Principado de Asturias

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Escritura de fundaci贸n del Principado de Asturias
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Escritura de fundaci贸n del Principado de Asturias

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Or铆genes

El origen del Principado de Asturias se remonta a la 茅poca de conflicto entre los nobles asturianos de la casa de Trast谩mara y la monarqu铆a castellana. La inestabilidad pol铆tica de la Castilla del siglo XIV se dejar铆a sentir especialmente en Asturias por ser Enrique de Trast谩mara, bastardo de Alfonso XI, ahijado y heredero de Rodrigo 脕lvarez de las Asturias. Al contraer matrimonio Enrique en Sevilla, 1350, sin el consentimiento de su hermanastro Pedro I, hubo de refugiarse en sus se帽or铆os asturianos. El padre Carvallo, bas谩ndose en el Memorial del abad don Diego, cuenta que Enrique pens贸 en apoderarse de Oviedo, gobernada en ese momento por Diego Fern谩ndez de Oviedo, quien le ofreci贸 alojarse en las torres de la ciudad con la idea de caer sobre 茅l con su gente y encarcelarlo para entreg谩rselo al Rey. Apercibido Enrique de las intenciones del gobernador, busc贸 refugio en su casa fuerte de Nore帽a, marchando despu茅s a Gij贸n, donde esper贸 a Pedro I para solicitar su perd贸n. Es posible sin embargo que Enrique protagonizase alguna acci贸n violenta, a tenor de un diploma conservado en el Archivo de la Catedral, datado en 1352, que da cuenta de la donaci贸n de un solar ocupado por una casa que habr铆a sido destruida por Enrique. Enrique de Trast谩mara conseguir谩 finalmente convertirse en Enrique II al derrotar y dar muerte a su hermanastro en el Castillo de Montiel (Se pon铆a as铆 fin a una disputa sucesoria que acab贸 convirti茅ndose en un ap茅ndice de la Guerra de los Cien A帽os al intervenir Inglaterra y Francia en apoyo de Pedro I y de Enrique respectivamente).

Asturias vuelve a convertirse en escenario de conflictos b茅licos pocos a帽os despu茅s de consumado el cambio din谩stico, de la mano de Alfonso Enr铆quez, conde de Nore帽a e hijo ileg铆timo de Enrique II. Alfonso Enr铆quez hereda de su padre el se帽or铆o de Nore帽a y otras posesiones Asturianas, desde ellas se sublevar谩 en repetidas ocasiones contra su hermanastro Juan I y contra su sobrino Enrique III. Su 煤ltima revuelta tendr谩 lugar en 1394: Alfonso logr贸 controlar Oviedo dejando all铆 a partidarios suyos mientras 茅l permanec铆a en el barrio de la Vega, el Doliente manda entonces desde Le贸n a varios caballeros asturianos que recuperaron la plaza obligando a Alfonso a buscar refugio en Gij贸n. El padre Carvallo se ocupa tambi茅n de este episodio, sirvi茅ndose de nuevo del Memorial del abad Don Diego, y cuenta como los vecinos Oviedo, habiendo acogido a Alfonso, al saber que sus intenciones era rebelarse contra el rey se soliviantan y marchan contra la fortaleza de la Vega en que se encontraba el conde, oblig谩ndolo a huir. Precisamente para hacer frente a los atropellos de este conde de Nore帽a se crea una asamblea formada por representantes de los diversos concejos de Asturias, de la Iglesia y varios pr贸ceres. Finalmente, en el a帽o 1388, Juan I fundar铆a el Principado de Asturias para afianzar su dominio sobre las tierras asturianas.

