Monasterio de San Vicente

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La fundación del Monasterio de San Vicente está fechada en el año 781, según señalan diversas fuentes. Fue fundado el veinticinco de noviembre de 781, según consta en el documento fundacional. Este documento recoge la llegada de Máximo y Fromestano en 761, para fundar la basílica de San Vicente, mártir de origen valenciano, sobre la colina Oveto. Este promontorio se convertiría de esta forma en el emplazamiento del Monasterio de San Vicente, adscrito posteriormente (aprox. año 1042) a la regla de San Benito, constituyendo el embrión del futuro Oviedo.

La nobleza y la realeza asturianas impulsan las reconstrucciones del Monasterio en los siglos XI y XII, momento en el que había pasado a depender del Obispo de Oviedo.

El monasterio tuvo que ser reconstruido en numerosas ocasiones, de tal manera que el edificio original, los elementos incorporados a lo largo de la edad media y el claustro románico ya no se conservan. Durante el siglo XVII fue expandiéndose en dirección a la muralla de la calle Paraíso. La ampliación describe una L que se conecta mediante el Arco de San Vicente, situado sobre la calle homónima, a la casona principal. Es esta última la que hoy está ocupada por la Facultad de Psicología, que da a una plaza dedicada a fray Benito Jerónimo Feijoo. El autor del Teatro Crítico Universal residió en el Monasterio durante más de cincuenta años y fue su abad durante treinta, pudiendo admirarse su celda y su biblioteca en el Museo Arqueológico.

Fermín Canella recoge en El libro de Oviedo:

«Una inscripción colocada en la fachada del mediodía de la parte alta del edificio claustral contiene las historia del edificio: "Fundose este monasterio" dice este, "año de Jesucristo de 761. Reedificóse año de 1493, cerrose su claustro el de 1775" (...) No quedó nada de la parte antigua de estilo románico del XI y en el claustro, habilitado por almacenes, desaparecieron antes los viejos sepulcros de que conservaron noticias Tirso de Avilés, Carballo, Yepes, Masdeu y otros escritores.» Fermín Canella, El libro de Oviedo, pág. 139.


El Monasterio de San Vicente fue disuelto en 1836, siendo considerado hasta entonces como el cenobio más influyente de Asturias, merced al apoyo de los reyes y de la nobleza local. En marzo de 1962 fue declarado monumento Histórico-Artístico, gozando su claustro de reconocimiento desde 1934.

Este claustro se construyó en el siglo XVI. Es muy probable que el original del monasterio hubiese sido destruido por el gran incendio que asoló la ciudad de Oviedo el año 1512. Es de planta cuadrada, con 15 metros de lado, y construido en dos tiempos. El piso bajo es gótico-renacentista y algunos, por su semejanza con otras de sus obras, lo atribuyen a Juan de Badajoz. Está compuesto por 20 arcos de medio punto y con bóvedas de cañón de nervios que parten de ménsulas bellamente decoradas. Entre los arcos, gruesos contrafuertes exteriores que rematan en pináculos. Una fuente barroca, que el Museo adquirió al Convento de San Pelayo, se coloca en el centro del claustro. En la fachada norte del patio hay dos inscripciones del antiguo Monasterio de San Vicente. En una de ellas se lee: “Fundose este monasterio año de Jesucristo de 761”. En el antepecho de la otra, dice: “Reedificóse año de 1493, zerrose su claustro el de 1775”.

La parte superior es posterior. Ésta, de estilo plateresco y barroco, duplica el número de arquerías que, a la vez, se reducen en tamaño. Parece que en un principio era una galería abierta pero, dadas las inclemencias del tiempo, se cerró con piedra en 1775.

Ambos pisos se comunican por una escalera monumental datada en el siglo XVII.

El claustro acoge en la actualidad el Museo Arqueológico del Principado de Asturias.

Otro aspecto a destacar del Convento es el sepulcro de quien fuera su benefactor, Rodrigo Álvarez de las Asturias, señor de Noreña y de Gijón. Considerado una joya del estilo gótico-mudéjar, fue trasladado al Museo Arqueológico en 1860, depositándose los restos de Rodrigo Álvarez en una caja de zinc forrada de madera.

Unas obras realizadas en los años setenta permitieron recuperar un ara de un altar prerrománico y dos pilas bautismales. Una de las pilas, realizada en mármol y decorada con un dibujo floral de inspiración romana, está considerada como una de las primeras pila de inmersión de la Península. Estas piezas pueden admirarse actualmente en la sacristía de la Iglesia.

Hoy en día la única parte del Convento de San Vicente que permanece en poder de la Iglesia es la iglesia de San Vicente, administrada por la parroquia de Santa María la Real de la Corte. De la primitiva construcción no queda nada y hoy es un edificio de estilo renacentista y barroco que acoge en parte al Museo Arqueológico de Asturias y en otra parte acoge la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo.

Bibliografía