José María García del Busto

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-José María García del Busto. Juez Primero y Alcalde de [[Oviedo]], 1781-1865.+José María García del Busto. Juez Primero y Alcalde de [[Oviedo]], 1781-[[1865]].
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 +Nacido en [[Oviedo]] en 1781. Al terminar los estudios de Leyes tuvo el cargo de juez primero en el [[Ayuntamiento de Oviedo|Ayuntamiento ovetense]]. Su papel fue destacado en los acontecimientos de mayo de 1808, al frente de los habitantes de [[Oviedo]] que se sublevaron contra el gobierno franc√©s. En su domicilio se reunieron los integrantes del movimiento que la noche del 24 al 25 de mayo dieron el golpe de mano. Es autor del documento en que se declaraba la guerra a [[Napole√≥n]] y que inclu√≠a los nombres de los miembros de la [[Junta Suprema de Gobierno de Asturias|Junta Suprema]].
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 +Despu√©s de la Guerra de la Independencia fue fiscal en la Audiencia Galicia, regente en la de Valencia y fiscal togado en la de Burgos. Falleci√≥ en Segovia en 1865.
-Tambi√©n conocido como Jos√© Mar√≠a del Busto, fue, sin duda, uno de los personajes m√°s destacados del liberalismo asturiano, por su calidad humana, su valent√≠a, su inteligencia y por el important√≠simo papel que desempe√Ī√≥ durante uno de los momentos m√°s importantes de la historia moderna de Espa√Īa: la Guerra de la Independencia y la lucha contra el Absolutismo.+==Enlaces de inter√©s==
 +* [http://www.arhca.es/v1/arhca_inicio.htm ¬ęJos√© Mar√≠a Garc√≠a del Busto, Alma y coraz√≥n del levantamiento de Asturias. 1808¬Ľ Por Jos√© Antonio Ben√≠tez Gonz√°lez del Corral]
-=== 1.- El entorno familiar:===+[[Category:Biografías|García del Busto, José María]]
- +[[Category:Jueces|Garc√≠a del Busto, Jos√© Mar√≠a]]
-Nació en 1781 en Oviedo, en el seno de una familia de hijosdalgos de gran influencia en la vida social ovetense. Fue bautizado en la [[Iglesia San Isidoro el Real]] de la misma ciudad. Segundo hijo de [[Francisco de Paula García del Busto Saavedra]] y de [[Gertrudis Suárez y Durán]].+
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-Su padre hab√≠a estudiado Leyes en la Universidad de Oviedo y fue elegido Juez Segundo por el estado Noble en la misma ciudad. As√≠ mismo, aparece como Diputado de la Junta General del Principado en el periodo 1782 a 1785 y en 1808 (1). Pose√≠a en propiedad la c√°tedra de Prima de Leyes en la Universidad de Oviedo, habiendo sido nombrado Vicedirector de la Sociedad Econ√≥mica Amigos del Pa√≠s en 1804; desempe√Īando adem√°s otros cargos en la misma Sociedad, como Comisario de la Escuela gratuita y censor.(2) Durante la Guerra de la Independencia, en Asturias, tuvo un papel destacado como miembro de la Junta Suprema, ejerciendo la jefatura de la Superintendencia de Polic√≠a y encarg√°ndose de los asuntos del Ministerio de Guerra junto a Pedro Arg√ľelles de la R√ļa y Felipe V√°zquez Canga (3). Tambi√©n fue nombrado Fiscal del Tribunal Criminal de Vigilancia en 1809 (4). Tras la Guerra contra los franceses mantuvo su c√°tedra de prima de Leyes en la Universidad ovetense y sabemos que durante el trienio Liberal (1820-1823) ense√Īaba en la misma Universidad los contenidos de la Constituci√≥n de 1812, clases a las que asist√≠a vestido con el uniforme de las Milicias. Muri√≥ octogenario en 1832.+
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- Jos√© Mar√≠a del Busto fue nieto, por parte paterna, de Rodrigo Fernando Garc√≠a del Busto y Gonz√°lez de la Vega, natural del Solar de El Busto, situado en la Parroquia de Santa Eulalia de Nembro, a escasos tres kil√≥metros de Luanco, Consejo de Goz√≥n. √Čste justific√≥ su hidalgu√≠a ante el Ayuntamiento de Oviedo, (5) por haber ido all√≠ a residir en 1751 y haber contra√≠do matrimonio con Mar√≠a Manuela Saavedra. Por la l√≠nea materna, fue nieto de Francisco Antonio Su√°rez y de Gertrudis Dur√°n.+
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- Seg√ļn los padrones de vecindario de Oviedo, hasta 1794 la residencia familiar se hallaba en la calle de Santo Domingo, actual calle Oscura, a principios de siglo adquirieron una casa de doble solar en la Calle de los √Āngeles, actualmente Obispo Guisasola, junto a la Puerta Nueva. Esta propiedad se mantuvo en el seno familiar hasta la d√©cada de 1840, seg√ļn aparecen en los padrones de la √©poca. +
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- El mayor de los hermanos de José María, Francisco de Paula, debió morir joven pues sólo aparece en el padrón de vecinos de 1780.+
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- Su hermano Rodrigo Garc√≠a del Busto, nacido en 1784, sigui√≥ la carrera militar, ingresando como Cadete en el cuerpo de Infanter√≠a en 1800. Destac√≥ por m√©ritos de guerra en la Campa√Īa de Portugal en 1801, donde fue preso y escap√≥. M√°s tarde, durante la guerra de la Independencia particip√≥ en numerosas acciones, sobresaliendo en la Batalla de Rioseco en 1808, siendo entonces Subteniente de la Compa√Ī√≠a de Granaderos, por cuyas actuaciones fue condecorado con ambas Cruces de Distinci√≥n (6) (7). Durante el per√≠odo absolutista tuvo que exiliarse a Inglaterra, donde permaneci√≥ alg√ļn tiempo junto a otros liberales como Agust√≠n Arg√ľelles, Fl√≥rez Estrada y Canga Arg√ľelles (8). Regres√≥ en 1827, siendo purificado y qued√≥ como excedente en Oviedo. Contrajo matrimonio en 1829 con Josefa Joaquina √Ālvarez Piquero, hija de Gabriel √Ālvarez y Mar√≠a Piquero Arg√ľelles, quien fuera hermana de Gregorio Piquero Arg√ľelles, cu√Īado de Rodrigo. Ella era 27 a√Īos m√°s joven que √©l. Lleg√≥ al grado de Coronel Graduado y Gobernador Militar, jubil√°ndose como ‚ÄúContador de Rentas reales‚ÄĚ.+
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- De su hermano Juan García del Busto poco sabemos en la actualidad. Al parecer también participó en la guerra contra el francés.+
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- De su hermano Manuel sabemos que naci√≥ en 1797, que era ‚Äúescribiente‚ÄĚ y que en 1833 era soltero y resid√≠a en la casa familiar junto a su hermana Gertrudis.+
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- Su hermana Gertrudis Garc√≠a del Busto naci√≥ en 1793. Siendo joven soltera, con quince a√Īos, intervino en alg√ļn episodio del levantamiento contra los franceses en 1808, junto a su cu√Īada Antonia Alonso de Viado, como se ver√° m√°s adelante (9). Gertrudis fue madrina en el bautizo de su sobrino Genaro, hijo de Jos√© Mar√≠a en 1807 (10). Contrajo matrimonio con el Licenciado Don Gregorio Piquero Arg√ľelles, del cual Jos√© Mar√≠a fue amigo personal desde su juventud y que tambi√©n tuvo una destacada actuaci√≥n durante la Invasi√≥n francesa. Su marido comenz√≥ la carrera militar durante la guerra de Independencia y continu√≥ hasta llegar a ser Mariscal de Campo (11) y Gobernador Pol√≠tico y Militar de Santiago de Cuba (12), donde tuvo descendencia. All√≠ obtuvo grandes propiedades, entre ellas un ‚Äúingenio‚ÄĚ llamado ‚ÄúMariel‚ÄĚ. Muri√≥ ya anciano en 1865, siendo enterrado en el cementerio de la Habana. (Para m√°s informaci√≥n sobre Gregorio Piquero Arg√ľelles, v√©ase su biograf√≠a en esta misma secci√≥n)+
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-2.- Su juventud:+
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- Desde muy ni√Īo destac√≥ por sus dotes de inteligencia y memoria. Influido, sin duda, por la notoria actividad jur√≠dica y docente de su padre, encaus√≥ sus estudios de bachillerato hacia las letras y la filosof√≠a. A los 15 a√Īos ingres√≥ en la Universidad de Oviedo, donde su padre ejerc√≠a como catedr√°tico de Sagrados C√°nones. En 1798, a los 17 a√Īos de edad, y siendo ‚Äúcursante en leyes‚ÄĚ (estudiante de Derecho), demostr√≥ sus dotes literarias participando en los preparativos que la ciudad organiz√≥ para homenajear a Gaspar Melchor de Jovellanos, con motivo de su nombramiento como Ministro de Gracia y Justicia. El acto homenaje se celebr√≥ en el claustro de la Universidad con asistencia de los principales representantes del poder jur√≠dico, eclesi√°stico y universitario, as√≠ como de Instituciones sociales y culturales como la Sociedad Econ√≥mica Amigos del Pa√≠s, de la cual era socio numerario. √Čste acto comenz√≥ con las siguientes palabras de alabanza en forma de oda que pronunci√≥ Jos√© Mar√≠a Garc√≠a del Busto:+
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- “ En medio de la noche y apacible+
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-Tranquilidad, que h√° tanto tiempo el alma,+
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-Goza cogiendo deliciosas flores+
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-En el jardín ameno de estas Aulas+
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-Entre tanto reposo lisonjero+
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-¬ŅQu√© n√ļmen hoy mi esp√≠ritu arrebata,+
- +
-Que, desde√Īando altivo y generoso+
- +
-Su humilde habitación, con libres alas,+
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-Desconocidas sendas examina?.+
- +
-¬ŅQu√© deliciosa, aunque violenta llama+
- +
-Es ésta que en mi pecho arder comienza,+
-Y al mismo paso que con furia tanta+
- +
-Me abraza el corazón, con mil afectos+
- +
-De amor y de ternura le regala?+
- +
-M√°s, ¬°ay! Que quando ageno de mi mismo+
- +
-Quedando voy, de clara luz ba√Īada+
- +
-Nuevamente me informa cari√Īosa+
- +
-La Deidad tutelar, que a esta Sagrada+
- +
-Morada suya dedicó Minerva,+
- +
-Y de su mismo ardor arrebatada.+
- +
-Mi lengua mueve, y su vigor me imprime:+
- +
-Oid, oid, que por mi boca os habla,+
- +
-Llegó por fin el día venturoso+
- +
-En que mis tiernas amorosas ansias+
- +
-Alcanzasen el premio merecido,+
- +
-Que impacientes ha tanto que anhelaban+