El futuro Enrique II, hijo bastardo de Alfonso XI, es prohijado por el Conde de Trast谩mara Rodrigo 脕lvarez de Asturias y se enfrenta a su hermano Pedro I, conflicto mantenido posteriormente por el hijo bastardo de Enrique II, D. Alfonso Enr铆quez (1381-1383). A la muerte de Alfonso Pedro I el Cruel impone la medida de ir eliminando a todos sus hermanastros. En otro contexto, Pedro I est谩 en guerra con Pedro IV, Rey de Arag贸n, aliado con Enrique de Trast谩mara y con el caballero franc茅s Beltr谩n Duguesclin, y en esta guerra civil es proclamado Enrique rey en varias ciudades castellanas y coronado en Las Huelgas en 1366. Con Pedro I acorralado, es v铆ctima de una traici贸n en la que es degollado por su hermano Enrique, que ocupar谩 finalmente el trono. Finalmente, Juan I, con el objeto de pacificar el territorio y afianzar el poder real, funda en 1388 la instituci贸n del Principado de Asturias, que a煤n hoy perdura, frenando con este privilegio las ansias independentistas de los nobles asturianos.

Este periodo ha merecido un detallado estudio por parte de Margarita Cuartas Rivero en su obra Oviedo y el Principado de Asturias a fines de la Edad Media. La sociedad ovetense no cambia especialmente con respecto al siglo anterior, aunque debe destacarse, en el marco del ascenso de la nobleza terrateniente como consecuencia de las Mercedes Enrique帽as, la influencia creciente de diversas familias nobiliarias como los Arg眉elles, de la R煤a..., generalmente encuadradas en el partido de uno de los dos linajes que controlan la pol铆tica asturiana: los Quir贸s y los Miranda. Menci贸n especial merece la preponderancia social, tambi茅n a ra铆z de las recompensas que Enrique II otorga a sus fieles, que alcanzan los Qui帽ones. Pedro Su谩rez de Qui帽ones y Arias P茅rez de Qui帽ones, hijos del noble Suero de Qui帽ones, muerto en la batalla de N谩jera donde luchaba del lado de Enrique, reciben de 茅ste el nombramiento de adelantado Mayor de Le贸n y Merino de Asturias y los se帽or铆os de Tineo, Cangas del Narcea y Allande, respectivamente. Estas posesiones se ver铆an ampliadas en tiempos de Enrique III al cederles este monarca las posesiones enajenadas a Alfonso Enr铆quez en represalia por su rebeld铆a, que comprend铆an Llanes, Ribadesella, Nore帽a, Siero, Avil茅s, Pravia, Grado, Somiedo, Tineo, Cangas del Narcea, Navia y Allande en Asturias, y Laciana, Ribadesil, Puebla de Lillo y Gord贸n en Le贸n.

Los enfrentamientos entre los concejos, el poder real y la familia Qui帽ones comienzan con Diego Qui帽ones de Aller, Merino Mayor de Asturias y consejero de Enrique III. El padre Luis Alfonso de Carvallo refiere que la ciudad de Oviedo se neg贸 a pagarle la merindad al no residir all铆 ni cumplir con sus funciones; este incidente se salva con el nombramiento de un representante del noble. Pero Qui帽ones de Aller pretendi贸 tambi茅n apoderarse de la villa de Avil茅s por la fuerza, logrando su servidor Gonzalo Fern谩ndez de Pajares tomar el alc谩zar; pero al no respetar el de Qui帽ones los fueros de la ciudad se produce un alzamiento dirigido por Mart铆n de las Alas y Pedro de Vald茅s que logra expulsar a los hombres del noble.

El primog茅nito de Qui帽ones de Aller, Pedro de Qui帽ones, se帽or de Luna, trato de capitalizar el rechazo de los asturianos al condestable 脕lvaro de Luna para controlar toda la regi贸n. Hermano de 茅ste fue el conocido Suero de Qui帽ones; ambos protagonizar谩n un enfrentamiento abierto con la Corona. La autoridad real buscaba limitar el poder de los se帽or铆os, por lo que Juan II encomienda al pr铆ncipe de Asturias don Enrique hacerse con los mayorazgos asturianos que estuviesen ocupados indebidamente. El pr铆ncipe cursa la orden reuniendo a los concejos en una asamblea en el Monasterio de San Francisco de Oviedo en 1444 que acataba formalmente, por vez primera, la autoridad del Pr铆ncipe de Asturias. Los ejecutores elegidos para reducir a los Qui帽ones ser谩n los capitanes Fernando de Vald茅s, Gonzalo Rodr铆guez de Arg眉elles y Juan Pariente de Llanes. Top谩ndose con m谩s dificultades de las previstas deciden convocar una junta de hidalgos en Avil茅s, villa fiel al rey, para organizar la oposici贸n a los Qui帽ones, en la que se acuerda jurar lealtad al rey siempre y cuando 茅ste se comprometiese a ejercer directamente la jurisdicci贸n sobre las tierras de los Qui帽ones, no enajen谩ndolas ni devolvi茅ndoselas a sus descendientes.

