Al-Hakam

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Emir independiente de C√≥rdoba nacido en C√≥rdoba en 770 y muerto en C√≥rdoba en 822. Sucede a su padre Hixem I en el a√Īo 796. Como ya hab√≠a ocurrido durante el breve emirato anterior, parte de su reinado vendr√° marcado por las revueltas internas y las luchas por el poder entre las diversas facciones. En 797 sus t√≠os Sulaim√°n y Abdal√° o Ad Allah intentar√°n despojarlo del trono llegando a solicitar la ayuda de Carlomagno. Esta revuelta se sofoca con rapidez, muriendo el t√≠o de m√°s edad y vi√©ndose forzado el superviviente a reconocer a Al-Hakam. En ese mismo a√Īo se produce el episodio conocido como la Jornada del Foso: los notables de Toledo, ciudad sometida al emir pero beneficiaria de un cierto grado de autonom√≠a, se resist√≠an a admitir la autoridad de Al-Hakam; resolvi√≥ √©ste atraerlos al castillo del gobernador Amr√ļ, mulad√≠ de su confianza, con la excusa de que le rindiesen homenaje con ocasi√≥n de su nombramiento; una vez en el castillo son decapitados uno a uno, en n√ļmero de cuatrocientos, cont√°ndose entre ellos el obispo Elipando, siendo sus cuerpos arrojados a un foso. Hubo tambi√©n rebeliones en las tres marcas (Toledo, Capital de la Marca Media, Zaragoza, capital de la Marca Superior y M√©rida, capital de la Marca Inferior) y en la propia C√≥rdoba en 805, donde los cabecillas ser√°n detenidos y ejecutados. El mot√≠n m√°s importante y renombrado fue el del arrabal de C√≥rdoba en 818, sofocado con especial dureza por el ej√©rcito del emir: lanz√≥ sus tropas sobre la retaguardia de los amotinados, que rodeaban el palacio, ejecutando a m√°s de tres mil supervivientes y obligando al resto de habitantes del arrabal a abandonar sus viviendas que fueron inmediatamente incendiadas.

En conjunto, los disturbios del reinado de Al-Hakam permitir√≠an al reino asturiano verse libre de incursiones de relieve sobre su territorio en unos veinte a√Īos. Alfonso II, el Casto aprovechar√≠a ese periodo para tomar Lisboa en 797 o 798, comunic√°ndoselo inmediatamente a Carlomagno mediante el env√≠o a Aquisgr√°n, durante el invierno de 798, de dos embajadores posiblemente llamados Basiliscos o Velasco y Fruela, junto con una parte del bot√≠n en forma de presente. No obstante, los musulmanes no permanecieron completamente inactivos: en 801 el emir env√≠a un ej√©rcito en socorro de Barcelona que estaba siendo asediada por tropas francas a las √≥rdenes de Luis de Aquitania; pero los musulmanes son detenidos por Guillermo de Tolosa a la altura de Zaragoza, y no queriendo regresar a C√≥rdoba sin ning√ļn √©xito se dirigen a Asturias, donde, tras realizar algunos saqueos, son derrotados; unos a√Īos m√°s tarde, en 806, el general Abu Utman dirige una incursi√≥n contra Castilla, encontrando la propia muerte a orillas del Pisuerga.

Los francos por una parte y Alfonso II, el Casto por otra efectuaban frecuentes incursiones sobre los territorios de Al-Hakam, quien en 816, habi√©ndose librado al fin de sus enemigos interiores, pudo preparar una importante expedici√≥n. El visir Abd al-Karim, quien ya hab√≠a guiado las expediciones de 794 y 795, se intern√≥ al frente de un potente ej√©rcito en territorio gallego, llegando a las inmediaciones del pueblo de Nar√≥n, cerca de una corriente de agua que se identifica con el r√≠o Mi√Īo o con uno de sus afluentes, el r√≠o Ferreira. Alfonso II, tras haber reforzado sus filas con numerosas levas, acudi√≥ acampando en la orilla opuesta a la ocupada por los musulmanes. Al alba Abd al-Karim quiso vadear el r√≠o, acci√≥n interrumpida por los cristianos, que s√≠ lograr√≠an cruzarlo lanz√°ndose sobre los musulmanes e iniciando un encarnizado combate que se prolongar√≠a durante unos trece d√≠as, tras los cuales comenzar√≠a un periodo de lluvias que deja a ambos ej√©rcitos en mala situaci√≥n y lleva a Abd al-Karim a retirarse regresando a C√≥rdoba.

Al-Hakam fallece en junio de 822, sucediéndole su hijo Abderramán II.