- +
-Llegó la hora, en que cumplidas miro+
- +
-Aquellas lisonjeras esperanzas,+
- +
-Que a pesar de la envidia, en mi deseo+
- +
-Fabricó de mi bien la virtud alta.+
- +
-Llegó el feliz momento, en que dichosa+
- +
-Pueda ya coronarme ya sobre quantas+
- +
-A la custodia de sus altos templos+
- +
-La Diosa de las Ciencias hoy consagra.+
- +
-¬ŅQu√© resta, pues, a mi mayor ventura+
- +
-quando el claro y benéfico Monarca+
- +
-de aquel hijo que amé con más ternura+
- +
-apreci√≥ tanto el m√©rito? ¬ŅQu√© falta+
- +
-ya para el complemento de mi gloria+
- +
-quando, para que justo los reparta,+
- +
-a su arbitrio le pone generoso+
- +
-los premios, las mercedes y las gracias?+
- +
-Ya Carpento envidiosa de la dicha,+
- +
-Que de Gijón a las serenas playas+
- +
-El cielo concedió en su nacimiento,+
- +
-Con extremado j√ļbilo le aclama,+
- +
-Y usurpar quiere para siempre suyo:+
- +
-Ya en su clarín su voladora Fama+
- +
-Lleva su nombre a los remotos climas;+
- +
-Y ya en la eterna celestial morada+
- +
-Disponiéndole en tan glorioso trono+
- +
-Sus heroycas Virtudes:¬°Ah! ¬ŅCon quanta+
- +
-Complacencia y amor, del alto asiento+
- +
-Que las suyas lograron, le repara,+
- +
-Le admira, le contempla cari√Īoso+
- +
-Aquel varón insigne que esta Casa+
- +
-A√Īadi√≥ a tanto ilustre monumento+
- +
-Como a la Ciencia y a la Virtud levanta?+
- +
-M√°s ¬Ņpor d√≥nde el torrente de mis gozos+
- +
-Romper en vano intenta, sino halla+
- +
-En mi expresión bastante desahogo?+
- +
-¬ŅDe qu√© forma mis glorias explicarlas+
- +
-Podré mejor, que con poner patentes+
- +
-Las puertas de mi pecho, pues no alcanza+
- +
-Mi lengua tanto? Ved, nobles oyentes+
- +
-Qual en mi corazón está gravada+
- +
-La efigie de estos ínclitos Varones.+
- +
-Ved de mi amor y gratitud bien clara+
- +
-Y evidente una prueba, que la injuria+
- +
-Del olvido jam√°s podr√° borrarla.+
- +
-Estos son los dos Próceres Ilustres+
- +
-Que a las Astures f√©rtiles monta√Īas+
- +
-La semilla trajeron de las Ciencias+
- +
-Que tan r√°pidamente se propagan+
- +
-A su zelo patriótico se deben+
- +
-La ilustración, la gloria y las ventajas+
- +
-Que ya ha logrado y aumentar espera+
- +
-La Naci√≥n espa√Īola. De la clara+
- +
-Y benéfica luz de aquel, que a Jove+
- +
- el nombre debe, y a la influencia grata+
- +
-Ya colocado en tan brillante esfera+
- +
-¬ŅQual fortuna, qual bien su amada patria+
- +
-puede ya no esperar? Y yo ¬Ņqu√© gloria?+
- +
-Quando por ella miro ya eclipsada+
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-La de aquellos luceros m√°s ilustres+
- +
-Que la Fama celebra; y quando ufana+
- +
-Oyendo estoy que el venerable prócer+
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-Ba√Īando en gozo y dulce confianza+
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-Le dice cari√Īoso: ‚ÄúHijo querido,+
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-A ti estaba la gloria reservada+
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-De dar el m√°s felice complemento+
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-A quanto pude yo emprender. Fiadas+
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-A tu virtud e ilustración mis obras+
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-Te recomiendo, porque en levantarlas+
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-Incansable trabajas al m√°s alto+
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-Punto de perfección; mientras te aguarda+
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-El premio merecido a tus fatigas+
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-En la eternal y venturosa patria.‚ÄĚ+
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-(Oda dedicada a Jovellanos por José María Del Busto.) (13)+
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- Termin√≥ sus estudios universitarios gradu√°ndose en Filosof√≠a y Derecho a los veinte a√Īos. En 1802 obtuvo plaza de profesor interino del gremio de la misma Universidad. En 1803, ya hab√≠a demostrado su talento y dotes para la oratoria y la ense√Īanza, sin embargo el ejercicio p√ļblico le atra√≠a m√°s que la docencia y fue entonces cuando la Junta Municipal le nombr√≥ Juez segundo de Oviedo.+
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- Ferm√≠n Canella en la breve biograf√≠a que le dedica en sus ‚ÄúMemorias del a√Īo ocho‚ÄĚ, dice de √©l: ‚Äú seg√ļn cr√≥nicas privadas de aquellos a√Īos le presentan como un elegante joven, de mucha gracia a pesar de su figura, con gran partido entre las damas, hasta su ventajoso enlace.‚ÄĚ +
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- Contrajo matrimonio en 1804 con M¬™ Antonia Alonso de Viado Castro y √Ālvarez Arg√ľelles, de rica familia gijonesa, hija de Joaqu√≠n Alonso de Viado y de Mar√≠a Antonia Castro. Fue hermana de Francisco Alonso de Viado, Administrador General de los Hospitales Militares de Cuba, y de Manuel Alonso de Viado, militar y destacado pol√≠tico mon√°rquico que ocup√≥ provisionalmente la Alcald√≠a de Madrid durante las elecciones de 1844 y nombrado Ministro Honorario por Isabel II.+
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- Muy pronto tuvieron a Francisco de Paula, el mayor de sus tres hijos, que lleg√≥ a ocupar altos cargos de los Ferrocarriles Espa√Īoles y que resid√≠a en Sevilla en 1865 con el cargo de Subdirector. Seg√ļn dice el mismo Canella : ‚ÄĚ ‚Ķfue Don Francisco Garc√≠a del Busto y Viado funcionario cult√≠simo, Gobernador de muchas provincias donde dej√≥ imborrables recuerdos, como en Santander creando la Escuela Normal, en Le√≥n el Instituto y en Burgos el Museo Provincial‚ÄĚ. Contrajo matrimonio con Encarnaci√≥n del Alc√°zar Ochoa, con la que tuvo algunos hijos, entre ellos Julio Garc√≠a del Busto, que fue alto funcionario del Estado, encargado de la Secci√≥n de Ultramar y que estuvo casado con Do√Īa Sol Rubio, hija del eminente m√©dico Federico Rubio, fundador del Instituto Rubio de Madrid.+
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- En julio de 1807 naci√≥ su hijo Genaro, que se dedic√≥ a la carrera militar ingresando en la Milicia Nacional cuando ten√≠a diecis√©is a√Īos. Tuvo que exiliarse a Inglaterra durante diez a√Īos por haber luchado contra el Absolutismo de Fernando VII, regresando a la muerte de √©ste en 1833. Lleg√≥ al grado de Coronel de Infanter√≠a y ocup√≥ los cargos de Inspector Nacional de Milicias y Gobernador Militar de Morella y Tarifa. Genaro cas√≥ con Ramona Mart√≠nez D√≠az Pedregal, nieta de Francisco D√≠az Pedregal, el impresor Real del Principado.+
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- Y por √ļltimo Isabel Cipriana, la hija menor, que naci√≥ en 1811 durante la ocupaci√≥n francesa y que contrajo matrimonio con Lorenzo Flores Calder√≥n, hijo de Manuel Flores Calder√≥n, insigne pol√≠tico que lleg√≥ a ser Presidente de las Cortes durante el trienio liberal, exiliado durante la ‚ÄúD√©cada Ominosa‚ÄĚ y fusilado junto al general Torrijos en 1833. Lorenzo ejerci√≥ de Magistrado del Tribunal de Cuentas y Senador vitalicio en Cortes.+
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- José María fue nombrado Juez Primero Noble de la ciudad de Oviedo y su Consejo en 1807, cargo que venía a ser Alcalde presidente del Concejo. Así mismo fue elegido Diputado de la Junta General del Principado en 1808 poco antes de estallar la Guerra de la Independencia.+
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-3.- La Invasión francesa y el Levantamiento de Asturias.+
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- A principios de 1808 la situaci√≥n pol√≠tica en Espa√Īa era de especial gravedad debido a que la Corte espa√Īola estaba en manos de Murat (Gran Duque de Berg), Mariscal del ej√©rcito franc√©s y cu√Īado de Napole√≥n, el cual hab√≠a ocupado gran parte del territorio nacional con la argucia de ayudar a Carlos IV contra los ingleses, que ten√≠a su apoyo en la vecina Portugal. Las desavenencias entre Carlos IV y su hijo Fernando VII favoreci√≥ la abdicaci√≥n de ambos en la persona de Napole√≥n, quien puso al frente del reino a su hermano Jos√© I Bonaparte el 6 de Mayo de ese mismo a√Īo. El pueblo espa√Īol, al verse sin protecci√≥n ante el Ej√©rcito franc√©s, decidi√≥ espont√°neamente levantarse contra el invasor en una serie de sublevaciones que comienzan en Madrid, el d√≠a 2 de mayo. El 9 de Mayo de 1808 llegan a Oviedo las noticias de los acontecimientos ocurridos en la capital, cuando un correo venido de la Corte tra√≠a unos ‚Äúbandos‚ÄĚ firmados por el Duque de Berg (Murat) que declaraban el estado de excepci√≥n y obligaba al Gobernador Militar del Principado a ejercer todo tipo de represi√≥n en aquellos pueblos y villas que no acataran las √≥rdenes del invasor.+
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- √Čstos momentos cruciales de la historia han sido suficientemente documentados por numerosos historiadores y es, precisamente, cuando nuestro personaje comienza a participar, junto a otros patriotas, en una serie de acciones que desembocar√≠an en la declaraci√≥n de guerra al mism√≠simo Napole√≥n y cuya contribuci√≥n al restablecimiento de la Monarqu√≠a y el orden constitucional es, sin duda, decisiva.+
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- Pero, sin duda alguna, el testimonio escrito m√°s importante que se conserva de este episodio de la historia asturiana es ‚ÄúMemorias de Levantamiento de Asturias. 1808‚ÄĚ de Ram√≥n √Ālvarez Vald√©s, qui√©n por aquel entonces era un joven estudiante de veinti√ļn a√Īos, que vivi√≥, en primera persona, los acontecimientos sucedidos en esas fechas. En estas ‚ÄúMemorias‚ÄĚ aparecen profusamente documentadas las circunstancias ocurridas en Asturias durante el primer a√Īo de la Guerra de la Independencia. Fechas, acontecimientos, personas, situaciones y detalles que hacen de esta obra la mejor fuente de informaci√≥n para la investigaci√≥n sobre este periodo de la historia.+