Sin embargo, los documentos fundacionales sugieren una explicaci贸n alternativa: parece que el Principado de Asturias se funda con el objetivo de trasladar el origen de la Monarqu铆a espa帽ola (entonces denominada castellana) a la monarqu铆a ovetense originaria, un origen que convierte a la espa帽ola en la monarqu铆a m谩s antigua de Europa, por encima de la inglesa o la francesa, que hab铆an establecido el Principado de Gales y el Delfinado como instituciones sucesorias. De hecho, la revuelta nobiliaria producida en Asturias es contempor谩nea de las pretensiones del duque de Lancaster, casado con Constanza, hija de Pedro I, de ocupar el trono castellano, con lo que una forma de regular la sucesi贸n de la Corona, frente a pretendientes oportunistas, ser铆a la creaci贸n de la instituci贸n del Principado de Asturias. De hecho, existe un albal谩 real de Juan I en el que declara que 芦todas las ciudades y villas y lugares de Asturias de Oviedo fuesen mayorazgo para los pr铆ncipes de Castilla y Le贸n as铆 como era y es el Delfinazgo en Francia, y que no se diesen ni pudiesen dar [...]禄. Por lo tanto, las razones de fundaci贸n del Principado de Asturias han de entenderse no s贸lo bas谩ndose en los conflictos internos, sino en la aspiraci贸n del Duque de Lancaster o Alencastre al trono espa帽ol y al peso que la tradici贸n conced铆a al Reino de Oviedo en su formaci贸n del Reino de Castilla, posteriormente Espa帽a.

El Principado de Asturias a lo largo de la Historia

Casa Trast谩mara

Los Pr铆ncipes de Asturias, en tanto que herederos al trono castellano, fueron jurados durante el final del siglo XIV y todo el siglo XV con un ceremonial muy cuidado, donde era necesario que las Cortes de Castilla diesen el visto bueno a tal juramento. La llamada 芦Farsa de 脕vila禄, en que los nobles proclamaron rey al infante don Alfonso, provoc贸 una guerra civil entre 茅ste y su hermano Enrique IV. El conde de Luna es enviado por Alfonso para combatir a don Juan de Acu帽a, conde de Valencia de don Juan, que hab铆a tomado la fortaleza de Oviedo y otras plazas del Principado en nombre de Enrique. El conde de Luna cerc贸 Oviedo a finales de enero de 1466, logrando rendirla en junio, fechas conocidas a trav茅s de las cuentas de Juan de Oviedo conservadas en el Archivo de Simancas. A la muerte del infante en 1468, se produjo una guerra civil entre Juana la Beltraneja e Isabel la Cat贸lica, se comprob贸 la importancia de la instituci贸n del Principado de Asturias, nombrando ambos partidos un Pr铆ncipe de Asturias como heredero e incluso rey por breve per铆odo.

Casa de Austria

Con la llegada al trono espa帽ol de la Casa de Austria, la jura del Pr铆ncipe de Asturias se mantuvo aunque con cambios que la desprestigiaron: ya no se realizaba ante las Cortes castellanas, y se apresuraba, jur谩ndose incluso con el nacimiento o no jur谩ndose de forma expl铆cita, como sucedi贸 con Carlos II. Autores como Juan P茅rez de Guzm谩n en 1880 se帽alan como causa el absolutismo que negaba las instituciones populares, viendo en las Cortes de Castilla el origen de las constituciones liberales del siglo XIX, un argumento un tanto anacr贸nico que sin embargo le permite entroncar con la tradici贸n hist贸rica la monarqu铆a parlamentaria de la segunda mitad del siglo XIX.

