Concejo, contrapuesto al régimen señorial de la Iglesia; la dialéctica constante entre estos dos núcleos de poder determinará la vida de la ciudad en los siglos posteriores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el reinado de Alfonso VII, coincidiendo con el final de la prelatura del Obispo don Pelayo, se producen las primeras revueltas del conde [[Gonzalo Peláez]] quien tendrá en el [[Castillo de Tudela]] y en el [[Castillo de Gozón]], ocupado por el Rey en su campaña contra el Conde, dos de sus principales plazas fuertes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XIII===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alfonso IX, rey de León ente 1217 y 1230, visitó varias veces la ciudad durante su reinado y confirmó, como también harán los sucesivos monarcas hasta Felipe IV en el siglo XVII, las anteriores donaciones reales. Además, bajo este rey se consumaría la transformación de Oviedo en una ciudad mercado, regularizándose por primera vez un mercado semanal y reforzándose el régimen de autonomía de la villa. Es en este momento cuando comienza a configurarse el territorio del concejo de Oviedo tal como lo conocemos hoy, hasta entonces se reducía a la ciudad y sus arrabales, al otorgar Alfonso IX, por una disposición del año 1221, la conocida como tierra de Nora a Nora, que hoy comprende buena parte de la zona rural ovetense, como alfoz de Oviedo. Por su parte Alfonso X, quien reinó desde 1252 hasta 1284, prohibió a los merinos realizar pesquisas sin orden real y concedió a la ciudad exenciones de portazgos, barcajes y gabelas y el privilegio de no pagar fonsadera; además, cedió al municipio por diez años el importe del impuesto conocido como &amp;quot;les cuchares&amp;quot;, con el que se recaudaba dinero para la reparar las murallas. Este monarca favoreció al Concejo en sus constantes conflictos con la Iglesia, disponiendo que la ciudad pudiese nombrar dos jueces y dos alcaldes cada año mientras que la Iglesia y el Cabildo sólo podían nombrar un juez y un alcalde, estándoles prohibido entrometerse en los nombramientos del Concejo. A mediados de siglo, entre 1245 y 1262, los juristas y los notables de Oviedo elaboraron unas Ordenanzas, aprobadas posteriormente por el Concejo, por las que se regulaban la elección de jueces y alcaldes, el precio de los comestibles, se reglamentaba la actividad prestamística de los judíos y la circulación de la moneda, así como la labor de la policía. Estas Ordenanzas, junto con las 1274, constituyen una de las principales fuentes para la historia de Oviedo durante el siglo XIII.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La morfología urbana sufre asimismo notables cambios que comienzan a prefigurar el Oviedo que hoy conocemos. Basándose en la amplia base documental que se conserva de este siglo, [[García Larragueta]] y otros estudiosos han podido reconstruir el aspecto que debió tener la ciudad. Con Alfonso IX se inician una serie de obras de amurallamiento que serán constantemente obstaculizadas por el Cabildo, no pudiendo concluirse hasta  el reinado siguiente, de las que se conserva algún liezo. El contorno de la muralla delimita un núcleo ciudadano que sin excesivas modificaciones subsiste hasta fechas muy recientes; es lo que se denomina Oviedo redondo, articulado en tres sectores que se organizan respectivamente en torno al Santuario de San Salvador, sobre el que comenzará a edificarse la catedral gótica, el barrio de Socastiello, adyacente a la antigua fortaleza, reconvertida en hospital, de Alfonso III, en el que se agrupa la minoría judía, y la  zona comercial de la ciudad que ocupaba principalmente las calles de Cimadevilla y la Rúa, donde se emplazaban en mercado diario y el azogue. Fuera de la muralla quedaban los arrabales y varios monasterios fundados por las órdenes mendicantes a lo largo del siglo: el monasterio de los franciscanos y el de las clarisas, situados en el arrabal de El Estanco. Los edificios religiosos más importantes de la época eran la [[iglesia de San Salvador]], en trance de conversión en catedral, la [[iglesia de San Tirso]] y el [[Monasterio de San Vicente]]. El castillo real y el alcázar ocupaban el solar en el que actualmente se encuentra la Telefónica, mientras que donde hoy está la Casa Consistorial se alzaba en aquellos años la [[Torre de Cimadevilla]]. El antiguo mercado, auténtico centro neurálgico de la ciudad, se encontraba rodeado de viviendas y es mencionado profusamente en los documentos. Los barrios más antiguos eran el de San Pelayo, al lado del monasterio, y el [[barrio del Carpio]], al pie de la iglesia de San Isidoro; esta iglesia de San Isidoro, situada en la calle del mismo nombre, fue demolida, no debe por tanto confundirse con la actual iglesia de San Isidoro, que perteneció a la Compañía de Jesús. Aparecen citados también los barrios de San Isidoro, San Tirso y La Viña. Asimismo en los documentos se mencionan alrededor de cuarenta calles, figurando la del Carpio, la más importante junto a la de San Isidoro, en los documentos más antiguos. En la zona sur de la ciudad estaba la puerta de Cimadevilla, donde se cree que se encontraría el cadalso y la picota, una entrada de peregrinos que seguirían por la calle de la Magdalena, atravesando después la Puerta Nueva y cruzando la calle de Cimadevilla para seguir por rúa Francisca, hoy calles de la Rúa, San Juán y de la Platería, hasta llegar a la Catedral. Otras calles importantes de este sector de la ciudad son las de la Ferrería, Brotería, Canóniga y Rúa Mayor. En la parte oriental se situaba la Puerta de la Nozeda, de donde arranca la calle del mismo nombre, otra entrada de peregrinos que proseguirían por la Corrada del Obispo hasta la Catedral. En el sector norte estaban las puertas de Santiago, al final de la calle de San Juan, y de la Gascona, al término de la calle del Águila, entre las que se alzaba el Hospital de San Juan. El castillo real se emplazaba en la zona nororiental de la urbe, lo rodeaba la calle de Socastiello y en sus cercanías se situaba una puerta que era la utilizada habitualmente por los peregrinos para salir de Oviedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La diplomática bajomedieval permite inferir que las viviendas del siglo XIII eran de pequeñas dimensiones y fabricadas en su mayoría de piedra y madera; la mayoría de estas casa tendrían en su parte trasera un  huerto, aterrazado en aquellos lugares en que el terreno tenía demasiada pendiente. Las casas no habrían estado alineadas, sobresaliendo unas más que otras y poseyendo una pequeña corrala o antojana a la que se accedía por una puerta. Las viviendas principales habrían sido escasas, distinguiéndose por sus dimensiones, por lo cuidado de su fábrica y por sus elementos: torres, bodegas..etc. Se piensa que los hórreos eran numerosos, sobre todo en los arrabales, pero los habría también adyacentes a las viviendas urbanas. La Iglesia poseía la mayor parte del suelo de la ciudad que cedía en arriendo. Se calcula que la población de la ciudad durante este periodo debía estar entre los 4.000 y 5.000 habitantes, cifras en las que se mantendría durante el resto del medievo, siendo un sector importante los francos, llegados como peregrinos, o descendientes de los mismos, que constituían buena parte del artesanado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los oficios artesanos se organizan en cofradías, siendo la más importante la de los alfayates o xastres, que fue dotada económicamente por [[Velasquita Giráldez]], pasando a ser conocida con el nombre de esta noble que con el paso de los años derivaría en la [[Balesquida]]. Otras cofradías eran la de zapateros, plateros, peleteros, hortelanos, alabarderos... etc. La regulación del trabajo la llevaba a cabo el municipio, no las cofradías, a través de Ordenanzas, siendo la situación social de los trabajadores urbanos y de los siervos rayana en la miseria. Prueba de ello son la epidemias que se suceden en aquellos años: lepra, pelagra; se conservan unas Ordenazas del año 1274 donde se dispone que los leprosos sólo podían entrar en Oviedo una vez al año, durante el día de la Cruz y únicamente hasta el medio día.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La actividad comercial de la ciudad, centrada principalmente en el azogue y en el mercado diario, era muy intensa, particularmente en los años de jubileo por el paso de peregrinos. Los lunes se celebraba además un mercado semanal que aparece ya referido en las Ordenanzas de 1245, trasladado siglos después a los jueves. Además, a principios del siglo siguiente, 1302, Fernando IV concedió a Oviedo derecho de feria, pasando a organizarse una feria anual de quince días de duración, cuyo inicio coincidía con la fiesta de San Lucas. Por otra parte la ciudad sostenía un cierto comercio exterior, a través principalmente del puerto de Avilés, con cuyo Concejo mantendrá constantes enfrentamientos el de Oviedo, que llegaría a ser especialmente intenso con la localidad francesa de la Rochelle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XIV===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como en los siglos precedentes este periodo estará marcado por las tensiones sociales, acaso ahora amplificadas, derivadas del conflicto entre los intereses señoriales del obispado, los intereses nobiliarios, los intereses concejiles y la situación miserable de siervos y artesanos. Así por ejemplo, a finales del siglo XIII, en 1287, el Concejo de Oviedo recibe la cesión de Siero en calidad de compensación real de Sancho IV por el ataque del infante Juan y de su hijo Alfonso; este territorio sería entregado posteriormente, 1305, a [[Rodrigo Álvarez de las Asturias]], recibiendo el Concejo las parroquias de Priorio, Puerto y Caces. En 1309 el Concejo concierta un acuerdo intermunicipal con Avilés, Grado y Lena para poner coto a los abusos de la nobleza y principalmente del levantisco [[Gonzalo Peláez]], responsable de numerosas muertes y robos. Apenas cinco años después los vecinos de Oviedo toman las armas y atacan los cotos episcopales de Olloniego, Morcín y Gorvielles, que servían de refugio a bandidos, y en 1316 Rodrigo Álvarez de las Asturias pone cerco al [[Castillo de Tudela]] con el apoyo del Concejo de Oviedo, en poder del obispo de Oviedo [[Fernando Álvarez]], quien sirviéndose de la privilegiada situación de la fortaleza, situada sobre el Pico Castiello entre Agüeria y Santianes, entorpecía el tráfico comercial entre Oviedo y las localidades al sur de la capital al obligar a los viajeros y a los comerciantes a pagar tributo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La inestabilidad política de la Castilla del siglo XIV se dejaría sentir especialmente en Asturias por ser [[Enrique de Trastámara]], bastardo de Alfonso XI, ahijado y heredero de Rodrigo Álvarez de las Asturias. Al contraer matrimonio Enrique en Sevilla, 1350, sin el consentimiento de su hermanastro [[Pedro I]], hubo de refugiarse en sus señoríos asturianos. El [[Luis Alfonso de Carvallo|padre Carvallo]], basándose en el [[''Memorial del abad don Diego'']], cuenta que Enrique pensó en apoderarse de Oviedo, gobernada en ese momento por [[Diego Fernández de Oviedo]], quien le ofreció alojarse en las torres de la ciudad con la idea de caer sobre él con su gente y encarcelarlo para entregárselo al Rey. Apercibido Enrique de las intenciones del gobernador, buscó refugio en su casa fuerte de Noreña, marchando después a Gijón, donde esperó a Pedro I para solicitar su perdón. Es posible sin embargo que Enrique protagonizase alguna acción violenta, a tenor de un diploma conservado en el Archivo de la Catedral, datado en 1352, que da cuenta de la donación de un solar ocupado por una casa que habría sido destruida por Enrique. Enrique de Trastámara conseguirá finalmente convertirse en Enrique II al derrotar y dar muerte a su hermanastro en el Castillo de Montiel (Se ponía así fin a una disputa sucesoria que acabó convirtiéndose en un apéndice de la Guerra de los Cien Años al intervenir Inglaterra y Francia en apoyo de Pedro I y de Enrique respectivamente).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asturias vuelve a convertirse en escenario de conflictos bélicos pocos años después de consumado el cambio dinástico, de la mano de [[Alfonso Enríquez]], conde de Noreña e hijo ilegítimo de Enrique II. Alfonso Enríquez hereda de su padre el señorío de Noreña y otras posesiones Asturianas, desde ellas se sublevará en repetidas ocasiones contra su hermanastro [[Juan I]] y contra su sobrino [[Enrique III]]. Su última revuelta tendrá lugar en 1394: Alfonso logró controlar Oviedo dejando allí a partidarios suyos mientras él permanecía en el barrio de la Vega, el Doliente manda entonces desde León a varios caballeros asturianos que recuperaron la plaza obligando a Alfonso a buscar refugio en Gijón. El padre Carvallo se ocupa también de este episodio, sirviéndose de nuevo del [[''Memorial del abad Don Diego'']], y cuenta como los vecinos Oviedo, habiendo acogido a Alfonso, al saber que sus intenciones era rebelarse contra el rey se soliviantan y marchan contra la fortaleza de la Vega en que se encontraba el conde, obligándolo a huir. Precisamente para hacer frente a los atropellos de este conde de Noreña se crea una asamblea formada por representantes de los diversos concejos de Asturias, de la Iglesia y varios próceres, que constituirá el primer precedente de la [[Junta General de Principado de Asturias]], creada diez años después, 1388, por Juan I para afianzar su dominio sobre las tierras asturianas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fuentes documentales dan cuenta de las numerosas hambrunas que asolan Asturias durante los últimos siglos de la edad Media, a las que hay que añadir una epidemia de peste negra, cuya incidencia sobre las tierras ovetenses se documenta en 1362 a través del testamento de unos vecinos de Casielles, en la parroquia de San Juan del Priorio. Es muy probable que hacia 1349 y hacia 1383 hubiese otros dos brotes de peste en Oviedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los postreros años del siglo XIV dan comienzo las obras de la actual [[Catedral de Oviedo]], la mayor parte de las cuales se realizaron durante el siglo siguiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XV===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este periodo ha merecido un detallado estudio por parte de [[Margarita Cuartas Rivero]] en su obra ''Oviedo y el Principado de Asturias a fines de la Edad Media''. La sociedad ovetense no cambia especialmente con respecto al siglo anterior, aunque debe destacarse, en el marco del ascenso de la nobleza terrateniente como consecuencia de las Mercedes Enriqueñas, la influencia creciente de diversas familias nobiliarias como los Argüelles, de la Rúa..., generalmente encuadradas en el partido de uno de los dos linajes que controlan la política asturiana: los [[Quirós]] y los [[Miranda]]. Mención especial merece la preponderancia social, también a raíz de las recompensas que [[Enrique II]] otorga a sus fieles, que alcanzan los [[Quiñones]]. Pedro Suárez de Quiñones y Arias Pérez de Quiñones, hijos del noble Suero de Quiñones, muerto en la batalla de Nájera donde luchaba del lado de Enrique, reciben de éste el nombramiento de adelantado Mayor de León y Merino de Asturias y los señoríos de Tineo, Cangas del Narcea y Allande, respectivamente. Estas posesiones se verían ampliadas en tiempos de [[Enrique III]] al cederles este monarca las posesiones enajenadas a [[Alfonso Enriquez]] en represalia por su rebeldía, que comprendían Llanes, Ribadesella, Noreña, Siero, Avilés, Pravia, Grado, Somiedo, Tineo, Cangas del Narcea, Navia y Allande en Asturias, y Laciana, Ribadesil, Puebla de Lillo y Gordón en León.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los enfrentamientos entre los concejos, el poder real y la familia Quiñones comienzan con Diego Quiñones de Aller, Merino Mayor de Asturias y consejero de Enrique III. El [[Luis Alfonso de Carvallo|padre Carvallo]] refiere que la ciudad de Oviedo se negó a pagarle la merindad al no residir allí ni cumplir con sus funciones; este incidente se salva con el nombramiento de un representante del noble. Pero Quiñones de Aller pretendió también apoderarse de la villa de Avilés por la fuerza, logrando su servidor Gonzalo Fernández de Pajares tomar el alcázar; pero al no respetar el de Quiñones los fueros de la ciudad  se produce un alzamiento dirigido por Martín de las Alas y Pedro de Valdés que logra expulsar a los hombres del noble. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primogénito de Quiñones de Aller, Pedro de Quiñones, señor de Luna, trato de capitalizar el rechazo de los asturianos al condestable Álvaro de Luna para controlar toda la región. Hermano de éste fue el conocido Suero de Quiñones; ambos protagonizarán un enfrentamiento abierto con la Corona. La autoridad real buscaba limitar el poder de los señoríos, por lo que [[Juan II]] encomienda al príncipe de Asturias don Enrique hacerse con los mayorazgos asturianos que estuviesen ocupados indebidamente. El príncipe cursa la orden a través de la [[Junta General del Principado]], que reunida en el [[Monasterio de San Francisco]] de Oviedo acataba formalmente, por vez primera, la autoridad del príncipe de Asturias. Los ejecutores elegidos para reducir a los Quiñones serán los capitanes Fernando de Valdés, Gonzalo Rodríguez de Argüelles y Juan Pariente de Llanes. Topándose con más dificultades de las previstas deciden convocar una junta de hidalgos en Avilés, villa fiel al rey, para organizar la oposición a los Quiñones, en la que se acuerda jurar lealtad al rey siempre y cuando éste se comprometiese a ejercer directamente la jurisdicción sobre las tierras de los Quiñones, no enajenándolas ni devolviéndoselas a sus descendientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras la Farsa de Ávila, en que los nobles proclamaron rey al infante don Alfonso, se inicia una guerra civil entre éste y su hermano Enrique IV. El conde de Luna es enviado por Alfonso para combatir a don Juan de Acuña, conde de Valencia de don Juan, que había tomado la fortaleza de Oviedo y otras plazas del Principado en nombre de Enrique. El conde de Luna cercó Oviedo a finales de enero de 1466, logrando rendirla en junio, fechas conocidas a través de las cuentas de Juan de Oviedo conservadas en el Archivo de Simancas. La fortaleza de Oviedo permanecerá en poder del de Luna con quien pleitearán los Reyes Católicos, en el marco de su política centralizadora, para que se la ceda junto con varios señoríos que poseía en Asturias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Iglesia de Oviedo también entrará en conflicto con el poder real durante este siglo: el corregidor Pedro Manrique de Lara llegó a atacar al obispo de Oviedo, quien sin embargo resistió y logró recuperar posteriormente el favor real, lo que garantizó la hegemonía de la sede ovetense durante toda la edad moderna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XVI===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer episodio relevante de la historia de Oviedo durante este siglo, aparte de la orden de leva del 23 de octubre de 1520, recibida en Oviedo, por la que [[Asturias]] hubo de aportar 2.000 hombres, principalmente ballesteros, a la lucha contra las comunidades, fue el incendio de la Nochebuena de 1521 que destruyó gran parte de la ciudad. Las llamas arrasaron varias de las iglesias que rodeaban la [[Catedral]] y afectaron a calles enteras como las del Azogue, Cimadevilla, Rúa, Portal, San Antonio, Herrería, el barrio de la Chantría y Lonja hasta la puerta de la [[Gascona]], parte del [[Monasterio de San Pelayo]], el [[Hospital de San Julián]] y gran parte de la propia Catedral. Se creyó que la causa del incendio fueron las chispas de un “fornu”, por lo que fueron prohibidos dentro de la ciudad. El año siguiente trajo consigo dos nuevos desastres que se sucedieron prácticamente sin solución de continuidad: en junio tiene lugar un potente seísmo y en septiembre se producen lluvias torrenciales seguidas de inundaciones y desbordamientos de ríos, ambos fenómenos causas enormes estragos en los edificios. Para intentar paliar las consecuencias de estos desastres Carlos I concede a Oviedo, en 1525, un mercado de los jueves libre de todo impuesto. La ciudad es reconstruida, remodelándose y aprovechándose la circunstancia para acometer una serie de obras no relacionadas con la catástrofe como la construcción del [[Acueducto de los Pilares]], la conclusión de la torre de la Catedral y la construcción del monasterio de los dominicos, fuera de la muralla, y el de los jesuitas, fundado ya en la segunda mitad del siglo, muy próximo a la muralla, en la zona del [[Fontán]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda mitad de este siglo será aún más aciaga para los Ovetenses: durante las décadas de los setenta y los ochenta condiciones climáticas desfavorables provocarán la pérdida de las cosechas, desencadenándose duras hambrunas en toda Asturias; por si no fuera poco, a finales de siglo, 1598, tiene lugar un nuevo episodio de peste. Este brote está abundantemente documentado a través de las ordenanzas municipales y de los libros de protocolos notariales que están repletos de testamentos. Los datos de la Junta General permiten estimar que la epidemia mató a dos tercios de los habitantes de la ciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aparte de las tragedias, el siglo XVI comportó para Oviedo una profunda reorganización administrativa de su concejo. Los términos del municipio no constituían hasta entonces una circunscripción homogénea, hallándose además tachonados de cotos señoriales pertenecientes a la Mitra, Bendones, Cerdeño y Paderni, al Cabildo, Caxigal y Naranco, y el que por su parte reclamaba [[Gutierre González Cienfuegos]], quien se consideraba heredero de los derechos sobre la mitad del concejo de Ribera de Abajo. Además la extensión del concejo de Oviedo era notablemente menor que la actual: las parroquias de [[Trubia]], [[Pintoria]] y [[Udrión]] pertenecían al alfoz de la puebla de Grado; la parroquias del Valle del Nalón al oeste del actual municipio de Oviedo se organizaban en los concejos de [[Olloniego]] y [[Tudela]], bajo jurisdicción eclesiástica. Será en el último cuarto de la centuria cuando Felipe II, para sacar a la ciudad de la postración económica derivada de todas la calamidades que hubo de sufrir y que motivaron un importante flujo migratorio hacia la meseta de población asturiana y ovetense, ordene la desamortización de todas la jurisdicciones eclesiásticas emplazadas en el concejo, con la autorización de una bula papal, que son compradas por la corporación municipal entre abril y junio de 1581. También adquiere la corporación el concejo de [[Llanera]], de jurisdicción episcopal, e intentó hacer lo mismo infructuosamente con los concejos de Morcín, [[Las Regueras]], [[Ribera de Arriba]], [[Riosa]] y [[Tudela]], todos ellos limítrofes del concejo, que serían adquiridos por sus propios vecinos pasando a gozar de una administración autónoma. Por su parte [[Rodrigo Bernaldo de Miranda]], regidor de Oviedo, adquirió el concejo de Olloniego. La conclusión de todo este proceso desamortizador fue la homogeneización administrativa del concejo de Oviedo y su ampliación hasta alcanzar una extensión similar a la actual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro dato a destacar de la historia de Oviedo durante este periodo es la apertura de la primera imprenta hacia el año 1556.