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- El autor nos narra con precisión lo acontecido en los días previos a la sublevación en Madrid, la llegada a Oviedo de las noticias procedentes de la capital, de la reacción del pueblo ovetense y asturiano y de las circunstancias políticas, sociales y militares que sucedieron desde abril de 1808 hasta el verano de 1809.+
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- √Ālvarez Vald√©s destaca la figura de Jos√© Mar√≠a del Busto en este proceso, como uno de los personajes m√°s decisivos del Levantamiento contra el opresor franc√©s, d√°ndole un lugar privilegiado en las decisiones tomadas en los primeros meses. Jos√© Mar√≠a Garc√≠a del Busto es citado por el autor en m√°s de cuarenta ocasiones a lo largo del libro, del que ya en el Pr√≥logo destaca la visi√≥n de futuro que deparaba a una Espa√Īa cautiva en manos de Napole√≥n: ‚ĶEste es el cuadro que presenta la revoluci√≥n de Asturias. Un rinc√≥n de Espa√Īa, apenas perceptible en el mapa, pone con el grito de Libertad e independencia toda la Naci√≥n en movimiento; y andando el tiempo el resto de Europa, cuyos soberanos se arman y restablecen la paz general; verific√°ndose el vaticinio del Diputado Garc√≠a del Busto en la sesi√≥n de la Junta del nueve de mayo: ‚ÄúSi nos declaramos contra el opresor de la humanidad, nuestra voz ser√° de alarma en toda la pen√≠nsula, el le√≥n dormido despertar√°, su rugido llegar√° a Londres, Viena y San Petesburgo, saldr√° la Europa de su letargo y conseguiremos ver derrocado al coloso. ‚ÄĚ (14)+
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- Ya, desde el principio, esta preclara visi√≥n de Jos√© Mar√≠a sobre el contexto social y pol√≠tico del momento, le hace prever las funestas consecuencias que podr√≠a ocasionar la actitud pasiva e incluso complaciente de muchos sectores de la sociedad espa√Īola respecto de la toma de poder por parte de los ‚Äúamigos franceses‚ÄĚ. Esa visi√≥n clara y contundente ser√° el alimento para la toma de conciencia de muchos ciudadanos de actuar con inmediatez contra los invasores e iniciar un proceso revolucionario que ya no se detendr√≠a.+
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- El 31 de marzo, reunida la Junta General, en sesión ordinaria, se presenta una propuesta por parte del Procurador General Don Gregorio Jove con el objeto de pronunciarse a favor de Fernando VII, demostrando su lealtad a la monarquía, a la religión y a la Patria. Esta proposición fue aceptada por unanimidad y cuya notificación fue enviada a S. M. en carta del 2 de abril.+
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- Durante el mes de abril las noticias que llegaban de la Corte hac√≠an suscitar en Jos√© Mar√≠a la sospecha de que las pretensiones del aliado franc√©s eran muy distintas a las aparentes. En realidad, lo que pretend√≠a Napole√≥n era ocupar de manera solapada los altos cargos del Gobierno y el Ej√©rcito para obligar al monarca a que abdicara en su persona. Estas sospechas arraigaron en Jos√© Mar√≠a hasta el punto de invitar a su casa a una serie de honorables ciudadanos, que en reuniones secretas pusieran en marcha el germen del levantamiento. Este grupo de personas, entre los que se encontraban Ram√≥n de Llano y Ponte, Manuel Arg√ľelles Cavezada, Francisco Ballesteros, Manuel Lastra, Antonio Merconchini, Gregorio Piquero Arg√ľelles y √Ālvaro Ramos, supuso el n√ļcleo de la revoluci√≥n en Asturias (15). Fue, pues, Jos√© Mar√≠a el primero que promovi√≥ el alzamiento y su casa el lugar de reuni√≥n de donde saldr√≠a la propuesta de declarar la guerra a Napole√≥n. As√≠ se demuestra en la intervenci√≥n que tuvo en la sesi√≥n de apertura de la Junta, el d√≠a 3 de mayo: ‚Äú‚ĶD√°se tambi√©n cuenta de varias peticiones, y como una de ellas ofrezca la oportunidad al Diputado Don Jos√© Maria Garc√≠a del Busto para manifestar sus sentimientos patri√≥ticos, hace en la sesi√≥n del d√≠a tres indicaciones del Estado de la Naci√≥n y del porvenir que la amenaza, si de alguna parte no se muestra una en√©rgica resistencia a la agresi√≥n de los franceses; patentizando que incumbe al honor, lealtad y deberes de la Junta tan noble iniciativa.‚ÄĚ (16)+
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- El Gobierno de Asturias se repart√≠a entre la Junta General que se convocaba cada tres a√Īos para tratar los asuntos comunes al Principado y la Real Audiencia que administraba el poder jur√≠dico y ostentaba la representaci√≥n de la autoridad real. Bien es sabido que entre ambas instituciones exist√≠a desde anta√Īo fuertes tensiones por ejercer la autoridad en la regi√≥n. La Real Audiencia, m√°s cercana a los intereses de la Corte vio en el discurso de Jos√© Mar√≠a del d√≠a 3, en el que propon√≠a a la Junta como √≥rgano soberano para llevar a cabo una serie de medidas contra la invasi√≥n, una postura radicalmente enfrentada a la supremac√≠a del poder de la Audiencia y una amenaza contra la toma de decisiones de la misma. Este fue el motivo por el que se suspendieran las sesiones y se radicalizaran las posturas. Al trascender al pueblo el contenido de la intervenci√≥n de Jos√© Mar√≠a y la resoluci√≥n tomada por la Audiencia, las manifestaciones de repulsa hacia la actitud de los magistrados fue creciendo en los d√≠as posteriores.+
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- El d√≠a 27 de abril de 1808 seg√ļn distintos autores, en Gij√≥n ocurri√≥ un hecho que supondr√≠a la primera reacci√≥n patri√≥tica del pueblo frente a los franceses. El C√≥nsul franc√©s en Gij√≥n, Lagonier, hab√≠a distribuido por la poblaci√≥n unos panfletos en los que se ridiculizaba la corona espa√Īola y se invitaba al pueblo a abrazar la causa napole√≥nica. Esto suscit√≥ en el pueblo una fuerte reacci√≥n de rechazo al franc√©s, que incluso tuvo que huir de su morada por riesgo de perder la vida. Este hecho fue conocido muy pronto en todos los Concejos, aviv√°ndose el √°nimo patri√≥tico y sucedi√©ndose numerosas protestas y sonadas ante los ayuntamientos y casas de regencia.+
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- En la ma√Īana del d√≠a 9 de mayo, una muchedumbre se agolpaba ante la Casa de Correos, a la espera de las noticias llegadas de Madrid. Se dio lectura a varios art√≠culos de prensa narrando lo sucedido el 2 de Mayo en la capital del Reino y de cartas personales de buenos asturianos que hab√≠an vivido de cerca los acontecimientos. Conforme se ten√≠a conocimiento de las atrocidades cometidas por los soldados franceses, los muertos ca√≠dos en defensa de la corona espa√Īola (entre 1/5 y 1/4 parte de las bajas eran asturianos, as√≠ como el redactor del edicto en M√≥stoles que tambi√©n era asturiano, Villamil) y las despiadadas √≥rdenes del Mariscal Murat, la indignaci√≥n de los presentes fue aumentando hasta alcanzar un clima de verdadero odio al invasor. Dirigida la muchedumbre por algunos j√≥venes estudiantes exaltados, llegaron frente a la fuente de la calle Cimadevilla donde el Regente hab√≠a ordenado la colocaci√≥n de los bandos recibidos. El tumulto impidi√≥ su publicaci√≥n, debiendo retirarse con peligro de sus vidas, el Comandante de Armas, los Alguaciles y Magistrados a la Casa de Regencia, a cuyas puertas el pueblo exigi√≥ la entrega de los bandos. (17)+
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- Ante la negativa de entregar, por parte de la Audiencia, los bandos y √≥rdenes de Murat, un grupo de ciudadanos se dirigi√≥ a la casa de Jos√© Mar√≠a del Busto, para que √©ste, como Juez Primero de la ciudad, exigiera a los magistrados la entrega de los mismos. √Ālvarez Vald√©s contin√ļa la narraci√≥n de los hechos de la siguiente manera: ‚Ķ Parte del pueblo pasa a la casa del juez Busto y le llevan a la Audiencia para que como Juez de la capital del Principado, reclame el bando de Murat y las √≥rdenes recibidas. Encuentra √©ste a los ministros y al comandante de armas costernados, les hace presente lo ocurrido con √©l y les ofrece seguridad personal. Los magistrados le contestan no haber recibido bando ninguno de Murat y s√≠ uno del Consejo de Castilla. El comandante jura no haber recibido otro pliego que el que pone al instante en sus manos, reducido a que auxilie a la Audiencia a que publique el bando. (18)+
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-La Audiencia ante la presi√≥n recibida por Jos√© Mar√≠a y otros buenos patriotas decide convocar una sesi√≥n extraordinaria de la Junta. Una vez reunida √©sta, los magistrados expresaron su repulsa hacia los acontecimientos ocurridos durante el d√≠a y decidieron marcharse de la reuni√≥n para no dar cobertura legal a las decisiones que pudieran tomarse. En ese momento tom√≥ la palabra Jos√© Mar√≠a Garc√≠a del Busto y arengando a los presentes, consigui√≥ levantar el esp√≠ritu patri√≥tico, convencido ya de que no hab√≠a otra posibilidad que la de levantar en armas al pueblo y defender el Trono, la Patria y la Religi√≥n a costa de sus propias vidas. Se decidi√≥ nombrar como Procurador General al Marqu√©s de Santa Cruz, armar al pueblo y nombrar comisionados para que viajaran a Santander y La Coru√Īa para informar de la sublevaci√≥n: ‚ĶToma la palabra Don Jos√© Mar√≠a Garc√≠a del Busto y dice: ‚ÄúSe√Īores, ni por mi carrera ni por mi posici√≥n social soy hombre de armas, pero s√≠ de coraz√≥n bastante fuerte para arrostrar la muerte antes que la ignominia de la esclavitud, como estoy seguro lo har√°n, sin una sola excepci√≥n los que descendemos de los que hace mil a√Īos regeneraron la Espa√Īa desde las asperezas de Covadonga en el m√°s grandioso hecho de armas obtenido por el preclaro y valeroso caudillo Don Pelayo sobre las huestes sarracenas sepultadas bajo aquellas rocas, levantando el l√°baro de la cruz de la Victoria, cuyo religioso trofeo conserva con orgullo Asturias entre las preciosas reliquias custodiadas en la C√°mara Santa de esta Iglesia Catedral. Si nos declaramos contra el opresor de la Humanidad, nuestra voz ser√° de alarma en toda la Pen√≠nsula; el le√≥n dormido despertar√°, su rugido llegar√° a Londres, Viena y San Petesburgo; saldr√° la Europa de su letargo y conseguiremos ver derrocado al coloso.‚ÄĚ (19)+
