Ada Pérez García

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- +*[http://nodulo.org/ec/2019/n188p02.htm Am√©n. Por los siglos de los siglos ‚ÄĘ Marcelino Javier Su√°rez Ardura]
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Artista plástica. Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Oviedo (1987). Título de Psicóloga Especialista en Psicología Clínica (Secretaría de Estado de Universidades e Investigación. Ministerio de Educación y Ciencia, 2007), y Especialista en Intervención Social con Mujeres (COP de Madrid e Instituto de la Mujer, 2000-2001).

Con formaci√≥n en Artesan√≠a Textil (telar alto lizo), Pintura Experimental, An√°lisis Formal de la Pintura, Dise√Īo Creativo Asistido por Ordenador, Litograf√≠a y Grabado. Y asistencia a diversos seminarios y jornadas de arte, como el Congreso Europeo de Est√©tica, ¬ęSociedades en crisis. Europa y el concepto de Est√©tica¬Ľ (Museo Nacional del Prado, Madrid, 2010).

A finales de los '80, con la obra Oficio de parcas, inicio una investigaci√≥n pl√°stica centrada en la relaci√≥n entre la pintura y lo textil. Esto llev√≥ a la revisi√≥n pict√≥rica de algunos mitos de la tradici√≥n cl√°sica griega y latina, resultando obras como Ariadna en el laberinto, Ariadna y Pen√©lope se encuentran, Ariadna y Pen√©lope vuelven de Nueva York, o Aracn√© en la oscuridad. Los √ļltimos desarrollos son la serie ¬ęEstromas¬Ľ. Trabaja con materiales y pigmentos sencillos, de uso cotidiano, de deshecho o de f√°cil adquisici√≥n, que permiten pintar en casi cualquier lugar, adem√°s de los acr√≠licos, temperas y acuarelas. B√°sicamente maneja y adapta t√©cnicas y pr√°cticas pict√≥ricas occidentales del siglo XX, incorporando productos y tecnolog√≠as actuales.

Con m√°s de 20 a√Īos de experiencia profesional como psic√≥loga cl√≠nica, integrante del grupo de intervenci√≥n psicol√≥gica en cat√°strofes y emergencias (desde sus inicios hasta 2012) y con experiencia como pintora y coordinadora de las producciones art√≠sticas Cacho Sierra desde 1992, en la actualidad est√° interesada en ampliar el campo de actuaci√≥n: 1) promocionando la realizaci√≥n de obras ¬ęa medida¬Ľ y por encargo para particulares y coleccionistas, 2) promoviendo la aplicaci√≥n de las tecnolog√≠as psicol√≥gicas en el √°mbito art√≠stico. Interviniendo tanto en la realizaci√≥n como en el asesoramiento directo a artistas, y dem√°s agentes de instituciones p√ļblicas y privadas, para el dise√Īo, desarrollo, organizaci√≥n y producci√≥n de proyectos.

Una de las obras de Ada, AM√ČN. Por los siglos de los siglos (162x114cm), fue seleccionada en la I Bienal San Lucas de arte contempor√°neo para ser expuesta en la Catedral vieja de Plasencia, de 3 de mayo a 6 de junio de 2019.

El indígena
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El indígena
El indígena

Ada Pérez García se nos presenta como pintora materialista y por ello, si no la malinterpretamos, entendemos que sus cuadros, concebidos por ella misma como estromas, como configuraciones del mundo visible que se entretejen encubriendo otras realidades que quedan en el reverso, son representaciones que intentan triturar críticamente una serie de situaciones en las que se anudan ideas éticas, morales y políticas que pasan por ser modelos prácticos de nuestro presente ideológico.

El cuadro El ind√≠gena forma parte de la serie que completa la exposici√≥n Andr√©s L√≥pez de Medrano: imagen, tiempo y realidad, conmemorativa del duocent√©simo aniversario de la publicaci√≥n de la obra de √©ste, Tratado de L√≥gica o Elementos de filosof√≠a moderna destinados al uso de la juventud dominicana. No ha sido concebido, por tanto, como un cuadro exento, sino que ha sido pensado para concatenarse con los otros: Medrano Time-Life, La prensa en la Ilustraci√≥n del s. XIX, La Espa√Īa de ultramar, La Espa√Īa peninsular, Entre la escol√°stica y el sensualismo y Bio-cartograf√≠a de Andr√©s L√≥pez de Medrano. Desde el lugar que ocupa en el conjunto apreciamos c√≥mo la Am√©rica Hispana, en la que se resuelve el mapa-retrato de Medrano, se vuelve hacia sus ancestros precolombinos.