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XVII===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las décadas finales del siglo pasado trajeron consigo una situación de postración económica para Asturias que consiguió superarse parcialmente gracias al maíz: la difusión de esta planta, de origen americano pero muy adecuada a las condiciones climáticas asturianas, permitió sentar las bases de un crecimiento intensivo continuado. El maíz se extiende durante los primeros años del siglo XVII con notable rapidez por toda Asturias y especialmente por los concejos costeros y los valles centrales; su expansión continuó ininterrumpidamente de forma que a finales del XVIII ya aportaba más de las dos terceras partes de los granos recogidos en la región. El maíz no desplazó el cultivo de otros cultivos, salvo cereales inferiores como el mijo o el panizo, combinándose con ellos y permitiendo la supresión del barbecho y la intensificación del cultivo del suelo, que a su ver percutió positivamente sobre la ganadería, en aquel momento empezaba a sustituirse el ganado bravo por ganado estabulado, al incrementarse la producción de forrajes entre los que se incluía el &amp;quot;nervaxu&amp;quot; del maíz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A principios de este siglo tiene lugar el paso de los primitivos corregidores de &amp;quot;capa y espada&amp;quot;, en un contexto de degradación de las instituciones conjeciles donde cargos públicos como el de Alférez Mayor del Principado o las alcaldías y regidurías se ponían a la venta, a los corregidores de &amp;quot;toga&amp;quot;, impuesto por la normalización institucional que propugana la monarquía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El acontecimiento más importante para Oviedo durante este periodo fue la inauguración oficial de la [[Universidad de Oviedo]], tras múltiples vicisitudes, en 1608, institución que tuvo un cierto impacto en su vida social y política. La creación de la Universidad fue una iniciativa del inquisidor [[Fernando Valdés Salas]], fallecido en 1568, quien dispuso en su testamente una importante suma de dinero para constituir el centro; problemas burocráticos y la corrupción funcionarial retrasaron cuarenta años el cumplimiento mandas, hasta que por fin, habiendo sido creada formalmente en 1604 por real cédula de Felipe III, pudo abrir sus puertas en 1608 e impartir sus primeras clases de Derecho y Teología. Con este centro Oviedo, que había carecido de universidad durante la edad media, pudo aprovecharse de la acuciante necesidad de formar clérigos, juristas y médicos que, para sostener su aparato administrativo, aquejaba al Imperio Español. La de Oviedo fue no obstante una universidad pequeña, no poseyendo hasta finales del siglo siguiente Facultad de Medicina que, junto con la de Teología, Derecho y Filosofía componía la división característica de las universidades del Antiguo Régimen. Con la Universidad Oviedo experimenta un cierto crecimiento demográfico, al tiempo que se configura como lugar de residencia de la nobleza y del alto clero; pese a todo, al concluir el siglo apenas rebasaba los 7.000 habitantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El entramado urbano ovetense, que ya se había visto alterado por la construcción del edificio de la Universidad, a cargo de Rodrigo Gil de Hontañón, experimenta ahora una importante transformación caracterizada, particularmente en el sector suroeste de la ciudad, en dirección a la charca de [[El Fontán]] que estaba convirtiéndose en una zona con gran actividad comercial, por la tendencia a ampliarse extramuros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El fin de siglo, 1699, coincidirá con una nueva crisis derivada de las malas cosechas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XVIII===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A principios de este siglo la ciudad de Oviedo contaba con unos 1367 vecinos, con un total de 6.700 habitantes. 111 de ellos eran presbíteros no regulares, lo que sumado a los jesuitas de San Matías, los fraile de San Vicente, los de San Francisco y los de Santo Domingo, junto a las monjas de San Pelayo, de La Vega y de Santa Clara, nos da un seis por ciento de la población ovetense. Más de la mitad del vecindario era de ascendencia hidalga o sacerdotes. Apróximadamente cuatro de cada diez vecinos eran pecheros, es decir, estado llano que mantenía los privilegios de las clases superiores con sus impuestos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante la Guerra de Sucesión Oviedo se mantiene fiel a Felipe V, aprovisionándose con pólvora procedente de San Sebastián en 1702 y armando a la población en previsión de un posible ataque. Al instaurarse la dinastía borbónica, que implantará el absolutismo monárquico y unificará la legislación de los territorios españoles mediante el Decreto de Nueva Planta, se envía a Asturias al comisionado del rey Cepeda, quien redactará una serie de informes acerca de la administración en la región que tendrán como consecuencia la creación en 1717 de la Real Audiencia, institución que merma las hasta entonces amplias atribuciones de la Junta General del Principado y liquida el gobierno de los corregidores, que serán sustituidos por regentes. &lt;br /&gt;
En 1766 el motín de Esquilache tiene cierta incidencia en Oviedo, exigiendo los amontinados rebajas en los artículos de primera necesidad y haciendo blanco de su descontento al administrador de las rentas provinciales; las diferentes medidas que tomó la Audiencia para sofocar a los amotinados fueron ineficaces, correspondiéndole finalmente a la Milicia Provincial la labor de represión. Un año después, como consecuencia de las pesquisas de Campomanes, Carlos III decreta la expulsión de los jesuitas, lo que en Oviedo provocará el enfrentamiento entre el Ayuntamiento y la Universidad, al impartir esta orden clases en el centro. La  expulsión de la compañía de Jesús no mermó sin embargo el nivel de la vida académica de la ciudad, alentada por la Ilustración, que había tenido precisamente en la Universidad de Oviedo a uno de sus principales precursores en nuestro país: el padre Feijoo. En 1764, precisamente el año de la muerte de Feijoo, se fundó la biblioteca universitaria, diez años después Campomanes impulsa una reforma de la Universidad que supone la creación de nuevos estudios superiores, y también a instancias de Campomanes, junto con el apoyo del conde de Toreno, se constituirá en Oviedo la Sociedad Económica de Amigos del País en 1781.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1771 se aprueba el proyecto de apertura de un canal de comunicación moderno hacia la Meseta a través de Pajares y en 1782 se inician las obras de la carretera Oviedo-Gijón, que se convertirá en una de las principales arterias de la región. En 1794, ante una posible guerra con la Francia revolucionaria, se traslada a Oviedo la Fábrica de Armas de Gipúzcoa. Inicialmente sus oficinas y almacenes se instalan en el antiguo Palacio del Duque del Parque, siguiéndose un modelo productivo gremial en el que los armeros, muchos de ellos vascos emigrados, realizaban los trabajos en sus talleres particulares, distribuidos por Oviedo, Trubia, Mieres y Grado, para entregarlos después en el citado palacio. Paralelamente en Trubia, entonces perteneciente al concejo de Grado, comienzan a levantarse los primeros edificios de lo que será la Fábrica Nacional de Cañones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Siglo XIX===&lt;br /&gt;
Este siglo se estrena en Oviedo con una fuerte carestía de alimentos, que obligará a la Sociedad Económica de Amigos del país a repartir comestibles, complicada con una nueva epidemia. Pero lo que caracterizará las primeras décadas de este siglo serán las luchas entre absolutistas y liberales. Con el estallido en mayo de 1808 de la insurrección contra Napoleón, las tensiones sociales y políticas del país determinaron, en conjunción con el desarrollo de una guerra de liberación nacional y con los primeros intentos de transformar las estructuras del Antiguo Régimen, una nueva fase histórica de gran complejidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La amplia participación popular en el levantamiento en Asturias no se explica sólo por las pésimas cosechas y las epidemias -en 1808 se produjo una cosecha abundante- sino que el verdadero trasfondo de la insurrección en Asturias fueron los ecos del motín de Aranjuez y particularmente la hostilidad, atizada desde los púlpitos, a la ocupación francesa. El levantamiento se desencadenará al conocerse en Oviedo, el día 9, la noticia de los sucesos del 2 de mayo en Madrid. El día 9 de mayo una heterogénea masa popular concentrada en el Campo San Francisco, integrada por estudiantes de la Universidad, armeros, sacerdotes y artesanos, impide la publicación de un bando enviado por el general Murat, jefe de las fuerzas francesas en España. Las autoridades del Antiguo Régimen, representadas por la Audiencia, mantenía una postura contemporizadora y cómplice con los ocupantes; por su parte la [[Junta General del Principado]], controlada por nobleza, en la que había algunos sectores minoritarios de ideología liberal y proclives a la insurrección, sólo aceptará tomar resoluciones encaminadas a la conservación de la Monarquía y a la defensa de Patria cuando se vea desbordada por el pueblo en armas, intentando por todos los medios a su alcance impedir la radicalización del conflicto.&lt;br /&gt;
Esta actitud ambigua se tornará colaboracionista cuando pocos días después, habiendo descendido la agitación, puedan la Audiencia y la Junta dar marcha atrás y controlar la sublevación, revocando las citadas resoluciones y requisando las armas en poder de la población. No será hasta el día 25 cuando un nuevo levantamiento popular, mucho mejor organizado y con el apoyo de campesinos provenientes de los alrededores de Oviedo, fuerce a la Junta General a declarar la guerra a Francia, convirtiéndose [[Asturias]] en la primer provincia en tomar esta resolución.  Se constituye entonces la [[Junta Suprema]], órgano de composición muy distinta a la de la Audiencia o la Junta General, que se arroga el poder en nombre de Fernando VII e invoca la voluntad popular como sostén de su legitimidad, acreditando embajadores que envía a Inglaterra para solicitar la ayuda del gobierno Británico y organizando un ejército. Posteriormente, la vetusta Junta General, remodelada parcialmente en su composición, asumirá las funciones de la Junta Suprema con una mayoría conservadora pero manteniéndose una minoritaria facción liberal especialmente activa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante la Guerra de la Independencia Oviedo es ocupada más de media docena de veces, mientras que Asturias es invadida cuatro veces desde Santander y desde Castilla, entre mayo de 1809 y junio de 1812, lo que determinó el carácter itinerante de la Junta Suprema. Sin embargo, a pesar de estas ocupaciones, en las que el ejército francés (que contó en Asturias con el apoyo entusiasta, entre otros, del obispo [[Gregorio Hermida]] y del [[Marqués de San Esteban]], quien incluso presidió una Junta colaboracionista) no sufrió demasiadas bajas, Oviedo y Asturias no jugaron un papel relevante en el desarrollo de la guerra, en contraste con su protagonismo durante los primeros momentos, siendo además su interés estratégico secundario. No obstante, en las instituciones políticas patrióticas varios asturianos como el ya muy anciano [[Jovellanos]], representante de Asturias en la Junta Central, o [[Agustín Argüelles]], el [[Conde de Toreno]], [[Flórez Estrada]] o [[José Canga Argüelles]], diputados en las Cortes de Cádiz dentro de la facción más marcadamente liberal, tuvieron un destacado papel. Esta actividad política liberal chocaba con la realidad de la región, donde la base social del liberalismo, que únicamente empezó a difundirse a partir de 1808 en algunos círculos universitarios provenientes de la antigua hidalguía, era ínfima. En la Junta Suprema se plasmaba el pacto tácito entre los sectores más exaltados, conscientes de su escasa fuerza real, y los partidarios del Antigua Régimen, siendo sus medidas, la proclamación de un restringida libertad de imprenta o un proyecto de reforma judicial que conservaba un fuero especial para lo nobleza, muy moderadas. Esta moderación no preservó a la Junta del rechazo de los sectores absolutistas que desencadenaron una férrea oposición a la misma, provocando incluso un motín en 1808 y logrando que fuera disuelta mediante un golpe militar del general La Romana al año siguiente. Se sucedieron desde entonces una Junta Provisional de Observación y Defensa, una Junta Superior y una Junta Superior Provincial, todas ellas compuestas por ultramontanos y con escaso protagonismo político. Estos cambios se sucedieron además en un clima de indiferencia y desmovilización popular, especialmente por parte del campesinado, víctima durante la guerra de una intensa crisis agrícola, marcado por los saqueos de los franceses, las levas y los impuestos motivados por las necesidades bélicas.&lt;br /&gt;
Con la retirada definitiva de las tropas francesas, en el estío de 1812, se produjo en Asturias la jura de la constitución de Cádiz, estableciéndose a continuación, como exigía la carta magna, un jefe político de la provincia, cargo que ocupó [[Manuel María de Acevedo]], y se sustituyó a la Junta Superior Provincial por una Diputación Provincial en febrero de 1813, de mayoría conservadora, al tiempo que se elegían ayuntamientos constitucionales.&lt;br /&gt;
La Diputación desarrollará una política ilustrada a la usanza del dieciocho, fomentando la economía sin alterar las estructuras sociales vigentes. Merece destacarse aparición en aquellos años del primer periódico no oficial de la región [[El Observador de Asturias]], de tendencia liberal. Pero el liberalismo seguía siendo minoritario en Asturias, frente al predominio absolutista que se manifestaba constantemente, llegando a forzar la expulsión del reaccionario obispo Hermida por parte de las autoridades. En estas circunstancias la restauración del absolutismo dejó indiferente a gran parte de la población, produciéndose un tránsito tan pacífico que incluso la Diputación o el Ayuntamiento Constitucional de Oviedo siguieron funcionando durante varias semanas. La represión afectó especialmente a unos pocos personajes, la minoría liberal, que acabó en el destierro, como Toreno o Flórez Estrada, o en prisión como Canga Argüelles, de tal forma que cuando en 1815 se restablezca la Junta General del Principado, ésta estará solamente compuesta por los mismos nombres que en 1808 a excepción de los liberales. La Universidad de Oviedo fue acusada de liberal, depurándose sus equipos docentes, sus libros de texto y sometiéndosela a una anacrónica inspección clerical, al tiempo que se suprimían algunos estudios como los de matemáticas, juzgados inútiles, y se instauraba una firme vigilancia sobre profesores y estudiantes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A finales de febrero de 1820 el capitán de Artillería Manuel de la Pezuela, con la colaboración de estudiantes y liberales, secundó en Oviedo el Pronunciamiento de Rafael del Riego con el que dio comienzo el Trienio Liberal, interregno en el que fue reinstaurada la Constitución de Cádiz y se intenta nuevamente la revolución burguesa. Es en este periodo cuando parece que el liberalismo comienza a ganar apoyos en Asturias entre los sectores populares urbanos, la burguesía y gran parte de la antigua nobleza,  como se desprende de la aparición de publicaciones periódicas de esta tendencia, El Ciudadano, moderado, y el Aristarco, exaltado, y de los recibimientos triunfales a Riego y Argüelles y del motín anti-realista de 1821. La oposición al régimen liberal provendrá fundamentalmente del clero, que aunque contaba con algún sector liberal se oponía la política desamortizadora y a la reforma de las órdenes regulares, y del campesinado, cuyos intereses eran claramente lesionados por las políticas económicas liberales, al existir la posibilidad de que la venta de realengos y baldíos hiciese que los pueblos perdiesen sus pastos y al acabar en la práctica las tierras desamortizadas concentradas en manos de unos pocos capitalistas que inmediatamente subieron los arriendos y expulsaron a buena parte de los llevadores. En los primeros meses de 1822 aparecerán en Asturias partidas armadas antiliberales, en los valles del centro y oriente de la región, al sobreañadirse a los anteriores motivos el incremento de impuestos y precios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La resistencia al avance de los Cien Mil Hijos de San Luis que se produce en Asturias, caracterizada por las deserciones y la escasez de efectivos, da cuenta de la incapacidad del régimen liberal para captar a las clases humildes mediante políticas que favorecieran sus intereses. No obstante, los historiadores consideran que las numerosas partidas que actuaban en la región podrían haber sido contenidas de no mediar la intervención exterior. &lt;br /&gt;
La Ominosa década trajo consigo una represión mucho más dura que la de 1814, los Flórez Estrada, Evaristo San Miguel o Agustín Argüelles hubieron de marchar al exilio para evitar las correspondientes condenas a muerte, a las que ni siquiera se sustrajeron el clero (sus sectores liberales) ni la nobleza. En el caso de Asturias el especial celo de las autoridades eclesiásticas motivó incluso la reconvención del ministro Calomarde ante sus excesos. Pero la permanente de crisis hacendística y económica determinará una aproximación paulatina de la monarquía hacia las posiciones del liberalismo moderado, con la oposición del ala más ultramontana, preparándose así la alianza de clases que posibilitará, con todas sus deficiencias, la implantación del liberalismo. En este sentido, manteniéndose el campesinado asturiano en una situación de penuria pese a la difusión de la patata, se promulga la [[Ley de Minas]] con la intención de reactivar el sector hullero, empantanado por todos los sucesos de las décadas anteriores, que constituirá la base de la industrialización asturiana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1827 se suprimen  los antiguos cotos señoriales que existían en los territorios del Concejo de Oviedo, siendo incorporados al mismo, y en 1833 Asturias recibe como nombre oficial de su capital a raíz de la división provincial diseñada por Javier Burgos. Simultáneamente la Junta General del Principado fue definitivamente sustituida por una Diputación similar a la del resto de las provincias, celebrando su última sesión el 8 de enero de 1834 en la sala capitular de la [[Catedral de Oviedo]]. A la muerte de Fernando VII la liberalización de la monarquía se acelera, procediendo la nueva Diputación a desarmar a los voluntarios realistas y a crear una milicia urbana de orientación liberal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los años de la minoría de edad de Isabel II coinciden con el proceso de desguace del entramado jurídico y administrativo del Antiguo Régimen, con la implementación de reformas económicas y sociales que sentaban las bases del desarrollo capitalista –libertad de comercio e industria, desamortización de los bienes de la Iglesia, desvinculación de los mayorazgos, abolición de los diezmos...etc- y con el establecimiento, a través de la Constitución de 1837, de un sistema político de signo liberal; este nuevo sistema se caracterizará por el sufragio censitario, gozando de derecho a voto los sectores más acomodados que en Asturias oscilarán en el 1,5% en 1837 y el 5,6% en 1844.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Guerra Carlista, iniciada en 1833, no tuvo especial incidencia en Oviedo, que sufrió sin embargo en 1835 una epidemia de cólera. El campo asturiano se mantenía más bien en una situación de apatía. En 1836 el general carlista Gómez entra en Oviedo, el 5 julio, tras haberse retirado la milicia nacional –en cuyas filas había profesores y estudiantes de la Universidad- a Soto del Barco, pero sólo permanece en la ciudad tres días, pertrechándose e incrementando sus efectivos con voluntarios, al cabo de los cuales la abandona ante la proximidad de las tropas de Espartero. Los carlistas se aproximarían a Oviedo en octubre, encontrándola esta vez bien guarecida y siendo incapaces de tomarla tras sufrir abundantes bajas, hasta que el general Sanz, al mando de los carlistas, se ve obligado a retirarse al Gijón. Las Cortes concederían a Oviedo el título de Benemérita por este episodio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La constante presencia de partidas armadas en Asturias hasta 1838 y las incursiones del general Sanz no deben ocultar el fracaso de la ideología carlista en la región, en la que por otra parte no había ninguna problemática foral. El sector que lógicamente más apoyó a los tradicionalistas fue el clero, sin que faltasen tampoco facciones liberales entre sus filas, puesto que era la clase social más directamente perjudicada por las transformaciones sociales de signo liberal. Serán constantes de nuevo los conflictos ente el Cabildo de Oviedo y las autoridades, la difusión de ideas reaccionarias a través de los púlpitos, las negativas a jurar la Constitución de 1937 y las veladas o incluso explícitas simpatías por la causa del pretendiente. Por el contrario entre el campesinado asturiano la tónica fue la indiferencia y la pasividad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras un decenio de cambios acelerados y una vez conjurada la amenaza carlista, el nuevo bloque de clases hegemónico en España, en el que predominaban los descendientes de la antigua nobleza convertidos al ala moderada del liberalismo, buscaba poner fin a la inestabilidad y consolidar el sistema político. Esta pretensión mediatizará los planes y programas políticos del periodo conocido como la Década Moderada (1844-1854) que, tras la formación de una coalición de moderados y progresistas que pone fin a la Regencia de Espartero y declara mayor de edad a la reina, episodio que en Asturias provocó la división de la Milicia Nacional y algunos enfrentamientos de poca importancia, buscará apuntalar y revisar en sentido conservador la conquistas liberales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fuerza principal durante este periodo será el Partido Moderado, formación que en Asturias contará con más apoyos que el Progresista. La base social del moderantismo asturiano estará en la aristocracia y en los grandes propietarios de la tierra y contará con el apoyo, sumamente útil en las zonas rurales, del clero. Por su parte el Progresismo, muy arraigado entre los obreros armeros de Oviedo, contará con la adhesión de la burguesía comercial, especialmente en Oviedo. En contraste con el Partido Moderado, fracturado desde la década de los cuarenta en una facción reaccionaria más posibilista y liberal, el Progresismo asturiano será una corriente homogénea caracterizada por su escaso radicalismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados de siglo la estructura económica de Oviedo apenas había cambiado con respecto al siglo anterior: el único núcleo industrial relevante era [[Trubia]], que desde 1848 albergaba las instalaciones de la [[Fábrica Nacional de Cañones]] donde trabajaban casi medio millar de obreros. La situación y demográfica se mantenía también en márgenes muy similares a los de periodos anteriores, mermándose el crecimiento demográfico por dos epidemias de cólera en los años 1835 y 1855 respectivamente. En los años cincuenta una crisis de subsistencias provoca fuertes altercados en toda España que derivan en una insurrección popular entre el 17 y el 18 de julio de 1854. El marqués de Camposagrado, autor del célebre Manifiesto del Hambre, impulsará una escisión dentro del Moderantismo asturiano que tendrá un papel destacado en la insurrección de 1854 y formará el núcleo de la futura Unión Liberal. Agudizada por la subida de los impuestos la Revolución de 1854 pondrá fin a la Década Moderada dando inicio al Bienio Progresista, breve periodo que será crucial para el desarrollo capitalista de los años siguientes. Camposagrado presidió una Junta Provincial creada expresamente en Asturias para encauzar el levantamiento, pero la iniciativa política correspondió a los Progresistas, que en las elecciones, para las que se había ampliado el censo al 5% de la población, obtuvieron la mayoría de los escaños en liza. Se producirá en estos años una reactivación del debate ideológico y de la lucha política que propiciará el desarrollo de movimientos que exigirán el sufragio universal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las políticas desamortizadoras de mediados de siglo supondrán una profunda transformación funcional de los edificios más significativos de la ciudad. A pesar de que en la práctica ninguno de los edificios de los conventos ovetenses llegue a salir a subasta pública, todos excepto el [[Monasterio de San Pelayo]] fueron incautados. Paralelamente se producen toda una serie de reformas administrativas que afectan al término municipal, dándole la conformación que tiene actualmente. El [[Ayuntamiento de Oviedo]] pierde por completo el control sobre Llanera, que se convierte en un ayuntamiento independiente, llegando a ser un concejo; por el contrario, los antiguos concejos de [[Tudela]] y [[Olloniego]] y parte de la Ribera de Abajo, perteneciente a Priorio, se incorporan a Oviedo. Ya en 1885 las parroquias de Trubia, Udrión y Pintoria pasan de pertenecer a Grado a ser parte del concejo de Oviedo. En lo tocante a las estructuras agrarias la revolución burguesa eliminó las instituciones feudales como señoríos o diezmos y se liberalizaba la propiedad rural al tiempo que se introducían en la misma formas de signo capitalista. En contraste con otras regiones españolas en Asturias este proceso no generó especiales tensiones por la debilidad del régimen señorial. Un rasgo de la desamortización asturiana fue la conservación de buena parte de los montes comunales por parte de los pueblos, circunstancia que posibilitó el mantenimiento de formas de explotación tradicionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las desamortizaciones de Mendizábal, entre 1836 y 1851, supusieron la conversión de la nueva burguesía urbana, ante el desinterés de la nobleza y la situación precaria de los campesinos, en propietarios de tierra. Por el contrario