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- Carlos Escosura López, Secretario de la Real Audiencia, era amigo personal de José María, y temiendo por su vida, le pone en conocimiento de las medidas que habían tomado los magistrados de enviar una carta al Mariscal Murat comunicando la sublevación ocurrida y relacionando los nombres de las personas que intervinieron en los hechos, entre los que se encontraba el propio José María.+
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- En la sesi√≥n del d√≠a 13, la Audiencia se manifest√≥ firme en la resoluci√≥n de hacer cumplir las √≥rdenes del Gobierno de Madrid. Muchos de los diputados se sintieron temerosos de las posibles repercusiones y se pusieron a favor de desarmar a la poblaci√≥n y restablecer el orden. El marqu√©s de Santa Cruz, Jos√© Mar√≠a del Busto y otros insistieron en la necesidad de estar armados y preparados para la invasi√≥n. En palabras del propio Jos√© Mar√≠a: ‚ÄúEl pueblo que se decide a defender su independencia, al cabo triunfa ‚Äú. Su padre, Francisco de Paula Garc√≠a del Busto, que tambi√©n era miembro de la Junta, hace una proposici√≥n tomando una postura intermedia, que al pasarse a votaci√≥n es rechazada por la mayor√≠a. La Audiencia decidi√≥ desarmar a la poblaci√≥n, suspender el curso universitario y suspender las sesiones de la Junta hasta el mes de Julio. Ante tal decisi√≥n hicieron constar en acta su en√©rgica oposici√≥n Jos√© Mar√≠a, su padre, el Marqu√©s de Santa Cruz, Arg√ľelles Toral, Ram√≥n Miranda Sol√≠s, Andr√©s √Āngel de la Vega, Manuel Miranda Gayoso y otros. El pueblo al enterarse de la resoluci√≥n de la Audiencia se mostr√≥ indignado. (20)+
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- Del 19 al 24 de mayo, la Audiencia recibi√≥ varias comunicaciones y √≥rdenes de la Corte en la que se nombraba nuevo Regente a Jos√© Pagola, se enviaba refuerzos del Regimiento de Hibernia y se nombraba Presidente al Comandante General La Llave, que en breve llegar√≠a a sofocar la sublevaci√≥n. El d√≠a 21, la Audiencia con objeto de intimidar m√°s a√ļn a la poblaci√≥n, hizo publicar estas √≥rdenes y exponerlas en el Arco de la Plaza Mayor. Jos√© Mar√≠a del Busto, enterado de su publicaci√≥n, al momento rompi√≥ el bando. La Audiencia, enterada del hecho no se atrevi√≥ a hacer nada contra √©l por el gran prestigio que ten√≠a en la ciudad, pero no dej√≥ de espiar su casa y a quienes en ella se reun√≠an. Esa misma noche se reunieron varios patriotas y decidieron que ya hab√≠a llegado el momento para el pronunciamiento. Entregaron todo el dinero que ten√≠an para poder sufragar el gasto de armar a cuantos hombres pudieran a raz√≥n de cuatro reales diarios. A tal efecto salieron de inmediato Ponte, Merconchini, Cifuentes y Arg√ľelles en distintas direcciones, a pueblos y aldeas cercanas, quedando Jos√© Mar√≠a a cargo de la coordinaci√≥n, mantener la correspondencia y redactar un documento donde se explicitaran las demandas que el pueblo asturiano pretend√≠an conseguir con el levantamiento y presentarlo ante la Autoridad Militar. (21)+
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- El d√≠a 24 de mayo de 1808, fue para Jos√© Mar√≠a, de una tensi√≥n extraordinaria, pues sab√≠a que el Brigadier La Llave estaba a punto de llegar con el regimiento de Santander y que si no se remediaba har√≠a cumplir las √≥rdenes de pasar por las armas a todos los sublevados, que la Audiencia espiaba todas las maniobras de los patriotas y que no llegaban noticias de sus compa√Īeros Ponte, Merconchini, Cifuentes y Arg√ľelles. Todo parec√≠a presagiar un fatal destino. Sin embargo, al llegar la noche Ram√≥n Llano Ponte se present√≥ en su casa y abraz√°ndose con gran emoci√≥n le transmiti√≥ el √©xito de su operaci√≥n habiendo conseguido m√°s de dos mil hombres armados y que seg√ļn ten√≠a noticias , los dem√°s hab√≠an corrido igual suerte. El Comisario Silva, Administrador de la F√°brica de Armas, ya estaba prevenido, las columnas de voluntarios prestas para el levantamiento y el documento que proclamaba la sublevaci√≥n, la formaci√≥n de un Gobierno soberano y la declaraci√≥n de guerra a Napole√≥n, ya estaba redactado. S√≥lo quedaba actuar.+
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- Sobre las once de la noche del 24 de mayo, de casa de Jos√© Mar√≠a sali√≥ disfrazado por Antonia Alonso de Viado y Gertrudis Garc√≠a del Busto (esposa y hermana de Jos√© Mar√≠a), Gregorio Piquero Arg√ľelles (su futuro cu√Īado) con direcci√≥n a la Casa de Armas donde se encontraba el General La llave, el cual hab√≠a llegado esa misma tarde. Las pretensiones eran entregarle una carta donde se exig√≠a la convocatoria urgente de una Junta Suprema Revolucionaria con una lista de personas que la formar√≠an. El objetivo era formar un gobierno provisional y soberano mientras no se restituyera el trono de Espa√Īa a su leg√≠timo monarca Fernando VII.+
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- El General La Llave se encontraba en la Casa de Regencia reunido con los Magistrados cuando Gregorio Piquero entró y exigió al ayudante ver al General de inmediato. Entregó a La Llave el escrito y éste preguntó cuál era la urgencia de tal petición y que dónde estaba el pueblo levantado. Piquero contestó que el pueblo se encontraba a las puertas de la casa y armado. Asomándose el General al balcón observó la Plaza llena de gente armada y se sintió confuso. En esos momentos los Magistrados, temiendo lo peor, huyeron por la puerta falsa de la alcoba que daba a la Audiencia. La Llave al sentirse sólo vio conveniente ceder a las pretensiones del pueblo y convocó urgentemente a la Junta con todos los miembros que aparecían en el listado elaborado por José María.+
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- En el Sal√≥n de Regencia de la Santa Catedral se reunieron los convocados. Presid√≠a el General La llave, y se nombr√≥ Secretario a Juan Arg√ľelles Toral, quien ley√≥ en voz alta el pliego de condiciones redactado por Jos√© Mar√≠a, que conten√≠a diez art√≠culos:+
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-Nota de las demandas expresivas de la voluntad del pueblo de esta capital, fiel intérprete de la de todos los del Principado, decididos á levantarse en masa para defender la religión de nuestros padres, la independencia de la Nación y el Trono de su adorado Monarca Fernando VII.+
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-Art√≠culo Primero: Consider√°ndose Asturias sin Gobierno y en orfandad por el rapto alevoso de su Monarca Fernando VII y de toda su dinast√≠a, llevado √° la fuerza √° los dominios de su opresor, y viendo usurpado el ejercicio del Supremo poder por el Duque de Berg y amenazados los m√°s caros intereses de los espa√Īoles, la Religi√≥n, la Patria y el Rey, quieren los pueblos del Principado defenderse y conservarlos, sacrificando para ello hasta sus vidas.+
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-Artículo Segundo: Siendo la primera medida de salvación la de crear un Gobierno patriótico, enérgico y entendido que dirija con acierto los esfuerzos de los asturianos en resistir la horrible agresión que les amenaza, crea é instituye una Suprema Junta de Gobierno con todas las atribuciones de la Soberanía que ejercerá en nombre de Fernando VII mientras no fuese restituido al Trono, compuesta del patricio Don José María del Busto, Juez Primero Noble de esta ciudad y de los demás individuos que merecen la confianza del pueblo y se designan en la lista entregada al Sr. Comandante General.+
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-Art√≠culo Tercero: Esta Suprema Junta no proceder√° a ning√ļn acto hasta que haya prestado sobre los Santos Evangelios el juramento de fidelidad al rey y a la Patria y de sacrificar en sus aras la vida, antes que supeditarse a la ignominia de sufrir el yugo de la dominaci√≥n francesa.+
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-Art√≠culo Cuarto: Siendo tan desiguales los medios que al presente cuenta Asturias para la defensa de los que dispone el enemigo para la agresi√≥n, y recordando que la potencia m√°s poderosa de Europa es Gran Breta√Īa que profesa el m√°s implacable odio a Napole√≥n a quien no ha reconocido todav√≠a como Emperador de los franceses manteni√©ndole una guerra encarnizada y eterna; suscit√°ndole adem√°s rebeliones entre sus aliados, suministr√°ndole al intento dinero y todo g√©nero de auxilios de boca y guerra; el pueblo desea y pide que la Junta nombre en sus primeras sesiones dos representantes de su seno que en calidad de enviados extraordinarios pasen a Londres con plenos poderes para pactar con su soberano una alianza defensiva y ofensiva contra el Emperador Napole√≥n y la reciprocidad de auxilios, y que desde luego se abran los puertos en todo el litoral del Principado a los buques de guerra de S.M.B. y a los mercantes de la misma naci√≥n.+
