Iglesia de Santa María de San Claudio

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La iglesia de San Claudio fue donada a San Salvador de Oviedo en el año 1086. Este edificio, de fábrica románica, fue destruido en 1936 construyéndose otra parroquial, de líneas neohistoricistas, más cerca del núcleo de San Claudio.

De la antigua iglesia románica encontramos algunas descripciones en autores, como Ciriaco Miguel Vigil. Sabemos que tenía una sola nave separada del ábside por un arco de triunfo. Éste se apoyaba sobre columnas con capiteles tallados en los que se representaba un mono comiendo uvas, un gallo, etc. Al edificio original se le añadieron, en los siglos XVI y XVII, varias capillas, sacristía, cementerio, pórtico y espadaña de dos vanos. En el exterior, la nave estaba recorrida por unos canecillos de forma antigua pero sin tallas. Destacaba en la fachada la portada principal de tres arcos de medio punto y capiteles decorados: hojas, bolas,… pero resaltando, el primero de la derecha, en el que están representados dos dragones, de formas toscas, posando sus garras sobre una cabeza humana. Tenían línea de imposta ajedrezada. Remataba la portada un tejaroz con diez canecillos.

El 26 de abril de 1844 cayó un rayo en el edificio que causó graves destrozos aunque consiguió restaurarse hasta que volvió a ser destruido durante la Guerra Civil. Algunos elementos románicos han sido conservados por coleccionistas privados y por el Museo Arqueológico, que guarda varios capiteles (como uno en el que aparecen representados una mujer tocando un pandero y un hombre una vihuela) y un óculo de la fachada.


Bibliografía