Carmen Polo Martínez Valdés

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Carmen Polo junto a su marido Francisco Franco y la hija de ambos, María del Carmen
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Carmen Polo junto a su marido Francisco Franco y la hija de ambos, María del Carmen
La que había de ser durante cuarenta años consorte del Jefe del Estado español, Carmen Polo Martínez-Valdés, nació en Oviedo el 11 de junio de 1900 en el seno de una familia burguesa y acomodada, hija de Ramona Martínez-Valdés y Martínez-Valdés (de rancia familia de San Cucao de Llanera) y del abogado Felipe Polo Flórez de Vereterra (heredero de grandes propiedades agrícolas en la provincia de Palencia), primogénita de otros tres hermanos: Isabel, Zita y Felipe.

Fallecida bien joven su piadosa madre, el 8 de febrero de 1914, asumió la educación de los huérfanos una tía paterna, Isabel Polo Flórez de Vereterra, quien no tuvo más que continuar las pautas educativas con las que se había dotado la burguesía ovetense a principios del siglo XX, formándose en consecuencia Carmen Polo primero con las monjas ursulinas y más adelante con las monjas salesas, en el colegio bien cercano a su casa sobre cuyo solar se levanta hoy uno de los más céntricos centros comerciales de Oviedo. Como era de esperar en una acomodada familia burguesa ovetense del momento, en la casa familiar, un sobrio palacete en plena calle Uría, la educación era completada por la delicada disciplina de una refinada institutriz francesa, Madame Claverie. Además a Carmen le correspondió asumir, en tanto que primogénita, un poco el papel de la madre ausente respecto de sus hermanos pequeños, sobre todo con Zita, la menor.

Una de las monjas salesas que estaba como profesora en el colegio diría, años más tarde, de Carmen Polo: «Era una joven que se distinguía sobre todo por la energía y dulzura. Era una chica muy decidida, siempre estaba dispuesta a tomar parte en todo lo que considerara interesante para ella y para la propia comunidad».

Carmen conocería al primer y único hombre de su vida cuando paseaba con unas primas por la calle Uría, de Oviedo. Fue aquí donde le vio por primera vez. Iba a cumplir diecisiete años cuando sucedió esto. Más tarde —en vacaciones— tuvo ocasión de conversar con él. Fue en una romería típica asturiana. Años más tarde, ella recordaba el primer encuentro con estas palabras:

«Nos presentaron y charlamos brevemente, siempre bajo la mirada de nuestra ama de llaves. Yo creo que me enamoré de él el primer día que le vi. Yo por entonces estaba en las Salesas. Era un colegio en el que había muy pocas niñas. Éramos veintidós y catorce se quedaron después de monjas.»

Franco era comandante —en Asturias le llamaban «El Comandantín», por su baja estatura—, con sólo veinticuatro años. La prensa elogiaba su valor. Pero al padre de Carmen Polo no le gustaba que su hija, tan joven, mantuviera relaciones con un militar. «Mi padre se oponía muchísimo a las relaciones», recordaba la señora de Meirás, poco después de quedar viuda. El padre decía, al parecer, a sus allegados que casar a su hija con Franco era «casarla con un torero, que nunca sabes si va a volver con vida de la plaza».

Contrajeron matrimonio en la Iglesia de San Juan El Real en Oviedo, el 16 de octubre de 1923, siendo padrinos el Rey Alfonso XIII —representado por el general Antonio Losada, gobernador militar de Asturias— y doña Pilar Martínez-Valdés, tía de la novia.

Franco tuvo, tras la boda, un mes de permiso como luna de miel, viajando a Madrid para agradecerle personalmente al Rey Alfonso XIII su padrinazgo. Transcurrido el permiso, hubo de volver a África, dejando a su esposa en Oviedo, con sus familiares.

El 14 de febrero de 1926, Carmen Polo da a luz una niña en Oviedo, que es bautizada en la parroquia de San Juan el Real, donde se casaron sus padres.

En 1936, al estallar la guerra civil, Franco y su familia se encuentran en Canarias. Y es en Canarias donde se despiden Carmen y su hija de él, para embarcarse en el barco alemán Waldi, que se dirigía hacia Hamburgo, vía Le Havre (Francia). Madre e hija viajan con nombre supuesto. Allí las esperaba el comandante Antonio Barroso, quien las traslada a Bayona, donde se refugiaron en casa de su antigua institutriz, Claverie. A finales de septiembre de 1936, Franco envía a buscarlas a su primo y hombre de confianza, Salgado-Araujo. Cuando Franco comienza a ostentar los títulos de Generalísimo y Jefe del Estado, Carmen Polo se convierte, a su vez, en primera dama. Todos se refieren a ella como «La Señora». Entre sus escasas apariciones de relieve durante la contienda suele citarse su presencia en la Universidad de Salamanca acompañando al rector Miguel de Unamuno en su salida tras responder a Millán Astray.

Terminada la Guerra Civil, se plantea el problema de la residencia del jefe del Estado. Finalmente, se opta por el Palacio de El Pardo, donde se instalan tras las oportunas obras de restauración, en marzo de 1940. Durante casi cuarenta años Carmen Polo fue la consorte del Jefe del Estado de España, hasta el fallecimiento de Franco el 20 de noviembre de 1975.

Una vez viuda, el sucesor de su marido en la Jefatura del Estado a título de Rey le concedió el título de «Señora de Meirás», por referencia a la propiedad que les fue donada por el pueblo gallego el 5 de diciembre de 1938, las «Torres de Meirás» o «Pazo de Meirás».

Carmen Polo, viuda de Francisco Franco, falleció en Madrid el 6 de febrero de 1988.