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-Art√≠culo Quinto: Debiendo considerarse hostiles a nuestra insurrecci√≥n las tropas espa√Īolas destinadas a ocupar esta provincia por el Duque de Berg Murat, las cuales han entrado ya en el Principado y lo har√°n en esta capital el d√≠a menos pensado, si no se les opone resistencia, peligrando nuestra santa causa; espera el pueblo del patriotismo y de las luces de la Junta que sin intermisi√≥n de momento, tome cuantas medidas sean conducentes a salvar la insurrecci√≥n disponiendo armar en masa a todos los vecinos y personas de la ciudad, capaces de defenderla, haciendo salir al paisanaje ya armado con Jefes y Oficiales que le dirijan de una manera √ļtil contra aquellas tropas, echando mano de carros, caballer√≠as y de cuanto pueda contribuir a los fines de este movimiento, sin que pueda excusarse a nadie, rico ni pobre, de contribuir a ello seg√ļn sus facultades, pena de ser considerado como traidor y castigado en el acto por tal.+
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-Art√≠culo Sexto: Salvo el superior juicio de la Junta, podr√° adoptarse el temperamento, sin perjuicio de las providencias indicadas en el art√≠culo precedente, de despachar en calidad de parlamentarios, dos representantes con el encargo de avistarse con los Coroneles que mandan dichas fuerzas, haci√©ndoles saber la insurrecci√≥n, y que si las tropas de su mando abrazasen la causa del pueblo, ser√≠an recibidas fraternalmente y acogidas con benevolencia; pero que si se reh√ļsan a ello, quedaban intimidadas de evacuar inmediatamente el territorio del Principado, o de que ser√≠an expulsadas a la fuerza y expuestas a todos los estragos de la indignaci√≥n general.+
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-Art√≠culo S√©ptimo: No pudiendo hacerse la guerra a los franceses sin grandes sacrificios de parte de los que poseen grandes rentas, la Junta tomar√° caudales necesarios a entretener el prest de toda la gente que tome las armas, a raz√≥n de cuatro reales por hombre, de los se√Īores m√°s adinerados, a calidad de que ser√°n religiosamente reintegrados por los primeros fondos que vengan de Inglaterra, o por los de un empr√©stito forzoso, no emitiendo la Junta el medio de apelar a los donativos voluntarios del pa√≠s.+
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-Art√≠culo Octavo: La Junta tan pronto como est√© constituida con la presentaci√≥n del juramento prescrito en el art√≠culo 1¬ļ, dispondr√° del modo y forma m√°s solemne de declarar la guerra a Napole√≥n, Emperador de los franceses, y a todos sus aliados, de que se extender√° acta que firmar√°n el Presidente y todos los individuos de la Junta.+
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-Art√≠culo Noveno: La Junta tomar√° o propondr√° a discusi√≥n con preferencia a otros asuntos: 1¬ļ Generalizar el armamento en el Principado. 2¬ļ Proporcionar todas las prendas del vestuario para uniformar a los mencionados treinta mil hombres. ‚Äď Insurreccionar a las provincias lim√≠trofes, y proteger a todos los que vengan a las mismas a alistarse en nuestras banderas.+
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-Artículo Décimo: Dividir los trabajos entre secciones que se ocupen a la vez de todos los ramos de Gobierno y Administración, de que se darán cuenta a toda la Junta para su aprobación y que reciban por este medio el carácter de validez y legalidad.+
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-Lista que se hace m√©rito en el art√≠culo 2¬ļ: ‚ÄúSe√Īores Don Jos√© Mar√≠a del Busto, Juez Primero Noble de la ciudad y Concejo, Conde de Toreno, Alf√©rez Mayor del Principado; Don Rodrigo Cienfuegos, Conde Marcel de Pe√Īalva; Don Nicol√°s de Ca√Īedo, Conde de Ag√ľera; Don Joaqu√≠n de Navia Osorio, Marqu√©s de Santa Cruz de Marcenado; Don Vicente de Antayo, Marqu√©s de Vista Alegre; Don Francisco de Paula Garc√≠a del Busto; Don Juan Arg√ľelles Toral; Don Andr√©s √Āngel de la Vega Infanz√≥n; Don Felipe V√°zquez Cangas; Don Jos√© Mart√≠nez Noriega; Don Manuel de Miranda Gayoso; Don Pedro √Ālvarez Celleruelo.‚ÄĚ (Firmado)+
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- Una vez leído el documento de las demandas, se procedió a realizar el juramento de lealtad que hicieron todos los presentes excepto La Llave que presentó su dimisión.+
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-Nombr√≥ la Junta Presidente, por unanimidad, a Don Joaqu√≠n de Navia y Osorio, Marqu√©s de Santa Cruz de Marcenado. ...Pide en seguida la palabra el diputado Don Jos√© Mar√≠a Garc√≠a del Busto y dice: ‚Äú Se√Īores, hace mil ochocientos a√Īos que vino al mundo en carne humana nuestro Divino Redentor, y entre sus sublimes, sabias y filos√≥ficas m√°ximas, fue una aquella: El que no va conmigo, va contra m√≠; m√°xima que en los actuales momentos puede muy bien aplicarse al se√Īor La Llave, pues no yendo con nosotros, va contra nosotros. Por otra parte le considero muy expuesto trasluci√©ndose su resistencia, y ser√° sobre manera sensible que se inaugure con sangre una revoluci√≥n tan gloriosa como la que se acaba de hacer. Propongo, por lo mismo, que sin faltar al decoro de su persona, y por su misma seguridad, se le ponga en custodia en el paraje que m√°s a prop√≥sito parezca, como tambi√©n al coronel franc√©s que con pliegos lleg√≥ el d√≠a veintiuno y est√° alojado en una casa inmediata.‚ÄĚ. As√≠ lo acuerda la Junta, y son a muy luego conducidos al torre√≥n que estaba sobre la Casa Regencia‚Ķ., y de all√≠ se les traslada poco despu√©s al Real Castillo Fortaleza.‚ÄĚ (23) ‚ÄúAs√≠ concluye esta memorable y gloriosa noche, en la que echa Asturias los cimientos al grandioso edificio de la libertad e independencia de la Naci√≥n‚Ķ‚ĶLos nombres de Ponte, Busto, Santa Cruz, Toral y m√°s esclarecidos patriotas que tantos y tan se√Īalados servicios hacen, con inminente exposici√≥n de sus vidas, se recordar√°n en la posteridad con gratitud y tierna emoci√≥n.‚ÄĚ (24) +
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- A partir de esta fecha hist√≥rica, Jos√© Mar√≠a del Busto, dimiti√≥ de su cargo de Juez Primero y Alcalde de Oviedo, desempe√Ī√≥ diferentes cargos de responsabilidad en la Junta General, que sustituy√≥ a la Suprema el d√≠a 28 de mayo, hasta el mes de agosto en el que se le nombra Auditor General del Ej√©rcito a sus expensas, funci√≥n que desarroll√≥ hasta el final de la guerra, saliendo a campa√Īa en numerosas ocasiones, conllevando el √≠mprobo y penoso trabajo de mantener la disciplina militar y castigar las infidencias y traiciones. (25)+
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- Su entrega a la causa y su generosidad habían consumido su patrimonio y el de su esposa, vinculado a la casa solariega de la Trabanca en Gijón. (26)+
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- Durante el periodo de ocupaci√≥n por el ej√©rcito franc√©s, fueron muchos los que doblegaron sus ideales en favor de los intereses personales y econ√≥micos, jurando a Jos√© Bonaparte y abrazando a la nueva dinast√≠a napole√≥nica. Sin embargo Jos√© Mar√≠a del Busto, como otros verdaderos patriotas, mantuvo intacta su fidelidad a los principios que hab√≠an motivado el alzamiento. Andr√© Fugier, haciendo referencia a este asunto dice textualmente: ‚Äú Otros no quisieron doblegarse, como el hijo de Busto, que se neg√≥ a prestar juramento a Jos√©.‚ÄĚ Se entiende que ‚ÄúBusto‚ÄĚ era Francisco de Paula y el ‚Äúhijo de Busto‚ÄĚ se refer√≠a a Jos√© Mar√≠a. Jos√©, naturalmente era Jos√© I Bonaparte. Al parecer este asunto lo rese√Ī√≥ el Marqu√©s de Santa Cruz de Marcenado en cartas dirigidas a su padre con fecha 9 de abril de 1811. (27)+
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- De su car√°cter liberal e ilustrado ya en estas fechas, no cabe duda. As√≠ lo considera Francisco Caranto√Īa cuando dice: ‚ÄúJos√© Mar√≠a Garc√≠a del Busto y Juan Arg√ľelles Toral eran hombres ilustrados, que formar√°n parte de juntas revolucionarias en 1820, en Galicia el primero y en Asturias el segundo...‚ÄĚ. (28) ‚Äú‚ĶEn cambio, a los salientes Andr√©s √Āngel de la Vega, Jos√© Mar√≠a Garc√≠a del Busto, Juan Arg√ľelles Toral y Pedro √Ālvarez Celleruelo bien pod√≠amos considerarlos liberales.‚ÄĚ (29) ‚Äú‚ĶJos√© Mar√≠a Garc√≠a del Busto, uno de los principales impulsores de la sublevaci√≥n asturiana es tambi√©n uno de los que con seguridad podemos considerar ya en 1808 liberal...‚ÄĚ. (30)+
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-3.- La Judicatura y su ideario liberal.+
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- En 1813, una vez liberado el territorio asturiano del ej√©rcito franc√©s, Jos√© Mar√≠a se vio forzado a conducir su carrera hacia la Judicatura, pues su altruismo patri√≥tico durante la guerra (como ya se ha dicho) hab√≠a extenuado su patrimonio en favor de la causa. Por otro lado su posici√≥n ideol√≥gica se hab√≠a vinculado al ideario liberal de la Constituci√≥n de 1812, y manten√≠a estrechos contactos con diputados y representantes liberales en las Cortes. Esto fue decisivo para su nombramiento como ‚ÄúFiscal de la Real Audiencia de la Coru√Īa‚ÄĚ.+
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- Al llegar a la Coru√Īa, entr√≥ de inmediato en contacto con los sectores liberales a trav√©s del ‚ÄúClub de la Esperanza‚ÄĚ, donde se reun√≠an comerciantes, militares e intelectuales que manten√≠an una constante pugna con las ‚ÄúSociedades Apost√≥licas‚ÄĚ de car√°cter eminentemente reaccionario.+
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- Si bien es cierto que Jos√© Mar√≠a fue un fervoroso partidario de la Monarqu√≠a fernandina, tambi√©n lo es que era un f√©rreo defensor de la Constituci√≥n de 1812. Era su deseo hacer compatibles ambos sistemas de gobierno en una Monarqu√≠a Constitucional. Como es que el Rey Fernando VII, al regresar a Espa√Īa, no s√≥lo no jur√≥ la Constituci√≥n sino que, muy al contrario, arremeti√≥ contra los liberales que la defend√≠an, Jos√© Mar√≠a se declar√≥ abiertamente constitucionalista y por tal motivo fue denunciado en mayo de 1814, en una relaci√≥n hecha a S. M. por Diego Gonz√°lez Vaqueriza (can√≥nigo de la Catedral de La Coru√Īa) y Fray Nicol√°s de Castro (religioso dominico), ambos fervorosos ‚Äúapost√≥licos‚ÄĚ que odiaban el liberalismo creciente en la capital gallega: ‚Äú‚Ķlista de los enemigos m√°s furiosos de su Majestad y de la religi√≥n, que se hallan en aquella ciudad (La Coru√Īa) y la remito a V.S. para que tomando los informes que crea convenientes, arreste y forme causas a los que resulten merecedores dando comisi√≥n al letrado de su satisfacci√≥n‚Ķ‚ÄĚ +