las desamortizaciones promovidas por Pascual Madoz a partir de 1855 no resultaron atractivas, por el tipo de fincas sacadas a subasta y por las condiciones de pago, para las altas capas burguesas, resultando beneficiados los viejos propietarios y la pequeña y mediana burguesía. En conjunto la desamortización propició la aparición de una burguesía terrateniente, siendo contados los casos en que la propiedad de la tierra pasó a manos de sus cultivadores, situación que se acentuará en las décadas finales del siglo XIX ante el interés de los sectores acomodados por invertir en la compra de tierras. La consecuencia de todo ello fue un endurecimiento de las condiciones de vida de los colonos, a los que perjudicó también el crecimiento demográfico del siglo y la ausencia de instituciones de crédito accesibles a los labradores. La conflictividad social derivada de estas condiciones se vio notablemente atenuada en Asturias como consecuencia de la dispersión del campesinado y del flujo migratorio, que, convertido en fenómeno masivo en Asturias en la segunda mitad del siglo, permitió disminuir la presión demográfica y aportar nuevos recursos a la economía,  familiar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante la segunda mitad del siglo XIX la ciudad y el concejo experimentan una serie de transformaciones derivadas de la primera industrialización asturiana, que avanzará irregularmente y con capitales foráneos debido al costo de la industria hullera y de la siderurgia, el sector abrumadoramente predominante de la misma, a partir de la cual Oviedo se convierte en un vial esencial en el transporte de mercancías, gracias a su situación equidistante de las cuencas mineras y del litoral, que favorecerá su desarrollo comercial e industrial. A la Fábrica de Cañones de Trubia se le suman en 1854 la [[Fábrica de Armas de Oviedo]], situada en el solar del antiguo [[Monasterio de la Vega]], y fundiciones como La Amistad y Bertrand abiertas en 1856 y 1860 respectivamente, y la Fábrica de Gas fundada en 1858. En las décadas siguientes se va conformando el cinturón industrial en el entorno ovetense y los centros fabriles de Colloto, Lugones y Cayés, pertenecientes ahora a los municipios de Llanera y Siero. Subsecuentemente las comunicaciones experimentan un sensible desarrollo: poco antes de la década de los cincuenta se abrió el puente sobre el Nalón que permitió el tráfico rodado con Trubia; en los decenios siguientes Oviedo se confirmará como nudo vial al construirse las carreteras este-oeste hacia Santander, Galicia y Cangas del Narcea, y la red ferroviaria asturiana. En 1874 se inauguró la vía Gijón-León que pasaba por Oviedo. En 1883 entra en funcionamiento el ramal Oviedo-Trubia y al año siguiente se abre el paso de Pajares. En 1891 se enlaza Oviedo con el oriente asturiano a través de la vía estrecha y ya en el siglo XX El Vasco permite acceder desde Oviedo a San Estaban de Pravia y al valle del Caudal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La industrialización incorporó a la población urbana y periurbana, Santa Clara, Foncalada...,  nuevos sectores sociales de carácter obrero y nuevos comportamientos y planteamientos políticos. En 1892 se funda la Agrupación Socialista de Oviedo y también por estas fechas, según informa Fermín Canella, se crea la Agrupación Anarquista ovetense y comienzan a editarse los periódicos afines a uno y otro movimiento. Antes que finalice el siglo XIX se fundan las agrupaciones socialistas de Trubia y San Andrés y en 1901 se constituye en Oviedo la Federación Socialista Asturiana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el último tercio del siglo XIX, tras el fracaso de la Revolución Gloriosa y de la I República se consolidó el poder de bloque social integrado por la alta burguesía industrial y financiera y por los propietarios de la tierra. Este periodo se caracterizará en Asturias por su atonía política hasta la mitad de la década de los ochenta, con un predomino electoral del Partido Conservador, heredero del Partido Moderado, del Unionismo y de los sectores alfonsinos, que durará hasta la implantación del sufragio universal. La Unión Católica encabezada por [[Alejandro Pidal y Mon]], de carácter tradiconalista, se plegará al liberalismo a raíz del cambio de estrategia de la Iglesia impulsado por León XIII, convirtiéndose Pidal y Mon en el principal cacique de Asturias. Por su parte el Partido Progresista era débil en Asturias, mientras que el republicanismo tenía cierto arraigo en [[Gijón]] y Oviedo, contando entre sus filas a personajes como Clarín. Este republicanismo tuvo su reflejo en la Universidad de Oviedo en el sector krausista de su profesorado. No será hasta los años noventa cuando la actividad política se reavive, especialmente a partir de la Guerra de Cuba durante la cual la burguesía y los sectores acomodados se movilizarán creando en Oviedo la Junta del Principado y patrocinando el envío de un batallón de voluntarios para defender la españolidad de la isla; este conflicto supuso la difusión de las ideas socialistas y republicanas que criticaron el sistema de reclutamiento que hacía recaer en las clases más humildes el peso de los conflictos bélicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===siglo XX===&lt;br /&gt;
====La Restauración====&lt;br /&gt;
Los primeros años del siglo XX trajeron consigo un estancamiento de la industrialización del Concejo de Oviedo, si se exceptúa las instalaciones de Trubia. La economía ovetense se polarizó en torno al sector terciario en el contexto de una región donde predominaba la extracción hullera, que fue afianzándose desde las últimas décadas del siglo pasado al reorientarse hacia el mercado nacional, previa modernización y previa concentración de las pequeñas empresas junto con una entrada masiva de capitales (vascos y catalanes fundamentalmente), en buena medida gracias a una política estatal proteccionista que permitió a Asturias, cuyos carbones son por sus peculiaridades de difícil y costosa extracción, suministrar el 35 % del carbón consumido en toda España entre 1890 y 1913 (entre 1863 y 1890 sólo había aportado el 25%). El proceso de fusión de las pequeñas explotaciones vino acompañado de la aparición de nuevas sociedades empresariales que desarrollaron la minería en la cuenca del Caudal y la adquisición de compañías mineras por parte de industrias siderúrgicas de Langreo y Mieres que, convertidas así en complejos minero-fabriles, tuvieron un decisiva influencia en la vida económica asturiana. Simultáneamente, pero de forma tardía e insuficiente, se concluía la red férrea de la región, quedando finalmente comunicadas las cuencas con Castilla y con los puertos de Gijón y Avilés, que habían sido acondicionados para el tráfico de carbón. Por su parte la siderurgia asturiana, muy deficiente técnicamente y ligada a la minería desde su origen, acaba quedando subordinada a la industria vizcaína en calidad de suministrador de hierros y aceros bastos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las favorables condiciones de la minería entre el final del siglo XIX y principios del siglo XX propiciaron una aceleración del ritmo de creación de nuevas industrias que tuvo un decisivo punto de inflexión en 1898, al producirse la repatriación de capitales indianos. La burguesía autóctona adoptó además una postura más decididamente inversora, plasmada en el ámbito comercial, financiero e industrial, con el desarrollo de modernas sociedades anónimas vinculadas a consorcios nacionales para formar de holdings como el Crédito Industrial Gijonés, en detrimento de los tradicionales negocios familiares, y con la puesta en marcha de la banca moderna, en sustitución o muchas veces como evolución de los banqueros comerciantes tradicionales, que realizó importantes inversiones en la industria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la fragilidad del sector minero asturiano quedó de manifiesto al concluir la Primera Guerra Mundial: si desde 1914 experimentó Asturias un ciclo expansivo gracias al cese de las exportaciones inglesas, cuya demanda en España fue cubierta por la minería asturiana, no se aprovechó la coyuntura para modernizar las instalaciones sino que proliferaron los pequeños chamizos, de tal forma que la reaparición del carbón inglés en 1920 sumió al sector hullero asturiano en una crisis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todo caso, durante estos años se consolidaron las relaciones de producción capitalistas, sin que el desarrollo industrial pudiera absorber el flujo migratorio del campo asturiano –que tuvo Méjico, Argentina y Cuba como principales destinos-, pilar importante de la economía regional gracias a las remesas de dinero enviadas por los emigrantes. En esta época los capitales asturianos fueron vinculándose a los grandes grupos comerciales y financieros españoles e internacionales, se incrementó la población (a pesar de la inmigración) y se concentró en las ciudades de la zona central: Oviedo, Avilés, Gijón. Mientras, la producción agrícola se ajusta a las demandas de la economía urbana, disminuyendo los cultivos cerealísticos en favor de la patata y plantas forrajeras y especializándose los concejos del centro de Asturias en la producción ganadera y láctea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre 1887 y 1920 la población asturiana se incrementa en un 29%, alcanzando la región los 743.000 habitantes, mientras que la de las principales ciudades lo hace en un 119%, superando Oviedo y Gijón los 74.000 habitantes. El sistema urbano de la zona central asturiana se define y especializa en este momento correspondiéndole a Oviedo, por su carácter de nudo comunicativo, desempeñar el papel de núcleo administrativo y comercial, observándose nítidamente en este momento una cesura entre el centro comercial, entre Cimadevilla y la calle Uría, y los ensanches y los barrios obreros, a los que se añaden trece colonias de casas baratas entre 1919 y 1936. En contraste con Oviedo, Mieres y Sama-La Felguera se especializan en la actividad minero-siderúrgica, en tanto que Gijón y Avilés funcionaban como puertos redistribuidores al servicio del comercio hullero, desarrollando además, particularmente Gijón, una amplia gama de actividades industriales y de servicios como fábricas de vidrio, tejeras, fundiciones, refinerías... etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La implantación de relaciones productivas capitalistas, que no fue plena hasta la política desarrollista del franquismo, comportó profundas transformaciones sociales entre las que destaca el engrosamiento de las clases medias urbanas y de la clase obrera de la región, así como el afianzamiento de la burguesía en sus fracciones industrial y financiera. La burguesía asturiana se define a lo largo del siglo XIX y fundamentalmente en sus últimas décadas, destacando el predominio del capital exterior en la minería y la aportación de los indianos. Con el desarrollo de la burguesía industrial y financiera se resquebrajaba la primacía de la antigua nobleza propietaria, al tiempo que los indianos se asentaban en el campo y en las antiguas mansiones señoriales y edificaban suntuosas viviendas al tiempo que sus sectores más pudientes pugnaban por hacerse con títulos nobiliarios, pugna en la que también intervendrán los financieros e industriales a partir de 1910.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con respecto a la clase obrera cabe decir que en Oviedo predominó durante bastante tiempo un tipo de trabajador más cercano al artesano que al obrero, mientras, en las cuencas mineras apareció la figura del obrero mixto, que compaginaba el trabajo en la mina o en la fábrica con la huerta y la ganadería, mayoritario hasta la Primera Guerra Mundial. Es en Gijón donde el mayor desarrollo industrial propició la aparición de población obrera en el sentido más estricto, proveniente de la inmigración, densificada y hacinada en ciudadelas sin las más mínimas condiciones higiénicas. Las condiciones de trabajo en la época, tanto en la minería como en la industria, eran deplorables, produciéndose la mayor parte de las defunciones por enfermedades derivadas del trabajo. En estas condiciones los obreros fueron alejándose de los grupos liberales y republicanos, que sin embargo mantuvieron un fuerte ascendiente sobre ellos hasta los primeros años de este siglo en Oviedo y Gijón, acogiéndose a idearios socialistas o anarquistas. Así, en 1900 existían ya doce agrupaciones socialistas repartidas por Asturias y actuaban en Gijón treinta sociedades de resistencia que totalizaban 4.500 afiliados; sin embargo los anarquistas acabarían por relegar a los socialistas en Gijón y en La Felguera. En 1910 aparece el Sindicato Obrero Minero (SOMA) y el movimiento societario de Gijón y la Felguera apoyan la fundación de la CNT.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como mecanismo defensivo frente a la amenaza socialista y anarquista la Iglesia (aunque con el recelo de su sectores más ultramontanos) trató de promover Círculos Obreros Católicos, que combinan actividades lúdicas con labores asistenciales, en la línea de los planteamientos de León XIII. En las labores de captación ideológica destacaron [[Maximiliano Arboleya]] y el [[Padre Pedro José Gafo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda década del siglo fue una fase marcada por grandes tensiones en toda España, especialmente durante la crisis de 1917, que tuvieron notable influencia en Oviedo y Asturias. Este periodo se caracteriza por la descomposición del Partido Conservador, la irrupción del Reformismo de [[Melquíades Álvarez]] (antiguo aliado de los socialistas) y la influencia creciente de los movimientos obreros que desbordaron por completo los diques que trataron de interponerles en forma de sindicalismo católico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la Primera Guerra Mundial se produjo un recrudecimiento de la conflictividad social y política, fraguándose un pacto de unidad de acción entre la UGT y la CNT que, en el contexto del encarecimiento de las subsistencias, preparaban el movimiento de 1917. Culminado en el verano de 1917, aquel movimiento posibilitó una convergencia coyuntural de los intereses obreros con los de la burguesía republicana frente al ya añejo sistema de la Restauración; pero lo más característico de la crisis en Asturias será la huelga general de agosto, apoyada por socialistas, anarquistas y reformistas, y duramente reprimida por el ejército.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos de 1917 se saldaron con el respectivo fracaso de los planes de la oposición burguesa, provocándose notables fragmentaciones en el Partido Reformista (al asustarse parte de su militancia de las consecuencias de la alianza con las organizaciones obreras), y de las propias fuerzas obreras; sin embargo marcaron el inicio de una nueva etapa de clara descomposición del sistema de la Restauración y de fuerte conflictividad social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es en este momento cuando aparecen los primeros y exiguos movimientos regionalistas asturianos: La Junta Regionalista (que en realidad ya había surgido en 1916), creada por tradicionalistas y conservadores vinculados a [[Vázquez de Mella]], y la Liga Pro-Asturias impulsada por el conservador [[Nicolás de las Alas Pumariño]]. Estas formaciones regionalistas, que en el caso de la primera unía a la vindicación de la autonomía económica de la región la defensa de una identidad sustancialista y a-histórica de Asturias, provenían de la descomposición de los partidos monárquicos tradicionales a consecuencia de la crisis social y del deterioro de la situación económica; fracasaron estrepitosamente por la claridad de su posicionamiento clasista en un contexto en que las organizaciones socialistas y anarquistas estaban plenamente arraigadas entre la clase obrera, mientras que los intereses burgueses tenían su altavoz en el Partido Reformista. Un Partido Reformista que si bien había retrocedido en el conjunto de España por su papel en los sucesos de 1917, lograba afianzar su posición en Asturias y Oviedo, alcanzando en las elecciones de 1922 7 de los 14 diputados que poseía Asturias e integrándose plenamente en el sistema, como pondría de manifiesto su participación en el gobierno de concentración liberal de García Prieto, en vísperas del golpe de Estado de Primo de Rivera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El “trienio bolchevique”, salpicado por numerosas huelgas, supondrá un apreciable crecimiento para las organizaciones obreras, constituyéndose la Federación Asturiana de la CNT en 1920 con una cifra de militantes de alrededor de 17.500. Hay que subrayar que el anarquismo asturiano se distinguirá por posiciones atípicas como la aliadofilia durante la I Guerra Mundial, las buenas relaciones con el reformismo o la defensa, en el Congreso Confederal de la Comedia en 1919, de un acercamiento a la UGT y el rechazo a la Internacional Comunista; estas peculiaridades no impidieron choques violentos con los socialistas ni la contracción y crisis que siguió a 1920.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
También el socialismo saldrá fortalecido de los sucesos del 17, obteniendo su primer diputado a Cortes por Asturias en las elecciones de 1918, ampliando este resultado a dos en las del año siguiente y pasando de 22 concejales en Asturias en 1917 a 46 a en 1920. Paradójicamente la Federación Socialista Asturiana contaba con muy pocos afiliados, basándose propiamente en la fuerza sindical: la UGT contaba entre 1920 y 1921 con 30.000 afiliados, en tanto que el SOMA sobrepasó en 1919 (año en que consiguió la jornada de siete horas para los mineros) los 28.000 afiliados (el 84% de los mineros).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero las crisis hullera que siguió a 1920 y la escisión comunista de 1921 debilitaron sensiblemente a los socialistas al revelarse ineficaz la práctica sindical moderada del SOMA, que bajo la dirección de Manuel Llaneza preconizaba moderación y apoyo circunstancial a las reclamaciones proteccionistas de la patronal minera en un contexto de despidos y rebajas salariales, con el consiguiente descrédito. Sin embargo el bisoño Partido Comunista, a pesar de contar con la adhesión de figuras como [[Isidoro Acevedo]] o [[Lázaro García]] y de haber arrastrado a un sector importante de las bases, consiguiendo arrebatarle temporalmente a Llaneza el control del SOMA, no logró un apoyo social importante. Al recuperar las riendas del sindicato Llaneza fuerza la expulsión de los comunistas que, junto con grupos anarquistas, crearon el pequeño pero combativo Sindicato Único Minero (SUM).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Dictadura de Primo de Rivera====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Dictadura de Primo de Rivera surgió en una situación crítica para el Régimen de la Restauración, cuyos mecanismos caciquiles saltaban definitivamente por los aires ante la magnitud de desastres como el de Annual, con más de 12.000 soldados españoles muertos y que para más INRI salpicaba incluso al Rey, que acendraron aún más la crispación social derivaba de la situación económica y de las protestas obreras. Las capas sociales hegemónicas reaccionaron apoyando una solución de orden que garantizase su posición.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, la derecha asturiana, especialmente la monárquica, apoyó con entusiasmo al régimen, nutriendo los cuadros del partido único, Unión Patriótica, presidida por el empresario minero José Sela, en cuya sección asturiana despuntarían nombres como los Revillagigedo o los Canillejas, antiguos caciques, junta a miembros del empresariado como los Figaredo, los Aza o los Rodríguez San Pedro. También la burguesía indiana se adherirá a la Dictadura, consiguiendo gran protagonismo en la política municipal y provincial, y consolidando de esta forma un prestigio social acorde con su estatus económico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debe reconocérsele al régimen de Primo de Rivera haber saneado la administración, consiguiendo impulsar, merced a las donaciones de los indianos, importantes obras públicas, y haber dado un notable empuje a los sistemas de asistencia social y a la educación. También con capital indiano, junto con la aportación de los vecinos de las zonas rurales, se construyeron en Asturias a lo largo de los años veinte 1.475 escuelas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Directorio trató de potenciar la actividad de los ayuntamientos desde una retórica ideológica regeneracionista que blasonaba una supuesta gestión municipal al margen de filias partidistas. Se promovían a tal efecto campañas en la prensa regional que el caso de Oviedo magnificaron la figura del alcalde, a la sazón el comandante [[Fernández Ladreda]], presentándolo como ejemplo de probidad e independencia ideológica. Curiosamente Fernández Ladreda, impulsor de varias mejores en las infraestructuras oventenses, fue cesado fulminantemente en 1926 al apoyar una protesta del cuerpo de Artillería contra un decreto que regulaba la promoción en los escalafones del arma. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descenso de los índices de analfabetismo, que pasaron del 47% de 1920 al 34% en 1930, amplió el nicho comercial de las publicaciones escritas y convirtió a los periódicos en un arma política de primer orden. Mientras que [[La Voz de Asturias]], dirigida por [[José Tartiere]], pasó de un apoyo circunstancial a la Dictadura a reclamar la democratización del Régimen, el más sólido apoyo de éste fue el diario [[Región]], fundado en 1923 con importantes aportaciones económicas de miembros de la burguesía regional, que buscaba mitigar la influencia de los pocos rotativos de oposición y especialmente del consolidado diario reformista [[El Noroeste]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de los aspectos más destacados de la Dictadura de Primo de Rivera fue el activo colaboracionismo del PSOE y la UGT, y en el caso de Asturias del [[SOMA]] ([[Manuel Llaneza]] fue una de las primeras personalidades políticas en entrevistarse con Primo de Rivera), que a cambio de conservar la integridad de aparato organizativo y de no ver cerrados sus locales actuaron como auténticos frenos de las reivindicaciones obreras, especialmente en Asturias, llamando a la serenidad ante la política de congelación salarial. Subsiguientemente unos meses después de la entrevista de Llaneza con el dictador, el Gobernador Militar Zubillaga suspendía en marzo de 1924 las actividades del [[Sindicato Único de Obreros Mineros]]; en contraste con el trato de favor hacia las organizaciones socialistas, los comunistas y sobre todo anarquistas eran hostigados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin que los éxitos de la Dictadura en el ámbito agropecuario dejen de ser discretos, sin lograr el acceso del grueso del campesinado a la propiedad de la tierra o la difusión de maquinaria y nuevas variedades de ganado vacuno, y sin conseguir frenar el flujo migratorio del campo asturiano, sí se detecta una cierta transformación de las estructuras agrícolas asturianas en el sentido de incrementar el predominio de la ganadería, quedando el escaso regadío de la región reducido en un 75 % y llegando a ocupar la provincia de Oviedo el primer puesto de España en producción de leche y derivados  (si bien, la transformación de la leche se llevaba a cabo por procedimientos artesanos y apenas representaba un tercio del consumo total).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los mayores éxitos de la Dictadura se produjeron en el ámbito de las obras públicas, mejorándose la instalaciones portuarias de Candás, Cudillero, Ribadesella y en especial los puertos de San Esteban de Pravia, Avilés y Gijón. No se ampliaron significativamente las carreteras pero sí se repararon las ya existentes, muy deterioradas, en un momento en que los automóviles aumentaban exponencialmente, en un 111% entre 1923 y 1928. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal dinamización de las comunicaciones traslucía la intensa actividad de sectores como la construcción, la siderurgia, que seguía siendo sin embargo dependiente de la industria vasca, y la minería que alcanzaba en 1929 los 4,8 millones de toneladas extraídas frente a los 3,8 de 1923.