La estampa del ind√≠gena, seguramente engalanado para una ceremonia tribal, que adivinamos configurada por los signos primitivos y las manchas abstractas que armoniosamente combinan el azul y el amarillo, podr√≠a muy bien evocar, fuera del contexto estrom√°tico en el que se inscribe, la nostalgia por una cultura desaparecida. Desde los supuestos del relativismo cultural, que no perdona a los espa√Īoles el haber truncado las culturas ind√≠genas en su momento de juvenil apogeo, el nativo empenachado que intuimos ser√≠a s√≠mbolo a reivindicar como toma de conciencia indigenista que ve en los conquistadores meros depredadores y genocidas.

Pero Ada P√©rez no quiere caer en esa maquinaci√≥n que considera el significado hist√≥rico del Descubrimiento y de la Conquista desde el √ļnico punto de vista de una moral subjetiva atenta solo a los aspectos psicol√≥gicos, lo cual a m√°s de cinco siglos de distancia no es sino un proceder rid√≠culo. La apreciaci√≥n del significado hist√≥rico de ese per√≠odo solo puede tener lugar en el plano de una cultura hist√≥rica objetiva. Y ah√≠ es, donde los estromas representativos de Ada P√©rez parece que nos quieren situar.

En efecto, lo primero que llama la atenci√≥n en los trazos y signos de la composici√≥n es que √©stos aparecen disgregados, como queriendo ser met√°fora de la falta de unidad interna de aquellos pueblos ind√≠genas que hablando diferentes lenguas, adorando a diferentes dioses, teniendo distintas costumbres y maneras pol√≠ticas no pod√≠an, en modo alguno, tener unos de otros una rec√≠proca comunicaci√≥n. Es por medio de la conquista espa√Īola, latente en los otros cuadros del tapiz que forman la obra completa dedicada a Medrano, como comienzan a gestarse los principios de una unidad ling√ľ√≠stica, jur√≠dica, y religiosa. Y as√≠ el discurso pict√≥rico de Ada P√©rez, cr√≠tico contra quienes se empe√Īan hoy en mantener intactas las instituciones tribales, quiere subrayar, desde la distancia hist√≥rica, c√≥mo las acciones emprendidas por los espa√Īoles llevaron, al cabo del tiempo, a una unidad cultural compatible con la mezcla gen√©tica propagada por toda la Am√©rica Hispana ya firmemente consolidada institucionalmente en √©poca de Medrano. Desde la segunda mitad del siglo XVIII en las principales ciudades de la Am√©rica Espa√Īola se establecieron organismos como las Sociedades Econ√≥micas de Amigos del Pa√≠s, que al igual que la Iglesia y las Universidades, contribuyeron a fortalecer esa unidad cultural com√ļn que ya hab√≠a comenzado a gestarse. Por eso, lo que el ¬ęind√≠gena¬Ľ de Ada P√©rez representa no es otra cosa que el reverso mismo que no vemos, esto es, la unidad social y cultural de la Am√©rica hispana que ha de ponerse en el proceso mismo de constituci√≥n de unas relaciones entre las partes de Am√©rica que se han mediado a trav√©s de Espa√Īa. La noci√≥n de Hispanidad, que tantas adherencias negativas tiene hoy, cabr√≠a reivindicarla precisamente en funci√≥n de esas relaciones, que a trav√©s del espa√Īol como idioma com√ļn siguen teniendo hoy plena vigencia. Carmen Ba√Īos Pino


Amén. Por los siglos de los siglos
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Amén. Por los siglos de los siglos
Amén. Por los siglos de los siglos

Pocas veces tiene la ciudad de Plasencia la gran oportunidad de acoger un evento artístico de las características de la I Bienal San Lucas de Arte Contemporáneo, siendo el mismo un soplo de aire fresco en la vida cultural de la ciudad. Esta muestra tiene por objetivo el potenciar de nuevo el papel de la iglesia como mecenas artístico, apostando por la obra de artistas nacionales e internacionales que recrean su propia visión de la temática religiosa bajo la atenta mirada de las corrientes artísticas actuales.

Una de las artistas congregadas para la ocasión, es la pintora Ada Pérez García con la obra: Amén. Por los siglos de los siglos (técnica experimental mixta, 162x114 cm). El leitmotiv de su trabajo es la investigación y estudio de la relación entre la pintura y lo textil. Usa materiales y pigmentos de uso cotidiano; de desecho y fácil adquisición y emplea, también, acrílicos; temperas y acuarelas. En sus obras, adapta las técnicas y prácticas pictóricas occidentales del siglo XX e incorpora productos y tecnologías actuales.