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- ‚ÄúD. Jos√© del Busto, fiscal Togado de esta Real Audiencia, que fue nombrado por esta Regencia √ļltima. No quiso felicitar a S. M. por su feliz llegada, diciendo que en el inter√≠n no jurase la Constituci√≥n, no se le deb√≠a reconocer por rey, con otras expresiones escandalosas y propias de la libertad de los asturianos‚Ķ.‚ÄĚ+
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- ‚Äú‚ĶEl p√ļblico est√° en expectaci√≥n de lo que se hace con estos dos togados, pues los Abogados realistas viejos y de cristiandad, aseguran debe al momento Su Majestad sacarles las togas y confinarlos a Melilla y una fuerte reprehensi√≥n a los m√°s compa√Īeros o al Acuerdo por no haber dado parte a S. M. de este acontecimiento (siempre que no lo hubiese hecho). En esta inteligencia se hace indispensable, que inmediatamente el rey pida informe al mismo Acuerdo, manifest√°ndole que a pesar de que S. M. est√° cerciorado de lo que ha pasado en el particular, quiere que se le entere muy por menor de todo lo ocurrido, sin andar con consideraciones, y para que caiga el severo castigo y que sirva de ejemplo al que incurra en estos y otros desafectos e ingratitudes, y falta de lealtad a su Real Persona.‚ÄĚ .(31)+
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- La sociedad coru√Īesa en estos momentos estaba muy polarizada entre liberales y apost√≥licos, de igual forma en la Audiencia, donde, al parecer, hab√≠a mayor√≠a de magistrados anticonstitucionalistas. De todas formas no debi√≥ prosperar la denuncia pues continu√≥ en su cargo como Fiscal hasta 1820.+
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- Al poco tiempo de regresar Fernando VII a Espa√Īa en 1814, el rey comenz√≥ a dictar una serie de Ordenes Reales al estilo del Antiguo R√©gimen, derogando la Constituci√≥n de 1812, prohibiendo la libertad de prensa y perseguiendo a destacados personajes de ideolog√≠a liberal. Esta situaci√≥n provoc√≥ constantes revueltas en distintas zonas de Espa√Īa que desembocaron en numerosos disturbios callejeros y algunos pronunciamientos militares. La situaci√≥n en Espa√Īa se ve√≠a agravada por las insurrecciones de las colonias de ultramar que luchaban por su independencia, tal es el caso de Bolivia, Argentina, Chile, y otros.+
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-4.- La Junta Revolucionaria de Galicia en 1820 y la defensa de la Constitución de 1812.+
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- La situaci√≥n pol√≠tica hab√≠a llegado a ser insostenible. Muchas fueron las voces que se alzaron contra el Gobierno de la Monarqu√≠a. En Galicia surgen las primeras manifestaciones opositoras de la mano de varios representantes del poder regional en cuyo seno se encontraba de nuevo Jos√© Mar√≠a del Busto, como Fiscal Jefe de la Audiencia de la Coru√Īa. Reunida en sesi√≥n extraordinaria a finales de enero de 1820, se tom√≥ por acuerdo constituir una Junta Suprema de Gobierno que mantuviera intacto los principios y valores que defend√≠an la Constituci√≥n de 1812. Fueron nombrados miembros de la Junta de Gobierno, en 21 de febrero: Don Pedro Agar, (antiguo Regente del Reino), como Presidente y como Vocales Don Jos√© Mar√≠a del Busto, Don Carlos Espinosa, el Marqu√©s de Valladares, Don Manuel Latre, Don Estanislao Pe√Īafiel, y Don Juan Antonio de la Vega.+
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- Esta Junta se prest√≥ de inmediato a resolver los problemas de organizaci√≥n militar, intendencia, justicia y ordenamiento civil, en el reino de Galicia. Se contaba con muy pocos recursos econ√≥micos debido a que desde los primeros momentos el Marqu√©s de San Rom√°n se opuso frontalmente a la Junta y huy√≥ hacia a Orense llev√°ndose consigo todos los caudales p√ļblicos de la ciudad de Santiago (la mayor plaza de recaudaci√≥n del territorio).+
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- De nuevo José María del Busto aparece como una de las figuras claves en la lucha contra la opresión y la tiranía que vivía el pueblo. Si en 1808 supuso el germen del levantamiento de Asturias contra el invasor francés, en esta ocasión fue el promotor de la formación de un Gobierno Revolucionario en Galicia que garantizara las demandas del pueblo para que el Rey jurase la Constitución de 1812, circunstancia a la que se vería obligado el 6 de marzo de 1820.+
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- La Junta editó un Manifiesto en el que se redactaba los principios y hechos más importantes que propulsaron a la sublevación. (32)+
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- Comienza el Manifiesto haciendo referencia a la situaci√≥n pol√≠tica de Espa√Īa y Europa tras la Guerra de la Independencia. Contin√ļa expresando la valiosa decisi√≥n tomada por el pueblo de Galicia al constituir la Junta de Gobierno, que vino a ser la llama que prendi√≥ el patriotismo en otras regiones:+
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-‚ÄúEntonces, cuando la imp√°vida Galicia, y su valiente ej√©rcito, llevados del m√°s puro y ardiente patriotismo, y guiados por los Vocales de su Junta de Gobierno, vuelven en s√≠ del letargo en los que lo hab√≠a sepultado la b√°rbara mano de una administraci√≥n ministerial, arbitraria no menos que cruel, y arrostrando peligros eminentes, tocan la l√≠nea de lo incre√≠ble, y hacen resonar desde la Coru√Īa hasta Moscow el eco sonoro de la libertad pol√≠tica y civil. ¬°Oh, venturoso d√≠a 21 de febrero de 1820!. T√ļ ser√°s celebrado en los siglos m√°s remotos como la refulgente aurora de la libertad del mundo entero, con los dulces himnos de paz y fraternidad entre los hombres.‚ÄĚ+
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- Seguidamente se expresa la justificaci√≥n que tiene el pueblo para poder ejercer la fuerza, incluso ante el propio Rey, cuando se abusa del poder, para restablecer el bien com√ļn:+
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- El despotismo de los secuaces del Rey, sus Ministros y allegados, generó un clima de violencia y agresión hacia los postulantes de ideas liberales que se tradujo en constantes persecuciones y agravios.+
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- Como resultado de las tensiones generadas y del convencimiento de que no había otra fórmula para romper con la situación, determinados grupos de poder político, intelectual y parte de la nobleza liberal gallega llegó al punto de verse obligados a constituir una Junta de Gobierno que garantizara las libertades conseguidas en la Constitución de 1812 y velara por los intereses de los ciudadanos hasta que el Rey jurara dicha Constitución.+
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- Fueron muchos los estamentos que no vieron con agrado la formaci√≥n de la Junta por lo que supon√≠a de remover los intereses de los sectores m√°s beneficiados por la pol√≠tica desp√≥tica del rey. Buena parte de la nobleza gallega, la Iglesia y un sector mayoritario de militares de alta graduaci√≥n no estaban convencidos de los postulados que propon√≠an los Vocales de la Junta. Esto provoc√≥ reacciones adversas al movimiento liberador que se tradujo en una cierta resistencia de los pueblos m√°s alejados de la capital. Las proclamas y bandos que salieron de determinados personajes de gran influencia surtieron su efecto durante los primeros d√≠as. Tal es el caso de la Enc√≠clica del Obispo de Orense a los Alcaldes, Curas y Tenentes con fecha 3 de marzo de 1820: ‚ÄúYa por esto conocen VV. A donde se dirigen mis sentimientos, y mis paternales avisos. Se nos presenta ya a la vista la escena m√°s lastimosa, el cuadro m√°s horrible de la anarqu√≠a, del desorden y la revoluci√≥n que nos amenaza. Unos pocos hombres mal hallados con la paz, con la tranquilidad, con el orden, tratan de desorganizarlo todo, de separarse de la obediencia a la Leyes establecidas, a nuestro leg√≠timo Soberano; se han erigido en autoridad en la ciudad de la Coru√Īa........‚ÄĚ ‚ÄúDios nos manda que obedezcamos a nuestros leg√≠timos superiores. San Pablo nos encarga que obedezcamos al Rey, y guardemos sus leyes, no s√≥lo por temor, sino por conciencia: es decir que pecamos, si no obedecemos al Rey, que reina por Dios.‚ÄĚ+
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- De igual manera, el Marqu√©s de San Rom√°n public√≥ varios panfletos dirigidos a confundir a la opini√≥n p√ļblica, haciendo ver la necesidad de defender la causa mon√°rquica contra los que deseaban la anarqu√≠a, el desorden y se mov√≠an s√≥lo por enriquecimiento personal y viles sentimientos de odio a la Patria y al Rey. ‚Äú El Rey os habla y por mi √≥rgano os dice: que una facci√≥n de revoltosos, hijos desnaturalizados de nuestra Patria, vuelven indignos las armas que les han entregado para mantener la quietud y oponerse a los enemigos de la paz, contra el Monarca mismo cuya fidelidad juraron sostener con su sangre...‚ÄĚ+
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- El 1 de enero de 1820 tuvo lugar en la localidad sevillana de Las Cabezas de San Juan el pronunciamiento militar del Teniente Coronel Rafael del Riego. Tras un incipiente √©xito inicial, Riego proclam√≥ la restauraci√≥n de la Constituci√≥n de C√°diz y el restablecimiento de las autoridades constitucionales. Diversos motivos favorecieron que el golpe militar prosperase hasta el 10 de marzo. En esa fecha se public√≥ un manifiesto de Fernando VII acatando la Constituci√≥n de C√°diz que, dos d√≠as antes, el 8 de marzo, hab√≠a jurado en Madrid, y que establec√≠a el modelo de ‚ÄúMonarqu√≠a parlamentaria‚ÄĚ, como forma de gobierno en el pa√≠s.+