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el alza de la minería no respondió a una mejora estructural sino a nuevas medidas proteccionistas y al descenso de los costes de producción mediante la reducción de los salarios y el incremento de la jornada laboral. Ello da cuenta de las dificultades vinculadas a las mejoras económicas del periodo que fueron además muy escasas en otros sectores de la economía asturiana, reduciéndose el número de sociedades mercantiles creadas hasta 1926 y disminuyendo la inversión de capitales conforme se acercaba la década de los treinta. Estos datos permiten inferir que la crisis nacional que se derivó del fin de la I Guerra Mundial fue más acusada en Asturias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta coyuntura la política colaboracionista del SOMA, apoyando incluso a la Junta Asturiana de Fomento y Defensa de los Intereses Regionales, formada por varios ayuntamientos y diputados y enfocada a la defensa del proteccionismo industrial, y convirtiéndose por tanto en un grupo de presión en defensa de los intereses de la patronal, le grajeó una espectacular pérdida de afiliados, pasando de los 20.000 con que contaba en 1921 a apenas 3.000 en 1930. Paralelamente los comunistas y los anarquistas, objeto de una activa represión agudizada tras el fracaso de la sanjuanada, se afianzaban; los comunistas, a pesar de sus enfrentamientos internos derivados de la presencia de una fracción troskista que daría lugar al grupo Bolcheviques del Nalón, lograron alcanzar los 9.000 afiliados al Sindicato Único Minero en 1931.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A principios de 1930, momento en que empezaban a sentirse en España los efectos de la crisis del 29, la Dictadura ya no contaba con ningún apoyo real en Asturias. El sector más radical del Partido Reformista, liderado por José Manuel Pedregal manifestaba explícitamente su rechazo al tiempo que Antonio L. Oliveros, director del Noroeste, convertía la redacción de su diario en un foco conspirativo. La posición de Melquíades Álvarez fue sin embargo muy ambigua: tras el fracaso del intento de Golpe de Estado de 1926, cuyo manifiesto había redactado, cayó en un periodo de inactividad de la que salió para convertirse en uno de los escasos defensores de Alfonso XIII, posición que trocaría en rechazo en un momento, en vísperas de la proclamación de la República, en que la monarquía ya había perdido toda credibilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También los sectores monárquicos como el liderado por Sánchez Guerra, quien fue agasajado por los obreros armeros de la [[Fábrica de Armas de Oviedo]] durante un viaje que hizo en 1927, se volvieron contra la Dictadura, defendiendo El Carbayón, dirigido por Ignacio Herrero, la necesidad de retomar el marco constitucional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1929 la dirección nacional del PSOE decide la ruptura con el régimen que en Asturias se consuma al enfermar Llaneza y tomar las riendas del SOMA González Peña.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras la dimisión de Primo de Rivera y su posterior exilio los exiguos gobiernos de Berenguer y Aznar trataron vanamente de recomponer los apoyos políticos de la monarquía. Se producía simultáneamente una paulatina radicalización del movimiento obrero que permitió al SOMA recuperar parte de su antigua afiliación, en un momento de cierta bonanza para la minería que justificaba el endurecimiento de sus exigencias. La CNT fue legalizada en abril de 1930 y junto con el PCE espoleó la conflictividad laboral logrando el Sindicato Único movilizar a 14.000 mineros contra las directrices del SOMA en noviembre del mismo año. La agitación social alcanzará su punto máximo con la huelga general en apoyo a los capitanes Galán y García Hernández, que tuvo especial eco en Asturias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====La II República====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sectores patronales asturianos acogieron con cautela el advenimiento de la República, en tanto que los grupos tradicionalistas, especialmente clericales, mostraton una notable inquietud, en contraste con la recomendación de acatar el nuevo orden político y resignarse de Maximiliano Arboleya. Por su parte las distintas facciones del movimiento obrero se manifestaron en primera instancia exultantes, prodigándose en grandes movilizaciones y multitudinarias romerías campestres, a pesar del tradicional boicot de los anarquistas, con motivo del 1 de Mayo. Sin embargo las tensiones entre las clases obreras y un Régimen que acabó por defraudar sus expectativas y fracasó en el intento de resolver los problemas económicos y sociales del país no tardaron en manifestarse en Asturias: a finales de mayo la Guardia Civil reprime una huelga de pescadores en San Sebastián resultando muertos seis trabajadores, convocando la sección asturiana de la CNT y el SUM una huelga general en repulsa que fue apreciablemente secundada pese al rechazo de la UGT que llamaba a la disciplina para garantizar la República. La contraposición entre socialistas, con el PSOE entonces en el gobierno, y comunistas y anarquistas se manifestó violentamente en repetidas ocasiones, especialmente a raíz de la convocatoria de sendas huelgas en las cuencas, en junio, y en Gijón, en diciembre, estallando en forma de disturbios las diferencias sindicales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La situación económica de la región era entonces mala, no sólo por la coyuntura internacional, marcada por la crisis del 29 y por el deterioro económico de América Latina, que afectó al flujo de capital enviado por los emigrantes y revirtió el tradicional flujo migratorio al regresar muchos a sus lugares de origen (en realidad ya desde 1925 había decrecido la corriente migratoria, pasándose de más de 6.000 salidas a menos de 2.000), sino también por problemas internos. En 1930 había quedado paralizado el plan de obras públicas de la Dictadura, resintiéndose especialmente la siderurgia asturiana (se pasa de una producción de 104.000 Tm de hierro y 138.000 de acero en 1930 a 49.000 Tm de hierro y 60.000 de acero en 1933) y la minería, que tenía en la siderurgia su principal demanda y que se ve perjudicada también por la introducción del petróleo y la fuerza hidroeléctrica ya durante el periodo de Primo de Rivera. Paralelamente aquejaban a la industria extractiva y siderúrgica asturianas deficiencias tecnológicas no subsanadas. En estas circunstancias las notabilísimas mejoras laborales introducidas desde el Ministerio de Trabajo, en manos de Francisco Largo Caballero –tales como la reintroducción de la jornada de siete horas, incrementos salariales o vacaciones pagadas-, supusieron un peligroso incremento de los costos de producción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A decir verdad, la política económica del Gobierno del Bienio Reformista con respecto a la minería fue un calco de las medidas proteccionistas ya ensayadas -la obligatoriedad del consumo de carbones nacionales, exenciones fiscales y ayudas a la producción…- que en esta ocasión fueron insuficientes para contener la crisis, cayendo la extracción de hulla a unos 3,8 millones de Tm en 1933 frente a los cerca de 4,8 millones que se extraían en los cuatro años anteriores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las fuerzas políticas de derecha actuaron de forma muy descoordinada en los inicios de la República, evidenciándose la ineficiencia de los tradicionales métodos caciquiles a los que aún se aferraban en los resultados a las elecciones a Cortes Constituyentes, donde de los 16 diputados por Asturias sólo consiguieron 4; este descalabro se reproduce en las elecciones municipales. La situación cambiaría  con la aparición de la sección asturiana de [[Acción Popular]], formación promovida por Herrera Oria y Gil Robles que contó con el beneplácito de importantes sectores de la burguesía industrial y financiera y con el apoyo decidido de la Iglesia, caracterizada por su solidez interna y por haber logrado aglutinar desde grupos tradicionalistas hasta monárquicos alfonsinos, pasando por republicanos católicos, en torno a la figura de  ; a diferencia de lo ocurrido con las agrupaciones de Acción Popular del resto de España, en el caso asturiano las posiciones accidentalistas propugnadas por Gil Robles no suscitaron el rechazo de las facciones monárquicas. La derecha logró a partir de entonces importantes avances electorales fruto de haber arrumbado las estrategias del caciquismo poniendo en primer plano la Acción Católica, organizando secciones femeninas para capitalizar el voto de las mujeres, muy determinado por los consejos de los confesores, que se incorporan en 1933 al censo electoral, e intensificando su propaganda especialmente en las zonas rurales. En este último aspecto la derecha trató de monopolizar las manifestaciones contra un tratado comercial con Uruguay en agosto de 1933, que suponía la compra a bajo precio de carnes y lácteos del aquel país en detrimento de los productos asturianos, sin poder desplazar a los sindicatos agrarios republicanos y socialistas en la organización de la movilización, que finalmente congregó a más de 20.000 personas en Oviedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La derecha contó con el apoyo de la prensa regional –[[El Carbayón]], [[El Comercio]], [[La Voz de Asturias]], [[La Prensa]] y el ovetense [[Región]]- a excepción de [[El Noroeste]], rotativo gijonés controlado por los reformistas, y [[Avance]], diario socialista aparecido en 1931 que iba afianzando paulatinamente su influencia entre los obreros asturianos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al incremento de la influencia política de Acción Popular en Asturias coadyuvaría el giro derechista de amplios sectores de la burguesía regional y en concreto los representados por el Partido Republicano Liberal-Demócrata, en el que se agrupaban los restos del desprestigiado Reformismo bajo la dirección de Melquíades Álvarez, que llegaría a presentarse en coalición con Acción Popular a las elecciones a Cortes de 1933.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este periodo el movimiento obrero experimenta notables transformaciones cuya nota más característica quizás fuera el viraje del socialismo asturiano desde las posiciones netamente socialdemócratas de la época de Llaneza y de los primeros momentos de la República hacia posturas revolucionarias, cercanas a las de los comunistas, conforme crece el desencanto con el régimen republicano y especialmente con la victoria electoral de la CEDA en 1933, que culminan en Octubre del 34.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A principios de los años 30 la clase obrera representaba el grupo más destacado dentro de la población asturiana, ocupándose el 42% de la población activa de la región en el sector secundario y alcanzando durante el periodo republicano su madurez organizativa y una cierta independencia ideológica. En efecto, en la década de los 30 las tradicionales formas de difusión ideológica, los púlpitos o las organizaciones religiosas, se mantienen en las zonas rurales pero son desplazadas en las comarcas centrales de la región, en las que se agrupa la mayor parte de la clase obrera, por los Ateneos, Casinos o centros obreros que proliferaban desde principios de siglo y que con la llegada de la República cobrarían renovado impulso a través de la organización de conferencias, lecturas públicas, debates… En 1936 Asturias era la región española con mayor número de bibliotecas populares, dependientes de aquellos centros obreros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En contraste con la Dictadura, en la que las infraestructuras escolares se desarrollaron, notablemente sin duda, merced entre otras cosas a las donaciones de los indianos, durante el primer gobierno de la República la política educativa continúa la labor de instrucción de las clases populares, logrando notables avances en este campo, contribuyendo a debilitar decisivamente su dependencia de la Iglesia. La progresiva alfabetización de la población, que continuaba una tendencia iniciada ya a principios de siglo y que supuso durante la República la construcción de 884 escuelas en la región, vino acompañada de un esfuerzo por difundir el arte y la literatura a través de las Misiones Pedagógicas, que actuaron sobre numerosos pueblos del occidente asturiano, y de un grado creciente de politización en los Ateneos, a cuyas bibliotecas se incorporaban abundantemente las obras de Marx y Lenin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde los inicios de la República el SOMA va recuperando progresivamente su influencia y sus mejores niveles de afiliación, al tiempo que radicaliza sus posturas, quedando relegado el SUM, que además había roto relaciones con la CNT, a pequeños feudos como Turón en un momento en que el PCE atravesaba una situación de crisis interna. La radicalización del SOMA es patente sobre todo a partir de 1933, año en que las huelgas ocasionan pérdidas de cinco millones y medio de pesetas frente a los tres millones de pesetas de 1930. Asturias se convierte en 1933 en la región más conflictiva de España; en ese año la agudización de los efectos de la crisis económica se traducen en cierres de explotaciones, reducciones de plantillas… y en un recorte creciente de las conquistas sociales que determina un proceso de afiliación masiva de la población trabajadora asturiana: en vísperas de la Revolución del 34, con una población obrera de 100.000 trabajadores, el porcentaje de afiliación superaba el 70 %, correspondiendo un 60 % de las adscripciones a la UGT, más de un 30 % a la CNT y el resto a la CGTU (en las estaban los restos del SUM).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La coalición formada por [[Acción Popular]] y el [[Partido Liberal- Demócrata]] alcanza la victoria en las elecciones a Cortes de 1933, consiguiendo en Asturias hacerse con 13 de los 17 diputados en liza. La CEDA desplegó un importante aparato propagandístico en el que no faltaron guiños, por parte de Fernández Ladreda en el caso asturiano, a los regímenes alemán e italiano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los recelos ante la CEDA, que no participó inicialmente en el gobierno de la Nación a pesar de haber ganado las elecciones, y el desengaño de la participación socialista en el gobierno republicano del primer bienio incrementaron la radicalización de los obreros de la región hasta el punto de posibilitar una alianza de las diversas organizaciones sindicales que formaron la UHP (Unión de Hermanos Proletarios), apartando por el momento sus diferencias. En marzo de 1934 se establece el pacto de la Alianza Obrera  entre los efectivos regionales de la CNT, transgrediendo los acuerdos nacionales de los anarquistas, las fuerzas socialistas de PSOE-UGT, los reducidos efectivos del Bloque Obrero y Campesino y de la Izquierda Comunista y finalmente, tras titubeos iniciales, el PCE.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La entrada de Gil Robles en el gobierno presidido por Lerroux, que había ido liquidando la legislación laboral de Largo Caballero imponiendo una situación especialmente penosa a los jonaleros -revirtiendo las ya de por sí raquíticas mejoras de la reforma agraria y concediendo a los propietarios libertad de despido- desencadenó en toda España una huelga general revolucionaria, más intimidatoria que efectiva excepto en Cataluña y en Asturias donde se transformó en un movimiento insurreccional que se extendió entre el 5 y el 18 de octubre. La [[Revolución del 34]] estalló en un momento en que comenzaban a apreciarse los primeros síntomas de recuperación económica, con lo que si bien es incuestionable que el descontento fue alimentado por la crisis, los sucesos de octubre no pueden desconectarse de los modelos de racionalización social de las generaciones de izquierda anarquista, comunista y socialdemócrata y de un contexto internacional marcado por la Italia fascista, a la que Gil Robles y otros dirigentes de la CEDA hacían constantes guiños (sin que reconocer esto haya de ser óbice para diferenciar claramente las posiciones de la derecha española de las del fascismo), por la llegada al poder de Hitler y por la suspensión del régimen parlamentario austriaco por parte de Dollfuss.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estallido revolucionario fue organizado de forma meticulosa. Se constituyeron comités de Alianza Obrera donde se daba representación a anarquistas y comunistas incluso en localidades en las que su presencia era testimonial, constituyendo el grueso de los insurgentes obreros vinculados al PSOE y especialmente sus juventudes, que desde meses antes recibían instrucción militar en las zonas montañosas de la región. Los distintos comités fueron armándose en los meses anteriores por diversos procedimientos, muy accidentados como el célebre caso del alijo del vapor Turquesa, finalmente capturado por la Guardia Civil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros momentos de la insurrección estuvieron marcados por la iniciativa de los revolucionarios de las cuencas mineras que, tras tomar los cuarteles de la Guardia Civil de sus respectivas localidades, se aprestaron al asalto de Oviedo, donde sus filas fueron engrosadas por los obreros ovetenses. Las primeras en penetrar en la capital fueron las milicias de la cuenca del Caudal el día 6, que habían avanzado por la carretera vieja de Mieres reclutando adeptos en el núcleo obrero de Olloniego –donde cuartel de la Guardia Civil fue rendido el día 5- protagonizando un duro choque con las fuerzas gubernamentales en la Manzaneda. Los revolucionarios se hicieron rápidamente con la capital, ante la inoperancia del ejército, consiguiendo controlar el ayuntamiento y otros enclaves estratégicos. Paulatinamente otras columnas obreras que habían quedado rezagadas avanzaban hacia la capital, participando en el traslado de cañones desde la Fábrica de Trubia, explosivos procedentes de [[La Manjoya]] etc. Las tropas gubernamentales quedaron aisladas en los cuarteles de Santa Clara y Pelayo (El Milán), mientras que las organizaciones obreras controlaban toda la ciudad procediendo a establecer una suerte de orden revolucionario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frente a la propaganda de la prensa derechista, que presenta unas hordas borrachas entregadas a una orgía destructiva, la realidad es que la insurrección se desarrolló con una notable disciplina. Las organizaciones obreras crearon diversos comités encargados de la “Información Revolucionaria”, “Transportes”,  “Orden Público” o “Sanidad”, y dispusieron medidas como la supresión de la moneda, sustituida un sistema de vales y la reconversión de algunas industrias regionales que pasaron a fabricar camiones blindados y bombas de diversos tipos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la poca trascendencia de la insurrección en el resto de España, que en realidad fue planteada por la dirección nacional del PSOE como un golpe de efecto para obligar a Alcalá-Zamora a reconsiderar la incorporación de Gil-Robles al ejecutivo, mientras que la actitud de la CNT era ambigua y los jornaleros estaban desmoralizados tras la ineficacia de la durísima huelga del campo de junio de ese mismo año, dejó a los insurgentes asturianos completamente aislados. Controlada la situación en el resto del Estado pudo el gobierno volcar en Asturias todos sus efectivos militares, entre ellos las tropas de Regulares y la Legión Extranjera, encargándose el general Franco de la dirección de las operaciones desde Madrid. Así, el día 11 una columna militar proveniente de Galicia y dirigida por el general López Ochoa consigue enlazar con las tropas del cuartel de Pelayo, prolongándose los combates durante una semana y finalizando la experiencia revolucionaria con una rendición pactada, cuyos términos fueron incumplidos, entre López-Ochoa y [[Belarmino Tomás]], al comprender los insurgentes que sus posibilidades de éxito eran nulas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la derrota del movimiento dio comienzo una dura represión, llegándose a finales de 1934 a  los 18.000 encarcelados y siendo abundantes los casos de tortura y los suicidios en la cárcel, que vino preludiada por la suspensión de múltiples publicaciones de las izquierdas y la aplicación de una férrea censura. Desde diversos sectores se reclamó, y en buena medida su reclamación fue atendida, un castigo ejemplar para los insurgentes, destacando en este sentido las intervenciones parlamentarias de Calvo Sotelo y [[Melquíades Álvarez]], quien evocando la figura de Thiers exigió numerosos fusilamientos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La revolución dejó en conjunto 1.100 bajas, de las que 43, entre las que se incluyen 33 religiosos, se produjeron fuera de los combates a manos de incontrolados. Los daños en el caserío y en las infraestructuras de Oviedo fueron enormes, al no lograr los insurrectos controlarla en su totalidad, sucediéndose enfrentamientos de especial dureza. Edificios representativos quedaron arrasados: el día 11 los insurgentes se vieron obligados a volar la [[Cámara Santa]] al haber emplazado allí los militares, que se habían hecho fuertes en la Catedral, una ametralladora; el mismo día un incendio aún no aclarado destruía la biblioteca de la Universidad de Oviedo y la mayor parte del edificio histórico; también pasto de las llamas fueron la Audiencia, situada en el [[Palacio de Camposagrado]], el [[Palacio Episcopal]] y el [[Teatro Campoamor]], en este caso ocasionadas por las tropas gubernamentales. Menos llamativas, pero también importantes, fueron las destrucciones de otro centenar de edificios de la ciudad y las pérdidas ocasionadas por los saqueos e incautaciones. Sofocada la insurrección, la regularización de los abastecimientos a Oviedo precisó arbitrar créditos, indemnizaciones y moratorias, viéndose obligado el Consejo de Ministros a crear una Junta de Socorro para administrar los auxilios asistenciales y económicos, reforzados posteriormente con créditos de hasta 70 millones de pesetas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Revolución de Octubre amplificó las tensiones sociales de la sociedad asturiana, volcándose las izquierdas en la lucha por la amnistía y centrando en ella la campaña electoral para las elecciones de febrero de 1936. La represión y la clandestinidad impuestas a las organizaciones obreras favorecieron la cohesión entre socialistas y comunistas, especialmente entre sus respectivas juventudes que acabaron fusionándose en unas Juventudes Socialistas Unificadas. En esos momentos además la III Internacional, a través de las resoluciones del VIII Congreso, cambia su posición de confrontación con los socialdemócratas y con los partidos de la izquierda liberal y propone la formación de alianzas entre las izquierdas para frenar a la Alemania Nazi y al Fascismo. Se crea así en España una coalición de Repúblicanos de Izquierdas, Socialistas, Comunistas, sectores de la burguesía catalana vinculados a Esquerra e incluso algunos grupos de la CNT ante la perspectiva de lograr la amnistía para los presos políticos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Frente Popular consigue una holgada, aunque en ningún caso aplastante victoria en las elecciones de 1936, logrando en Asturias 13 de los 17 escaños en liza. Los porcentajes electorales, 53 % de los sufragios para el Frente Popular y 47 % para la coalición de derechas, revelan una profunda escisión social en la que los grados intermedios de intención de voto, a través de los llamados partidos de centro, habían desaparecido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La derrota electoral no anuló en absoluto la capacidad de maniobra de la derecha volcándose a partir de ese momento importantes sectores de la misma en Asturias, con el apoyo del ejército y la Iglesia, en actividades conspirativas. Por su parte muchos de los comités del Frente Popular no se habían disuelto, dándose en la región una suerte de prolongación de los sucesos de Octubre del 34 que no se comparecía con la existencia de unas instituciones legales consolidadas. Finalmente el alto grado de tensión entre los diversos grupos sociales estalla en forma de insurrección militar el 18 de julio de 1936, iniciándose la Guerra Civil al día siguiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== La Guerra Civil====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La contienda civil se caracterizó en Asturias por quedar aislados los insurrectos desde los inicios del alzamiento en dos únicos focos: Gijón, donde la guarnición del Cuartel de Simancas se rebeló siendo reducida tras un mes de resistencia a pesar de contar con abundante armamento y una posición estratégica; y Oviedo. El ambiguo comportamiento del general [[Antonio Aranda Mata]], al frente de las guarniciones del capital, desconcertó a la mayoría republicana ovetense y le permitió acogotarla con facilidad. El día 20 de julio el mando ovetense declara finalmente el estado de guerra, ocupa las posiciones estratégicas en la periferia de la ciudad y comienza una todavía dosificada represión (en este momento es detenido por ejemplo [[Leopoldo Alas Argüelles]], rector de la Universidad de Oviedo e hijo de “Clarín”, que sería fusilado meses después). La ciudad de Oviedo quedó convertida en una isla rebelde en el mar leal de Asturias, del que formaba parte el resto del concejo de Oviedo. Los combates alcanzaron varias veces los barrios de la misma ciudad, siendo crítica la situación de los sublevados a mediados de octubre; pero el día 17 las columnas rebeldes, que avanzaron desde Grado hasta el centro de Asturias lograron romper el cerco republicano por [[El Escamplero]] y crear un estrecho pasillo por el que abastecer a la ciudad. No cejó sin embargo el asedio de los gubernamentales, convirtiéndose finalmente en gran ofensiva en febrero y marzo de 1937. A pesar de que la ciudad fue bombardeada desde tierra y aire no consiguieron los republicanos rendirla; unas tropas republicanas que fueron debilitándose paulatinamente hasta que en octubre de 1937, en el marco de las operaciones del frente Norte que permitieron a Franco desplazar a la región 100.000 efectivos con el apoyo de 100 aviones (entre los que estaba la Legión Cóndor) al haber caído Bilbao -19 de junio- y Santander -26 de agosto-, se desmoronaron en bloque. El cerco a Oviedo duró quince meses, convirtiéndose la ciudad en un símbolo de la propaganda franquista y siendo incluida en el programa de reconstrucción de regiones devastadas (lo que daría origen al plan Gamazo de urbanización) al quedar destruidos barrios enteros como el de [[San Lázaro]] y afectados numerosos edificios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Franquismo====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El rápido avance las tropas franquistas ocasionó gran mortandad en el frente y en la retaguardia situándose Asturias entre las regiones más afectadas por las bajas durante la guerra, a las que hubo que añadir la dura represión que siguió a la misma para la que se habilitaron campos de concentración en Oviedo, Gijón, Avilés, o Campo Caso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La posguerra supuso dificultades de todo tipo mediatizando la actividad económica, política y social hasta los años cuarenta. Durante la Guerra se habían producido destrucciones del equipamiento industrial, sin embargo no fueron especialmente significativas en Asturias al localizarse las zonas más conflictivas del frente en Oviedo; la mayor parte de los problemas para la industria regional provinieron de la dificultad de intercambios con el exterior. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las destrucciones bélicas en la ciudad de Oviedo tardaron años en repararse, asimismo la reactivación de las actividades comerciales requirió la prolongación de pagos y moratorias y exenciones fiscales hasta 1941. El sistema de comunicaciones salió también muy dañado, sobreañadiéndose al estado calamitoso de la red viaria la falta de carburantes que hubo de ser suplida con los gasógenos (cuya potencia de tracción es muy inferior a la de la gasolina). Esta circunstancia revalorizó el ferrocarril que también sufría por su parte la escasez y la obsolescencia de los materiales y que únicamente estaba electrificado el tramo de Lena a Busdongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades de la posguerra junto a la inflexibilidad de los mecanismos autárquicos explican a su vez la carestía y el enrarecimiento del mercado de subsistencias, que empresas como Hullera Española vinculaban en 1941 a  los descensos de productividad de la empresa por la debilidad endémica de los trabajadores. Por su parte la propia Organización Sindical Franquista  reconocía en 1945 que los niveles retributivos de los asalariados, exceptuando el comparativamente privilegiado estrato de los picadores, eran inferiores en un 22 % a un nivel de vida decoroso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De forma paradójica la planificación autárquica, responsable de múltiples desajustes en la oferta de ciertas ramas productivas, supuso el impulso de otros sectores económicos como la minería. La reducción de las importaciones de combustibles y la ausencia de vías férreas electrificadas hicieron del carbón prácticamente la única fuente energética disponible en España. Se procuró además atraer mano de obra al sector  mediante ventajas sociales como los economatos, la exención del servicio militar, la concesión de viviendas a bajo precio o las primas a la sobreproducción. Sin embargo, pese a la idea de los mineros como el colectivo asalariado más boyante de la época, los obreros de la siderurgia, de la cerámica o de la construcción gozaban de mejores salarios. Además en la minería, si bien siguió oficialmente vigente la jornada de siete horas, durante las dos primeras décadas del franquismo se prolongaba mediante diversos subterfugios hasta las diez o incluso doce y se suprimió durante años el descanso dominical; consecuencia de ello fueron los altos índices de siniestralidad durante aquellos años. Como ya había ocurrido con de Primo de Rivera, la rentabilidad de las explotaciones mineras provenía de la reducción de costes de producción y del proteccionismo económico, mientras que tecnológicamente, por la dificultad de las importaciones en aquel momento, se disponía de un material obsoleto y deficiente teniendo que suplirse la falta de máquinas tractoras en el interior de los pozos con mulas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También la siderurgia se vio beneficiada por la autarquía en una coyuntura además muy favorable derivada de la “no beligerancia” española en la II Guerra Mundial. Así, mientras que en 1940 la producción del lingote de hierro se situaba en las 122.000 Tm y la del acero en 131.000 Tm, en 1960 pasaban a las 1.100.000 Tm y 686.000 Tm respectivamente. Sin embargo el crecimiento fue poco ostensible hasta final de los cincuenta al enfrentarse la siderurgia regional a la escasa capacidad de financiación de los grupos empresariales y a las deficiencias técnicas. Se hizo imprescindible por tanto la intervención estatal a través de la inyección de capitales y la creación de la ENSIDESA, cuya puesta en funcionamiento en 1957 marcó un punto de inflexión en la evolución nacional del sector y reobró positivamente sobre otros campos dinamizándose por ejemplo la construcción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los 50 empezaban a superarse los problemas para las importaciones y los desequilibrios en la economía y se recuperaba el tradicional comercio con Hispano-América que benefició particularmente a las industrias alimentarias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asturias se convirtió en polo de atracción migratoria para el resto de España incrementándose la población regional y creciendo espectacularmente los núcleos urbanos de Gijón, Avilés y Oviedo. No dejaba sin embargo de superponerse esta tendencia inmigratoria a la tradicional emigración a América, que ahora se daba a un nivel mucho menor y era sobradamente compensada con la afluencia de población foránea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El campo experimentó durante el franquismo importantes transformaciones productivas, consolidadas plenamente a partir de los 60 y en consonancia con el definitivo desarrollo industrial de España que impulsó el régimen. Ya desde los años cuarenta la Diputación Provincial trató de mejorar la cabaña ganadera y de introducir nuevos cultivos más rentables. Se reanudó también la política de repoblación forestal trazada por la República pero recurriéndose a especies de rápido crecimiento como los eucaliptos (que generan una acidificación del suelo reduciendo su productividad) y eliminando buena parte de los montes y pastos comunales, lo que generó la reticencia del campesinado en forma de incendios provocados y ocasionales y violentos enfrentamientos con la Guardia Civil. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cualquier caso el desarrollo urbano regional y el proceso industrializador del todo el país determinaron un incremento de la demanda de carnes y productos lácteos que rompieron el tradicional equilibrio agropecuario asturiano a favor de la ganadería. La tradicional casería dejó paso a una ganadería intensiva que proporcionaba su materia prima a las industrias lácteas y cárnicas –en los años 70 el 75 % de los productos lácteos se fabricaban industrialmente frente al 11 % de principios de los 50-. La venta de los productos ganaderos aumentó el poder adquisitivo de los campesinos permitiéndoles por fin, en conjunción con la Ley de Arrendamientos Rústicos –claramente favorable al campesinado asturiano pero concebida en realidad para propiciar el trasvase de capitales del campo a otros sectores-  ir accediendo progresivamente a la propiedad de la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No debe perderse de vista que el indiscutible desarrollo económico que experimentó Asturias durante las primeras décadas del franquismo se produjo en el contexto de una acentuada e igualmente indiscutible represión laboral y social. Al no satisfacer la prohibición de los sindicatos de clase y el encuadramiento obligatorio en la Organización Sindical las expectativas de control del movimiento obrero de la Dictadura se incrementaron las redes de delatores en los centros de trabajo, los confidentes. Paralelamente las guerrillas relanzaron su actividad durante la segunda mitad de la década de los cuarenta, ante lo que el Régimen aumentó las guarniciones de la Guardia Civil en las proximidades de los centro extractivos o en los poblados mineros. Precisamente en esta zona tuvo lugar la tristemente célebre matanza del Pozu Funeres, donde fueron asesinados veintidós mineros a los que se arrojó agonizantes a la bocamina rematándolos después con dinamita y gasolina ardiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que las expectativas de victoria de las potencias del Eje en la II Guerra Mundial se esfumaban estas modalidades de represión indiscriminada dejaron paso a mecanismos más selectivos. Además las necesidades de mano de obra especializada, sobre todo en las cuencas mineras, obligaron a recurrir a la población encarcelada creándose Colonias Penitenciarias que combinaban régimen carcelario atenuado con trabajo en los centros de extracción minera en condiciones especialmente duras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del férreo control sobre la producción literaria, filosófica o histórico política desde finales de los cuarenta comenzarían a proliferar en Oviedo tertulias vinculadas a cafés como el Peñalva o el Rialto o a librerías como la Cervantes, a las que concurrían personajes de diversos sectores profesionales entre los que figuraban profesores de universidad y falangistas aperturistas, donde se discutían cuestiones políticas y sociales y se comentaban y distribuían abiertamente libros prohibidos por la censura. Aparecían en aquellos años grupos de oposición monárquicos constitucionalistas como el Círculo Jaime Balmes y dentro de la Iglesia ovetense se formaban sectores afines al apostolado obrero cristalizadas en las Hermandades Obreras de Acción Católica (HOAC) y en las Juventudes Obreras de Acción Católica (JOAC), toleradas por el Régimen por su escasa entidad y por su contraposición a las organizaciones obreras de tipo comunista o socialista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad la única amenaza seria para el franquismo eran los restos de los sindicatos y movimientos obreros cuya modalidad de oposición en los primeros años del franquismo gravitaría en torno a la actividad guerrillera, que alcanzarán su máximo apogeo entre los años 1946 y 1949. El inicio de la Guerra Fría supuso un cambio en las relaciones internacionales del franquismo que anuló definitivamente la posibilidad de instaurar un nuevo orden republicano conduciendo a una fractura de las fuerzas de oposición. En tales circunstancias las partidas socialistas dirigidas por Mata abandonan Asturias por mar mientras que Stalin aconseja a Santiago Carrillo abandonar la lucha armada centrándose en el aprovechamiento de las posibilidades legales del sindicalismo franquista; no obstante permanecerían activas algunas partidas hasta entrados los cincuenta. La actividad política de la oposición obrera comenzaría entonces a discurrir por otros cauces como las grandes movilizaciones de los años 60, aunque en realidad éstas tenían mucho más que ver con reivindicaciones mínimas (agua para asearse, calzado de trabajo, reducción de la jornada) que además estaban recogidas, aunque incumplidas, en la propia legislación laboral del Régimen. El Partido Comunista, aislado por las restantes fuerzas de oposición en el exilio, consiguió articularse con obreros asturianos gracias al entrismo en el sindicato vertical., aprovechándose además de algunas modificaciones electorales en el mismo que favorecieron la consecución de demandas laborales. Es preciso decir que estas modificaciones fueron consecuencia de la manifiesta incapacidad del mecanismo sindical franquista durante los primeros años para solventar los conflictos obrero-patronal que trató de ser reconducida mediante unas mínimas garantías en los procesos electorales por parte del equipo de Solís Ruiz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frente a la implantación de los comunistas durante aquellos años los grupos anarco-sindicalistas, duramente golpeados por la represión durante la segunda mitad de los cuarenta, no lograron superar sus divisiones internas. Por su parte el PSOE languidecía en la inactividad al carecer de políticas viables para el interior del país, subordinando todo su escaso aparato clandestino a las negociaciones con otras fuerzas y estados desde el exilio y negándose por sistema a participar en las elecciones sindicales, con lo que se aisló definitivamente del movimiento obrero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los planes de desarrollo y estabilización de finales de los cincuenta traerán consigo la decadencia de la minería de la hulla al abandonarse las políticas proteccionistas y producirse la electrificación masiva del tendido ferroviario, junto con los intentos de optimizar los rendimientos en la siderurgia que obligaron a la importación de carbones de mejor calidad provenientes de Estados Unidos o Polonia. No obstante el sector extractivo asturiano pudo recuperar algo de su cuota de mercado, aunque no en grado suficiente para evitar una contracción significativa de la demanda, con el auge de las centrales térmicas: así, si en 1960 la extracción hullera superaba los ocho millones de toneladas en 1975 apenas llegaba a los 4,5. La administración intentó sanear el sector por diversos procedimientos hasta que finalmente el INI procedió a la creación de HUNOSA en 1967 que concertaría en tres años a la práctica totalidad de las empresas hulleras asturianas en condiciones ventajosas para sus antiguos dueños. Sin embargo el agrupamiento de empresas no resultó tampoco eficaz, de hecho el INI, que ya poseía el 70% del capital de HUNOSA, hubo de hacerse en 1970 con la totalidad de las acciones, traspasándose al estado un sector deficitario que en 1976 acumulaba 30.000 millones de pesetas en pérdidas. La crisis hullera trajo consigo un descenso de la demanda de mano de obra en sus industrias pasando de los 46.000 puestos de trabajo en 1960 a los 29.000 en 1974 con el consiguiente decrecimiento de la población en zonas como Mieres y Langreo. La reconversión siderúrgica consumaría años después el desguace industrial de esas comarcas.&lt;br /&gt;
El para generado por la crisis de la minería fue absorbido momentáneamente por el auge de la construcción en los años setenta y sobre todo por el de la siderurgia, sector encabezado por Asturias en 1974 gracias a las cuantiosas inversiones realizadas en esa rama productiva. Desde la apertura del primer alto horno de ENSIDESA en 1957 forzó la fusión de las viejas factorías de La Felguera y Mieres en UNINSA, con la que ENSIDESA se fusionaría en 1973 dando lugar a un nuevo tipo de factoría ubicado en las proximidades del Gijón, principal puerto granelero de España, y surtida con productos de gran calidad y más baratos que los nacionales procedentes del Tercer Mundo, frente a las tradicionales factorías ubicadas a bocamina de las explotaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asturias, ello será central para comprender la conformación y evolución urbana de Oviedo, se organizó a lo largo del siglo XX en torno a dos subsectores –minero y siderúrgico- con un enorme peso de la empresa pública, con unos productos lanzados al mercado a precios políticos para financiar al resto de la industria del país, y orientada hacia la exportación extrarregional al no disponer de industrias transformadores importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde 1967 la siderurgia será incapaz de absorber el paro generado en la minería desaprovechándose además las posibilidades de diversificación productiva o la instalación de industrias transformadoras metálicas. La propia Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Oviedo denunció las insuficiencias del Segundo Plan de Desarrollo de 1967 incidiendo en la dudosa eficacia de medidas como la devaluación de la peseta, en un momento en que las empresas requerían la importación de maquinaria para modernizarse, y advirtiendo sobre la caída  de las inversiones y los valores bursátiles. La burguesía ovetense y en general asturiana trató de presionar, aunque con pocos efectos, a los organismos encargados de la planificación económica para que modificasen su política con respecto al respecto. En 1970 los concejos de Mieres y Langreo se incluyen en las zonas de Preferente Localización Industrial, pero la medida no surtirá los esperados efectos en el desarrollo de las comarcas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las razones que bloqueaba la instalación de nuevas empresas en la región era el calamitoso estado de las vías de comunicación, agravado por el tránsito constante de vehículos pesados desde los años 60. Las salidas por carretera hacia Galicia o Santander eran estrechas y no estaban correctamente trazadas, a lo que se sumaba desde principios de los años 70 el colapso continuado del área central de la región y en concreto del triángulo Oviedo-Gijón-Avilés. La Sociedad Promotora de Autopistas de Asturias y León (PROALSA) apenas consiguió construir el tramo de autovía entre Oviedo y Figaredo, mejorando el trazado del Puerto del Padrón. No fue hasta varios años después de la muerte de Franco cuando pudo realizarse la Autopista Y, principal arteria de la región que conecta Oviedo con Gijón y Avilés, y ponerse en funcionamiento la autopista de León a Lena con pendientes máximas de un 5% frente al 15% que alcanza el desnivel de Pajares. En estas circunstancias en 1973 mientras que la siderurgia básica y la minería absorbían el 66% del empleo el resto de los sectores constaban de pequeñas y débiles empresas a excepción quizás de la industria alimentaria, un 7%, y de los transformadores metálicos y construcción de material de transporte, un 9%.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte el campo asturiano llevaba a término la plena orientación ganadera de las explotaciones y el acceso a la propiedad de la tierra de los agricultores, incrementándose la producción lechera desde los 445 millones de litros en 1955 a 683 en 1975 mientras que en 1984 se alcanzaba el 90% de industrialización en el sector. La explotación cárnica del vacuno crecía a ritmo similar pasándose de 7.847 toneladas sacrificadas en 1954 a 17.908 en 1970. Sin embargo el campo regional se enfrentaba a la contrapisa de su fragmentación en pequeñas parcelas, menos de 5 hectáreas, en más de un 75%, obligando a grandes inversiones en maquinaria y limitando su productividad. A su vez los mecanismos de comercialización de los productos agrícolas, muy favorables a los intermediarios e industriales lecheros en detrimento de los productores, desencadenaron toda una serie de nuevas contradicciones sociales que alcanzaron su climax en la “Guerra de la Leche” de 1966; en ese episodio quedaron al descubierto insuficiencias en la red de industrialización y distribución que fueron momentáneamente solventadas con la creación de Central Lechera Asturiana, inaugurada en 1970 con el capital de 4.000 campesinos ganaderos de la región.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo este cúmulo de cambios reactivó a las organizaciones obreras y revirtió en un notable incremento de la conflictividad social. El primer despunte de este fenómeno tuvo lugar en 1957 con la huelga de la mina La Camocha en Gijón. Fue precisamente en ese episodio donde comenzó a generalizarse la fórmula organizativa de las comisiones obreras, logrando al año siguiente los militantes comunistas que habían conseguido figurar como enlaces del sindicato vertical movilizar a 20.000 mineros; cuatro años más tarde, 1962, una nueva huelga concitaba el apoyo de 40.000 obreros. La huelga de 1962 supuso la aparición de una comisión central de la minería que en 1966, a instancias de los comunistas, daría lugar a la Comisión Provincial de la Minería con la misión de centralizar todas las actividades reivindicativas que hasta entonces desarrollaban de forma inconexa las diversas comisiones. Sin embargo la actividad comunista, tras la ilegalización de Comisiones Obreras por el Tribunal Supremo en 1967, caería en un periodo de estancamiento en buena medida por haber privilegiado a un sector en clara regresión como era la minería desatendiendo a otros tan relevantes como el metal. Esta estrategia comenzaría a ser corregida a partir de 1970, permitiendo además el acceso al aparato del Partido de profesionales provenientes de capas obreras y funcionariales distintas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En general puede decirse que el desarrollismo impulsado por la Dictadura en los años 60 supuso para tejido económico y social de Oviedo especializarse en el sector terciario y administrativo. Las empresas que se situaban en las inmediaciones del núcleo urbano  y las actividades ligadas al sector secundario se van trasladando paulatinamente hacia sus términos municipales y hacia los adyacentes Siero y Llanera. La crisis de los años setenta supondrá no obstante una ralentización en el crecimiento de su población urbana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Arte y Monumentos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ver: [[Arte y Monumentos de Oviedo]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Calles y lugares de Oviedo==&lt;br /&gt;
Ver: [[Relación de calles y lugares de Oviedo]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía:==&lt;br /&gt;
[[Category:Geografía|Oviedo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
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		<title>Calle Foncalada</title>
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		<updated>2007-09-13T11:56:04Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nace en la [[Calle General Elorza]], principal vía de acceso a la ciudad, a la altura de su intersección con la Avenida Pumarín y desemboca en la confluencia de [[Calle Santa Clara]] con la [[Calle Caveda]] y la [[Calle Alonso Quintanilla]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su nombre alude a [[La Foncalada]], fuente y lavadero construido en la época de [[Alfonso III, el Magno]], uno de las pocas infraestructuras públicas del periodo que se conservan, caracterizada por un sólido cuerpo rectangular rematado por un frontón triangular ornamentado con una [[Cruz de la Victoria]] tallada en la misma piedra. La fuente se sitúa en el tramo medio de la calle, a mano derecha según se sube hacia Santa Clara, punto en que la Calle Gascona desemboca en Foncalada y punto desde el que parte la [[Calleja de la Huerta]] hacia la Calle [[Alfonso III]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un documento correspondiente a una donación realizada por [[Alfonso VI]] al obispo [[Martino]] en 1096 se menta una vía que discurre al lado de La Foncalada, es muy posible que se tratase ya de esta misma calle. Siglos después, en 1534, nos encontramos con un contrato entre la Iglesia de Oviedo y la Ciudad para cerrar una calleja que discurre hacia un reguero por heredades del Cabildo, pasando junto a la fuente. En febrero de 1803 el obispo [[Llano Ponte]] ofrece al [[Ayuntamiento de Oviedo]] fondos para contribuir a la apertura de esta calle en agradecimiento a las rogativas públicas en su favor que el Ayuntamiento había impulsado cuando padecía una enfermedad; en aquella época estaban en curso las obras de pavimentación mejora de la calle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. [[Nombres y cosas de las calles Oviedo]]. Edición: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, imprenta Gofer. Oviedo 1992. Páguinas: 170-171.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Foncalada, Calle]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
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		<title>Calle Consejo de Europa</title>
