Carlomagno, Asturias y Espa√Īa

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Ficha bibliogr√°fica de Carlomagno, Asturias y Espa√Īa


T√≠tulo: Carlomagno, Asturias y Espa√Īa


Autor: Guillermo García Pérez


Primera edición: Oviedo 2002


Editorial: Pentalfa Ediciones


Materia: -


ISBN: 84-7848-508-2


Notas: 347 p√°ginas


Guilllermo Garc√≠a P√©rez (1942), presenta en este libro la tesis por la cual se afirma que la Iglesia visigoda, seguramente la m√°s prestigiosa del Occidente cristiano en la √©poca que nos ocupa, no fue destruida por los musulmanes, sino por una coalici√≥n pol√≠tico teocr√°tica formada por Carlomagno, los papas de Roma y Alfonso II de Asturias. Contra lo que se ha venido inculcando en Espa√Īa a ni√Īos y adultos durante m√°s de un milenio, estos poderes, como consecuencia querida y necesaria de su com√ļn proyecto estrat√©gico (la formaci√≥n de un Imperio Cristiano en Europa), separaron e independizaron la ¬ęIglesia de Asturias¬Ľ de la Iglesia de Espa√Īa.

De la verdadera causa (seg√ļn este libro) de la destrucci√≥n de la Iglesia espa√Īola visigoda se derivan dos corolarios: primero, el silencio connivente de la historiograf√≠a cat√≥lica-hispana sobre el origen real de la ¬ęnaci√≥n espa√Īola¬Ľ, y, segundo, la invenci√≥n contra natura del sepulcro de Santiago, y la organizaci√≥n de las consiguientes peregrinaciones a Compostela, como parte del mismo proyecto, seg√ļn las tesis de este libro, por la corte carolingia.

¬ęPero todo esto, con ser grav√≠simo, no nos autoriza a tirar precipitadamente los relatos asturianos al cubo de la basura historiogr√°fica. Los silencios pueden ser, como ha puesto de relieve la t√©cnica psicoanal√≠tica, otra suerte relevante de lenguaje. Cuando una construcci√≥n intelectual de este tipo silencia, borra, suplanta, manipula la realidad o, en su caso, a otra construcci√≥n anterior, es porque tiene alg√ļn motivo para hacerlo. Desde los puntos de vista de la historia social, de la historia pol√≠tica y de la historia de las ideolog√≠as, unos relatos cumplen unas funciones, y otros distintos otras. Los historiadores y los fil√≥logos tendr√°n, pues, que dedicarse aqu√≠ a buscar perlas en el muladar. O bien, si se prefiere otra met√°fora m√°s suave, a rastrear en el edificio heredado los cimientos, los sillares, las l√°pidas historiadas y dem√°s restos arqueol√≥gicos de los edificios precedentes, a los que suplanta o sustituye.¬Ľ Carlomagno, Asturias y Espa√Īa, p√°g. 87