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- Los liberales en el poder durante el Trienio Constitucional van a aplicar una pol√≠tica claramente anticlerical: expulsi√≥n de los jesuitas, abolici√≥n del diezmo, supresi√≥n de la Inquisici√≥n, desamortizaci√≥n de los bienes de las √≥rdenes religiosas... Todas estas medidas trataban de debilitar a una poderos√≠sima instituci√≥n opuesta al desmantelamiento del Antiguo R√©gimen. El enfrentamiento con la Iglesia ser√° un elemento clave de la revoluci√≥n liberal espa√Īola.+
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- Jos√© Mar√≠a del Busto, cat√≥lico practicante, se encontr√≥ en esta √©poca preso de sus convicciones pol√≠ticas y religiosas . Por un lado era un convencido mon√°rquico que luch√≥ incluso, con peligro para su vida, por recuperar el trono de Espa√Īa usurpado por los franceses en 1808, y fue deseoso de que Fernando VII asumiera su poder real acatando la Constituci√≥n de C√°diz. El problema moral que poco a poco se le hab√≠a planteado se encontraba en que este Rey no cumpl√≠a sus expectativas como monarca ya que era partidario del absolutismo reinante en Europa e hizo lo imposible para que no triunfaran las propuestas liberales. Por otro lado Jos√© Mar√≠a fue un hombre de profundos principios religiosos. Su moral cat√≥lica choc√≥ de lleno con las nuevas posturas de los liberales m√°s radicales, los exaltados, que pretend√≠an atacar a la Iglesia y controlar los bienes y patrimonios de √©sta. Esto, sin duda, debi√≥ sumirlo en una profunda tristeza, pues no entend√≠a c√≥mo no era posible conjugar sus tres ideales: Rey, Democracia y Religi√≥n.+
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- En 1821, durante el Gobierno liberal, catapultado por su prestigio y su participaci√≥n en la Junta Liberal de Galicia, Jos√© Mar√≠a fue nombrado Regente de la Audiencia de Valencia, donde residir√≠a hasta 1823. Con motivo de la apertura del Tribunal en enero de 1822, pronunci√≥ un discurso que resume su postura ideol√≥gica y el convencimiento sin fisuras de las bondades de la Constituci√≥n democr√°tica como instrumento que deb√≠a regular todos los √≥rdenes de la vida social, econ√≥mica y pol√≠tica de la naci√≥n. Este discurso fue impreso por la Oficina de Benito Monfort, Impresor de la Audiencia de Valencia en 1822, bajo el t√≠tulo: ‚ÄúPlanes o Estados que manifiestan el n√ļmero de pleitos, causas y expedientes tanto civiles como criminales y de gobierno. ‚ÄĚ .(33)+
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-‚ÄúSE√ĎORES:+
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- ... Desde la memorable ‚ÄúActa‚ÄĚ de 24 de septiembre de 1810, en que las Cortes Extraordinarias, congregadas en la Isla de le√≥n, declararon su leg√≠tima Constituci√≥n, y la divisi√≥n de los poderes, fue elevado el judicatario al m√°s alto grado de esplendor, formando uno de los tres elementos de nuestra organizaci√≥n social, cuyo primer paso le restituy√≥ con usura el decoro y dignidad de que por algunos siglos se le hab√≠a despojado, y comenz√≥ la Magistratura a ser mirada con la consideraci√≥n que le pertenece.+
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- Cuando la constancia heroyca y la sabiduría de los Padres dio a la Nación la garantía de sus libertades y futura felicidad, sancionado la Constitución política de la Monarquía, el poder judicial fue investido del carácter de una verdadera soberanía con la erección de su independencia absoluta del legislativo y ejecutivo, y con la cuasi inviolabilidad de sus Ministros, que colocados en sus empleos por los medios dispuestos en la Constitución, tienen en ellos una propiedad inatacable, sin que puedan ser depuestos, no siendo por causa legalmente probada y sentenciada, ni suspendidos a no ser por acusación legalmente intentada.+
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- A estas supremas prerrogativas era consiguiente nivelar el medio de sostenerlas con decoro, y las Cortes han acreditado este noble sentimiento, dotando generosamente la Magistratura desde la primera escala de este poder hasta la √ļltima, consultando en todas al grande objeto de asegurar la integridad de los jueces, sin cuya virtud no se puede esperar un recto proceder.+
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- Establecidas estas bases para levantar sobre ellas el grandioso edificio de la justicia, extendieron sus desvelos a reglamentar su administraci√≥n, demarcando el territorio de las Audiencias, los l√≠mites de sus facultades y las de los Jueces de Partido. Esta Ley provisional si bien es susceptible de perfecci√≥n como que no ha prevenido todos los casos de una manera que evitase dudas respecto de algunos, fue sin embargo, como lo es todav√≠a, el bar√≥metro de los tribunales, y a√ļn el asilo de su responsabilidad.+
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- El intervalo tenebroso que por fatalidad sobrevino a Espa√Īa el 4 de mayo de 1814 hasta la feliz √©poca del restablecimiento de la Constituci√≥n en principios de 1820, hizo desaparecer hasta los vestigios de aquellas instituciones en cuya mejora y progreso estaba trabajando el cuerpo legislativo de la Naci√≥n, que habiendo naufragado el primero en la borrasca pol√≠tica de aquel a√Īo aciago, no pudo coronar tan grande obra; pero derrocado el Imperio del Despotismo y de la arbitrariedad que hab√≠a hecho retrogradar a la Magistratura, al abatimiento y mengua de los pasados tiempos, los nuevos Representantes se apresuraron a reparar los estragos causados en todos los ramos de la Administraci√≥n p√ļblica, con especialidad en la de Justicia, por medio de Leyes ben√©ficas, luminosas y de breve expedici√≥n para las causas criminales, desterrando f√≥rmulas minuciosas y pr√°cticas superfluas, propias por lo com√ļn para trovar y confundir los hechos en perjuicio de la sociedad o del reo, o para eternizar la conclusi√≥n del juicio. Actualmente se ocupa el mismo Congreso en la formaci√≥n de los C√≥digos civil, penal y del procedimiento, y si afortunadamente se llevara al cabo tan importante como necesario proyecto, que as√≠ plegue al cielo, hallar√°n los Jueces un norte seguro que seguir en su fallos y deliberaciones. La ciencia de las Leyes que hasta aqu√≠ nos ha puesto en conflicto por su inconexi√≥n y multiplicidad, pues que solo las compiladas en los Cuerpos legales desde el Fuero Juzgo hasta la Nov√≠sima Recopilaci√≥n, exceden de veintiuna mil, descartadas a lo delante de las in√ļtiles, y del caos y confusi√≥n que entre s√≠ se produc√≠an, podr√° arrostrarse con placer, por la fundada esperanza de que los nuevos C√≥digos ser√°n conformes a las fundamentales de la Monarqu√≠a, a la ilustraci√≥n del siglo, a las necesidad, circunstancias, h√°bitos, goces y religiosidad de la Naci√≥n, y dispuestos con m√©todo, precisi√≥n y claridad.+
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- Tal es, se√Īores, el conjunto de beneficios que la Naci√≥n ha dispensado a la Magistratura por el √≥rgano de sus representantes en Cortes. Tan se√Īaladas mercedes exigen de nosotros no solo el tributo de nuestro eterno reconocimiento, m√°s la obligaci√≥n sagrada de corresponder dignamente, empleando todo nuestro conato, y7 hasta los sacrificios m√°s costosos en acreditarlo. ¬ŅY qu√© Magistrado verdaderamente constitucional dejar√° de consagrarse todo a los deberes que la Layes le se√Īalan, cuando √©stas mismas han hecho a su favor m√°s que en el resto de los empleados p√ļblicos del Estado?.+
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- ... En una palabra, acreditemos en nuestros juicios y sentencias la m√°s austera observancia de la Constituci√≥n y de los Decretos expedidos para mantenerla en su inviolabilidad, sin dar lugar a conceptos ambiguos o equ√≠vocos, respecto de nuestro amor al orden y al Sistema Constitucional: y si por desgracia se repiten quejas contra los tribunales, propong√°monos que no alcancen a la Audiencia de Valencia, y que sea comprendida en tan honor√≠fica excepci√≥n; de este modo llenaremos cumplidamente nuestros deberes para con la Patria, y respecto de nosotros mismos, y obtaremos a los estimables t√≠tulos del aprecio y la consideraci√≥n de nuestros conciudadanos, proporcionando al mismo tiempo que nuestra virtuosa conducta sirva de modelo a todos los dependientes del Tribunal, para ense√Īarles que la suya no debe desdecir de la nuestra, en cuyo caso gozar√° tambi√©n cada uno de ellos en su esfera, del miramiento a que es siempre acreedor, el que desempe√Īa con esmero su obligaci√≥n.= Dije.+
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- Sr. D. Jos√© Mar√≠a del Busto. Regente de la Real Audiencia de Valencia‚ÄĚ+
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- Estuvo en posesión del cargo de Regente de la Audiencia hasta octubre de 1823, momento en que es cesado por el nuevo Ministerio instalado a la luz del régimen absolutista.+
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- Tras la derrota de Napole√≥n en 1815, las grandes potencias absolutistas (Prusia, Austria, Rusia y la Francia de Luis XVIII), reunidas en el Congreso de Viena y coaligadas en la Santa Alianza, se hab√≠an comprometido a intervenir ante cualquier amenaza liberal que surgiera en Europa contra los principios de la Restauraci√≥n (absolutismo, antiguo r√©gimen). As√≠, reunidas en 1822 un Congreso en Verona, las potencias acordaron la intervenci√≥n en Espa√Īa. El 7 de abril de 1823 un ej√©rcito franc√©s, conocido como los ‚ÄúCien Mil Hijos de San Luis‚ÄĚ, entr√≥ y, sin encontrar resistencia popular, conquist√≥ f√°cilmente el pa√≠s. El 1 de octubre puso fin al √ļltimo foco de resistencia del gobierno liberal en C√°diz y repuso como monarca absolutista a Fernando VII.+