Antes de realizar el comentario, me gustar√≠a darle las gracias por el ofrecimiento de hacer la cr√≠tica de su obra, puesto que conocerla en la muestra, celebrada el pasado 3 de mayo, fue un verdadero privilegio y este encargo es todo un honor, y m√°s a√ļn, por la conversaci√≥n mantenida delante de la misma y donde surgi√≥ la idea.

¬ŅPor qu√©, de entre todas las obras all√≠ expuestas, detuve mis pasos delante de Am√©n. Por los siglos de los siglos? No sabr√≠a dar una respuesta exacta. Puede que fuera la gama crom√°tica elegida: tonos primarios brillantes y vibrantes, aderezados con el blanco de la tela y el negro de la graf√≠a griega, los cuales ejercieron un fuerte poder de sinestesia: el color como im√°n de atracci√≥n hacia la obra. Quiz√° la curiosidad producida por el texto griego en la cartela donde se ubica, normalmente, en lat√≠n: Jes√ļs Rey de los jud√≠os, y el vano intento de recordar las lecciones de la lengua muerta, aunque no tan muerta como vemos, que se impart√≠an en el instituto y el infructuoso esfuerzo de traducir el texto griego.

La primera vez que estuve ante la obra, debo admitir que la miré sin contemplarla. Antes de tomar conciencia de lo que estaba viendo, pasé por delante como un autómata, consumiendo lo que veía sin atesorar aquello que observaba. Con mi mente obtusa y figurativa, advertí un texto griego y grandes manchas de color primario que llamaron mi atención. Pero, tras la conversación con la propia autora, contemplé la obra en toda su extensión, cambiando mi mirada y percepción adulta figurativa por una más aguda e infantil que comprende mejor las formas abstractas.

Es una obra que est√° muy pensada y estudiada. Habr√° quien afirme que esto lo puede hacer cualquiera en poco tiempo. Pero eso no es cierto. Aqu√≠, la autora recurre al estudio de los textos de los fil√≥sofos aristot√©licos y tomistas. √Čstos son plasmados en la tela mediante la representaci√≥n de un crucificado al m√°s puro estilo velazque√Īo con un lenguaje mucho m√°s abstracto. Pero lo que m√°s llama la atenci√≥n es la vuelta de tuerca, como bien titula Henry James su obra literaria, que realiza del estilo bizantino. Conocer este detalle hizo que acrecentara a√ļn m√°s mi gusto por el cuadro.

Particularmente, considero la plástica bizantina, y en concreto su arte musivario, una de las más bellas y perfectas técnicas de creación artística. Contemplar un mosaico bizantino es como entrar en un trance místico tanto por la belleza de su gama cromática, como por los temas cristianos representados e invita a preguntarse por el proceso creativo de los mismos.

La autora, como ya hiciera el simbolista Gustave Moreau en el siglo XIX, retoma y revitaliza el estilo bizantino, el cual puede sonar a antiguo y de otros tiempos. Crea ese mismo trance místico pero con un toque de frescura gracias a la técnica empleada.

El estilo bizantino más clásico se puede ver en la fragmentación del fondo azul que recuerda a los mosaicos que decoran las bóvedas de la tumba de Gala Placidia. También en la pesada cruz que se pueden contemplar en los iconos bizantinos. Pero, como decíamos, la frescura viene determinada por el uso de materiales encontrados y la ligereza de la tela donde se plasma la crucifixión de Cristo, disminuyendo la rotundez tan característica de dicho estilo.

Tampoco es arbitrario que la autora escoja el citado estilo y lo traslade al lenguaje abstracto actual. En la antig√ľedad, la cultura bizantina fue custodia de la cultura cl√°sica. Adem√°s fue la abanderada de trasladar la rama m√°s ortodoxa del cristianismo por todos los confines de Europa hasta la entrada de los turcos en 1453 en Constantinopla.

Por lo tanto, esta obra: Am√©n. Por los siglos de los siglos, es toda una oda al pasado y al presente de la tem√°tica de la crucifixi√≥n y de la est√©tica bizantina. Porque, con un lenguaje m√°s abstracto y actual, revive y revitaliza tem√°ticas y estilos de tiempos pasados que perdurar√°n por los siglos de los siglos. Justo como la letan√≠a final de las oraciones cristianas: por los siglos de los siglos. Am√©n. CR√ćTICA REALIZADA POR M¬™ DEL CARMEN RODR√ćGUEZ MART√ćNEZ



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