Casa de Borb贸n

Los Borbones no eliminaron la tradici贸n aunque la dejaron tambi茅n en situaci贸n marginal. Impusieron la ley S谩lica en auto acordado de 10 de Mayo de 1713, de tal modo que s贸lo los hijos varones pod铆an ostentar el t铆tulo de Pr铆ncipes. Con la invasi贸n napole贸nica y la Guerra de la Independencia, Jos茅 Bonaparte no pens贸 en mantener la instituci贸n, pero la victoria espa帽ola repuso a Fernando VII, quien tras m煤ltiples avatares (Trienio Liberal, Ominosa D茅cada) elimin贸 la Ley S谩lica al aplicar, el 31 de Marzo de 1830, la pragm谩tica ya promulgada por las Cortes en 1779, coincidiendo con el nacimiento de la futura Isabel II, que fue nombrada Princesa de Asturias. La oposici贸n del hermano de Fernando VII, Carlos Mar铆a Isidro, provoc贸 el estallido de las guerras carlistas.

Restauraci贸n y Rep煤blica

A partir de entonces, la instituci贸n se mantuvo sin la Ley S谩lica y con un car谩cter nominal por la ca铆da del Antiguo R茅gimen, siendo Mar铆a Isabel de Borb贸n y Borb贸n y Alfonso XII de Borb贸n y Borb贸n sus continuadores hasta el golpe militar de Prim de 1868 que oblig贸 a exiliarse a Isabel II. Pero ni siquiera el brev铆simo cambio de dinast铆a con Amadeo I de Saboya elimin贸 la instituci贸n, pues su hijo Manuel Filiberto de Saboya y Dalpozzo ostent贸 el t铆tulo de Pr铆ncipe de Asturias de 1871 a 1873; los diez breves meses de I Rep煤blica no impidieron la continuidad institucional: ya en la Restauraci贸n, un Real Decreto de 22 de Agosto de 1880 aparecido en la Gaceta de Madrid confirmaba la vigencia del t铆tulo y aunque a la muerte de Alfonso XII su hijo Alfonso XIII naci贸 como Rey, 煤nico caso que se ha producido en toda la Historia, su hermana Mar铆a de las Mercedes de Borb贸n y Borb贸n y su hijo Alfonso de Borb贸n y Battenberg s铆 ostentaron la dignidad tradicional de los sucesores a la Corona de Espa帽a, s贸lo cuestionada con la II Rep煤blica y la renuncia voluntaria con el consiguiente exilio de Alfonso XIII.

Recuperaci贸n en la democracia coronada de 1978

Con la renuncia de Alfonso de Borb贸n y Battenberg en 1933 para casarse con una plebeya, y al no poder ser jurado como Pr铆ncipe de Asturias su hermano Don Juan, padre de Juan Carlos I (Alfonso XIII no era rey constitucional de Espa帽a), la instituci贸n pareci贸 declinar pero no cay贸 en el olvido: Francisco Franco nombr贸 a Juan Carlos I Pr铆ncipe de Espa帽a antes de ocupar el trono y la instituci贸n del Principado de Asturias fue recuperada al ser jurado como Pr铆ncipe de Asturias su hijo Felipe de Borb贸n y Grecia en 1977. A su alrededor se constituy贸 un aparato institucional simbolizado en la Fundaci贸n Pr铆ncipe de Asturias (1980), que otorga los Premios Pr铆ncipe de Asturias desde el a帽o 1981 de manos del heredero a la corona espa帽ola. Felipe de Borb贸n jur贸 la Constituci贸n al cumplir la mayor铆a de edad en 1986 y asegur贸 la continuidad de la monarqu铆a por medio de su matrimonio con Leticia Ortiz Rocasolano el 22 de mayo de 2004 en la Catedral de la Almudena de Madrid.

Entradas relacionadas

Bibliograf铆a