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- Nada sabemos, actualmente, de Jos√© Mar√≠a durante la llamada ‚Äúd√©cada ominosa‚ÄĚ que instaurara el rey Fernando VII, con una total represi√≥n hacia los partidarios liberales y constitucionalistas. Durante esta √©poca de represi√≥n vio como muchos de sus compatriotas y familiares tuvieron que huir exiliados a Inglaterra. Tal fue el caso de su hermano Rodrigo Garc√≠a del Busto y su propio hijo Genaro Garc√≠a del Busto, ambos militares. El primero, Teniente Coronel de Infanter√≠a, y el segundo con diecis√©is a√Īos, Cadete de Milicias Nacionales, quienes en noviembre de 1823 pasaron clandestinamente a Gibraltar donde lograron embarcar hacia Londres. All√≠ residieron al amparo de otros asturianos ilustres como Agust√≠n Arg√ľelles, Fl√≥rez Estrada, Canga Arg√ľelles, Manuel Mar√≠a de Acevedo, Ram√≥n L√≥pez Acevedo, Cayetano Vald√©s y Evaristo San Miguel. Regresaron en diciembre de 1833 por el Decreto de Amnist√≠a dictado por la Reina Regente Mar√≠a Cristina.+
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- En 14 de abril de este mismo a√Īo, su esposa Antonia Alonso de Viado falleci√≥ en Londres, concretamente en el barrio de Chelsea, seg√ļn podemos conocer por una nota que apareci√≥ en el obituario de la prensa londinense . Posiblemente el motivo de hallarse en Inglaterra cuando le sobrevino la muerte, fue por haber viajado a aquel lugar para encontrarse con su hijo Genaro, que se encontraba exiliado desde hac√≠a diez a√Īos o bien porque all√≠ residiera junto a su marido como exiliados. No sabemos la causa de su muerte, ni el tiempo que permaneci√≥ en esa ciudad. (34)+
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- En marzo de 1834, ya viudo, Jos√© Mar√≠a ostentaba el cargo de Regente de la Audiencia de Burgos, donde permaneci√≥ hasta el 4 de octubre de 1835, en el que se jubil√≥ por padecer una fuerte sordera, seg√ļn se testimonia en la Gaceta del Gobierno. (35)+
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-5.- Su madurez.+
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- Su jubilaci√≥n del cargo de Regente no supuso la retirada definitiva de la vida p√ļblica pues sabemos que hasta 1840 form√≥ parte de varias comisiones legislativas que fueron nombradas por el Ministerio de Gracia y Justicia para la elaboraci√≥n de varios proyectos de reformas legales. Entre ellos, particip√≥ en 1837 en la redacci√≥n del ‚ÄúProyecto de C√≥digo Civil‚ÄĚ formada por Don Jos√© Ayuso y Navarro, Don Eugenio Tapia, Don Tom√°s Vizmanos, Don Joaqu√≠n Rey y el propio Jos√© Mar√≠a. Seg√ļn Real Decreto de 17 de diciembre de ese mismo a√Īo, dicha comisi√≥n deb√≠a reunirse y conferenciar lo necesario con otra comisi√≥n encargada de elaborar la ‚ÄúInstrucci√≥n o Procedimiento Civil‚ÄĚ para ‚Äúestablecer entre los dos proyectos la consonancia que es indispensable y la que ambos deben guardar con las instituciones pol√≠ticas de la Monarqu√≠a, procurando uniformar las leyes y pr√°cticas civiles de toda la monarqu√≠a, como lo exigen el art√≠culo 4¬ļ de la Constituci√≥n y el principio nacional‚Ķ‚ÄĚ (36)+
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- En 1840 se le nombró Fiscal Togado del Tribunal de Cruzada y Subsidio, con residencia en Madrid. Allí permaneció hasta su jubilación definitiva en 1844 con honores Magistrado del Tribunal Supremo.+
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- A partir de su jubilaci√≥n, fue a residir a Segovia junto a su hija Isabel Cipriana. All√≠ encontr√≥ la paz y el descanso. Su alta posici√≥n social y la fama que le preced√≠a, le permiti√≥ relacionarse con lo m√°s granado de la sociedad segoviana. Nada m√°s llegar a esta ciudad, ser√≠a por el a√Īo 1846, comenz√≥ a participar en las tertulias del Casino Real, donde conoci√≥ a intelectuales, hombres de negocio, militares de graduaci√≥n y gente de ideas liberales. Encontr√≥ buenos amigos como Don Juan Rivas Orozco, que fue Director del Instituto de Segunda Ense√Īanza; Don Paulino Rodr√≠guez S√°nchez, propietario de comercio muy influyente en la sociedad segoviana y Regidor de su Ayuntamiento.+
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- En 1859 falleci√≥ su hija, a los 48 a√Īos de edad, de una afecci√≥n pulmonar, dejando tres hijos: Manuel, Rafaela y Jos√©, quienes fueron a vivir a Madrid donde resid√≠a su padre. All√≠ fueron inmortalizados por uno de los mejores retratistas de la Corte, Antonio Mar√≠a Esquivel, cuadros que ahora se encuentran en el Museo de El Prado.+
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- Al morir su hija permaneci√≥ en Segovia y fue a vivir a una casa de la Calle El Campillo de San Antonio n¬ļ 15, junto al Acueducto, propiedad de las monjas del mismo Convento. Con √©l viv√≠an Mar√≠a Fern√°ndez, sirvienta, su cuidadora y un hijo de √©sta llamado Eduardo, seg√ļn se desprende de los Padrones de Vecindario de 1861 y 1862 de Segovia, quienes le acompa√Īaron hasta su muerte.+
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- Hizo testamento en junio de 1864 ante Don Miguel G√≥mez, Notario de Madrid. En este testamento nombra por albacea a Don Paulino Rodr√≠guez S√°nchez, propietario de comercio muy influyente en la sociedad segoviana, a quien da poderes para resolver el testamento seg√ļn su recto proceder. El texto consta de siete hojas tama√Īo folio, rubricadas por √©l mismo, el notario y tres testigos vecinos de la misma ciudad: Don Mat√≠as Calafat y Morey, Don Francisco V√°zquez Espada y Don Florentino Gila Alvarez: ‚ÄúEn la ciudad de Segovia a quince de Junio de 1864, a la hora de las cinco de su tarde, constituido yo Don Miguel G√≥mez, Notario de los del Colegio de Madrid‚Ķ..en la residencia de esta capital del Barrio que llaman El Campillo frente al Convento de San Antonio el Real, n√ļmero quince, a cuyas religiosas pertenece la casa en la que se halla habitando el Se√Īor Don Jos√© Maria Garc√≠a del Busto Su√°rez y Dur√°n, vecino y residente en esta dicha ciudad, licenciado en Jurisprudencia, Fiscal Togado de Cruzada y Subsidio‚Ķ‚Ķ. ‚Ķ.encontr√°ndose achacoso por efecto de su avanzada edad y considerando muy precaria su existencia, si bien se halla en su cabal juicio y memoria y entendimiento natural‚Ķ‚Ķ. Que es su voluntad y quiere que su cad√°ver sea amortajado con lo que disponga su albacea testamentario, que su entierro sea humilde‚Ķ. Que no recuerda en deber nada a nadie y que es su voluntad perdonar, como perdona lo que a √©l se le debe, por ser hermanos y parientes los deudores, cuya situaci√≥n es estrecha‚Ķ, ‚ĶQue instituye por √ļnicos y universales herederos del remanente de todos sus bienes, derechos y acciones que en el d√≠a tiene y en lo sucesivo le pudieran corresponder, a sus referidos hijos Don Francisco, Don Genaro y a sus tres nietos Don Manuel, Do√Īa Rafaela y Don Jos√© Flores Garc√≠a del Busto‚Ķ..Firman Jos√© Mar√≠a del Busto = Miguel G√≥mez = Mat√≠as Calafat = Francisco V√°zquez = Florentino Gila‚ÄĚ+
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- (Extracto del testamento de José María del Busto. Segovia. 15 de junio de 1864) (37)+
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- A lo largo de su vida cultivó buenas amistades con personajes importantes de ideas liberales, tal es el caso de su consuegro Don Manuel Flores Calderón, quien fue Presidente de la Cámara del Gobierno Constitucional en octubre 1822 y que junto con el General Torrijos intentó de nuevo restablecer la Constitución de Cádiz, siendo ambos fusilados en 1833 en Málaga. Con el Capitán General Don Pedro Méndez Vigo mantuvo lazos de amistad desde su infancia, tal como se demuestra al ser éste padrino de bautizo de su nieto José María, hijo de Genaro y Ramona Martínez Díaz-Pedregal, nacido en Valladolid en 1840. Con el mismo Gaspar Melchor de Jovellanos mantuvo junto con su padre vínculos de amistad.+
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- Falleci√≥ el 23 de febrero de 1865, siendo enterrado en el Cementerio Municipal y celebrado su funeral en la Iglesia de Santa Eulalia. Seg√ļn consta en el Registro de Defunciones, la causa de su muerte fue ‚Äúmarasmo senil‚ÄĚ, es decir, agotamiento por la edad, pues ten√≠a 84 a√Īos. (38)+
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- Termina as√≠ una vida llena de ideales pol√≠ticos y de lucha por conquistar los principios de una sociedad donde la libertad y la justicia fueran los ejes de la vida. Sin duda fue un importante reformista liberal que supo luchar contra el invasor franc√©s para restituir el trono de Espa√Īa a su leg√≠timo Rey, y que sinti√©ndose profundamente defraudado por la actitud del monarca, luch√≥ por mantener los ideales de la Constituci√≥n de C√°diz e impuls√≥ un plan de reformas legislativas que contribuyeron a la modernizaci√≥n del sistema pol√≠tico y judicial en el siglo XIX. Seguro que podr√≠amos hacer suyo el lema ‚ÄúDios, Constituci√≥n y Justicia‚ÄĚ.+

Revisión actual

José María García del Busto. Juez Primero y Alcalde de Oviedo, 1781-1865.

Nacido en Oviedo en 1781. Al terminar los estudios de Leyes tuvo el cargo de juez primero en el Ayuntamiento ovetense. Su papel fue destacado en los acontecimientos de mayo de 1808, al frente de los habitantes de Oviedo que se sublevaron contra el gobierno francés. En su domicilio se reunieron los integrantes del movimiento que la noche del 24 al 25 de mayo dieron el golpe de mano. Es autor del documento en que se declaraba la guerra a Napoleón y que incluía los nombres de los miembros de la Junta Suprema.

Después de la Guerra de la Independencia fue fiscal en la Audiencia Galicia, regente en la de Valencia y fiscal togado en la de Burgos. Falleció en Segovia en 1865.

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