Adopcionismo

De Enciclopedia de Oviedo, la enciclopedia libre.

Doctrina teol√≥gica que afirma que Jesucristo, dada su naturaleza mortal, no pudo ser inicialmente hijo de Dios. Por lo tanto, su car√°cter de persona divina hubo de ser adoptado posteriormente para realizar su misi√≥n divina, pues en tanto hombre Cristo carec√≠a de naturaleza divina y por lo tanto no era Dios. Inspirada en la herej√≠a del nestorianismo, que afirmaba la doble naturaleza de Cristo, la herej√≠a del adopcionismo supon√≠a la negaci√≥n de la Trinidad cristiana y en consecuencia tambi√©n la doctrina del apocalipsis o segunda venida de Cristo, garantizada por la Iglesia cat√≥lica seg√ļn sus propios dogmas.

Se supone que fue iniciada por Teodoto de Bizancio. Excomulgado por el Papa V√≠ctor hacia el a√Īo 190, fund√≥ una secta que se extingui√≥ a mediados del siglo III con la muerte de Artem√≥n en Roma. Una variante del adopcionismo fue la de Pablo de Samosata, obispo de Antioqu√≠a, que defendi√≥ entre el 260 y el 268 que Jes√ļs era un hombre como los dem√°s al que se le hab√≠a comunicado el Verbo, que inhabitaba en √©l.

Ya en el siglo VI apareci√≥ esta herej√≠a en Hispania junto al arrianismo, supuestamente extirpado a ra√≠z de la conversi√≥n de Recaredo. La herej√≠a se anim√≥ con la invasi√≥n musulmana en el a√Īo 711, especialmente en el sur peninsular. Los principales defensores de la doctrina adopcionista en territorio peninsular fueron los Arzobispos Elipando de Toledo y F√©lix de Urgel, representantes de la iglesia visigoda que fueron tolerados por los musulmanes a causa de su doctrina her√©tica, en realidad situada a un paso de la que defend√≠an los seguidores de Mahoma: si Cristo era un hombre mortal, entonces pod√≠a asimil√°rsele f√°cilmente a la condici√≥n de profeta que le reserva el Cor√°n.

Debido a la extensi√≥n de la herej√≠a adopcionista, tanto el Papa como los Reyes de Oviedo, cada uno por cuenta propia, intervinieron para condenar esa herej√≠a y fundar una nueva iglesia cristiana en la Pen√≠nsula Ib√©rica. Ya en el a√Īo 785 Beato de Li√©bana y su disc√≠pulo Eterio criticaron con dureza el adopcionismo, por mediaci√≥n de Adosinda. Le remitieron una carta apolog√©tica a Elipando para que renegara de sus errores. Por parte del papado, Carlomagno reuni√≥ un concilio en Frankfurt en el a√Īo 794, que conden√≥ el nuevo error, con Alcuino a la cabeza. Nuevos concilios en Frinli (797) y Ratisbona (798) confirmaron la condena, aunque m√°s centrada en F√©lix de Urgel, quien se encontraba entonces dentro de los confines de la denominada Marca Hisp√°nica, extensi√≥n de la Pen√≠nsula Ib√©rica que hab√≠a sido conquistada por Carlomagno. De hecho, El Papa Le√≥n III form√≥ otro concilio en Roma en el a√Īo 799 para anatemizar a F√©lix, quien concurri√≥ a Aquisgr√°n ese mismo a√Īo, abjurando de sus errores y falleciendo al a√Īo siguiente en Lyon, aunque parece que su retractaci√≥n no fue sincera.

La herej√≠a se mantuvo entre los moz√°rabes durante muchos siglos, dada la dominaci√≥n musulmana, y ya en los primeros a√Īos de avance cristiano, en tiempos de Alfonso I, se detecta la ausencia de im√°genes en las expresiones religiosas y en los templos de los moz√°rabes que emigraron hasta Oviedo, como es el caso de la Cruz de los √Āngeles.