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		<updated>2007-09-13T11:55:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]], se encuentra entre la [[Calle Darío de Regoyos]] y la [[Calle Miguel de Unamuno]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su denominación fue aprobada por el Pleno del 25 de noviembre de 1997 con los votos a favor de Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Partido Popular (PP) y la abstención de Izquierda Unida (IU). El 5 de mayo de 1999 se cumplían cincuenta años del aniversario de la creación del Consejo de Europa. El [[Ayuntamiento de Oviedo]] perseguía convertir a la ciudad en pionera en el reconocimiento de esta institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Consejo de Europa es la organización política más antigua de Europa Occidental. Fue creado el 5 de mayo de 1949, fecha en que se firma su estatuto en Londres, con el objetivo de favorecer la creación en Europa de un espacio democrático y jurídico común vertebrado por el Convenio Europeo de los Derechos Humanos y otros textos relacionados. Tiene una dimensión paneuropea contando con cuarenta y siete países miembros y uno con estatuto de invitado especial: Bielorrusia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se dirige a través de cuatro órganos principales: el Comité de Ministros, órgano de decisión de la Organización compuesto por los cuarenta y siete Ministros de Asuntos Exteriores o por sus embajadores que los representan de modo permanente en Estrasburgo; una Asamblea Parlamentaria, órgano impulsor de la cooperación europea, representante de los cuarenta y siete parlamentos nacionales que cuenta con seiscientos treinta y seis miembros de los que trescientos dieciocho son titulares y trescientos dieciocho suplentes; un Congreso de los poderes locales y regionales, compuesto por una cámara de poderes locales y por una cámara de regiones; una Secretaría General integrada por mil ochocientos funcionarios procedentes de los cuarenta y siete estados miembros y dirigida por un Secretario General elegido por la asamblea.&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Consejo de Europa, Calle]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Ramón Tejo]]. ''[[Las Nuevas Calles de Oviedo]]''. Edición: Corondel S.L. Zuazua&amp;amp;Gil, Oviedo, 2005.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<title>Calle Consejo de Europa</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]], se encuentra entre la [[Calle Darío de Regoyos]] y la [[Calle Miguel de Unamuno]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su denominación fue aprobada por el Pleno del 25 de noviembre de 1997 con los votos a favor de Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Partido Popular (PP) y la abstención de Izquierda Unida (IU). El 5 de mayo de 1999 se cumplían cincuenta años del aniversario de la creación del Consejo de Europa. El [[Ayuntamiento de Oviedo]] perseguía convertir a la ciudad en pionera en el reconocimiento de esta institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Consejo de Europa es la organización política más antigua de Europa Occidental. Fue creado el 5 de mayo de 1949, fecha en que se firma su estatuto en Londres, con el objetivo de favorecer la creación en Europa de un espacio democrático y jurídico común vertebrado por el Convenio Europeo de los Derechos Humanos y otros textos relacionados. Tiene una dimensión paneuropea contando con cuarenta y siete países miembros y uno con estatuto de invitado especial: Bielorrusia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se dirige a través de cuatro órganos principales: el Comité de Ministros, órgano de decisión de la Organización compuesto por los cuarenta y siete Ministros de Asuntos Exteriores o por sus embajadores que los representan de modo permanente en Estrasburgo; una Asamblea Parlamentaria, órgano impulsor de la cooperación europea, representante de los cuarenta y siete parlamentos nacionales que cuenta con seiscientos treinta y seis miembros de los que trescientos dieciocho son titulares y trescientos dieciocho suplentes; un Congreso de los poderes locales y regionales, compuesto por una cámara de poderes locales y por una cámara de regiones; una Secretaría General integrada por mil ochocientos funcionarios procedentes de los cuarenta y siete estados miembros y dirigida por un Secretario General elegido por la asamblea.&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Consejo de Europa, Calle]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
José Ramón Tejo. Las Nuevas Calles de Oviedo. Edición: Corondel S.L. Zuazua&amp;amp;Gil, Oviedo, 2005.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Colonia_Guill%C3%A9n_Lafuerza&amp;diff=12362</id>
		<title>Colonia Guillén Lafuerza</title>
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		<updated>2007-09-13T11:53:08Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Urbanización y calle adyacente de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Colonia de Guillén Lafuerza se levanta en la falda meridional de la loma de [[Ventanielles]]. Se construyó a instancias del gobernador Civil [[César Guillén Lafuerza]],  encargándose la Obra Sindical del Hogar de la erección de las primeras noventa y nueve viviendas en el año 1943. El Pleno del [[Ayuntamiento de Oviedo]] de 1945 resolvió denominar [[Calle César Guillén Lafuerza]] al camino comprendido entre las carreteras de Gijón y Santander, hasta entonces conocido como [[Camino de Rubín]], que da acceso a las viviendas. Actualmente y desde hace veinte años se ha recuperado el nombre de Camino de Rubín.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Colonia de Guillén Lafuerza fue inaugurada por [[Carmen Polo]], esposa del dictador Francisco Franco, el 10 de septiembre de 1945, multiplicándose ya desde ese año el número de viviendas y creándose a su alrededor centros culturales, lúdicos y religiosos como la Biblioteca Pública Guillén Lafuerza. Sin embargo la colonia sufrió una merma al quedar dividida por la [[Autopista Y]], que conecta Oviedo con [[Gijón]] y [[Avilés]], cuyas obras obligaron a demoler una de las calles centrales y a elevar y convertir en viaducto la parte del Camino de Rubín que cruza la Autopista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Guillén Lafuerza, Colonia]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_del_Carpio&amp;diff=12361</id>
		<title>Calle del Carpio</title>
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		<updated>2007-09-13T11:32:58Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Calle del Carpio, la más antigua de Oviedo, comienza en la [[Plaza de la Constitución]] y termina hacia el final de [[Calle Marqués de Gaztañaga]]. El Pleno del Ayuntamiento de Oviedo del día 16 de julio de 1897 la rebautizó como [[Calle Guillermo Estrada]], disponiéndose el restablecimiento de su nombre original cuarenta años después, el 11 de febrero de 1937, medida que no se hizo efectiva hasta que una nueva calle del Polígono de Buenavista fue bautizada como [[Calle Guillermo Estrada y Villaverde]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por detrás de la casa que el marqués de San Estaban tuvo en la [[Calle Sol]] está la [[Calleja del Carpio]], que comunica la Calle del Carpio con la [[Calle Santo Domingo]]. A juicio de Tolivar Faes del Carpio es el nombre más antiguo de cuantos se usan para designar calles de Oviedo. Figura ya en un documento del 19 de marzo de 1197: «Pedro Paraias, canónigo de Oviedo, da a Geloria Iohannes, su sirviente, una casa en el Carpio de Oviedo»; y también aparece en la escritura de venta de una casa fechada el 24 de junio de 1217, donde se señala que el Carpio pertenece a la feligresía de la [[Parroquia de San Isidoro]]; en ese mismo año se vende una casa en las Carnicerías figurando como firmantes un Petrus Bonus de la Brotaría y un Stefanus Pelaiz del Carpio. Carnicerías, Brotería y Carpio aluden aquí a calles de Oviedo, dos de ellas ya desaparecidas. En 1234 Fernando Gonzaluiz y su esposa la sobrina de [[Velasquita Giráldez]] -doña Balesquida- adquieren una casa en el Carpio. En el siglo XIII las edificaciones eran allí numerosas, como se infiere de un documento que da cuenta de la venta de la mitad de otra casa en la Rúa del Carpio, calle que aparecerá numerosas veces en todos los siglos siguientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según la tradición en esta zona habría nacido el legendario [[Bernardo del Carpio]], vencedor de la segunda batalla de Roncesvalles frente a los francos, hijo del conde de Saldaña don Sancho y de Jimena, hermana de [[Alfonso II, el Casto]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El topónimo Carpio quizás pudiera remitir a una plaza o mercado de abastos que se localizase en la zona o acaso provenga, por tratarse de una zona muy soleada, de que allí se recolectasen y desecasen frutos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]'', ed: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer, Oviedo 1992, pag: 150.&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|del Carpio, Calle]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<title>Calle del Carpio</title>
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		<updated>2007-09-13T11:32:31Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Calle del Carpio, la más antigua de Oviedo, comienza en la [[Plaza de la Constitución]] y termina hacia el final de [[Calle Marqués de Gaztañaga]]. El Pleno del Ayuntamiento de Oviedo del día 16 de julio de 1897 la rebautizó como [[Calle Guillermo Estrada]], disponiéndose el restablecimiento de su nombre original cuarenta años después, el 11 de febrero de 1937, medida que no se hizo efectiva hasta que una nueva calle del Polígono de Buenavista fue bautizada como [[Calle Guillermo Estrada y Villaverde]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por detrás de la casa que el marqués de San Estaban tuvo en la [[Calle Sol]] está la [[Calleja del Carpio]], que comunica la Calle del Carpio con la [[Calle Santo Domingo]]. A juicio de Tolivar Faes del Carpio es el nombre más antiguo de cuantos se usan para designar calles de Oviedo. Figura ya en un documento del 19 de marzo de 1197: «Pedro Paraias, canónigo de Oviedo, da a Geloria Iohannes, su sirviente, una casa en el Carpio de Oviedo»; y también aparece en la escritura de venta de una casa fechada el 24 de junio de 1217, donde se señala que el Carpio pertenece a la feligresía de la [[Parroquia de San Isidoro]]; en ese mismo año se vende una casa en las Carnicerías figurando como firmantes un Petrus Bonus de la Brotaría y un Stefanus Pelaiz del Carpio. Carnicerías, Brotería y Carpio aluden aquí a calles de Oviedo, dos de ellas ya desaparecidas. En 1234 Fernando Gonzaluiz y su esposa la sobrina de [[Velasquita Giráldez]] -doña Balesquida- adquieren una casa en el Carpio. En el siglo XIII las edificaciones eran allí numerosas, como se infiere de un documento que da cuenta de la venta de la mitad de otra casa en la Rúa del Carpio, calle que aparecerá numerosas veces en todos los siglos siguientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según la tradición en esta zona habría nacido el legendario [[Bernardo del Carpio]], vencedor de la segunda batalla de Roncesvalles frente a los francos, hijo del conde de Saldaña don Sancho y de Jimena, hermana de [[Alfonso II, el Casto]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El topónimo Carpio quizás pudiera remitir a una plaza o mercado de abastos que se localizase en la zona o acaso provenga, por tratarse de una zona muy soleada, de que allí se recolectasen y desecasen frutos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Tolivar Faes señala]] ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]'', ed: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer, Oviedo 1992, pag: 150.&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|del Carpio, Calle]]&lt;/div&gt;</summary>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_Gascona&amp;diff=12359</id>
		<title>Calle Gascona</title>
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		<updated>2007-09-13T11:29:42Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Una de las más celebérrimas calles de la ciudad española de [[Oviedo]]. Se la conoce como el &amp;quot;bulevar de la sidra&amp;quot; por hallarse concentradas a lo largo de su trazado numerosas sidrerías, todas ellas de notoria suntuosidad. Es, por tanto, una zona de importante actividad turística y hostelera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conecta la [[Calle Foncalada]] con la [[Calle Jovellanos]] atravesando [[Calle Víctor Chávarri]], que a partir de su intersección con Gascona pasa a llamarse [[Avenida Alcalde García Conde]]. En su origen era un vía de extramuros, proviniendo su nombre a la llamada [[Puerta de la Gascona]], entrada a la ciudad que se abría en la muralla a la altura de la [[Calle del Águila]] (Calle que va a dar a Jovellanos precisamente en el punto en que nace la Gascona).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El topónimo ‘Gascona’, relativo a la región francesa de Gascuña, alude indefectiblemente a la importante población franca atraída a Oviedo por la Ruta Jacobea que fue instalándose en la Ciudad a lo largo del siglo XIII para suplir el déficit de mano de obra ocasionado por las guerras de la Reconquista. Gascona era entonces el barrio en que fueron concentrándose, especializándose sobre todo en la artesanía y el comercio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Buen ejemplo de la magnitud de las relaciones que Oviedo llegó a establecer con los romeros del país galo durante el siglo XIII, es un documento por el que se vende una casa sita en la calleja del Socastiello, cerca de [[Calle San Juan]], a un habitante de la Rochela. Muchos documentos, de este siglo y los sucesivos, muestran que Gascona es, junto la [[Calle del Carpio]], una de las que conservan su antigua y original denominación.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Plaza_19_de_Octubre&amp;diff=12350</id>
		<title>Plaza 19 de Octubre</title>
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		<updated>2007-09-13T10:42:17Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Plaza de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se sitúa en la zona que antiguamente ocupaba el colegio de los jesuitas. En ella se alza el mercado cubierto realizado en hierro por el arquitecto [[Javier Aguirre]] en 1885.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su denominación, aprobada por el Pleno del Ayuntamiento de Oviedo del 20 de octubre de 1879, alude a la jornada del 19 de octubre de 1836 en que, durante la 1º Guerra Carlista, las fuerzas carlistas del general Sanz atacaron Oviedo bajando por la zona de San Esteban de las Cruces. Oviedo estaba bien guarecido de tal forma que los partidarios de don Carlos hubieron de retirarse hacia [[Gijón]] tras sufrir abundantes bajas. Por esta acción las Cortes otorgaron a la Ciudad el título de &amp;quot;benemérita&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En conmemoración de aquel episodio comenzó a celebrarse en los aniversarios un funeral solemne por los defensores caídos a cargo del [[Ayuntamiento de Oviedo]] en la Iglesia de San Isidoro, en cuyo crucero se instaló un mausoleo donde se custodian los restos de aquéllos. La inscripción reza: &amp;quot;Mortales restos de los nacionales D. Antonio Canella, Capitán de Granaderos, D. Pedro de Aguirre, Gastador, D. Miguel Gana, Granadero. D. Francº Quiñones, Nacional de Caballería&amp;quot;. &amp;quot;A las víctimas del 19 de Octubre de 1936, el Ayuntamiento Constitucional dedica este monumento. Oviedo año de 1841&amp;quot;. Al funeral asistía la guarnición de la Ciudad; una compañía o un batallón formaba en la [[Calle Jesús]] y descargaba salvas por los patriotas durante la misa. En 1879 el Ayuntamiento resolvió suprimir la conmemoración religiosa sustituyéndola por una ceremonia laica, sin embargo la supresión no se hizo efectiva hasta la II República, época en que también desaparecieron las salvas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad la fecha se conoce en Oviedo como &amp;quot;día del desarme&amp;quot;, sin que se sepa a ciencia cierta el origen de este nombre que quizás haga referencia al desarme del batallón de voluntarios realistas de Oviedo el 1 de novimebre de 1933, y se celebra comiendo garbanzos con bacalao y espinacas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Ed: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, imprenta Gofer. Oviedo, 1992. Pag: 215-216.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|19 de Octubre, Plaza]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Plaza_19_de_Octubre&amp;diff=12349</id>
		<title>Plaza 19 de Octubre</title>
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		<updated>2007-09-13T10:41:56Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Plaza de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se sitúa en la zona que antiguamente ocupaba el colegio de los jesuitas. En ella se alza el mercado cubierto realizado en hierro por el arquitecto [[Javier Aguirre]] en 1885.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su denominación, aprobada por el Pleno del Ayuntamiento de Oviedo del 20 de octubre de 1879, alude a la jornada del 19 de octubre de 1836 en que, durante la 1º Guerra Carlista, las fuerzas carlistas del general Sanz atacaron Oviedo bajando por la zona de San Esteban de las Cruces. Oviedo estaba bien guarecido de tal forma que los partidarios de don Carlos hubieron de retirarse hacia [[Gijón]] tras sufrir abundantes bajas. Por esta acción las Cortes otorgaron a la Ciudad el título de &amp;quot;benemérita&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En conmemoración de aquel episodio comenzó a celebrarse en los aniversarios un funeral solemne por los defensores caídos a cargo del [[Ayuntamiento de Oviedo]] en la Iglesia de San Isidoro, en cuyo crucero se instaló un mausoleo donde se custodian los restos de aquéllos. La inscripción reza: &amp;quot;Mortales restos de los nacionales D. Antonio Canella, Capitán de Granaderos, D. Pedro de Aguirre, Gastador, D. Miguel Gana, Granadero. D. Francº Quiñones, Nacional de Caballería&amp;quot;. &amp;quot;A las víctimas del 19 de Octubre de 1936, el Ayuntamiento Constitucional dedica este monumento. Oviedo año de 1841&amp;quot;. Al funeral asistía la guarnición de la Ciudad; una compañía o un batallón formaba en la [[Calle Jesús]] y descargaba salvas por los patriotas durante la misa. En 1879 el Ayuntamiento resolvió suprimir la conmemoración religiosa sustituyéndola por una ceremonia laica, sin embargo la supresión no se hizo efectiva hasta la II República, época en que también desaparecieron las salvas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad la fecha se conoce en Oviedo como &amp;quot;día del desarme&amp;quot;, sin que se sepa a ciencia cierta el origen de este nombre que quizás haga referencia al desarme del batallón de voluntarios realistas de Oviedo el 1 de novimebre de 1933, y se celebra comiendo garbanzos con bacalao y espinacas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. [[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]. Ed: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, imprenta Gofer. Oviedo, 1992. Pag: 215-216.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|19 de Octubre, Plaza]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Avenida_Alcalde_Garc%C3%ADa_Conde&amp;diff=12348</id>
		<title>Avenida Alcalde García Conde</title>
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		<updated>2007-09-13T10:37:30Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Avenida de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Constituye una prolongación de [[Calle Víctor Chávarri]] tras su intersección con la [[Calle Gascona]]; desemboca en la intersección de [[Calle Santa Clara]] y [[Calle Covadonga]], que confluyen con la que nos ocupa por el Norte, y la Calle de la Luna por la acera sur. Cerca de este punto se encuentra el edifico de la Delegación de Hacienda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta vía fue diseñada hacia 1950, pero no sería hasta diez años después cuando se llevó a cabo la obra. Se buscaba enlazar Santa Clara con Víctor Chávarri convirtiendo a ésta última en el principal acceso al centro de la ciudad desde Gijón, descongestionando así la [[Calle Teniente Alfonso Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue el Pleno del [[Ayuntamiento de Oviedo]] del 18 de abril de 1951 donde se acordó bautizar esta Calle con el nombre de [[Manuel García Conde]], alcalde de Oviedo, bajo cuyo mandato fue construida,  entre el 28 de marzo de 1940 y el 25 de enero de 1951; primer edil, por tanto, durante el periodo de reconstrucción de la ciudad tras la Guerra Civil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Alcalde García Conde, Avenida]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer. Oviedo, 1992. Páginas: 290-291.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Avenida_Alcalde_Garc%C3%ADa_Conde&amp;diff=12347</id>
		<title>Avenida Alcalde García Conde</title>
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		<updated>2007-09-13T10:36:26Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Avenida de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Constituye una prolongación de [[Calle Víctor Chávarri]] tras su intersección con la [[Calle Gascona]]; desemboca en la intersección de [[Calle Santa Clara]] y [[Calle Covadonga]], que confluyen con la que nos ocupa por el Norte, y la Calle de la Luna por la acera sur. Cerca de este punto se encuentra el edifico de la Delegación de Hacienda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta vía fue diseñada hacia 1950, pero no sería hasta diez años después cuando se llevó a cabo la obra. Se buscaba enlazar Santa Clara con Víctor Chávarri convirtiendo a ésta última en el principal acceso al centro de la ciudad desde Gijón, descongestionando así la [[Calle Teniente Alfonso Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue el Pleno del [[Ayuntamiento de Oviedo]] del 18 de abril de 1951 donde se acordó bautizar esta Calle con el nombre de [[Manuel García Conde]], alcalde de Oviedo, bajo cuyo mandato fue construida,  entre el 28 de marzo de 1940 y el 25 de enero de 1951; primer edil, por tanto, durante el periodo de reconstrucción de la ciudad tras la Guerra Civil.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_Colenxu&amp;diff=12342</id>
		<title>Calle Colenxu</title>
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		<updated>2007-09-13T10:12:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Calle Colenxu está situada en [[La Corredoria]] Baja, cortando perpendicularmente a la [[Calle Ramón Romea]], una de las que rodean la [[Plaza Conceyín]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su denominación fue aprobada por el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con la astención de Izquierda Unida (IU), en respuesta a una petición de asociaciones de vecinos de la zona que deseaban conservar la toponimia tradicional, en este caso de una finca muy conocida de La Corredoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Ramón Tejo]]. ''[[Las nuevas calles de Oviedo]]''. Edición: Corondel. S.L. Zuazua&amp;amp;Gil, Oviedo 2005.&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Colenxu, Calle]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_V%C3%ADctor_Ch%C3%A1varri&amp;diff=12341</id>
		<title>Calle Víctor Chávarri</title>
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		<updated>2007-09-13T09:57:29Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]]. La principal vía de acceso al centro de Oviedo desde la [[Autopista Y]], que conecta Oviedo con Gijón y Avilés, desde la ampliación que sufrió en 1960 (hasta entonces era un pequeño callejón).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de [[Calle General Elorza]] a la altura de la entrada de la citada autopista y concluye en la [[Calle Gascona]], tras la cual se prolonga como [[Avenida Alcalde García Conde]]. Por su acera norte, ya cerca de Gascona, desemboca la [[Calle Alfonso III el Magno]], que originalmente también se llamó Víctor Chávarri.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Pleno del [[Ayuntamiento de Oviedo]] del 26 de marzo de 1909 acordó bautizar a esta calle con el nombre del financiero, industrial y político [[Víctor Chávarri y Salazar]], impulsor del ferrocarril Vasco-Asturiano junto a [[José Tartiere Lenegre]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Víctor Chávarri, Calle]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer. Oviedo, 1992. Páginas: 290-291.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_V%C3%ADctor_Ch%C3%A1varri&amp;diff=12340</id>
		<title>Calle Víctor Chávarri</title>
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		<updated>2007-09-13T09:54:30Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]]. La principal vía de acceso al centro de Oviedo desde la [[Autopista Y]], que conecta Oviedo con Gijón y Avilés, desde la ampliación que sufrió en 1960 (hasta entonces era un pequeño callejón).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de [[Calle General Elorza]] a la altura de la entrada de la citada autopista y concluye en la [[Calle Gascona]], tras la cual se prolonga como [[Avenida Alcalde González Conde]]. Por su acera norte, ya cerca de Gascona, desemboca la [[Calle Alfonso III el Magno]], que originalmente también se llamó Víctor Chávarri.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Pleno del [[Ayuntamiento de Oviedo]] del 26 de marzo de 1909 acordó bautizar a esta calle con el nombre del financiero, industrial y político [[Víctor Chávarri y Salazar]], impulsor del ferrocarril Vasco-Asturiano junto a [[José Tartiere Lenegre]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Víctor Chávarri, Calle]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer. Oviedo, 1992. Páginas: 290-291.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_V%C3%ADctor_Ch%C3%A1varri&amp;diff=12339</id>
		<title>Calle Víctor Chávarri</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_V%C3%ADctor_Ch%C3%A1varri&amp;diff=12339"/>
		<updated>2007-09-13T09:52:55Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]]. La principal vía de acceso al centro de Oviedo desde la [[Autopista Y]], que conecta Oviedo con Gijón y Avilés, desde la ampliación que sufrió en 1960 (hasta entonces era un pequeño callejón).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de [[Calle General Elorza]] a la altura de la entrada de la citada autopista y concluye en la [[Calle Gascona]], tras la cual se prolonga como [[Calle Alcalde González Conde]]. Por su acera norte, ya cerca de Gascona, desemboca la [[Calle Alfonso III el Magno]], que originalmente también se llamó Víctor Chávarri.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Pleno del [[Ayuntamiento de Oviedo]] del 26 de marzo de 1909 acordó bautizar a esta calle con el nombre del financiero, industrial y político [[Víctor Chávarri y Salazar]], impulsor del ferrocarril Vasco-Asturiano junto a [[José Tartiere Lenegre]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Víctor Chávarri, Calle]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer. Oviedo, 1992. Páginas: 290-291.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Abd_al-Karim&amp;diff=12338</id>
		<title>Abd al-Karim</title>
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		<updated>2007-09-13T09:48:09Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;General andalusí al servicio de [[Hixem I]], [[al-Hakam]] y canciller de [[Abderramán II]]. Se le conoce también como Abd el-Kerim ben Abd-el-Uahid. Nieto del conquistador de Córdoba Al-Mugait. Hermano de [[Abd al-Malik]], general que dirige la expedición sobre [[Asturias]] de 794 que según el cronista Ibn el-Athir logró alcanzar y saquear [[Oviedo]] y que resultó emboscada y destruida por las fuerzas de [[Alfonso II, el Casto]] en un lugar llamado Lutos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Karim marcha exitosamente sobre Álava en 794, al mismo tiempo su hermano incursiona Asturias para forzar al rey Casto a dividir sus fuerzas. En la primavera de 795 dirige una aceifa sobre Asturias al mando de un poderos ejército, al parecer más de diez mil jinetes. Alfonso II, que había reforzado su ejército con efectivos vascos, acampó cerca de Astorga en espera del combate tras obligar a los habitantes a refugiarse en las montañas, tratando de garantizarse la posible retirada por los puertos de la Mesa o de Ventana. Karim envió contra los cristianos una vanguardia de cuatro mil jinetes dirigidos por Faray ibn Kinana, jefe en aquel momento de la división militar de Sidonia y posteriormente juez de Córdoba y valí de Zaragoza. El propio Karim avanzó después logrando infligir al rey cristiano una gravosa derrota. Alfonso II se retira lanzándose en su persecución las tropas musulmanas, que previamente habían asolado la región, huyendo por Ventana y yendo a refugiarse a la sierra del Aramo. El rey cristiano envía su caballería, bajo las órdenes de Guadaxa o Gondemaro, tratando de detener el avance musulmán. El ejército musulmán barre a la caballería de Alfonso quien se refugia brevemente en una fortaleza cerca del Nalón, para abandonarla después, dejando en ella abundantes víveres de los que se apodera Karim, huyendo a Oviedo, de donde se ve forzado nuevamente a escapar dejando la capital en manos de los musulmanes, según cuenta el cronista Ibn Adhari porque las murallas no habían sido aún completamente reparadas de los daños ocasionados por Malik. No obstante, tras saquear la ciudad Karim ordena la retirada renunciando a seguir persiguiendo a Alfonso II y quizás temiendo una emboscada como la que sufriera su hermano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A los pocos meses de jurar al-Hakam como emir, Karim, nombrado visir, realiza una nueva expedición contra tierras cristianas conquistando Calahorra y raziando territorios de la cuenca del Ebro. Las revueltas que caracterizaron los años siguientes del reinado de al-Hakam impidieron la realización de aceifas, excepto un par de incursiones desafortunadas en 801 y 806, hasta 816. En este año Karim se pone al frente de una gran expedición que se adentrará en Galicia hasta el pueblo de Narón o Naharrón, cerca de una corriente de agua que quizás pudiera ser un afluente del río Miño, donde es detenido por el ejército cristiano al tratar de vadearla. Comienzan una serie de escaramuzas que se suceden durante tres días con sensibles pérdidas para ambos bandos, hasta que la lluvia hace crecer el cauce del río, dejando a los dos ejércitos en mala posición. Karim decide entonces retirarse y regresar a Córdoba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al-Hakam muere en mayo de 822, sucediéndole Abderramán II quien nombrará a Karim, ya anciano, canciller. En 823 Karim se encamina al norte concentrando sus tropas en la frontera; Ibn Adhari nos cuenta que tras celebrar una suerte de consejo de guerra para decidir dónde podría resultar el ataque más perjudicial para los cristianos, escoge atacar Álava, región que es devastada con especial saña lográndose un importante botín y liberándose a un buen número de cautivos musulmanes en el episodio que se conoce como Campaña de Álava. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Campaña de Álava constituiría la última acción en la que participó Karim, el anciano general moriría al año siguiente cuando se preparaba una campaña contra Oreto. Para Alfonso II su muerte supuso librarse de un general experimentado al que el emirato le debía grandes éxitos militares.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Biografías|Abd al-Karim]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Abd_al-Karim_ibn_Mugait&amp;diff=12337</id>
		<title>Abd al-Karim ibn Mugait</title>
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		<updated>2007-09-13T09:46:57Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;#REDIRECT# [[Abd al-Karim]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=V%C3%ADctor_Ch%C3%A1varri_y_Salazar&amp;diff=12336</id>
		<title>Víctor Chávarri y Salazar</title>
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		<updated>2007-09-13T09:43:37Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Industrial, financiero y político español. Nació en Portugalete, Vizacaya, en 1854 y murió el 29 de marzo de 1900.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Realizó en Bélgica estudios de Ingeniería Industrial, concluidos los cuales fundó la gran factoría siderúrgica La Vizcaya, rival en sus inicios de Altos Hornos de Vizcaya con la que acabaría fusionándose. Esta factoría se erigió sobre unas marismas tenidas hasta entonces como inutilizables; Chávarri la había concebido en el curso de uno de los frecuentes viajes que realizaba entre Otón y Santander. Fue asimismo, de consuno con José Tartiere Lenegre y otros financieros, promotor del [[Ferrocarril Vasco-Asturiano]] y de la línea que conectaba Bilbao con Santander.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salió electo senador por Vizcaya en todas las legislaturas desde el 23 de marzo de 1891 hasta su muerte. De su carrera política destaca la oposición ferviente que planteó al gobierno de Segismundo Moret, por considerar que la política económica de éste y el tratado que concertó con Alemania repercutían muy negativamente en el desarrollo de la industria pesada española.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muerte le sorprendió en Marsella, cuando apenas frisaba los cuarenta y seis años, a bordo de su yate Laura-Bat en el que realizaba una travesía por el Mediterráneo. Era por entonces un personaje poderoso en el ámbito empresarial y financiero español. Portugalete le erigió un monumento al poco de su óbito. En 1909 la ciudad de [[Oviedo]] le dedicó una calle (ver: [[Calle Víctor Chávarri]]) en las inmediaciones de la ya desaparecida [[Estación del Vasco]]. Cinco años después, 1914, su hermano Benigno fue creado Marqués de Chávarri, y en 1920 se le concedió a su hijo, Víctor Chávarri y Anduiza, el título de Marqués de Triano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Biografías|Chávarri Salazar, Víctor]]&lt;br /&gt;
[[Category:Empresarios|Chávarri Salazar, José]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<title>Víctor Chávarri y Salazar</title>
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		<updated>2007-09-13T09:42:55Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Industrial, financiero y político español. Nació en Portugalete, Vizacaya, en 1854 y murió el 29 de marzo de 1900.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Realizó en Bélgica estudios de Ingeniería Industrial, concluidos los cuales fundó la gran factoría siderúrgica La Vizcaya, rival en sus inicios de Altos Hornos de Vizcaya con la que acabaría fusionándose. Esta factoría se erigió sobre unas marismas tenidas por entonces como inutilizables; Chávarri la había concebido en el curso de uno de los frecuentes viajes que realizaba entre Otón y Santander. Fue asimismo, de consuno con José Tartiere Lenegre y otros financieros, promotor del [[Ferrocarril Vasco-Asturiano]] y de la línea que conectaba Bilbao con Santander.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salió electo senador por Vizcaya en todas las legislaturas desde el 23 de marzo de 1891 hasta su muerte. De su carrera política destaca la oposición ferviente que planteó al gobierno de Segismundo Moret, por considerar que la política económica de éste y el tratado que concertó con Alemania repercutían muy negativamente en el desarrollo de la industria pesada española.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muerte le sorprendió en Marsella, cuando apenas frisaba los cuarenta y seis años, a bordo de su yate Laura-Bat en el que realizaba una travesía por el Mediterráneo. Era por entonces un personaje poderoso en el ámbito empresarial y financiero español. Portugalete le erigió un monumento al poco de su óbito. En 1909 la ciudad de [[Oviedo]] le dedicó una calle (ver: [[Calle Víctor Chávarri]]) en las inmediaciones de la ya desaparecida [[Estación del Vasco]]. Cinco años después, 1914, su hermano Benigno fue creado Marqués de Chávarri, y en 1920 se le concedió a su hijo, Víctor Chávarri y Anduiza, el título de Marqués de Triano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Biografías|Chávarri Salazar, Víctor]]&lt;br /&gt;
[[Category:Empresarios|Chávarri Salazar, José]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<title>Víctor Chávarri y Salazar</title>
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		<updated>2007-09-13T09:41:26Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Industrial, financiero y político español. Nació en Portugalete, Vizacaya, en 1854 y murió el 29 de marzo de 1900.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Realizó en Bélgica estudios de Ingeniería Industrial, concluidos los cuales fundó la gran factoría siderúrgica La Vizcaya, rival en sus inicios de Altos Hornos de Vizcaya con la que acabaría fusionándose. Esta factoría se erigió sobre unas marismas tenidas por entonces como inutilizables; Chávarri la había concebido en el curso de uno de los frecuentes viajes que realizaba entre Otón y Santander. Fue asimismo, de consuno con José Tartiere Lenegre y otros financieros, promotor del [[Ferrocarril Vasco-Asturiano]] y de la línea que conectaba Bilbao con Santander.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salió electo senador por Vizcaya en todas las legislaturas desde el 23 de marzo de 1891 hasta su muerte. De su carrera política destaca la oposición ferviente que planteó al gobierno de Segismundo Moret, por considerar que la política económica de éste y el tratado que concertó con Alemania repercutían muy negativamente en el desarrollo de la industria pesada española.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muerte le sorprendió en Marsella, cuando apenas frisaba los cuarenta y seis años, a bordo de su yate Laura-Bat en el que realizaba una travesía por el Mediterráneo. Era por entonces un personaje poderoso en el ámbito empresarial y financiero español. Portugalete le erigió un monumento al poco de su óbito. En 1909 la ciudad de [[Oviedo]] le dedicó una calle (ver: [[Calle Víctor Chávarri]]) en las inmediaciones de la ya desaparecida [[Estación del Vasco]]. Cinco años después, 1914, su hermano Benigno fue creado Marqués de Chávarri, y en 1920 se le concedió a su hijo, Víctor Chávarri y Anduiza, el título de Marqués de Triano.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Pelayo&amp;diff=12333</id>
		<title>Pelayo</title>
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		<updated>2007-09-13T09:09:04Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Image:pelayo01.png|thumb|200px|Recreación del rey Don Pelayo]] [[:category:Reyes|Rey de Oviedo]] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Primer Rey de [[Oviedo]] (718-737), según señala la [[Crónica Albeldense]] al situar, tras Rodrigo, el epígrafe Ordo gotorum obetensium regum (relación de los Reyes Godos Ovetenses), que inicia Pelayo. Fundador de la jefatura independiente del poder musulmán, bajo el cual se hallaba la mayor parte de la Península Ibérica desde la derrota del rey Rodrigo en la Batalla de Guadalete - 711 d.C.-, que dio origen al [[Reino de Oviedo]]. En el año 718 es elegido caudillo de los astures y de los hispanos-godos refugiados en Asturias, consiguiendo derrotar a los sarracenos en la[[ Batalla de Covadonga]]. Batalla que para [[Claudio Sánchez-Albornoz]] habría tenido lugar en 722, mientras que historiadores más recientes han sugerido pudo haberse producido en el mismo año 718, tratándose en realidad la ofensiva de una respuesta a la elección de Pelayo.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escasez de material documental de la época y las contradicciones entre las crónicas musulmanas y cristianas, las más importantes (las [[Crónicas de Alfonso III]] en su versión [[Rotense]] y [[Sebastianense]] y la Albeldense) redactadas en el penúltimo decenio del siglo IX, en el ambiente neogoticista de la corte ovetense, hacen que no estén claras ni la ascendencia ni las circunstancias históricas en que llegó a Asturias y fue investido rey.  Posteriormente, las mistificaciones legendarias y las historiografías romántica y eclesiástica incrementaron el confusionismo; como reacción al mismo surge una línea interpretativa hipercrítica, defendida por [[Julio Somoza]], que negaba la veracidad de la Batalla de Covadonga y la propia existencia de Pelayo basándose en que la crónica más próxima a los hechos, la Mozárabe o Continuatio Hispana de 754, no menciona nada al respecto. Tal silencio, sin embargo, no constituye de por sí una prueba concluyente, por cuanto que pudiera atribuirse a una minusvaloración interesada de los hechos por el autor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las crónicas de [[Alfonso III]] presentan a Pelayo como un noble godo, espatario de los reyes Vitiza y Rodrigo, sin mencionar su genealogía; sin embargo, la Rotense, al relatar el diálogo de Pelayo con el obispo [[Oppas]] en Covadonga (ver: [[Batalla de Covadonga]]), cuenta que éste llamó al caudillo confrater (primo), con lo que Pelayo sería descendiente del rey Chindasvinto. Por su parte la Albeldense ofrece dos versiones distintas: por un lado dice que era hijo del dux Favila o Fafila, desterrado por el rey Egica a Tuy y asesinado por el hijo de éste, el futuro rey Vitiza –si se acepta esta versión parece difícil que Pelayo pudiera haber sido espatario, algo similar a un pretoriano, del matador de su padre como afirma el ciclo alfonsino-, quien una vez ciñó la corona expulsó de Toledo a Pelayo por considerarlo un virtual conspirador; pero en el capítulo titulado “Nombres de los Reyes Católicos Leoneses” la Albeldense señala que Pelayo era hijo de Bermudo y nieto del rey Rodrigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El nombre Pelayo (Pelagius) no es germánico sino latino, lo que para Garibay y Menéndez Pelayo apuntaría a un origen hispano-romano; a favor de esta hipótesis puede aducirse también que según la versión Rotense de la crónica alfonsina Pelayo es elegido caudillo en un concilium por los habitantes de los valles interiores del oriente asturiano (la versión erudita, Sebastianense, posterior, presenta notables divergencias en este punto: Pelayo habría sido elegido por la nobleza goda refugiada en la región y no por los pobladores), un proceso desconectado de cualquier mecanismo político visigótico, pero precisamente éstos, fundamentalmente vadinienses y organomescos (tribus más bien cántabras que astures, sobre las cuales la influencia romana y visigoda fue muy tenue), habían protagonizado una insurrección contra el rey Wamba veinte años antes, por lo que no parece plausible que escogieran como líder a un enemigo reciente. Asimismo, las crónicas cristianas y musulmanas dan cuenta de estrechos vínculos de Pelayo con Asturias: según el testamento de Alfonso III poseía tierras en Tiñana, Siero, cerca de Lucus Asturum; los cronistas musulmanes [[Al-Akir]] y [[Al-Nuwari]] citan un lugar conquistado por Muza entre los años 712 y 714 llamado Roca de Pelayo que algunos historiadores han identificado con el Cerro Santa Catalina de Gijón, lo que Pelayo pudiera haber sido también un jefe local. No hay en todo caso una opinión generalizada, si bien Sánchez-Albornoz, tras dedicar buena parte de su obra a esclarecer la cuestión, se inclinó por la versión clásica atribuyéndole filiación goda, no han dejado de sucederse hipótesis sobre un origen vasco, astur, lebaniego o gallego.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con respecto a la llegada de Pelayo a Asturias, según la Albeldense habría ido allí al ser expulsado de Toledo por Vitiza, por tanto antes de la invasión musulmana. La Rotense sitúa su llegada, acompañado de su hermana, en un momento en que [[Munuza]] era ya gobernador de [[Gijón]]. La erudita o Sebastianense no precisa el momento, posterior sin embargo a la invasión musulmana, refiriendo que tras la desaparición del Reino de Toledo parte de la aristocracia goda se refugió en las montañas asturianas y eligió como jefe a Pelayo. En lo tocante a la elección de Pelayo como caudillo, la Albeldense cuenta, sucintamente, que fue el primero en reinar en Asturias durando su mandato diecinueve años, y el primero en iniciar la rebelión contra los agarenos. La Rotense ofrece un relato mucho más amplio y detallado según el cual Pelayo habría sido enviado a Córdoba por Munuza con el pretexto de una comisión para contraer matrimonio con su hermana durante su ausencia –lo que no deja de tener lógica puesto que los musulmanes trataron de consolidar su autoridad política casándose con miembros de la aristocracia goda e hispano-romana-; Pelayo regresa de Córdoba en el verano de 717 y desaprobando el enlace se rebela abiertamente, por lo que Munuza solicita hombres a Tarik para apresarlo –Pelayo debía contar por tanto con algún grupo de fieles-. Acampado en Bres o Brece, identificado con Piloña, territorio de los luggones cuya capital era Beloncio, es descubierto por sus perseguidores iniciando una huída y logrando perderlos al vadear el río Piloña para internarse después en los valles del interior oriental de Asturias, cuyos habitantes celebraban un concilium. La narración de la Rotense cuenta a continuación la elección de Pelayo por parte de los reunidos en la asamblea, tras impresionarlos con una arenga en la que alentaba a la rebelión contra los sarracenos. Como ya hemos comentado la Sebastianense dice, lo que obedece seguramente al ambiente ideológico en que se redacta, que la elección de Pelayo habría correspondido a nobles godos y no a los naturales. Es interesante subrayar que Sánchez-Albornoz, sin prejuicio de considerar a la monarquía asturiana y al propio Reino de Oviedo como continuadores del Reino de Toledo, se decanta por el origen popular de la rebelión: “Pelayo, príncipe de los astures y no rey de los godos (…). Caudillo de una rebelión popular y no rey de una aristocracia dividida y vencida…” ([[El Reino de Asturias. Orígenes de la Nación Española]]. Colección Biblioteca Histórica Asturiana. Edición: [[Silverio Cañada]]. Gijón 1989. Página: 99). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sánchez-Albornoz considera que la elección de Pelayo debió tener lugar en 718, transcurriendo cuatro años hasta que el valí de al-Andalus [[Anbasa]], elegido en 721, organizó una expedición de castigo a las órdenes del Alkama o Alqama, entre cuyos miembros habría ido según las crónicas alfonsinas el obispo Oppas, hijo del rey Vitiza. Tal interregno, cuestionado por algunos historiadores que fechan la Batalla de Covadonga en el mismo 718, se habría debido a que los muslines trataban entonces de conquistar la Galia y consideraban insignificante la rebelión astur. Alkama perece en la Batalla de Covadonga quedando mermados los efectivos musulmanes y huyendo los supervivientes a través de Enol y Bufarrera hasta llegar, tras vadear el río Cares y subir Amuesa, al valle de Liébana y después a Cosgaya donde según las crónicas fueron sepultados por un corrimiento de tierras. Enterado de la derrota, Munuza trata de huir cayendo en una celada en Olalíes o Olaya, en la que muere.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras la victoria en Covadonga, Pelayo hizo extensiva su autoridad al menos hasta la cuenca del Nalón; estableció no obstante su corte en Cangas Onís, muy cerca de Covadonga para poder refugiarse de nuevo en los Picos de Europa en caso de incursión sarracena. Poco después entra en escena Alfonso, de estirpe goda, hijo del dux Pedro de Cantabria, y futuro [[Alfonso I]] que, según la Albeldense casó con la hija de Pelayo, Ermesinda, por iniciativa de éste. La Rotense relata que Pelayo, a cuyo incipiente núcleo de resistencia afluyeron nobles cántabros y vizcaínos y seguramente buen número de partidarios del malogrado Rodrigo que habían buscado refugio en la corte de Carlos Martel, logró junto a su yerno importantes victorias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras diecinueve años de reinado Pelayo fallece en Cangas de Onís siendo sepultado en la Iglesia de Santa Eulalia de Abamia, según la Crónica del obispo Pelayo, donde también sería enterrada su esposa Gaudiosa. Alfonso X trasladaría sus restos a la Santa Cueva de Covadonga, junto al Altar de la Santísima Virgen. A fines del siglo XVIII, se grabó el siguiente epitafio: «Aquí yace el santo rey D. Pelayo, electo el año de 716, que en esta milagrosa Cueva comenzó la restauración de España. Vencidos los moros, falleció el año 737 y le acompaña su mujer y hermana». &lt;br /&gt;
La tradición le atribuye haber rescatado de Toledo las obras de [[San Isidoro]], San Ildefonso y Juliano, así como las reliquias procedentes de Jerusalén, que permanecieron en Monsacro, Morcín, hasta que [[Alfonso II]] ordenó su traslado a la [[Cámara Santa]] de la [[Catedral de Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sucesor: [[Favila]]&lt;br /&gt;
[[Category:Biografías|Pelayo]]&lt;br /&gt;
[[Category:Reyes|Pelayo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_Ur%C3%ADa&amp;diff=12319</id>
		<title>Calle Uría</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_Ur%C3%ADa&amp;diff=12319"/>
		<updated>2007-09-12T12:16:04Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Arteria principal de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Arranca de la confluencia entre la [[Calle Fruela]], la [[Calle Marqués de Santa Cruz]] y la [[Calle San Francisco]], en donde se encuentran el [[Palacio de la Junta General del Principado]] y la [[Plaza la Escandalera]], y asciende desembocando en la convergencia de la [[Avenida Santander]] y la [[Calle Ingeniero Marquina]], donde se alza la Estación del Norte de RENFE. Al lado de su acera izquierda según se sube en dirección a la estación se extiende el [[Parque San Francisco]], contiguo al edificio de la Junta. Por esta misma acera desembocan sucesivamente la [[Calle González del Valle]], la [[Calle Gil de Jaz]] y la [[Calle Independencia]], mientras que a su acera derecha dan [[Calle Milicias Nacionales]], [[Calle Doctor Casal]] y [[Calle Fray Ceferino]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue proyectada por el ingeniero [[Salustio González Regueral]], aprobando el Pleno del Ayuntamiento de Oviedo del 12 de noviembre de 1868 su construcción. El tramo comprendido entre el [[Parque San Francisco]] y la [[Calle Rosal]] no fue realizado hasta 1880, ejecutándose el resto ya en 1874. El estudioso de la ciudad [[José Tolivar Faes]] considera que fue en ese mismo año cuando se acordó denominarla Calle Uría en honor del político [[José Francisco Uría y Riego]], aunque no consiguió localizar el acta del acuerdo municipal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al comienzo de esta calle, cerca de la Escandalera, se levantaba el célebre [[Carbayón de Oviedo]], derribado en 1879, en medio de una feroz polémica, para posibilitar las obras del último tramo y su ensanche. Indianos y potentados fueron edificando suntuosos edificios en sus márgenes, buena parte de los cuales desaparecieron durante las obras de ensanche de 1957, en las que también se derruyó el conocido Café Peñalba. Entre aquellos edificios estaban los sufragados por el indiano [[Santos Rodríguez Valdés]] hacia 1890, un grupo de casas entre la Calle Uría y la [[Calle Pelayo]] en el que se abría un paso público cubierto, conocido como el Pasaje de don Santos; ocupado por diversos comercios, este pasaje fue cegado hasta que en los años cincuenta, derribas las casas, se reconstruyó en su forma actual pasando a denominarse [[Pasaje Plácido Álvarez Buylla]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante una semana del año 1918, habiendo concluido la I Guerra Mundial, la Calle Uría mudó su nombre por el de [[Avenida de Francia]]. Se quería rendir homenaje a las potencias que habían ganado la guerra, acordándose en la sesión plenaria del Ayuntamiento del 8 de noviembre de aquel año no solo el cambio de nombre sino también erigir un monumento a la sociedad de naciones en la Escandalera. El acuerdo fue impugnado por parte de la prensa, por los vecinos y por el cronista de la ciudad, quien proponía darle el nombre de Avenida de Francia a la vía que va del [[Paseo de los Álamos]] a la escalinata del [[Paseo del Bombé]], conservando la Calle Uría su nombre a fin de rendir homenaje al país galo sin afrentar a los próceres de la propia nación. El Ayuntamiento rectificó por unanimidad su decisión en la sesión del 15 de noviembre de 1918.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. [[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]. Ed: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, imprenta Gofer. Oviedo, 1992. Páginas 636-638.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Uría, Calle]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Magdalena_del_Campo&amp;diff=12318</id>
		<title>Magdalena del Campo</title>
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		<updated>2007-09-12T12:11:10Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Antiguo nombre de la Calle Pelayo de la ciudad española [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se conoció como Magdalena del Campo al tramo inferior de la actual [[Calle Pelayo]], tramo que delimita el lateral este de la [[Plaza la Escandalera]]. Tal denominación se debe a una ermita, desaparecida en 1830 que se alzaba a la entrada de Pelayo, muy cerca de donde estaba la [[Cárcel-Galera]], borde superior de La Escandalera, que entonces formaba parte del Campo San Francisco. Su solar lo ocupa hoy el edifico de la Caja de Ahorros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ermita fue erigida en la primera mitad del siglo XIII, muy posiblemente con fondos de la familia de la Rúa, y estaba bajo la advocación de Santa María, aunque posteriormente pasó al patrocinio de María Magdalena. Se conserva una Real Cédula expedida en Burgos por Fernando III en 1234, por la que el Concejo ovetense era compelido a reunirse en ella. Delante del templo existía una explanada en la que, desde fechas anteriores a 1274, según se colige de las ordenanzas municipales de ese año, se celebraban mercados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Tolivar Faes]]. [[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]. Ed: Excmo Ayuntamiento de Ovido, imprenta Gofer, Oviedo 1992. Páginas: 485-486.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Magadalena del Campo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<title>Magdalena del Campo</title>
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		<updated>2007-09-12T12:09:17Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Antiguo nombre de la Calle Pelayo de la ciudad española [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se conoció como Magdalena del Campo al tramo inferior de la actual [[Calle Pelayo]], tramo que delimita el lateral este de la [[Plaza la Escandalera]]. Tal denominación se debe a una ermita, desaparecida en 1830 que se alzaba a la entrada de Pelayo, muy cerca de donde estaba la [[Cárcel-Galera]], borde superior de La Escandalera, que entonces formaba parte del Campo San Francisco. Su solar lo ocupa hoy el edifico de la Caja de Ahorros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ermita fue erigida en la primera mitad del siglo XIII, muy posiblemente con fondos de la familia de la Rúa, y estaba bajo la advocación de Santa María, aunque posteriormente pasó al patrocinio de María Magdalena. Se conserva una Real Cédula expedida en Burgos por Fernando III en 1234, por la que el Concejo ovetense era compelido a reunirse en ella. Delante del templo existía una explanada en la que, desde fechas anteriores a 1274, según se colige de las ordenanzas municipales de ese año, se celebraban mercados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Tolivar Faes]]. [[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]. Ed: Excmo Ayuntamiento de Ovido, imprenta Gofer, Oviedo 1992. Páginas: 240-241.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Magadalena del Campo]]&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>Magdalena del Campo</title>
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		<updated>2007-09-12T12:07:07Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Antiguo nombre de la Calle Pelayo de la ciudad española Oviedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se conoció como Magdalena del Campo al tramo inferior de la actual Calle Pelayo, tramo que delimita el lateral este de la Plaza la Escandalera. Tal denominación se debe a una ermita, desaparecida en 1830 que se alzaba a la entrada de Pelayo, muy cerca de donde estaba la Cárcel-Galera, borde superior de La Escandalera, que entonces formaba parte del Campo San Francisco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ermita fue erigida en la primera mitad del siglo XIII, muy posiblemente con fondos de la familia de la Rúa, y estaba bajo la advocación de Santa María, aunque posteriormente pasó al patrocinio de María Magdalena. Se conserva una Real Cédula expedida en Burgos por Fernando III en 1234, por la que el Concejo ovetense era compelido a reunirse en ella. Delante del templo existía una explanada en la que, desde fechas anteriores a 1274, según se colige de las ordenanzas municipales de ese año, se celebraban mercados.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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		<title>Plaza la Escandalera</title>
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		<updated>2007-09-12T12:06:11Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Conocida plaza de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se trata de uno de los lugares más representativos de la ciudad, no obstante lo cual data apenas del siglo XIX. En efecto, hasta finales del siglo antepasado era un prado próximo al [[Campo San Francisco]] delimitado por la Iglesia de San Francisco, que se alzaba en el solar actualmente ocupado por el Palacio de la Junta General del Principado, la [[Cárcel-Galera]] en la esquina del [[Campo de la Lana]], por donde hoy corre la [[Calle Argüelles]], y la Ermita de la [[Magdalena del Campo]] en cuyo lugar se alza hogaño el edificio de la Caja de Ahorros. La construcción de la [[Calle Uría]], 1874, la [[Calle Fruela]], 1880, y [[Calle Marqués de Santa Cruz]], 1889, y la sucesiva erección del [[Teatro Campoamor]], 1892, y el Palacio de la Junta, 1910, fueron dándole su fisonomía característica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de su poca antigüedad esta plaza ha recibido numerosos nombres y se ha visto alterada por importantes intervenciones urbanísticas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El terreno de la plaza era en su origen casi horizontal, al nivel de la Calle Uría excepto en su borde inferior, por el que descendía un terraplén en dirección a la Galera. Hacia finales del siglo XIX se procedió a su explanación colocándose en su ángulo hacia 1901 un trasformador eléctrico conocido popularmente como la “Chocolatera” que no sería suprimido hasta 1955. En 1906 el Pleno del [[Ayuntamiento de Oviedo]] resolvió trasladar aquí la “Fuentona del Bombé”, acuerdo que no se llevó a término; en 1909 se retomó la idea de adornarla con una fuente en cuyo centro pensó en colocarse la desaparecida estatua de Neptuno del [[Parque San Francisco]], proponiéndose posteriormente un busto del ingeniero Schulz en lugar de Poseidón sin que ninguno de los dos proyectos se llevase a cabo. En 1911 se resolvió pavimentar su suelo creándose un pequeño jardín en el suelo que desapareció en una reforma realizada en 1955, en la que también se talaron los árboles antiquísimos que la bordeaban y se suprimieron varios kioscos y columnas además del transformador al que ya nos hemos referido. Desde principios del siglo XX se barajó colocar una estatua dedicada al cabo Noval, un monumento al general Ordóñez y otro a la Sociedad de Naciones, sin que prosperase ninguno de estos proyectos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La plaza se llamó 27 de Marzo, General Ordóñez, República, Generalísimo y Escandalera, y se propuso infructuosamente denominarla Independencia, Junta General y Plaza de los Héroes Noval y Ordóñez&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Plaza del 27 de Marzo]]: hace referencia a una multitudinaria protesta en forma de concentración, que tuvo lugar precisamente en esta plaza, convocada por  los vecinos de Oviedo contra el trazado del ferrocarril de Pajares por considerarlo perjudicial para los intereses de la región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Plaza General Ordónez]]: el Pleno del Ayuntamiento del 20 de octubre de 1911 acordó dar este nombre a alguna calle de Oviedo en honor del general Salvador Díaz Ordóñez, muerto en la Guerra de Marruecos en ese año; finalmente en 1924 se escogió la Plaza 27 de Marzo, trasladándose ulteriormente la denominación a su actual destinataria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Plaza de la República]]: tras la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931 se rebautizó a la Escandalera con el nombre del nuevo régimen; conservó esta denominación hasta el 11 de febrero de 1937 en que pasó a llamarse General Franco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Plaza del Generalísimo]]: durante la Guerra Civil el Ayuntamiento rebelde, en virtud del citado acuerdo del 11 de febrero de 1937, dio a la plaza el nombre del jefe de los sublevados que permaneció en vigor hasta el 29 de junio de 1979, Pleno en que finalmente se reconoció oficialmente el nombre de la Escandalera por el que se venía conociendo popularmente a la plaza desde su origen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas veces se ha creído que el nombre 'Escandalera' alude a la gran manifestación del 27 de marzo de 1881, sin embargo aquella fue una concentración pacífica. En realidad 'Escandalera' remite a unas acaloradas discusiones que se produjeron en la Corporación Municipal y en la prensa local con motivo de la alineación de la primera casa construida en la esquina de la [[Calle San Francisco]] y la [[Calle Fruela]], que acabaron degenerando en violentos disturbios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Tolivar Faes]]. [[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]. Ed: Excmo Ayuntamiento de Ovido, imprenta Gofer, Oviedo 1992. Páginas: 240-241.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|la Escandalera, Plaza]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_Mu%C3%B1oz_Degra%C3%ADn&amp;diff=12310</id>
		<title>Calle Muñoz Degraín</title>
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		<updated>2007-09-12T11:41:36Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Principia en [[Calle González Besada]], que en este punto, en que también comienzan [[Calle Valdés Salas]] y [[Calle Fermín Canella]], tuerce y se estrecha en dirección a la [[Plaza San Miguel]], y concluye en la rotonda de la Ronda de Circunvalación donde confluye con la [[Calle Padre Suárez]]. Por su acera izquierda en dirección a González Besada desembocan la [[Avenida Pedro Masaveu]], hacia su primer tercio, [[Calle Dionisio Ridruejo]], hacia su mitad, y la [[Calle Cardenal Cienfuegos]] en su último tercio. Por su acera derecha comienzan [[Calle Leopoldo Alas]], muy cerca de la rotonda, y  a la misma altura que Cardenal Cienfuegos la [[Calle Sacramento]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A principios del siglo XX precisó la ciudad de una vía que por su zona suroeste conectase el barrio de [[San Lázaro]] con el [[Naranco]] pasando por [[Fresno]] y [[La Argañosa]]. Inicialmente Muñoz Degraín abarcaba únicamente el tramo entre González Besada y Sacramento, donde se ubicaba la desaparecida Iglesia de los Carmelitas; fue en 1925 cuando se prolongó hasta San Lázaro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es una vía de comunicación muy importante para la ciudad al constituir el principal acceso a la Ronda de Circunvalación, construida en 1983, que conduce de San Lázaro a las carreteras de [[Gijón]] y [[Avilés]]. La construcción de la Ronda supuso la desaparición de la [[Plaza del Carmen]], a la altura de la Calle Sacramento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La denominación de la calle alude al pintor valenciano Antonio Muñoz Degraín, quien plasmó en un famoso lienzo la muerte del Cabo Noval, al  que el consistorio ovetense decidió dedicar una calle en 1911 a modo de correspondencia con el Ayuntamiento de Valencia que había erigido un monumento al [[Cabo Noval]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muñoz Degraín nació en Valencia en 1841. Se inició en la pintura en la Academia de San Carlos de su ciudad natal, recibiendo el magisterio de Rafael Montesinos, y con apenas dieciséis años marchó a Roma para ampliar conocimientos y perfeccionar su técnica. De regreso en España consiguió diversos reconocimientos hasta que en 1879 se lo nombra profesor de la Escuela de Bellas Artes de Málaga. En 1878 recibe la Cruz de Carlos III por su lienzo Isabel la Católica cediendo sus joyas para la empresa de Colón. Con Otelo y Desdémona obtiene el primer premio de la Exposición Nacional de 1881, año en que realiza un nuevo viaje a Roma, esta vez como pensionado de mérito. Pasa a la Academia de Artes de San Fernando en Madrid como profesor de paisaje y en 1899 es nombrado académico de la misma y armado caballero de la gran cruz de Isabel la Católica. En 1891 consigue el cargo de Director de la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. En la exposición de 1910 presentó su cuadro sobre el  Cabo Noval titulado El Jordán, Jesús en Tiberiades. Falleció en Málaga en 1924 quedando para la posteridad como un gran artista de estilo impresionista que sobresalió en la plasmación de episodios históricos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]] ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]'', edición: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer, Oviedo 1992, pag: 141&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Muñoz Degraín, Calle]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_Pelayo&amp;diff=12308</id>
		<title>Calle Pelayo</title>
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		<updated>2007-09-12T11:39:04Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Casi paralela a la [[Calle Uría]], discurre al este de ella, naciendo en [[Calle San Francisco]] y desembocando en [[Calle Milicias Nacionales]], a partir de la cual comienza a llamarse [[Calle Palacio Valdés]]. Un poco antes de su mitad la atraviesa [[Calle Argüelles]], y más arriba comienza la [[Calle Alonso Quintanilla]]. Junto a Uría, San Francisco y Argüelles, delimita el perímetro de la [[Plaza la Escandalera]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El [[Ayuntamiento de Oviedo]] acordó por el Pleno del 7 de agosto de 1869 dar a esta calle el nombre del caudillo que fundó el núcleo de resistencia al poder agareno que ulteriormente dio lugar al Reino de Oviedo (ver: [[Pelayo]] y [[Batalla de Covadonga]]). Anteriormente se la conocía indistintamente por dos nombres: Calle de las Dueñas y [[Magdalena del Campo]]; dos nombres que en realidad designaban respectivamente a su tramo superior, por donde nace la que hoy es Calle Palacio Valdés, y el tramo inferior, correspondiente al lateral este de La Escandalera, que entonces daba al Campo San Francisco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aparece mencionada en un documento de 1802, como cumplimiento de una resolución municipal de 1781, en la que se daba respuesta a la pretensión de varios vecinos de edificar una hilera de viviendas desde Chamberí hasta el Cuartel Pronvincial, sito en la zona que hogaño corresponde a Milicias Nacionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer, Oviedo, 1992.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Campo de la Lana]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Campo_de_la_Lana&amp;diff=12307</id>
		<title>Campo de la Lana</title>
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		<updated>2007-09-12T11:37:22Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Antiguo lugar de la ciudad española de [[Oviedo]] correspondiente al trazado de la [[Calle Argüelles]] y al borde superior de la [[Plaza la Escandalera]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Campo de la Lana fue hasta la primera mitad del siglo XIX un núcleo rural con profusión de hórreos, situado extramuros entre el [[Socastiello]], actualmente [[Calle San Juan]], hasta el cubo de la Fortaleza, zona conocida como [[Traslacerca]] –ver: [[Calle Jovellanos]]-, y la [[Magdalena del Campo]] –ver: [[Calle Pelayo]]-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su denominación hace referencia al mercado de lana que aquí se celebraba durante las ferias de la Ascensión y de todos los Santos; desde 1730 comienza a celebrase aquí también el mercado de la leña. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí se situaba el [[Colegio de San Pedro]], conocido como colegio de los verdes por el color de la insignia que portaban sus alumnos, institución fundada 3n 1593 por el canónigo Pedro Suárez para acoger a estudiantes de la Universidad de Oviedo, entonces en construcción. Con la desamortización el Colegio empezó a perder residentes siendo finalmente sustituido por el Instituto Nacional de Previsión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La demolición del cubo de la Fortaleza hacia 1783 mejoró notablemente las comunicaciones del Campo de la Lana posibilitando su desarrollo urbano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[José Tolivar Faes]]. ''[[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]''. Edición: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, Imprenta Gofer, Oviedo, 1992.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Campo de la Lana]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_Pelayo&amp;diff=12306</id>
		<title>Calle Pelayo</title>
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		<updated>2007-09-12T11:35:06Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Casi paralela a la [[Calle Uría]], discurre al este de ella, naciendo en [[Calle San Francisco]] y desembocando en [[Calle Milicias Nacionales]], a partir de la cual comienza a llamarse [[Calle Palacio Valdés]]. Un poco antes de su mitad la atraviesa [[Calle Argüelles]], y más arriba comienza la [[Calle Alonso Quintanilla]]. Junto a Uría, San Francisco y Argüelles, delimita el perímetro de la [[Plaza la Escandalera]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El [[Ayuntamiento de Oviedo]] acordó por el Pleno del 7 de agosto de 1869 dar a esta calle el nombre del caudillo que fundó el núcleo de resistencia al poder agareno que ulteriormente dio lugar al Reino de Oviedo (ver: [[Pelayo]] y [[Batalla de Covadonga]]). Anteriormente se la conocía indistintamente por dos nombres: Calle de las Dueñas y [[Magdalena del Campo]]; dos nombres que en realidad designaban respectivamente a su tramo superior, por donde nace la que hoy es Calle Palacio Valdés, y el tramo inferior, correspondiente al lateral este de La Escandalera, que entonces daba al Campo San Francisco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aparece mencionada en un documento de 1802, como cumplimiento de una resolución municipal de 1781, en la que se daba respuesta a la pretensión de varios vecinos de edificar una hilera de viviendas desde Chamberí hasta el Cuartel Pronvincial, sito en la zona que hogaño corresponde a Milicias Nacionales.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_Arg%C3%BCelles&amp;diff=12302</id>
		<title>Calle Argüelles</title>
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		<updated>2007-09-12T11:04:57Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comienza en la [[Plaza Juan XXIII]] yendo a morir en la [[Plaza la Escandalera]], delante del Teatro Campoamor. Discurre por el lugar otrora ocupado por el [[Campo de la Lana]].&lt;br /&gt;
Su denominación fue aprobada por el Pleno del [[Ayuntamiento de Oviedo]] del día 7 de agosto de 1869. El Ayuntamiento franquista barajó en febrero de 1937, durante el cerco a Oviedo, recuperar el antiguo nombre del Campo de la Lana, pero finalmente se mantuvo el de Calle Argüelles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al comienzo de lo que hoy es esta calle, estaba situada la casa del verdugo de la ciudad, aneja a la muralla, que el municipio dispuso erigir en 1669 cerca de la Fortaleza (ver: [[Calle Mendizábal]]). Al ser demolida ésta en 1783, el núcleo rural que entonces constituía la zona quedó mejor comunicado facilitándose su urbanización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La denominación de la calle alude al célebre orador y político liberal [[Agustín Argüelles y Álvarez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Tolivar Faes]]. [[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]. Ed: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, imprenta Gofer, Oviedo 1992. Páginas: 87-88.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Argüelles, Calle]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_Arg%C3%BCelles&amp;diff=12301</id>
		<title>Calle Argüelles</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Calle_Arg%C3%BCelles&amp;diff=12301"/>
		<updated>2007-09-12T11:04:23Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;ODS4: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Calle de la ciudad española de [[Oviedo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comienza en la [[Plaza Juan XXIII]] yendo a morir en la [[Plaza la Escandalera]], delante del Teatro Campoamor. Discurre por el lugar antaño ocupado por el [[Campo de la Lana]].&lt;br /&gt;
Su denominación fue aprobada por el Pleno del [[Ayuntamiento de Oviedo]] del día 7 de agosto de 1869. El Ayuntamiento franquista barajó en febrero de 1937, durante el cerco a Oviedo, recuperar el antiguo nombre del Campo de la Lana, pero finalmente se mantuvo el de Calle Argüelles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al comienzo de lo que hoy es esta calle, estaba situada la casa del verdugo de la ciudad, aneja a la muralla, que el municipio dispuso erigir en 1669 cerca de la Fortaleza (ver: [[Calle Mendizábal]]). Al ser demolida ésta en 1783, el núcleo rural que entonces constituía la zona quedó mejor comunicado facilitándose su urbanización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La denominación de la calle alude al célebre orador y político liberal [[Agustín Argüelles y Álvarez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[José Tolivar Faes]]. [[Nombres y cosas de las calles de Oviedo]]. Ed: Excmo Ayuntamiento de Oviedo, imprenta Gofer, Oviedo 1992. Páginas: 87-88.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Calles de Oviedo|Argüelles, Calle]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>ODS4</name></author>
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